El universo de la aristocracia sincelejana, en clave narrativa

El universo de la aristocracia sincelejana, en clave narrativa

Con 'Bienvenido mal, si vienes solo', la escritora Jacqueline Urzola hace su debut editorial.

Jacqueline Urzola

Los primeros escritos que Urzola hizo fueron crónicas para las revistas ‘Dinero’ y ‘Gatopardo’.

Foto:

Nestor Gómez/EL TIEMPO

Por: Carlos Restrepo
03 de diciembre 2019 , 01:48 p.m.

Hablar. Eso sí que lo saben hacer los habitantes de Sincelejo, Sucre. Así lo asegura una de las hijas de esa ciudad, Jacqueline Urzola, quien creció inmersa en medio de esa magia de los cuentos que se oyen en la costa Caribe. No en vano es una región que ha dado grandes narradores como Gabriel García Márquez, Juan Gossain o David Sáchez Juliao, por mencionar algunos.

Alguna vez, cuando Gabo acababa de publicar Cien años de soledad y se lo mandó en primicia a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza a Barranquilla, este se lo pasó luego a una de las hermanas del nobel cataquero. Ella, al terminar su lectura, solo atinó a decir: “Niña, Gabito sí que es chismoso”.

Los cuentos en la Costa terminan convirtiéndose en verdaderas novelas o relatos increíbles, que ratifican que “la realidad supera la ficción”. Y algo similar ocurre con el libro Bienvenido mal, si vienes solo, con el que Urzola hace su debut en las librerías del país.

“¿Es crónica, es novela, es un relato de familia? Es, como son los buenos libros, una mezcla de todo eso. Prosa tersa y sencilla, limpia y pura como una mañana de diciembre en Sincelejo”, anota Juan Gossain, uno de sus primeros lectores.

En su libro, Urzola lleva a los lectores a su infancia, en la cual tuvo una vida de opulencia y abundancia, en el Sincelejo de la década de los años 60. Su padre, Emiro, heredó muy joven una gran fortuna que lo llevó a convertirse en un personaje de leyenda en la región, al lado de su señora, Cecilia Nader.

Sincelejo no está contada o figura muy poco en nuestra literatura. El Sincelejo en el que yo nací era un pueblo de 30.000 habitantes, sano y alegre; manejado por veinte familias terratenientes, digamos, que eran las que dominaban toda la industria ganadera”, dice su autora.

¿Es crónica, es novela, es un relato de familia? Es, como son los buenos libros, una mezcla de todo eso. Prosa tersa y sencilla, limpia y pura como una mañana de diciembre en Sincelejo": Juan Gossain.

Y en esa región lejana a los excesos, por tradición, la autora cuenta que sus padres fueron de las primeras familias en construir una mansión, que superaba los 1.300 metros cuadrados, alrededor de la cual se vivió una vida de lujos. Un acontecimiento del que todo el mundo hablaba en la ciudad.

En la presentación del libro, hace pocos días en el Gimnasio Moderno de Bogotá, Urzola relató detalles de cómo fue el proceso de escritura a su contertulio de mesa, el también escritor Alonso Sánchez Baute.

“Yo soy habladora, pero en la intimidad. Lanzarme a escribir fue un desafío”, comenta la autora.

Jacqueline Urzola

El libro es editado por Planeta.

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Archivo particular

Cadencia costeña

Uno de los elementos que Sánchez más aplaudió del libro es la rítmica narrativa, que precisamente alude a esa tradición oral costeña de relatar historias.

“A mí como escritor, que trabajo con la palabra todo el tiempo, además de la historia, me interesa la prosa y la manera como está escrito; y debo decir que ahí hay un ritmo, un sonido que se le va metiendo a uno en el oído, que es realmente muy bello”, anota Sánchez.

Urzola, con su carácter espontáneo y alegre, le comentó a Sánchez que tal vez esa tradición oral de su tierra fue la que le permitió encontrar el tono del relato.

“En Sincelejo, mientras los señores van a sus fincas, lo que el resto de la gente hace es hablar las 24 horas del día; la gente está todo el tiempo contando cuentos. Y en mi casa, las tandas de visitas comenzaban a llegar a las 7 de la mañana”, recordó la escritora.

Pues si había algo que disfrutaba el padre de Urzola era ser un gran anfitrión. La enorme casa contaba con ocho empleados, dedicados a los diferentes oficios. Además del jardinero, el chofer y las niñeras, por ejemplo, había dos grandes salones sociales, que contaban con una empleada de dedicación exclusiva para su limpieza.

El contrapunto de esa vida espléndida lo pone un elemento que incluso inspira el título del libro. Cecilia Nader, la elegante y hermosa dueña de casa, siempre vivía con un gran miedo de corte existencial.

“El título viene de la frase ‘bien vienes mal si vienes solo’, que mi mamá me contaba que mi bisabuela repetía mucho. Y responde a la creencia costeña de que los males no llegan solos, sino que llegan en manada”, explica Urzola.

Y vale decir, como lo anota Sánchez Baute, que una de las voces más potentes del libro resulta ser la de la madre de Urzola, cuya imagen llegó a ser tan imponente que no solo se posó sobre la casa, sino sobre toda la ciudad.

“Ella nunca llegó a creer que esa abundancia fuera a ser verdadera. Ella siempre estaba advirtiendo un peligro. Y creo que yo fui la que más interioricé sus miedos, al tiempo que los rechazaba. Y ese sentimiento de escasez de mi madre es con el que he tenido que luchar toda la vida”, explica la autora.

En su libro, Urzola lleva a los lectores a su infancia, en la cual tuvo una vida de opulencia y abundancia, en el Sincelejo de la década de los años 60.

Precisamente, en uno de los apartes del libro, Urzola escribe: “Porque en efecto, la verdadera razón del llanto que me atacaba a partir de los dos meses a la misma hora diaria no se debía al cólico ni a un espasmo, como mi mamá y Ana Matilde bien habían determinado, sino a un miedo que me apresaba (...). A un miedo que mi mamá llevaba consigo como un segundo vestido y que yo capté en el aire desde mi primer suspiro”.

Y que tal vez bloqueó por muchos años la pasión por la escritura, que la autora vino a descubrir hace una década larga. Lo mismo que le tomó darle vida a Bienvenido mal, si vienes solo.

En su infancia, los mayores le decían que ella era “muy leguleya” y que debía dedicarse al Derecho hasta que se decidió por la Ciencia Política. “Nunca ejercí, por supuesto, porque nosotros crecimos en una época en la nadie estaba pendiente de cuáles eran las inclinaciones de los niños. Y yo vine a descubrir hace relativamente poco que me gustaba escribir”, concluye Urzola.

CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@Restrebooks

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