Miguel Méndez Camacho: la nostalgia de los ‘kampeones’

Miguel Méndez Camacho: la nostalgia de los ‘kampeones’

El poeta cucuteño celebra los 15 años de la colección ‘Un libro por centavos’ y recibe homenaje.

Miguel Méndez Camacho

Méndez Camacho (Cúcuta, 1942) es poeta y decano cultural de la universidad capitalina Externado de Colombia.

Foto:

CLAUDIA RUBIO / CEET

11 de septiembre 2018 , 07:17 a.m.

En uno de sus poemas más recordados, el poeta Miguel Méndez Camacho recuerda que al encontrarse con una foto de la revista del colegio donde él y sus compañeros posan sudorosos después de la victoria, el tiempo se detiene y el instante queda indeleble para siempre en la imagen y la poesía: Al respaldo con mi letra de entonces / una larga leyenda que comienza / Campeones (con K) / el nombre y los apodos del equipo / los goles y su hazaña / con fecha y hora / de esa tarde de marzo cuando fuimos / brevemente inmortales. Anverso y reverso de un asombro y una poesía que siempre revelará las emociones del corazón humano a través de un lenguaje sencillo, coloquial, que comunica con limpieza las verdades de todos.

En este poema, el fútbol es un pretexto para la evocación y para reflexionar sobre el tiempo. En otros, los temas serán el amor, el erotismo, las figuras tutelares, la intimidad de lo doméstico; y los frescos generacionales, los asuntos por los que transitará su poesía.

Por eso, celebrar su vida y su obra y homenajear su trayectoria siempre será poco para reconocer todo aquello que Miguel ha entregado con desprendimiento y afecto a la poesía colombiana, no solo desde su originalidad poética sino desde su incansable labor como gestor cultural y fundador de la colección de poesía más importante del país, no solo por el impresionante número de ejemplares que se imprimen por cada título, sino por su constancia y continuidad en la historia editorial del país.

Por eso escribí en su momento en el prólogo de Tristura –Poesía reunida– que asomarse a la poesía de Miguel Méndez Camacho es abrir un amplio ventanal a una vocación creadora que nos ha dejado a los lectores una de las aventuras más originales y generosas de la poesía colombiana, porque si habría que definir a Miguel en una palabra, precisamente sería ‘generosidad’ en todas sus acepciones.

Y no solo por sus esfuerzos por divulgar la poesía de muchas generaciones, escuelas y movimientos en la ya célebre colección 'Un libro por centavos', sino por la generosidad que entraña su misma obra, donde nos entrega en pequeñas dádivas lo que su agudo ojo ve en las más sencillas situaciones humanas, en los escenarios más comunes a todos y en las palabras que todos usamos en la vida diaria. Tal y como lo ha mencionado él mismo a manera de arte poética, “la poesía es un espejo que sirve de ventana: nos permite mirar mientras nos vemos”.

Del calor de su Cúcuta natal, donde nació en 1942, el poeta ha traído ese aire de nostalgia. Fue alcalde de su ciudad a los 19 años, gracias al apoyo de su maestro y mentor, el poeta Eduardo Cote Lamus, por esos días gobernador de Norte de Santander. Aunque se tituló como doctor en Derecho y Ciencias Sociales y Políticas en la Universidad Externado de Colombia, fue como decano de la facultad de Comunicación Social y Periodismo de su alma mater donde formó a miles de profesionales que hoy se destacan en los diferentes medios nacionales e internacionales y desde la Decanatura cultural, cargo que creó especialmente el rector Fernando Hinestrosa “para ampliar, mejorar y enriquecer las actividades que venía realizando el Departamento de Extensión Cultural, creado por Méndez veinte años atrás”, ha sabido interpretar el espíritu humanista y liberal externadista para entregarle al país bienes una serie de bienes culturales que permiten mantener el legado de sus fundadores.

Nada de descripciones adicionales, nada de ambiciones trascendentalistas, nada de versos resonantes pero inocuos...

Ha sido, igualmente, creador de algunos de los más importantes premios literarios del país, como lo son el Jorge Gaitán Durán, el Eduardo Cote Lamus y los premios universitarios de cuento y poesía. Desde su primer libro, 'Los golpes ciegos', recién aparecido en 1968 en la editorial Minerva de Cúcuta, hasta los volúmenes 'Poemas de entrecasa', 'Instrucciones para la nostalgia', 'Desencantos y cantos' y 'Tristura (poesía reunida)' advertimos un diálogo del poeta con un idioma panhispánico que le permite formar parte de una realidad y un territorio de la lengua que lo ponen en sintonía con la actualidad de la poesía que se escribe en español.

De igual forma, la poesía de Miguel Méndez Camacho se puede leer como el testimonio de una época o la crónica de una generación que encontró en el Che Guevara, Natalie Wood o Hopalong Cassidy algunos íconos para entender la sensibilidad de un momento particular del mundo.

De aquellos años en los que vivió en Argentina, donde estuvo varios años trabajando en la Embajada de Colombia en Buenos Aires, quedaron poemas como 'Un aroma de almendro en las almohadas', en el que nos recuerda que Es pequeña la patria desde lejos / como si la mermara la distancia / menos controvertida / más amable / como si la puliera la nostalgia.

Un argumento adicional para entender esas razones de la nostalgia que permean toda la poesía de Miguel Méndez Camacho al igual que el amor, siempre presente en su obra y que nos ha dejado versos memorables como 'La formal', 'Recuérdame desnuda' y su querido poema 'Escrito en la espalda de un árbol', recién musicalizado por el colombiano Alejandro Buendía, donde dice: No recuerdo si el árbol daba frutos / o sombra, / solo sé que dio pájaros. / Que era el centro del patio / y de la infancia. / Que en la madera fácil / tallé tu nombre encima / de un corazón flechado. / Y no recuerdo más: / tanto subió tu nombre con el árbol / que pudiste escaparte / en la primera cosecha que dio pájaros.

Afirma Ramón Cote Baraibar que “su poesía ha sabido mantenerse fresca, con su espontánea aparición, intacta, como si estos poemas hubieran sido escritos ayer mismo, y los cuales ya han pasado la prueba definitiva del paso de los años. Nada de descripciones adicionales, nada de ambiciones trascendentalistas, nada de versos resonantes pero inocuos, nada que no fuera sino tocar esa médula del instante, nada sino hacer y revivir el deseo, nada sino celebrar el cuerpo y cantar sus consecuencias”. Son los registros, sin duda, de una poesía que comunica y es cercana a todo tipo de lector.

Méndez fue el poeta homenajeado del reciente Festival de Literatura Las Líneas de su mano, al lado de su colega Charles Simic, de EE. UU. Sea
este un nuevo acto justiciero con el poeta un nuevo pretexto para releerlo y entender, de una vez y para siempre, la verdadera nostalgia de los “Kampeones”.

15 años apostándole a la poesía

Hace 15 años, el poeta Miguel Méndez Camacho se le acercó a su amigo Fernando Hinestrosa, entonces rector de la Universidad Externado de Colombia, para proponerle un “mal negocio”: crear una colección de poesía de bolsillo, prácticamente gratuita, cuyos libros tuvieran un precio simbólico de mil pesos, para seguir apoyando este género, ante la desaparición de algunas colecciones que hacían reconocidas editoriales.

Este sueño “quijotesco” ya llega a su número 150, que lo celebra con una edición especial de poesía para niños en los próximos días.

'Un libro por centavo' llega a su número 150 con un especial de poesía para los niños

En la cuidada curaduría de los poetas escogidos y de la propuesta gráfica ha estado presente el propio Miguel Méndez, decano cultural de ese plantel educativo. Sin embargo, a su lado, el poeta ha contado con el apoyo de Clarita Arango, su “mano derecha” desde siempre en la decanatura.

“Tenía que ser un libro bello, colorido; pequeño, que cupiera en el bolsillo del pantalón o de la camisa, y que fuera muy bien editado para que las hojas no se soltaran”
, comenta Arango.

Son muchas las voces que enriquecen esta importante colección: César Vallejo, Eugenio Montejo, Pablo Neruda, William Shakespeare, Antonio Machado, Federico García Lorca, Santa Teresa de Jesús, Carlos Fuentes y Rubén Darío, por mencionar algunos clásicos.

Y entre los nacionales están José Asunción Silva, Juan Manuel Roca, Piedad Bonnett, Eduardo Carranza, León de Greiff y Carlos Castro Saavedra.

“Este año lo dedicamos a mujeres poetas jóvenes y a voces completamente desconocidas, que no habían sacado libros, como Carolina Bustos, Carolina Dávila, Camila Charry, Henry Alexánder Gómez o Manuel Tejada”, comenta Arango.

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
* Poeta y gestor cultural

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