Patillal homenajea a Darío Pavajeau, patriarca de la música vallenata

Patillal homenajea a Darío Pavajeau, patriarca de la música vallenata

El gestor fue declarado hijo adoptivo del corregimiento y se exaltó su aporte al folclor vallenato.

Darío Pavajeau

El folclorista, gallero, gestor cultural y ex alcalde de Valledupar, Darío Pavajeau, homenajeado en el Festival de Compositores de Patillal.

Foto:

Cortesía familia Pavajeau

Por: Liliana Martínez Polo
27 de diciembre 2018 , 08:12 p.m.

Como un tesoro que permite seguir las huellas del aporte de Darío Pavajeau Molina (Valledupar, 1941) al folclor vallenato, él y su familia conservan cartas, testimonios y telegramas de figuras que, de una u otra manera, amaron más al folclor o lo enaltecieron a través de su amistad.

La de Pavajeau era una amistad que abría –y aún abre– su casa de par en par para todo el que se rindiera ante la magia de la música vallenata, sin importar origen, cargo o clase social (aunque por su residencia en la plaza de Valledupar han desfilado presidentes y políticos por décadas).

De alguien así, testigo del origen humilde del vallenato y protagonista y gestor de su camino hacia las cumbres sociales, no se esperaba nada menos que su presencia entre los fundadores del Festival de la Leyenda Vallenata, en 1968.

Tenía que estar allí, al lado de Consuelo Araujonoguera, Rafael Escalona y Alfonso López Michelsen. Estuvo junto con Gustavo Gutiérrez Cabello, Cecilia Monsalvo, Andrés Becerra y Luis Eduardo Montero, y trabajó para que ese primer festival fuera un éxito.

dARIO

Darío Pavajeau (izq.), con Rafael Escalona y Alejo Durán.

Foto:

Archivo Particular

De hecho, a Pavajeau se le atribuye, en notas de prensa, el haber “sonsacado” a Alejo Durán de una gallera en Sincelejo para que compitiera en Valledupar y se llevara la primera corona del festival, que el año entrante llegará a su 52.ª edición.

Pero entre los tesoros de Pavajeau está un telegrama de Gabriel García Márquez, que da pruebas de un antecedente de estas fiestas –negado sin razón por algunos–: la realización de un festival en Aracataca. El mensaje, fechado en 1966, dirigido a Darío Pavajeau y al pintor Jaime Molina, escrito en mayúscula bajo el sello de recibido de Telecom, reza lo siguiente:

“A través (sic) maestro Escalona me cabe haber heredado preciosa amistad uds. Favor aceptarme cordial saludo y a la vez permítome invitarlos unión Colacho festival vallenato mañana Aracataca. García Márquez”.


Los protagonistas del mensaje son leyendas del folclor. El primero: Rafael Escalona, otro de los pilares de la fundación del Festival Vallenato, autor de la canción El perro de Pavajeau, dedicada al padre de Darío y su hermano Roberto el ‘Turco’. Aparece aquí como el puente entre los vallenatos y el nobel García Márquez.

dARIO

Con Poncho Zuleta, Gabriel García Márquez, Rafael Escalona y otros personajes.

Foto:

Archivo Particular

Sobre la relación de Gabo con el vallenato exaltado en su obra se han llenado páginas. Jaime Molina, el otro destinatario, fue el protagonista de una de las canciones más clásicas (también de Escalona) y uno de los parranderos inolvidables.

Y se nombra también a Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, acordeonero –que muchos años después, en 1988, se alzaría con la corona de primer rey de reyes–. Era el que traducía en notas musicales la inspiración de Escalona y tuvo por primera vez un acordeón propio en 1958, cuando Darío Pavajeau –cuya amistad con él lo volvió mecenas de músicos– decidió irse a Medellín, a Casa Conti, a comprarle uno por 200 pesos.

Pavajeau fue alcalde de Valledupar entre 1975 y 1977. Pero su aporte al folclor es el que le ha traído satisfacciones y reconocimientos como el que recibió en el reciente festival Tierra de Compositores de Patillal (24 y 25 de diciembre), que le otorgó su homenaje principal y lo declaró hijo adoptivo del corregimiento.

El Festival de la Leyenda Vallenata también le otorgó una distinción, en el 2011: la medalla Consuelo Araujonoguera. Y tiene un honoris causa en arte, folclor y cultura de la Universidad del Cesar, otorgado en el 2013.

Quizá todo ese aporte comenzó de la mano de los gallos de pelea. No se puede hablar de Darío Pavajeau sin describirlo como gallero, y de los famosos dentro y fuera del país.

Entonces se entiende por qué su papel ha sido tan importante: las peleas de gallos atraían no solo a los criadores de estos animales, sino a comitivas enteras que iban de pueblo en pueblo, persiguiendo las fiestas patronales para armar competencias.

En las comitivas iban los acordeoneros juglares que iban cantando las noticias y armaban piquerias. Cuando se apuesta por un acordeonero en competencia, se dice ‘ese es mi pollo’, como si de riña de gallos se tratara, y muchos otros símiles se descubren en letras de las puyas vallenatas.

“Valledupar era una colonia –le relató Pavajeau a EL TIEMPO, en un pasado festival vallenato–. Aquí no había ninguna diversión, lo único eran las peleas de gallos. Y para el 29 de abril, la gente venía de Riohacha, Santa Marta, Barranquilla y pueblos circunvecinos”.

Pavajeau hizo la gestión para que esa relación se mantuviera. Un año antes del Festival Vallenato fue parte del grupo de amigos galleros que aportaron para la creación del coliseo gallístico Miguel Yaneth, de Valledupar, y suya fue la intención de mantener la competencia de gallos dentro de la programación del Festival de la Leyenda Vallenata, en esos primeros tiempos. Allí supo descubrir talentos no solo de pico y espuela, sino de notas de acordeón.

Y estaba su faceta de parranda, entendida como esa tertulia vallenata, de la que surgían (y se preservaban) anécdotas, versos, piquerias y canciones al calor de la cocina criolla y el whisky que los vallenatos adoptaron como suyo.

A partir de convertir su casa en sede de parrandas se forjó un culto al vallenato entre los cachacos de alta sociedad que fueron llegando. Siempre estaban las figuras más tradicionales del folclor, y muchas de estas parrandas, con anécdotas de quién estuvo y qué se dijo, llegaron a convertirse en crónicas de prensa.

Por lo mismo, cuando el Festival de la Leyenda Vallenata quiso recuperar la parranda auténtica, instaurando una competencia de casas parranderas, en el 2016, le puso su nombre al trofeo.

Pavajeau tiene muchos otros tesoros que dan cuenta de esas entrañables amistades que hicieron crecer el folclor. “Cuando Alejandro Magno invadió Asia Menor y se encontró con el soberano de ese país llamado Darío, dijo: ‘Tú, aunque ya sin vida, eres Darío el Grande, bendecido de los dioses’, por lo noble con su pueblo. Hoy, yo creo que Darío Pavajeau es el Darío de los vallenatos y de los forasteros que pisan Valledupar. Dios lo bendiga”, escribió, de su puño y letra, Rafael Escalona en abril del 2009.

Hace pocos días, el 25 de diciembre, cuando recibió la medalla María Concepción Loperena, en la categoría de ciudadano insigne, en Patillal, la alegría de Darío Pavajeau era innegable: recibía en vida un homenaje por dedicar su vida a salvaguardar el folclor.

Fue Efraín Quintero, otro de los folcloristas que comparten con él esa misión, el encargado de resaltar su importancia de la siguiente manera: “En el entorno provinciano no hay un personaje que le hubiese apostado todas sus pasiones y fortuna, apadrinando y difundiendo los valores de nuestros juglares, el verdadero gestor que los sacó de los traspatios a los salones respingados de la sociedad, quienes cambiaron el foxtrot, la polca y la mazurca por los cantos sensibles de las orillas del río Badillo”, expresó Quintero.

Y la respuesta de Pavajeau agradecido fue: “Gracias, Patillal, tierra que es emporio cultural del Cesar y donde ahora soy hijo adoptivo, aunque antes allá tenía sembrado mi corazón”.

LILIANA MARTINEZ POLO
CULTURA

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.