‘Cantamos a la vida porque venimos de un país donde poco se respeta’

‘Cantamos a la vida porque venimos de un país donde poco se respeta’

El Caribefunk se presentará en Bogotá, Medellín, Cartagena y Barranquilla. Charla sobre su música.

El Caribefunk

Andrés Mordecai, de 26 años, y Alfonso ‘Funkcho’ Salas, de 34: los dos integrantes de El Caribefunk.

Foto:

Cortesía Nathan Barlow

Por: David Alejandro López Bermúdez
31 de agosto 2019 , 11:00 p.m.

“Vamos a celebrar que estoy vivo” es el primer verso que cantan en una de sus presentaciones frente a decenas de personas. No importa si más de la mitad de los asistentes no los entiende, pues al final del concierto varios de ellos tararearán algunas de sus canciones. La imagen –que es repetitiva cada vez que se suben a un escenario– es la de un público bailando alegre al son de sus acordes.

Andrés Mordecai, de 26 años, y Alfonso ‘Funkcho’ Salas, de 34, han viajado durante los últimos seis meses por más de ocho países. Con ‘A mi burro tour’ le han mostrado al mundo las canciones de sus tres álbumes, ‘El Caribefunk’ (2012), ‘El Playamán’ (2014) y ‘Tunsé’ (2018). Sus sonidos están basados en el funk, el bullerengue, la cumbia, el porro, el konpa haitiano e, incluso, el soukous africano.

De todos han tomado elementos que –como dicen– son el espejo del mestizaje que se congrega en Colombia y que les permite narrar historias.

En el 2012, en Buenos Aires (Argentina), decidieron establecer un proyecto con aires latinoamericanos mientras terminaban sus estudios en producción musical y etnomusicología. Su intención era producir una mezcla musical que sirviera de canal para describir la realidad en la que vivían desde un ángulo positivo.

Siete años después, el propósito sigue vigente. Esta semana se presentarán en Bogotá, Medellín, Cartagena y Barranquilla. EL TIEMPO habló con ellos.

¿Cómo va la gira? Ya son más de cinco meses de viajes y conciertos…

Funkcho:
Ha sido muy bonito. Hemos estado en lugares nuevos, como Praga, Milán, Lisboa, varias ciudades de España como Málaga, Sevilla, Granada, Murcia, Zaragoza y San Sebastián, y hace dos semanas, en California. Estamos muy felices de haber expandido la música que hacemos. Ha sido muy productivo el ‘tour’ por todas las cosas que se ha generado a nivel musical, pues durante estos meses también han salido nuevas canciones. Hemos compartido con otros artistas e, incluso, hemos estado colaborando con varias embajadas de Colombia para mostrar la música del país. Ha sido toda una experiencia.

Una de sus canciones es ‘Mi burro’, de la que sale el nombre de la gira, ¿por qué?

Funkcho:
‘A mi burro tour’ fue el nombre que decidimos ponerle a la gira por la identificación animalista que tenemos y porque quisimos resaltar la actitud resiliente que por naturaleza tiene ese animal y que hemos sabido desarrollar en estos siete años.

Esa canción hace parte de su último álbum 'Tunsé', ¿en qué se diferencia de los otros dos?

Andrés
: La propuesta de ‘Tunsé’ fue bastante diferente a lo que veníamos haciendo. Se trabajó en tres meses. Fue un experimento de hacer un álbum a dúo y minimalista, en un momento en que la agrupación estaba pasando por cambios que se volvieron casi que permanentes. ‘Tunsé’, que significa en varias lenguas africanas renovación y sintonía, habla de ese cambio que estábamos viviendo y de esa conexión que queríamos fortalecer con las personas. Había mucha incertidumbre porque en el álbum pusimos sonidos que se escuchan lo más parecido posible a como suena la banda en vivo.

Varias reseñas musicales dicen que El Caribefunk suena ‘exquisito’ y es un ‘deleite musical’, ¿por qué son tan apetecidos sus sonidos?

Funkcho:
Es el hecho de que la mayoría de ellos no están para nada relacionados con lo electrónico, sino que están basados en algo muy orgánico y acústico. Buscamos que los instrumentos que usamos en la producción musical estén acordes a eso, a lo natural, como un cajón o las guitarras rústicas. De hecho, esa mezcla entre maderas y cuerdas da un efecto único. Somos de esas personas que defienden mucho la naturalidad y la esencia.

¿A qué le cantan?

Andrés:
A la vida, hermano. Nuestro lema es la vida, sobre todo porque venimos de un país en donde pocas veces se respeta.

¿Con sus canciones, quizás de forma tácita, están llamando a un cambio en nuestra sociedad?

Funkcho:
El principal problema de la sociedad en la actualidad es el poder, porque corrompe y hace mirar otras aristas negativas. Es por eso que nosotros, como banda, buscamos siempre ir a lo humano. Pretendemos que quienes nos escuchan reflexionen sobre sí mismos y sobre su entorno, sobre la forma en la que cada uno puede ofrecer algo desde lo que hace. Queremos que las personas tengan un derroche de alegría y otra visión en sus vidas, la de estar unidos alrededor de la música, en un solo pensamiento, en un solo sentir y buscando el beneficio colectivo, más allá de la crítica.

Andrés: Lo nuestro es un granito de arena en pro de generar actos con conciencia. Buscamos que la gente despierte su mente y su reconocimiento sobre lo que puede hacer y lo que no, y el poder que tiene en sus manos. Lo de nosotros es más una responsabilidad humanística que política.

Pretendemos que quienes nos escuchan reflexionen sobre sí mismos y sobre su entorno, sobre la forma en la que cada uno puede ofrecer algo desde lo que hace

En sus canciones usan las metáforas para reflejar varios elementos cotidianos de Colombia, ¿por qué usar este recurso?

Funkcho:
La metáfora es importante porque en tan corto tiempo de música se necesita explicar cosas que realmente requieren de bastante tiempo para poderlas entender. La metáfora es ese recurso que te hace simplificar, en pocas palabras, todo un gran concepto frente a lo que vivimos. Creemos mucho en eso al momento de escribir las canciones. Nos ayuda a interpretar la realidad en la que estamos y tocamos temas como el ambiente, el amor, la coquetería, la tristeza, la violencia. Nuestro país, como país latinoamericano, tiene una realidad muy mágica y especial. Todos los días pasan cosas raras en él, y esa es la inspiración para desarrollar un concepto universal.

Algo que los caracteriza es que todas sus canciones, por más tristes que sean las historias, están compuestas de sonidos alegres. ¿Por qué?

Funkcho:
El mundo está plagado de malas noticias y eso estresa a las personas. Estamos en pro de la vida y el bienestar. Nuestra idea es sacar a la gente de esos malos pensamientos sin ignorar qué pasa a nuestro alrededor. Preferimos tomar la opción de encaminar hacia lo positivo y dejar a un lado la autodestrucción y el estrés.

En esta gira han tenido varias colaboraciones, pero, sin duda, una que llama la atención fue la de compartir escenario con Pedro Pastor, artista independiente y polémico en España. ¿Cómo fue esa experiencia?

Andrés:
Interesante y única. No habíamos viajado nunca con una banda así de numerosa. Nunca habíamos abierto ‘shows’ de otras bandas en un ‘tour’. Fue interesante ver cómo nos unimos con un artista, haciendo una movida independiente y trabajando de manera autogestionada. Pedro tiene impacto en varias ciudades de España y con él pudimos llegar a un público que nos desconocía. Aunque también hubo el efecto contrario: él estuvo abriendo varios conciertos de nosotros, como en Ámsterdam, Berlín, Praga, Hannover, París y Bruselas, donde él no había ido como artista. Fue muy bueno ese intercambio de audiencia. Creemos que es una iniciativa interesante, sobre todo para artistas independientes. Estamos convencidos de que la unión y el trabajo en equipo darán mejores resultados.

¿Qué tan difícil ha sido ser artistas independientes en Colombia?

Andrés:
Queremos que varios nos escuchen y disfruten de nuestra música, pero es difícil cuando no tienes apoyo de entidades gubernamentales para producir un espectáculo. Como artista independiente tienes que hacer desde la promoción del disco hasta el montaje del escenario. El reto es buscar el equilibrio entre lograr una buena experiencia para las personas y que sea inclusivo. Nos toca con las uñas.

Funkcho: Nuestro país tiene un nivel de desempleo alto, nuestra ciudad (Cartagena) sobre todo, y la verdad es que no muchos pueden pagar una entrada. Entonces es un poco más complejo congregar a la audiencia.

¿Qué esperan de los próximos conciertos en Colombia y de su viaje luego hacia el sur del continente?

Funkcho:
Hay una expectativa muy grande de poder unir a la audiencia, abierta de oídos, para que escuchen las nuevas canciones que traemos. Hay una expectativa de encontrarnos con amigos con los que hemos tocado durante estos siete años. Y hay la expectativa de llevar un poco de alegría a nuestro país y nuestro continente porque la necesitamos.

DAVID ALEJANDRO LÓPEZ BERMÚDEZ
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