La creatividad es un talento que se puede activar

La creatividad es un talento que se puede activar

Conozca las palabras que inspiran el nuevo libro ‘La creatividad en 7 verbos’. Fragmento.

Creatividad

Los niños juegan para explorar y descubrir, y lo hacen con seriedad, placer y alegría.

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123RF

20 de diciembre 2017 , 10:47 a.m.

“El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”.
Pablo Neruda

Es genuino querer ser creativos, flexibles y capaces de proponer ideas originales en los diferentes ámbitos de nuestras vidas. La sola idea de no conseguirlo en un mundo cada vez más exigente, competitivo y cambiante nos paraliza. Los obstáculos para ser creativos están en nuestra mente, en pensamientos instaurados debido a una educación inflexible que ha privilegiado únicamente la lógica y la razón, dejando a un lado la imaginación, la intuición y la inventiva.

Este libro está escrito para vencer todos los supuestos acerca de la capacidad creadora y acercarnos a ella de manera natural y divertida.

Todos tenemos esa facultad innata de ser creativos. La buena noticia es que despertarla puede llegar a ser tan fácil como respirar si dejamos fluir nuestras dudas como detonante para la creación y aceptamos el error como oportunidad para aprender y recrear. Veremos, a través del recorrido por estas páginas, cómo es posible conseguir que el pensamiento creativo se instaure como parte vital de nuestra existencia y llevarlo a nuestro máximo potencial.

La curiosidad, la capacidad de asombro y la habilidad para preguntarse y explorar el mundo de manera creativa de los niños han sido la fuente primaria de inspiración para este relato. Si como adultos perdimos este espíritu de la infancia, llegó la hora de recuperarlo no solo para desempeñarnos mejor en la sociedad, sino para ser personas más felices y conectadas con la vida.

Los niños juegan para explorar y descubrir, y lo hacen con seriedad, placer y alegría. Sienten gran satisfacción cuando algo inesperado ocurre, lo celebran y quieren compartirlo para obtener reconocimiento y gozar del proceso. El maestro de la psicología positiva Mihaly Csikszentmihalyi dice que las personas más felices son aquellas que aman lo que hacen y disfrutan cuando descubren o diseñan algo nuevo.

La creación, desde esta mirada, es un acto de placer que trasciende al individuo e impacta a otros en una especie de efecto rebote. Todo acto creativo vuelve a nosotros en forma de reconocimiento o de satisfacción; ver que hemos descubierto y sorprendido a alguien nos sorprende a la vez a nosotros.

Libro La creatividad en 7 verbos

'La creatividad en 7 verbos', Intermedio Editores, 230 páginas, $ 40.900.

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Archivo particular

Preguntar se convierte en un impulso vital para cuestionar el statu quo y la forma rutinaria en que hacemos las cosas, y nos moviliza hacia la creación de mejores maneras de vivir. Pueden ser las preguntas más trascendentales de una madre: “¿Cómo educar a mis hijos como personas felices?”; o las más cotidianas: “¿Cómo hacer esta reunión diferente y amena?”, “¿cómo divertirnos en este domingo de lluvia?”, “¿cómo convencer a la junta para invertir en mi proyecto?”. Es como si quisiéramos tomar una fotografía de un mismo lugar, pero con diferente lente para obtener un resultado distinto.

La naturaleza nos da grandes pistas y lecciones. Jamás veremos un mismo cielo dos veces ni una planta crecer en la misma dirección de otra. Los días son infinitos espacios para la creación, pues ninguno se nos presenta igual en la lluvia o en días de sol. Si observáramos con detenimiento cómo la naturaleza nos habla, podríamos emprender un diálogo más enriquecedor con la vida. Seríamos conscientes de la energía vital contenida en cada espacio natural y de la posibilidad de desarrollar nuestro pensamiento creativo como una forma de ver la vida. Veríamos oportunidades inimaginables y resolveríamos los problemas, lejos de la conformidad o los parámetros comunes.

A lo largo de estas páginas esperamos ofrecer al lector su propia ruta para recuperar esa capacidad innata de imaginar, de preguntarse y de reconocer su esencia creadora. Como escenarios que atraen la capacidad creadora, haremos narraciones que transitan los espacios que habitamos, la naturaleza y la gastronomía.

Después de muchos años de investigación acerca de la educación para la creatividad y de haber escrito nuestro primer libro, Las 100 preguntas más creativas de los niños (2011), nos preguntamos cómo compartir estas ideas con quienes anhelan desarrollar su potencial creativo. Personas que han leído mucho o poco sobre creatividad y esperan encontrar su propia visión no en un libro de teorías, recetas o verdades absolutas, sino en una invitación honesta y abierta a despertar a la creatividad, escrita desde la realidad, desde las experiencias y anécdotas de dos mujeres del común conectadas con la creatividad como propósito para transformar el mundo. No es un manual, es una narrativa de momentos, con claves y llamados a mirar la vida de forma diferente, a volver a creer, imaginar y soñar desde la propia cotidianidad. Es una ruta que cada uno decide cómo transitar según sus potencialidades e intereses, siempre con el propósito de descubrir nuevas ideas; la creatividad desarrollada a través de un recorrido por la vida misma, cercana, desprovista de juicios, sin fórmulas acordadas ni manuales prácticos y ajenos; un emotivo camino para redescubrir la magia interior y las posibilidades infinitas de creación de cada ser humano.

Este es un libro escrito a dos manos con la inspiración que nos ofrece el fascinante mundo de los niños. Como educadoras, hemos sido testigos de su espontaneidad y naturalidad para aproximarse al acto creativo, y eso nos anima a compartir más allá de las aulas nuestros hallazgos sobre un modelo para el desarrollo de la creatividad, con dos lentes y dos sentires diferentes y complementarios fundidos en un solo deseo de convertir la creatividad en una práctica transformadora del mundo. Es un intercambio de ideas que al unísono invitan a escuchar el corazón y a regresar al asombro y a la curiosidad infantil con una mirada más próxima y menos quimérica de nuestra verdadera humanidad.

La creatividad ha estado en el centro de las miradas de los gobiernos y de las organizaciones e instituciones de educación precisamente por su pertinencia en este complejo mundo globalizado, que afronta graves problemas. La llamada ‘competencia creativa’ es, en algunos casos, deseable; en otros, una exigencia en el mundo académico y laboral. Es también una posibilidad en lo personal de vivir una vida con mayores conexiones y probabilidades.

Sin embargo, la mayoría de miradas y supuestos reducen la creatividad a la idea de que está ligada a una inclinación artística particular o a una capacidad exclusiva de pocos, o quizás a los mismos momentos eureka. Muchos aún desconocen que es una capacidad susceptible de ser desarrollada y creen que es el privilegio de unos pocos.
Shelley Carson, investigadora médica de Harvard, autora de Your Creative Brain (Tu cerebro creativo), dice que la creatividad tiene un componente genérico tan solo del diez al quince por ciento. Esto nos revela el enorme potencial del ser humano para reconocer su espíritu creativo, cultivarlo y desarrollarlo. Desafortunadamente, ni los sistemas de educación ni el entorno de las empresas están pensados para estimular la creatividad, por su enfoque sistematizado y rígido que no promueve escenarios ni lugares que acepten el error como oportunidad de aprendizaje y punto de partida para la creación. Aún falta mucho camino por recorrer, pues, aunque se habla de la necesidad de innovar en muchos contextos, para que ese proceso se dé se requiere de individuos que hayan desarrollado habilidades relacionadas con la creatividad. El trabajo de reeducar se hace más difícil cuando se han desconocido capacidades que desde la infancia recibimos como regalo: el asombro y la curiosidad, la exploración y la pregunta.

Aunque sería imposible abarcarlos todos, nos interesa controvertir con ejemplos concretos algunos de los mitos alrededor de la creatividad que nos impiden verla como una capacidad innata del ser humano para imaginar y crear a partir de su esencia y de sus propias experiencias.

La creatividad es una forma de ver la vida, y eso es lo que precisamente queremos ofrecer al lector. La oportunidad de crear y de crecer desde el interior con propósito, para transformar la propia realidad espiritual, emocional, física y social. Sonreír en momentos de dificultad es un acto creativo en sí, es la capacidad de ver las cosas con humor y tomar distancia para construir el mejor de los caminos. Pensar que es posible hacer las cosas de otras maneras y esperar los mejores resultados hasta en los actos más simples de la vida forma parte de ese proceder humano, no solo desde la fe, sino desde el instinto creador. Una madre amorosa que se levanta y decide sorprender a sus hijos con un desayuno diferente o busca añadir ingredientes a una vieja receta es el reflejo de un acto de creación que trae grandes satisfacciones. Los más sencillos actos llevan en sí grandes dosis de creatividad que hemos perdido la capacidad de reconocer y potencializar.

¿Qué pasaría si identificamos ese ‘músculo’ que nos hace más creativos y lo ejercitamos para que crezca y se fortalezca? Seguramente seríamos personas más conectadas con la vida y con el entorno, sin la miopía que trae la rutina. Tendríamos la posibilidad de ver a través de un lente multidimensional, una especie de realidad aumentada para sentir y percibir más y abrirnos desde nuestra esencia creativa a enormes posibilidades. No se trata del santo grial ni la pócima secreta de la felicidad, es más bien un nivel de conciencia y de descubrimiento para ser más creativos en todos los escenarios de la vida y alcanzar la plenitud.

Bienvenidos a esta aventura, que tiene como fundamento la pregunta. Arriesguémonos a conectar, a explorar, a dudar, a integrar y a crear para dar vida a nuestra propia ruta creativa. Aunque los elementos de este libro, por practicidad narrativa, están descritos de manera lineal, su orden es flexible, dinámico e interconectado de acuerdo con como fluyen las necesidades del proceso creativo. Es un texto que se puede leer en el orden que más les interese y contiene espacios para plasmar ideas, sensaciones y hasta desacuerdos. Promueve la reflexión y se puede revisitar en los momentos en los que sea necesario buscar inspiración. Es una invitación a hacer un alto en el camino con el propósito de dejarse sorprender con la capacidad creativa que todos llevamos dentro. Desde la primera página, se abre la puerta para la creación...

Las autoras

Catalina y Natalia Zuleta Triana son las creadoras del programa What If Creative Thinking, el cual se ha convertido en punto de referencia educacional, desde el Gimnasio La Fontana, de Bogotá. En este libro, las autoras reúnen ejemplos y ejercicios prácticos para los adultos que deseen experimentar un “renacer” de su creatividad.

CATALINA ZULETA T. Y NATALIA ZULETA T.
Especial para EL TIEMPO

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