Festividad y melancolía: el ‘leitmotiv’ en el arte de Vicentico

Festividad y melancolía: el ‘leitmotiv’ en el arte de Vicentico

El cantautor argentino prepara su octavo álbum de estudio en su carrera como solista.

Vicentico

El cantautor argentino Vicentico es el vocalista de Los Fabulosos Cadillacs desde 1986. Ahora prepara su séptimo álbum como solista

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Nora Lezano

Por: Mateo Arias Ortiz
21 de junio 2020 , 03:33 a.m.

A Gabriel Julio Fernández Capello (Buenos Aires, 1964) le interesan las contraposiciones en la música. Quizás se pueda usar un verso de su canción 'Creo que me enamoré' –ganadora del Grammy Latino en 2013 en la categoría de mejor canción de rock– para describir toda su poética: “Fuiste una presencia tan ausente”. Un oxímoron: “Combinación de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido”, define la RAE.

Tanto en su carrera con Los Fabulosos Cadillacs como en su trayectoria en solitario, Vicentico va detrás de lograr ese equilibrio entre la pena y el regocijo. Es decir, acumula 35 años de carrera, 18 álbumes con la banda, seis como solista –más el que está por lanzar–, un Grammy y varios Grammy Latinos y, según él, “no ha pasado tanto. Sigo cantando lo mismo, sigo buscando esa imagen”.

Ahora, que estrena una adaptación al español de 'Ain't Got No, I Got Life', de Nina Simone, como adelanto de su siguiente disco, consagra esa simbiosis y esa visión de la vida que promueve y busca. En la letra de 'No tengo', como la tradujo, habla de lo que significa no tener plata, ni familia ni joyas, pero tener ojos, piernas y libertad para ser feliz. Qué vigente preguntarse sobre lo realmente importante justo en este momento de la historia.

Algo así decía Vicentico desde su casa en Buenos Aires en la charla que tuvo con EL TIEMPO, en la que también habló del vallenato colombiano, del 'reggae', de su trayectoria con Los Cadillacs y de lo que le importa sobre el arte.

¿De dónde salió el nombre Vicentico?

Me lo pusieron mis amigos, simplemente. Solo por… no sé, porque nos poníamos nombres en una época. Estaban de moda las pandillas. Cada cual tenía un nombre, a mí me quedó ese y nunca me lo quité.

Ha explorado muchos géneros y siempre logra que su música suene a Vicentico…

Porque soy yo solo. Creo que esto es lo único que yo tengo. No lo digo como una cuestión de falsa humildad, porque tampoco soy humilde. Pero creo que lo único que tengo es mi personalidad. Me gusta hacer las cosas como yo siento que hay que hacerlas. Siempre me he tomado muy en serio y a la vez algunos asuntos no me importan mucho. En la mezcla de esas dos formas de asumirlo está mi espíritu y así lo llevo. No es más que eso: hacer lo que me gusta y usar esta voz que tengo.

Pero te quiero aclarar algo: para mí los géneros son solo géneros. Lo que importa son las canciones. Puedes usar el estilo que quieras si le queda bien a ese tema en específico. Lo que pesa es lo que dice la letra, cómo mezclas la música, lo que se te ocurra que quieres contar y tu capacidad de contarlo bien. A veces, los géneros ayudan a que la canción quede mejor contada y entonces te apropias de ese estilo para determinados temas. Hay músicas, como el 'reggae', que tienen elementos muy animados, y adentro de esa onda se pueden decir cosas nostálgicas. La combinación entre la felicidad y la tristeza siempre me ha interesado.

La combinación entre la felicidad y la tristeza siempre me ha interesado

Los Cadillacs, Daniel Melingo, Los Cafres, Los Auténticos Decadentes, Dread Mar I, Fidel Nadal… ¿Por qué el 'reggae' pegó tanto en la Argentina?

Creo que es porque de cierta forma es fácil de tocar. Nosotros nos acercamos a esa música desde el punk-rock. El 'punk' siempre estuvo cerca del 'reggae' y era una música que nos gustaba y que podíamos tocarla para que sonara relativamente bien.

Hay artistas que, con el pasar de los años, dejan de tener referentes y se vuelven su propio referente, ¿es su caso?

Tomarme a mí como referente me parece imposible. No me gusta pensar en mí como idea. Lo que busco de mí, como te decía, es qué es lo que tengo por decir. Pero de ahí en adelante, todo el tiempo estoy oyendo otra música. Y no solo música, sino películas, libros, la calle, los días, el clima… todo habla, ¿viste? No todo el tiempo es así, pero si yo estoy por grabar un disco, estoy todo el tiempo atento, porque en cualquier momento puede venir alguna cosa, alguien que me diga algo. Es un poco insoportable también. Estar en proceso de escritura es un poco agotador porque uno siente que todo el tiempo tiene que estar pescando.

¿Cómo describiría su carrera como solista desde su primer álbum, en el 2002, hasta ahora?

Bueno, es un camino… y yo siento que siempre dice lo mismo, que las cosas no cambiaron demasiado. Te diría que no han cambiado ni siquiera desde el principio de Los Cadillacs. Yo empecé a tocar con los chicos cuando tenía 18 años y todo pasó muy rápido. No le doy muchas vueltas a la pregunta de por qué las cosas fueron así. Simplemente creo que el espíritu y el sentimiento que tenemos adentro es el de hacer canciones, grabarlas, salir a tocarlas. Eso se transformó en mi oficio. Es lo único que sé hacer, es lo que me gusta hacer. Son caminos que llevo lo mejor que puedo. Creo que es un lindo modo de pasar la vida...

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A propósito de esos caminos, 'Los caminos de la vida', que es una canción originalmente colombiana, la conocí primero en su interpretación…

¿En serio? Qué bien. Esa canción de Omar Geles es hermosa. La oí por primera vez en México, en una cantina. La pusieron en una rocola y se me quedó pegadísima. Muchos años después la recordé, la busqué y quise grabarla. Es hermosa, la canción. Y creo que trasciende.

¿Y tiene más relaciones con la música colombiana?

Sí, obvio. Me encanta la música colombiana. Sobre todo la cumbia y el vallenato. Me gustan muchos artistas, pero ahora se me vienen a la mente Alejo Durán o Diomedes Díaz. Son tipos que eran amables para oír y que tenían profundidad en sus letras.

Tienen en común esa mezcla de festividad y melancolía que a usted le interesa.

Exacto. En gran parte de la música popular se puede encontrar eso. Está llena de ejemplos de canciones muy festivas que en el fondo tienen algo de tristeza. Aunque en realidad no es algo del todo triste, se trata de la tristeza de estar vivo. Es algo más bien eterno. Eso produce melancolía. A todos nos impresiona ver la eternidad, nos da un poco de angustia. Pero también nos da alegría. Son las dos cosas a la vez.

¿Cómo definiría su modo de escribir?

Creo que está claro en las mismas canciones, pero a la vez es difuso el foco. Por un lado, tomé la decisión de que siempre estoy cantando la misma canción. Siempre escribo sobre lo mismo y encuentro diferentes maneras de decirlo. Me interesa transmitir algunas imágenes que tengo adentro. Creo que cada uno es simplemente un par de imágenes que tiene en la cabeza. Por lo menos en mi caso, estoy seguro de que soy unas imágenes porque las sueño, porque las imagino: es una parte del mar, una playa vacía, un día nublado. Soy imágenes melancólicas, pero con mucha energía. Siempre estoy dando vueltas alrededor de esas ideas. Por más de que las canciones hablen de otras cosas, intento transmitir eso, no sé por qué.

Es difícil de explicar eso de por qué hace uno canciones. Uno las hace por alguna razón, pero después es muy difícil entenderlas en la conversación. Por algo me hice músico, también, porque sé decir las cosas en lenguaje musical. Hay poetas, directores de cine, pintores que intentan expresar eso que necesitan expresar. A mí me sale en forma de canción. Y no puedo ni quiero evitar que sea así.

Estoy seguro de que soy unas imágenes porque las sueño, porque las imagino: es una parte del mar, una playa vacía, un día nublado.

Ha colaborado con grandes artistas, como Celia Cruz o Andrés Calamaro. ¿Le gustaría trabajar con alguien en especial?

Y no sé, hay montones de artistas que me encantan. Además, ya he tenido la suerte de colaborar con gente increíble, que me ha enseñado mucho. Con Celia Cruz, ahora que la mencionas, canté cuando era todavía muy chico y aprendí de ella varias cosas. Aprendí de su capacidad de trabajo, de su gusto por cantar. También tuve la oportunidad de cantar con Tony Bennett cuando él ya tenía 85 años, y fue tremendo lo que pude ver y lo que pude aprender. O con Willie Nelson, también. Y he trabajado con otras personas de esa talla, así que estoy hecho con las colaboraciones.

¿Qué le impresiona de la música de ahora?

Me gusta lo que está pasando con el 'hip hop', el trap y la música urbana en todo el mundo. Hay pibes que la están rompiendo de una forma interesante. Me parece que la música nunca había retratado tanto una época como lo está haciendo ahora, de la mano de artistas como Kendrick Lamar o Travis Scott. O de artistas de aquí, de la Argentina. Me parece que ahí está la verdad de este momento.

La canción que está estrenando, 'No tengo', tiene una letra completamente vigente para entender justo este momento de la historia…

Sí, es bastante impresionante porque la canción fue escrita en los años 60 y tuvo que atravesar varias situaciones extrañas del mundo, como las guerras. Es una letra que siempre tiene sentido y cuenta algo perfectamente. Es muy evidente que quien escribió ese tema tenía muy claro lo que es vivir. Y ahora no sé por qué se me ocurrió grabarla, pero me gustó. Yo la conocía de hace mucho, entonces cuando estaba grabando el disco me estaba dando vueltas esa idea. Hice la traducción lo mejor que pude y la tocamos. Para mí es rarísimo que ahora esté sonando porque yo la trabajé en noviembre del año pasado, cuando todavía no se hablaba de la pandemia. Y ahora la sacamos y cobra sentido.

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Logró que una canción de Nina Simone, escrita hace 52 años en Estados Unidos, sonara argentina.

Ja, ja, ja. Y bueno, soy argentino. No me puedo escapar a eso.

¿Ser argentino significa algo para usted?

Te lo digo con toda sinceridad: no significa mucho para mí. Hay lugares que siento que son mi casa y no están en la Argentina. Hay lugares de la Argentina que son mi casa y no están en Buenos Aires. Y, claro, aquí en Buenos Aires hay lugares que siento propios. Pero también me pasa lo contrario: hay lugares dentro del país que no me pertenecen, a veces siento que no soy de acá. Hay cosas de la nación con las que nunca he estado de acuerdo y en ocasiones quisiera vivir en otro lado. Es difícil estar acá. Hay una parte de la sociedad que tiene un modo de vivir que no comparto, pero hay otra parte que tiene una forma de entender todo que me encanta y hago parte de eso.

Uruguay también es mi casa, y es un país muy diferente al mío, a pesar de que estamos al lado. Algunos lugares de Colombia también los siento propios, y siento que tenemos el mismo humor. Con México me pasa lo mismo. Lo que me une con los demás es un modo de ser frente a la vida, ¿viste? Y eso no tiene que ver solo con ser argentino. Es, básicamente, estar del lado de los buenos y no de los malos.

MATEO ARIAS ORTIZ 
​REDACCIÓN DOMINGO
Twitter: @mateoariasortiz

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