El valor sensitivo de las palabras, los 90 y las ONG

El valor sensitivo de las palabras, los 90 y las ONG

El experto Fernando Ávila resuelva dudas lingüísticas en su columna El lenguaje en el tiempo.

En defensa del idioma

El valor sensitivo de las palabras, los 90 y las ONG.

Foto:

Archivo Particular

Por: Fernando Ávila*
05 de noviembre 2019 , 09:20 p.m.

Las palabras tienen su aspecto sensitivo aparte de su definición oficial. Eso sucede tanto en el lenguaje oral como en el escrito. Si elogio a alguien diciéndole conspicuo, corro el riesgo de que mi intención se pierda, pues el destinatario de mi alabanza puede entender otra cosa o percibir mi piropo como insulto. Es mejor que le diga ‘notable’ o ‘ilustre’, que es lo que conspicuo significa.

Belisario Betancur contaba, cuando fue exaltado como individuo honorario de la Academia Colombiana de la Lengua, que cuando niño presenció en su pueblo natal la golpiza que un hombre le propicio a otro porque le dijo individuo. Nótese la sensación contraria que produce la palabra individuo en un contexto académico y en uno rural.
Esas diferencias no suelen registrarse en los diccionarios, pero sí suelen sentirlas las personas que las dicen y las oyen. “Gonorrea” no es más que el nombre de una enfermedad, como “gripa” o “cáncer”, pero nadie le grita al chofer que se le atraviesa en la vía “¡gripa!” ni “¡cáncer!”, mientras que muchos suelen agredirlo con el humillante insulto “¡gonorrea!”.

En esa línea es claro que cuando se dice “hurto” en vez de “robo”se disminuye la gravedad del hecho, no por lo que dice la ley colombiana, que no usa el término “robo”, sino por el peso de una función secular inevitablemente interiorizada en una gran mayoría de hablantes, para quienes “robo” es más grave que “hurto”.

Otro tanto podría decirse de “fallece” y “muere”, que según el diccionario actual son sinónimos. Hubo un tiempo en el que los manuales de periodismo pedían distinguir uno de otro. Se usaba “fallece” cuando se trataba de persona de avanzada edad que llegaba al final de la vida por causas naturales, y “muere”, cuando perdía la vida por ataque violento, accidente, sismo, inundación, etc.

Por eso a veces el lector quiere que no le digan “hurto” cuando hay intimidación, fuerza o violencia, y que no le digan “fallecimiento” cuando la causa es una bala asesina, un carro sin frenos, una avalancha de lodo o un lanzallamas enemigo, aunque los códigos nacionales y los diccionarios idiomáticos respalden tales usos. Es lo se hace cuando se dice “borracho” en vez “alicorado”; “carestía” en vez de “reajuste” o “masacre” en vez de “baja”. Conviene, pues, tener en cuenta lo sensitivo además de lo oficialmente semántico de cada palabra.

Los 90

Escrituras como los 80’s, los 90's, las ONG’s, varios CDT’s, muchos DVD’s... son incorrectas. Estas voces deben ir sin el apóstrofo ni la s, los 80, los 90, las ONG, varios CDT, muchos DVD.

FERNANDO ÁVILA
*Experto en redacción y creación literaria
@fernandoavila52
Preguntas: feravila@cable.net.co

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.