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Esteman: ‘Alzo una bandera de activismo, pero mi música es para todos’
Esteman

Esteman, cantante bogotano nacido en 1984.

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Cortesía Universal Music

Esteman: ‘Alzo una bandera de activismo, pero mi música es para todos’

El cantante bogotano lanzó su nuevo álbum, 'Si volviera a nacer', lleno de pop y psicodelia.

Una ilustración del torso de Esteban Mateus, Esteman, que sale del barro, en un paisaje psicodélico, lleno de colores y texturas, es la imagen de apertura de su nueva propuesta musical, Si volviera a nacer, que desde esa portada es un homenaje a los años 70 y 80.

Esa es la búsqueda estética que ha tomado Esteman (Bogotá, 1984) desde el principio de su carrera, que se remonta a los inicios de la década pasada, cuando el videoclip de su tema No te metas a mí Facebook comenzaba a fundar el concepto de lo ‘viral’.

Sin embargo, el man de 2010 y Esteman de 2021 sí tienen sus diferencias, no solo en cuanto a lo musical, lo lírico, lo performativo y lo estético, sino también respecto a su representación de lo político y lo discursivo.

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Y es que desde su álbum anterior, Amor libre (2019), Esteman se ha convertido en un activista y una figura importante en la industria musical para la comunidad LGBTIQ en América Latina.

Sin embargo, esa ‘bandera’ no cubre todo su proyecto. Sus canciones, sobre todo en Si volviera a nacer, constituyen una propuesta pop rebosante de energía y baile, que acude a la música disco, al funk y a la estética hippie de hace 50 años.

Esteman sacó el álbum a finales del mes pasado. Lo conforman diez canciones. Siete de ellas las hace en compañía de otros artistas. Y según le contó a EL TIEMPO en una videollamada desde su casa en Ciudad de México, “habría sido imposible concretar a esas colaboraciones soñadas de no ser por la pandemia”.

La imponente voz Lila Downs, el toque argentino de Daniela Spalla, la calma de Jósean Log y la explosividad del dúo argentino Miranda! (vea la página 3.2 de este cuadernillo) le aportan al proyecto diversidad y textura. También lo acompañan la española Rozalén, la bogotana Paula Pera (‘y el fin de los tiempos’) y el mexicano Marco Mares, en un tema que le hace un guiño a Daft Punk.

A continuación, una versión en texto de la conversación que tuvo el artista con este diario sobre su trayectoria, sus visiones del arte y su nuevo álbum.

Usted sigue proyectando la imagen de artista joven e independiente, pero ya pasó más de una década desde que su carrera comenzó…

Han pasado… ¡11 años! Sí, impresionante. Y gracias por lo de la imagen de artista joven, porque ya tengo 37 años. Entre más me acerco a los 40, más agradezco eso. Y es curioso lo que dices, porque la mayoría de lo que hago está inspirado en música vieja. Pero sí hay algo en mi manera de ver el mundo y de entender la vida que me acerca mucho a las nuevas generaciones.

¿Tiene alguna idea de por qué?

Puede ser por mi historia, por lo que me ha tocado vivir, por salir del clóset. Esa condición muchas veces hace que las personas sean más conscientes de las minorías, de que hay otras realidades. Quienes tienen la vida armada de una manera tradicional, quizás, no pueden ver estas situaciones con la misma facilidad.

¿Me puede hablar más de esto de que le gusta ‘la música vieja’, por favor? Es algo muy evidente en su propuesta.

Soy alguien completamente fanático de lo retro. Constantemente estoy intentando unir otras épocas con esta. Si bien intento ser activista con movimientos actuales, en lo musical me gusta traer las estéticas de antes para las nuevas generaciones. Sobre todo en un momento en el que tantos músicos están concentrados en reproducir los sonidos que están de moda. Y así, de pronto, me conecto con un público joven que también es selecto. No son todos, pero cada vez hay más.

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¿Se refiere al reguetón? Porque es curioso que usted no acude a ese sonido, pero su música es muy bailable.

Ese interés por ser diferente se acentuó con 'Amor libre', en el que conté con más detalle quién era Esteban. Mostré mi parte vulnerable. Eso rompió mi carrera en dos.

A mí también me gusta el reguetón, para serte claro. En las fiestas, después de oír toda la música que me gusta, en algún momento llega el reguetón. Aunque el que a mí me gusta es muy puntual. Pero yo no lo haría. Siento que no me queda bien. Hago la música que creo que yo puedo aportarle a la industria. Esto está muy ligado a la música disco, al funk, al dance, al house. Sobre todo en este álbum nuevo, que está muy influenciado por el disco de los setentas, por los Bee Gees, por el groove de la canción francesa y del italo disco. Además, intento mezclarlo con sonidos contemporáneos. Y se da así por puro gusto mío. La intención, también, es tocar esta música en vivo y que la gente baile mucho. He intentado incorporar lo caribeño, pero más en el álbum pasado que en este.

Con todo y las diferencias entre sus discos, ¿cree que haya una estética en común en su proyecto, en general?

No soy tan consciente de algunas cosas hasta que me doy cuenta de como la gente me ve. Te puedo decir que mi estética está inspirada por las épocas pasadas. Por un lado, así me empecé a vestir cuando comencé a hacer música. Y, por otro, por las canciones que crecí oyendo gracias a mis papás.

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A mí no me gustaba oír la música que estaba de moda cuando estaba en el colegio, que era el tropipop y los primeros sonidos del reguetón. Yo prefería oír Earth, Wind and Fire, The Mamas & the Papas, Manu Chao, Aterciopelados. Luego, cuando estudié arte en la universidad, me volví fan de David Bowie, de David Byrne, de Talking Heads. Todo eso influyó mucho en el personaje de Esteman, que intentaba traer todo esto al contexto latino.

¿Y qué tienen en común todos esos referentes para usted?

Siempre me interesó hablar de lo diverso, no seguir el camino típico. Me aburría ser igual a todos, la fórmula. En mis primeros discos no hablaba tanto de mí, sino del personaje. Pero ese interés por ser diferente se acentuó con Amor libre, en el que conté con más detalle quién era Esteban. Mostré mi parte vulnerable. Eso rompió mi carrera en dos.

¿Por qué?

Antes tenía como miedo de hablar de mí mismo y de mi orientación porque la gente me vendía la idea de que de eso no se habla, de que eso nadie lo hace, de que es mejor no hacerlo para no perder el público. Y la verdad es que después de ese álbum no solo mi propuesta cambió en un sentido positivo para mí, sino que mi carrera se elevó en términos de mercado: se conectó más con la gente.

¿Se considera activista?

Con el tiempo, he entendido que es importante ser fiel a uno mismo. Sin darme cuenta terminé alzando una bandera. Pero me interesa que, si bien puedo ser una voz para la comunidad LGBTIQ, no creo que la gente oiga mi música solo por eso. Seguiré alzando la bandera, pero mi música es para todo el mundo.

Todo eso se resume en la portada de Si volviera a nacer: lo retro, porque parece casi un cartel de Woodstock; lo alegre y hasta los colores del orgullo LGBTIQ…

Es tal cual como lo acabas de decir y me alegra que lo entiendas. El concepto de colores, psicodelia y de mi imagen como brotando de la tierra fue algo que El Cursi, el ilustrador, supo transmitir perfectamente. Siento que es poderosa y que define lo que soy. Y también pasa con el nombre del disco: resume bien todo el proyecto. Sale del título de una de las canciones, una que le escribí a mi mamá.

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Si volviera a nacer es un nombre que alude a esa intención de hacer una propuesta musical que echa mano de los sonidos de antaño. Y es que siento que constantemente paso por procesos de renacimiento musical.

Justamente esa canción tiene un sonido distinto al de las otras: es muy acústico y me recuerda al son jarocho, como el de Natalia Lafourcade en Hasta la raíz.

Tiene la influencia de música protesta que oía mi mama: Mercedes Sosa, Pablo Milanés, Silvio, Piero. Y es verdad que tiene sonidos similares al son jarocho, pero para mí son más cercanos a la música andina. Fue lo que intentamos con el productor de la canción, Marian Ruzzi, quien, de hecho, trabajó mucho con Natalia Lafourcade en Hasta la raíz. Así que ese referente es clarísimo, sí. Es un intento por unir muchos sonidos de la raíz latinoamericana. Y definitivamente sí es la canción que se diferencia más del resto, es la menos anglo de las del álbum.

-MATEO ARIAS ORTIZ
Redacción Domingo 
EL TIEMPO
En Instagram y en Twitter: @mateoariasortiz

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