Diego Aristizábal: el hombre detrás de la Fiesta del Libro de Medellín

Diego Aristizábal: el hombre detrás de la Fiesta del Libro de Medellín

Este viernes 'abre sus páginas' el encuentro literario, con México como invitado.

Diego Aristizábal

El paisa Diego Aristizábal contagia con su felicidad esta gran fiesta de los libros.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Por: Jorge Iván García
05 de septiembre 2018 , 12:03 a.m.

A los niños de una escuela rural del valle de Aburrá, la maestra les dijo que habían sido invitados a la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que será inaugurada este viernes en la zona norte de la ciudad. A la alegría repentina que despertó la inesperada invitación se le fueron posando un marcado desánimo y una rara desilusión.

“¡Profe! ¿Podemos ir con el uniforme? –preguntó uno de los niños con su vocecita apagada, tímido–. Es que no tenemos ropa”.

A Diego Alejandro Aristizábal Múnera, director de los Eventos del Libro de Medellín, le gusta por razones como esa que el certamen anual de la capital antioqueña no sea llamado feria sino fiesta. Una fiesta es una reunión, un encuentro que casi nadie quiere perderse porque los invitados saben de antemano que lo más seguro es que la van a pasar bien y se divertirán.

“Una fiesta es celebrar algo, es convocar a alguien alrededor de ese algo. Nosotros la estamos haciendo en torno al libro. La Fiesta del Libro y la Cultura es un espacio más que para lectores, para los no lectores. Los primeros van en busca de un autor y un libro, a los otros hay que provocarlos. Que al ver a ese montón de gente reunida ahí se digan: ‘¡Cómo están pasando de bueno!’. Y se pregunten: ‘¿Qué será lo que están dando?’. Y se animen a entrar y a participar en la celebración”. Así lo explica Aristizábal, quien está al frente de la 12.ª edición del certamen.

Diego nació en Medellín en 1980, estudió comunicación social-periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana, de la cual egresó en el 2006. Ese año ganó el concurso de escritura Con la Pelota en la Cabeza, de la Alcaldía de Medellín, y en el 2007 ocupó el tercer puesto en el concurso ‘Un cuento para tu ciudad en cien palabras’, del Metro de Medellín. Es autor, además, del libro de cuentos Memorias de un hombre solo. Ha sido columnista de distintos medios del país, siempre buscando pescar lectores.

En el 2017 fue el jefe de prensa de la Feria del Libro de Bogotá, donde vivió, estudió, fue profesor y librero hasta que el año pasado regresó a su ciudad natal.

Su pelo negro en desorden deja ver su frente amplia y despejada; las cejas, gruesas, separadas por el inicio de su nariz recta y estrecha, van delineando su rostro, en el que se dibuja permanente una sonrisa discreta en sus labios pero a punto de estallar en una contagiosa carcajada que revela su carácter alegre, simpático y bondadoso.
No podía ser de otra manera para este hombre con pinta de turco que se enamoró de los libros desde niño, convencido de que cuando una persona se acerca a uno de ellos hay algo en él que lo atrapa y le cambiará la vida. Lo que Diego quiere es contagiar a los demás de eso.

Una fiesta es celebrar algo, es convocar a alguien alrededor de ese algo. Nosotros la estamos haciendo en torno al libro

"Una parte importante de mi amor por los libros viene de mi padre que fue un maestro de escuela y en mi casa siempre había libros. Ellos estaban ahí puestos no como obligación, por eso creo que no hubo miedo de acercarse. Eran parte de la casa. Otros fueron los promotores de lectura de las bibliotecas que me provocaron y me recomendaron buenas lecturas. También a los libreros les debo algo, sobre todo a los del centro de la ciudad que me patrocinaron este vicio maravilloso. Yo llegaba sin plata y ellos me veían la cara de necesidad de querer un libro y terminaban casi que regalándomelo", recuerda Aristizábal.

Paso a paso, cree que lo está logrando. Más allá de las estadísticas que muestran a Medellín como la ciudad que más lee en el país, con 6,8 libros al año, una experiencia como la vivida en la pasada Parada Juvenil es más fehaciente que los números.

En dicho certamen hay una actividad conocida como ‘Libros libres’. En ella, los organizadores recogen alrededor de 4.000 textos y les ponen el ex libris: léelo y déjalo ir. Los cuelgan en un domo. La primera liberación de libros arranca a las cuatro de la tarde, y desde las tres ya hay fila de jóvenes esperando entrar y llevarse uno. Eso lo hacen hasta las cinco de la mañana, cuando es la última liberación. En todo ese tiempo, 14 horas, la fila nunca bajó.

Para Aristizábal, eso es un indicador contundente de un gusto por la lectura. Y lo particular de la fiesta, que va hasta el 16, es que no termina como las otras, cuando encienden la luz, apagan la música y se acaba la magia. No. “Si logramos que esa experiencia sea placentera, es probable que ese ser que participó vaya a una librería o a una biblioteca o a otro espacio del libro”, dice Aristizábal.

Los muchachos de la escuela veredal comprendieron que para esta fiesta no importa tanto cómo ir vestido, sino tener la disposición para dejarse enamorar por un libro o un autor y volar entre sus palabras.

Si logramos que esa experiencia sea placentera, es probable que ese ser que participó vaya a una librería o a una biblioteca o a otro espacio del libro

Diez días para festejar las letras y la cultura

Serán 10 días en los que la Ciudad de los Libros se levantará, de nuevo, en la Zona Norte, para recibir a más de 300 invitados de cerca de 15 países, entre escritores, artistas, cineastas, fotógrafos, músicos, arqueólogos, científicos y académicos. El tema será ‘Las formas de la memoria’ y el Parque de los Deseos se convertirá en el escenario para que el Centro Nacional de Memoria Histórica haga presencia con un museo diseñado exclusivamente para este sitio que se denominó ‘La memoria en los deseos’.

México es el País Invitado y llega con alrededor de 50 invitados, que pasan por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, que redescubrió el Templo Mayor, corazón del Imperio Azteca; y autores como Juan Villoro. Tendrá, además, una gran librería dedicada a lo mejor de la literatura mexicana, así como un pabellón en el cual los visitantes podrán experimentar la cultura de esta nación, desde sus sonidos hasta sus sabores, con cocineras tradicionales.

Un total de 34 entidades dedicadas a la lectura, escritura y oralidad, liderarán unos 2.650 talleres, como parte de la programación habrá 49 Charlas de la Tarde, también 120 actividades de lanzamientos de libros y se presentarán 45 agrupaciones artísticas, 6 de ellas internacionales.

Como en ediciones anteriores estarán los cuatro Salones que dan vida a los Proyectos Especiales: V Salón del Libro Infantil y Juvenil, V Salón de Nuevas Lecturas, IV Salón Iberoamericano del Libro Universitario y el III Salón de Editoriales Independientes.
Los expositores de libros, editoriales y productos literarios contarán con 102 espacios y como parte de la agenda de la Fiesta se desarrollará el IV Encuentro de Profesionales que tiene como finalidad propiciar un escenario para gestar redes creativas, colaborativas y nuevas oportunidades de negocio.

Fiesta del Libro de Medellín

La fiesta se realiza en la zona norte de la capital antioqueña.

Foto:

David Sánchez/EL TIEMPO

JORGE IVÁN GARCÍA
EL TIEMPO MEDELLÍN

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