Los Petit Fellas están hechos de historias, no de átomos

Los Petit Fellas están hechos de historias, no de átomos

EL TIEMPO habló con la banda bogotana de música alternativa sobre lo que han vivido y quieren vivir.

Los Petit Fellas

Desde la izquierda: Daniel Pedroza (bajo), Sebastián Panesso (guitarra), Nicolai Fella (vocalista), Andrés Gómez (teclado) y César Henao (batería)

Foto:

Nicolás Caballero - Cortesía

Por: Simón Granja Matías
03 de noviembre 2019 , 12:51 a.m.

En medio del calor de los cuerpos entregados al potente ritmo que surge del escenario, Nicolás Barragán, más conocido como Nicolai Fella, se convierte en el centro de un agujero negro, esa masa lo suficientemente densa para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula puede escapar.

Sin camiseta, sudando, empieza a decir: “bajen, bajen”, la masa de gente empieza a seguir sus palabras y a agacharse. “Y ahora… salten, salten”, la masa se mueve al unísono y el piso vibra junto con el bombo al tope.

Él canta: “Los mejores secretos se dicen musitando al ombligo. Y yo... ¡Hoy quiero todos los verbos si son contigo!”. Y ella responde: “Amar, comer, callar, flotar, follar, fallar, dormir, reír, salir a beber, orar y maldecir con rabia”. El público enloquece.
“Ven, ven, no me cojas así que vamos a bailar”, le dijo a una chica. “Parce, suelte ese celular y gócelo”. Esas fueron algunas de las cosas que Nicolai les dijo a algunos de los que estaban entre ese apretado público.

Fueron semanas después de ese showcase en Armando Récords que el vocalista, Nicolai, y el guitarrista, Sebastián Panesso, hablaron con EL TIEMPO en su nueva oficina en Chapinero, abajo de la Caracas, y días antes de su gira por México y por Colombia. Esta es la primera gira que la banda bogotana de música alternativa 'Los Petit Fellas' hace después de que quedó nominada a los premios Latin Grammy el año pasado, después de lanzar su sencillo 'Sálvate tú' –éxito total– y de su última producción '¿Qué nos pasó?'.

Entrevista a 'Los Petit Fellas' 

¿Por qué se metió entre el público?

Nicolai Fella (N. F): Más que una jugada, es un mensaje; yo me bajo a estar entre la gente para mostrarles a todos que somos iguales. Nosotros tenemos unos dones con la música y los usamos de una forma, pero el público tiene otros dones. Les digo: todos somos iguales y vamos es a bailar, desde abajo hasta que estemos arriba. Eso construye un vínculo con la gente.

Es estar en medio de la fanaticada...

N. F: Pues la otra vez una chica me dijo: ‘Yo soy tu fan’... así como enloquecida. Y yo le dije, ‘cuidado, los fans mataron a John Lennon, cógela suave’. Nos tomamos una foto y listo, chévere. Pero es una locura darse cuenta de que la gente en verdad escucha lo que uno dice, de la gran responsabilidad que uno tiene con el público.

Se nota que meten toda la energía a los conciertos. ¿Es un momento de plenitud?

N. F: Pues mire, el estudio es bacano, pero es que en vivo es una locura, es lo que es. No hay forma de corregir.

Sebastián Panesso (S. P): No hay vuelta atrás, es en tiempo real, uno está con la mente 100 por ciento en el momento. Pasan vainas como que a Nicolás le da por bajarse de la tarima y meterse entre el público, entonces toca improvisar más. Es tan instantáneo que no hay nada que le gane a eso. Es energía pura.

¿Cómo es una gira de ustedes? ¿Cómo las viven?

N. F.: La que hicimos el año pasado fue de 13 paradas, estuvimos en muchos lugares. Fuimos hasta Pasto, como 23 horas en carretera, paramos antes en Pereira. Nos emborrachamos. Tremendo concierto allá. En Pasto, la gente también a fuego, con toda la energía. La segunda vez que estuvimos en esa ciudad nos fuimos en un avión chárter con Robi Draco Rosa, y los puristas dirán que no, pero a mí me pareció muy bacano ir en chárter a tocar.

S. P: Yo lo odié porque ese avión casi se cae, se movía mucho. No le tengo miedo a volar, pero eso si estuvo muy fuerte.

N. F.: Yo decía, si esta avioneta se cae, la noticia será: ‘Muere Robi Draco Rosa en accidente de avión’ (risas). A mí me dio fue tristeza porque nosotros quedaríamos ahí olvidados. Y pensaba: todas las letras que he escrito y que no he publicado, la embarrada. Pero, bueno, el avión se estabilizó y todo bien.

Es muy vieja escuela hacer la gira en bus...

N. F.: Claro, es vieja escuela. Pero es que también es más barato. Esos buses son muy bacanos, nos llevamos PlayStation, ponemos película, tomamos cervecita, dormimos. Llegamos a la ciudad, prueba de sonido, armamos el parche, show, la gente a fuego, uno se sube al bus y arranca para el próximo destino. Deberíamos montar el negocio de: 'Tour en la gira de Los Petit Fellas'. Eso termina convertido en una familia o en una secta (risas).

¿Cuánto tiempo llevan en esta oficina?

S. P.: Llevamos dos meses pero sentimos como si fueran seis años.

N. B.: Ya han pasado muchas cosas. Me quedé solo hasta las dos de la mañana en medio de la oscuridad. A veces pasan cosas raras, pero yo digo que seguro es la casa y la energía que tiene, se abren las puertas... Yo le hablo a la energía y le digo, ‘Déjeme tranquilo que estoy trabajando’.

¿Para qué una oficina?

N. B: Porque si uno tiene un lugar para trabajar todos los días, algo tiene que pasar. Y como nosotros hacemos todo en parte por fastidiosos obsesivos, pero también piratería, teníamos que tener un escritorio donde mandar correos...

¿Qué es lo que quieren que pase con todo este trabajo?


N. F.: Esto lo hacemos para vivir de hacer canciones. Cuando uno se da cuenta de lo complejo que es todo afuera, en la cotidianidad, pues la música es un lugar muy bonito, y poder pararse a habitar ese lugar todos los días es ser feliz, teniendo en cuenta que nada basta.

La otra vez yo le decía a Sebastián que yo quería tener dos carros. Pensaba que cada vez que quisiera salir a manejar no tuviera problemas por el pico y placa. Pero la verdad es que me di cuenta de que yo no necesito todo eso. Podemos ser austeros, uno no necesita tanto para ser feliz, la idea es llegar a lo suficiente para poder seguir viviendo de esto.

Sabemos que si le metemos toda la energía, pues tendremos más canciones, nuevas giras, videos, más discos, más conciertos, más seguidores, así seremos una banda grande.

¿Cómo sabrán cuando sean una banda grande?

N. F.: Bueno, puede ser cuando la gente lleve a sus hijos a los conciertos. Pero eso no lo decidimos nosotros, alguien dirá: ‘esta es de esas bandas que me acompañó en los momentos claves de mi vida’. Queremos ser una banda de generaciones.

¿Ese es el sueño de ustedes?

N. F.: Hay una frase que tengo pendiente que es: ‘estoy pendiendo de un hilo y afortunadamente es de luz’. Y eso son los sueños, se le apagan a uno cosas, pero si está ese rayo de luz, esa esperanza de algo que uno quiere, sigue caminando. Para nosotros, eso es la música. Sé que acá no voy a poder solucionar todos los problemas que tengo, pero me la gozo. Si no es por los sueños, no hay nada.

SIMÓN GRANJA MATÍAS
@simongrma
Redacción DOMINGO

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