El problema cardiaco que no pudo llevarse a Pastor López

El problema cardiaco que no pudo llevarse a Pastor López

A finales del 2010, el cantante tuvo un delicado problema de salud y estuvo internado varios meses.

AUTOPLAY
Adiós, Pastor López
Pastor López

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Por: Lilinana Martínez Polo
05 de abril 2019 , 08:48 p.m.

En febrero del 2011, un mes después de haber sufrido un problema cardiaco, Pástor López habló con EL TIEMPO sobre cómo supero esa situación. 

"Fui a la Feria de Cali por tres shows -recuerda Pastor López, con voz pausada- . Eso fue lo que más me afectó, porque fueron tres seguidos". Lo dice porque al cumplir los compromisos, el 30 de diciembre del 2010 le esperaba un trayecto Cali- Bogotá-Cúcuta-Maracaibo, pero tan solo llegó a Bogotá donde fue hospitalizado de emergencia. "Fue como un corrientazo por todo el estómago, que al llegar al pecho me dio ganas de gritar. Estaba en el avión y me dio pena con la gente, así que tan solo hice 'Ay' pasito, y les dije a los del grupo: 'Me siento mal, me dio algo en el corazón'".

Llegó de urgencias a la Clínica Shaio, directo a cuidados intensivos.

En Maracaibo, donde vive, su esposa, la barranquillera Martha Ovalle, se enteró por la llamada de una hija del cantante de 'Las caleñas' que vive en Bogotá. "Alcancé a hablar con él por teléfono -dice ella- cuando salió del ecocardiograma. Siguió un cateterismo y fue cuando se dieron cuenta de que la aorta se le abrió. Me llamaron para la autorización para operar. El médico me dijo: 'Señora, para pensarlo no tiene una hora ni cinco minutos ni dos segundos, autorice porque se nos va'. Y lo operaron a corazón abierto. Estuvo entre la vida y la muerte entre el 31 de diciembre y el 2 de enero, más allá que acá".

Martha llegó a Bogotá el primero de enero. Después, llegó su hijo mayor, uno de los dos que tiene con 'El Indio' Pastor. Desde entonces, ella responde por él y avisa que no dará entrevistas que pregunten si pagó o no la cuenta de su hospitalización. "Eso ya se solucionó, hicimos un arreglo con la clínica y no tuvimos necesidad de que nadie nos diera nada -afirma-. Él está muy delicado y se altera con eso", advierte.

Y es que López fue dado de alta el 19 de enero. Ese mismo día, la clínica anunció que Salud Total había revocado las autorizaciones emitidas durante la emergencia y el músico tendría que pagar los servicios causados entre el 30 de diciembre y el 6 de enero. Añadía que para ayudarlo abrió una cuenta en Davivienda.

"Lo que me toca es seguir adelante -dice López, de 66 años-, olvidar los traguitos, las parrandas y las comidas pesadas. Seguir adelante con la música. En dos meses, si Dios quiere, estoy en los escenarios".

Lo que me toca es seguir adelante, olvidar los traguitos, las parrandas y las comidas pesadas

Éxito temprano

López, "el más colombiano de los venezolanos", nació en Barquisimeto, en 1944, y quedó huérfano de padre a temprana edad. A los 5 años, descubrió su vocación para el canto. A los 10, hacía parte de un conjunto de música llanera llamado Los Hermanos López, donde además tocaba las maracas. Luego, pasó a Los Mayorales de Colombia. Pero siendo cantante de Nelson Henríquez descubrió que su éxito pasaba por hacer música pensando en el público colombiano. Por eso, en Venezuela, lo llaman 'El rey de la cumbia' y aquí, hay quien cree que es colombiano.

"Estaba seguro de que llegaba a la cima -recuerda Pastor-. Lo supe cuando vine por primera vez a Colombia, con Nelson Henríquez, porque me aplaudían más a mí que a él. Pensé: 'El que vale aquí soy yo y me salí'".

López quiso crear su 'combo', palabra con la que se bautizaban las orquestas tropicales en los años 70. Sobre la forma como se hizo solista, Javier García, hoy director de Balboa Records y entonces director internacional de Discos Fuentes, recuerda una reunión con Roberto Gómez, de discos Dark de Venezuela, y Pedro Fuentes, presidente la compañía colombiana. El primero anunció: "Hay dos cantantes venezolanos que quieren plata para montar una orquesta, uno es Pastor López y el otro, Willie Quintero". Y Fuentes le dijo: "Se la presta usted o se la presto yo".

El primer disco fue un mano a mano de esos dos cantantes, en el que grabaron versiones tropicales de 'Senderito de amor' y 'Mírame fijamente'. Después, López grabó La venezolana y su vida se dividió entre Maracaibo, Medellín y Nueva York.

'Las caleñas'

El público colombiano lo aplaudió desde los 70, cuando su productor era Francisco 'Kiko' Contreras y García le buscaba repertorio. "Trajimos música de Perú para que la interpretara en su estilo. Así grabamos Traicionera y Lloró mi corazón. Estaba Las limeñas, de Walter León, y le cambié el nombre: Pastor la hizo popular como Las caleñas. León no se enojó ni nada, apenas cobró sus derechos".

"Las limeñas, convertida en Las caleñas -agrega Pastor-, la hicimos pensando en la Feria de Cali, porque en esa época era muy difícil meter la música tropical allí. Era un territorio totalmente salsero. Pero yo entré".

López sacaba dos LP (larga duración) al año. "Pegaba entre cinco y diez canciones en los número uno en el país -recuerda García-. En ningún otro país ha sido tan exitoso como en Colombia".

Pasé del vientre de la madre mía al escenario

Su repertorio supera la centena de hits: El anillito, Pecadora, El hijo ausente... Todos pasaron al repertorio de cada Navidad en Colombia. En los 90, comenzó el declive de la música tropical hecha por orquestas tipo sonora, como la suya, ante el merengue.

Pero López siguió recogiendo la cosecha de las primeras canciones, con el rótulo de leyenda sobre sus hombros, sus trajes brillantes y sus manos recargadas de anillos. "El escenario es lo más grande que me pudo pasar - agrega-. Pasé del vientre de la madre mía al escenario; lo respeto, por eso trato de estar lo mejor vestido, para que la gente vea que así como me visto respeto al público".

Siempre vigente

'El Indio Pastor' siempre tuvo un 'show' por delante y llegó más lejos que sus contemporáneos: "Quizás porque tenía una voz más melancólica, por ser un artista constante y serio -explica Javier García-. Se quedó, creo, por el sentimiento de su voz, porque sus tonos llegan al corazón de la gente y nunca olvidó que se dirigía a un público colombiano, porque en Venezuela ese sonido no gustaba. Es de los cantantes buenos, los de calidad, que entran al estudio y cantan como si se tomaran un vaso de agua. Y es como si el público lo supiera, porque los que se demoran mucho grabando una canción no venden".

LILIANA MARTÍNEZ POLO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@Lilangmartin

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