Herbie Hancock: 58 años viendo la música del futuro

Herbie Hancock: 58 años viendo la música del futuro

El pianista puso de cabeza los Premios Grammy y sigue trabajando. Vendrá a Bogotá y Medellín. 

Herbie Hancock, músico

El músico Herbie Hancock nació en Chicago (EE. UU.), en 1940.

Foto:

Archivo particular

Por: Carlos Solano
27 de octubre 2018 , 10:10 p.m.

Aquel video de 1983 es casi como la historia misma del canal MTV: maniquíes animatrónicos parecen sostener una vida normal en el interior de una casa de gueto. Lo que sonaba de fondo, con sintetizadores que proponían una tonada pegajosísima y robótica, abrieron la puerta cultural a un nuevo mundo. Era ‘hip hop’, pero quien lo interpretaba era ya una leyenda del jazz. Y nadie entendía qué estaba pasando.

El artista era Herbie Hancock, un pianista que ya había hecho y deshecho para ese momento en la música, desde los años 60, haciendo parte del quinteto del trompetista Miles Davis y con Donald Byrd.

El músico que estuvo detrás de ‘Rockit’, el famoso video de MTV, siempre rompió sin reparo esos límites entre la música comercial y el jazz, a tal punto que en 2008 obtuvo el premio Grammy a mejor disco del año con un álbum de jazz, algo insólito para la industria musical, con el álbum ‘Rivers: The Jonni Letters’. Hancock viene por primera vez a Colombia para dar dos conciertos: en Bogotá (8 de noviembre) y en Medellín (9 de noviembre), como parte del evento Silencio Jazz Club (boletería disponible en Tuboleta).

Antes de su paso por Colombia, habló con EL TIEMPO acerca de estas revoluciones constantes en su carrera.

Es su primera vez en Colombia. Debe ser raro para usted encontrar un país en el que no haya actuado...

Estoy muy emocionado. Estaba pensando en que el último concierto que di, hace una semana, fue en Kuwait, nunca antes había estado allá tampoco, así que esa es una excelente oportunidad para empezar a visitar lugares a los que nunca había ido.

Fue un gusto verlo recientemente en el documental sobre el gran Quincy Jones que estrenó Netflix en agosto.

¿Sabes? Apenas la vi hace dos noches, en Netflix, así que estaba muy sorprendido, feliz de ver todo ese material que usaron para la película. Es un gran documental. Son los últimos 60 años de la historia de la música.

Es una suerte de homenaje a una generación como la de Jones y la de Ray Charles. ¿No le da la sensación de que se están extinguiendo los últimos gigantes de la música?

Pasa, tú sabes. La buena noticia es que la gente como Quincy Jones y la que vino antes, cuando se fueron haciendo viejos, han venido pasando todo su conocimiento, experiencia y sabiduría a los más jóvenes, como Clark Terry lo hizo en su momento con Quincy. Lo mismo me pasó a mí: músicos mayores me ayudaron mucho cuando estaba joven para convertirme en un nuevo artista del jazz. Aprendí mucho de ellos, de su experiencia. Haber trabajado con Miles Davis fue tremendo, aprendí muchísimo de Miles y de muchos otros como Quincy. Él es solo siete años mayor que yo, pero cuando estás joven, siete años es bastante diferencia. Lo más importante ahora de que Quincy esté en sus 85 años es que ya está transmitiendo y apoyando a nuevos músicos, ayudándolos al compartirles todo lo que sabe, todo el conocimiento que lo ha acompañado.

Músicos mayores me ayudaron mucho cuando estaba joven para convertirme en un nuevo artista del jazz. Aprendí mucho de ellos, de su experiencia. Haber trabajado con Miles Davis fue tremendo

En sus inicios en Chicago, ¿cómo fue encontrar un sonido propio para usted y para el piano en el jazz?

Sí, eso hice. Empecé con la música clásica a los siete años, en ese momento ya había elegido el piano, no tenía preguntas por hacerme acerca del instrumento que debía tocar. Y es curioso porque hoy las cosas son diferentes: los músicos jóvenes interpretan más de un instrumento hoy. Terrace Martin, el productor principal de Mannix Records, interpreta teclados, saxofón, trabaja con ‘vocoders’; otros artistas como Jacob Collier, quien está en varias canciones de mi próximo álbum, toca de todo. Él es uno de los prodigios de Quincy Jones y también está en la película.

Algo que hay que quisiera agregar sobre los músicos que envejecen es que él (Jones) también está aprendiendo de los jóvenes músicos que él está levantando. Y me siento igual: vivo aprendiendo de artistas como Kamasi Washington, Terrace Martin, Robert Glasberg y Flying Lotus.

Nombres como esos hablan de mucha experimentación electrónica en este siglo, pero usted nos dio eso en los 80 con álbumes como ‘Future Shock’ (en el que estaba ‘Rockit’)...

Hace muchos años, y es mi base, cuando estaba en la universidad estuve estudiando una ingeniería mayor, por dos años, así que tengo ese fondo científico que me siguió toda la vida, siempre me han atraído la tecnología y la electrónica. Este nuevo milenio, lo que va corrido de él, es una era tecnológica, ¡creo que es lo que había esperado toda la vida! (ríe).

Otra gran canción de su autoría es ‘Cantaloop’, famosa por el grupo US3, que da la sensación de haber sido compuesta hoy.

Amo eso: rompe las barreras de las eras y atraviesa las barreras del gusto musical, porque algo así puede apelar a una nueva audiencia que probablemente ni siquiera estaba interesada antes en escuchar jazz o no había tenido forma de acercarse. Es extender un puente.

La escena de la música latina en EE. UU. ama el legado de Mongo Santamaría y quien no lo conoce ha escuchado alguna vez ‘Watermelon Man’, también suya. ¿Cómo es esa historia?

Fui muy afortunado de obtener ese trabajo (en 1961) con Mongo. Fueron solo tres días los que toqué con él. Donald Byrd, quien me descubrió, fue a uno de los toques que di con Mongo Santamaría. Donald y Mongo tuvieron una conversación acerca de la diáspora de la cultura africana a través del océano Atlántico. Mongo dijo que había estado buscando la conexión histórica entre la música latina de raíces africanas y la afroestadounidense. Él tenía ejemplos claros y Donald, bueno...

Yo no estaba escuchando esa conversación a propósito, simplemente estaba ahí, y entonces Donald me dijo: “Herbie, toca esa canción ‘Watermelon Man’ para Mongo”, y le dije “Ok”, pero pensaba: “¿de qué está hablando, si esto es funky jazz?”. Empecé a tocarla en el piano y Mongo se paró de la mesa y dijo “sigue tocando”, y luego él se paró frente a las congas y empezó a tocar, y ajustaron perfectamente.

Entonces Donald me dijo: “Eso es lo que él ha estado buscando todo este tiempo”.’Watermelon Man’ fue esa conexión y yo no sabía absolutamente nada acerca de eso, pero era como una mano y un guante, ajustaban perfectamente.

El Grammy que ganó en 2008 hizo pensar al mundo que toda familia podía escuchar unida un disco de jazz en casa...

Seré honesto: en ese momento ya tenía 11 o 12 premios Grammy. Amo obtener Grammys, quién no, pero no era algo que estaba necesitando para mi carrera o para mi ego. Nada de eso. Siempre soy feliz de ver gente nueva que hace cosas nuevas, como cuando Jacob Collier obtuvo dos Grammy por su primer álbum. En fin, ¡para mí fue muy extraño que estuviera incluso nominado para ese Grammy! Era como “¿por qué yo?” (suelta una carcajada).

Cuando pienso en el valor del jazz, porque lo conozco, veo la importancia de la música que es vital: tenemos que tener el jazz vivo, es importante para la humanidad por lo que representa, he empezado a pensar que desde que fui nominado, si ganaba, sería un gran propulsor para la comunidad del jazz.

Tal vez es una llamada a despertarse para gente que no le estaba poniendo atención al jazz antes. Cuando gané, fue muy bueno no solo para la música sino para la gente. Incluso para la humanidad, porque el jazz es una música global, no estadounidense, y pienso que tiene una importancia extrema para la vida de los seres humanos. Es más que la música, aquello por lo que la música se levanta, es tan humanista porque es incluyente, nunca excluyente, muestra respeto y una mirada positiva del mundo, porque no importa lo que pasa cuando tocas jazz, tratas de hacer que funcione para llevar la música más adelante, y eso es un gran ejemplo de lo que es la vida. Todo eso viene a mi cabeza y eso fue lo que me hizo querer ganar. Cuando pasó, eso fue lo que me hizo completamente feliz.

¿Qué significó ‘Rockit’ en su vida?

Fue el productor quien me trajo esa canción. Tenía a alguien que estaba trabajando para mí, muy joven, que tenía el talento para explorar la música de la escena subterránea porque sentía que era lo siguiente que debía pasar en la música, el siguiente motivador. Él me dijo que Bill Laswell y Michael Beinhorn, que eran los productores, creaban cosas nuevas. Ellos insistieron en incluir una pista en mi nuevo álbum, pero les dije: “si no me gusta, no lo usaré”, y me respondieron: “¡listo!”.

Ellos prepararon algunos elementos en Nueva York, donde vivían, y me los llevaron a Los Ángeles, llevaron un tornamesista, y en ese momento me pusieron la cinta que habían preparado, escuché esto y les dije: “Venía con muchas ganas de hacer un disco así antes”. Así que ‘Rockit’ fue lo primero que hicimos antes de emprender todo el álbum ‘Future Shock’. Ahí decidí que uno de ellos produjera todo el disco, sin tener absoluta idea de qué era el ‘hip hop’. Entonces fui a Nueva York, me llevaron a algunos clubes en donde conocí a Afrika Bambaataa y otros artistas que estaban en ese momento en un nuevo género naciente llamado hip hop. Eso fue lo que empezó todo. No sabía qué era lo que íbamos a poner para la escena ‘hip hop’.

Soy feliz de ver gente nueva que hace cosas nuevas (...) En fin, ¡para mí fue muy extraño que estuviera incluso nominado para ese Grammy! Era como “¿por qué yo?”

Ahora, estoy volviendo a ese tipo de experimentación musical y de géneros con el disco en el que estoy trabajando, con lo que están haciendo los ‘hiphoperos’ de hoy, además de otros géneros. Martin produjo a Kendrick Lamar y es también el productor de mi álbum en el que estamos trabajando desde hace dos años. Tengo a Kamasi Washington en algunos cortes, Thundercat, Collier, gente del pop. Snoop Dogg también estará en un corte.

Seguimos trabajando en todo eso. Estoy muy interesado en estar en todo eso. Seguimos añadiendo gente.

CARLOS SOLANO
En Twitter: @laresonancia

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