‘Yo no soy de estereotipos, ni de seguir corrientes ni modas’

‘Yo no soy de estereotipos, ni de seguir corrientes ni modas’

El cantante y productor Juan Carlos Coronel está celebrando 35 años de carrera.

Juan Carlos Coronel fue muy cercano al músico mexicano José José.

Juan Carlos Coronel fue muy cercano al músico mexicano José José.

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Néstor Gómez / EL TIEMPO

Por: Flor Nadyne Millán Muñoz
23 de octubre 2019 , 05:22 a.m.

A veces los defectos pueden convertirse en una poderosa herramienta de crecimiento personal. Eso le ha sucedido al cantante Juan Carlos Coronel, de 54 años, a quien le incomoda su hiperactividad, déficit de atención (“pero en mi casa nunca les importó un carajo esa vaina”, confiesa) y ciertos rasgos obsesivos de su personalidad.

A veces los defectos pueden convertirse en una poderosa herramienta de crecimiento personal. Eso le ha sucedido al cantante Juan Carlos Coronel, de 54 años, a quien le incomoda su hiperactividad, déficit de atención (“pero en mi casa nunca les importó un carajo esa vaina”, confiesa) y ciertos rasgos obsesivos de su personalidad.

Dice que los descubrió “después de viejo”, pero le han servido para, entre otras, haber empezado a cantar a los 6 años, alcanzar la fama a los 14 y crear Lenguaje universal, un álbum musical con los éxitos en español del gran Frank Sinatra, tras más de 30 años de soñarlo.

Esta producción fue reconocida por la revista Billboard como la segunda mejor de la historia de la música en Colombia, después de los Clásicos de la provincia, de Carlos Vives.

Este cartagenero, que está celebrando 35 años de vida artística habló con EL TIEMPO sobre su llamativa capacidad de reinvención y cómo con su voz virtuosa conquistó el corazón de sus ídolos de la infancia, como José José, y cumplió deseos como cantar en Capitol Records, el templo de la industria discográfica del siglo XX en Estados Unidos, donde han grabado artistas como The Beatles, Tony Bennett, The Beach Boys, entre muchos otros.

¿Qué sintió cuando se enteró de la muerte de José José?

Uno nunca está preparado para la muerte, ni para la de uno, ni la de los amigos o de la gente que conoce. Yo no pude contener las lágrimas y tuve la misma sensación que cuando mi padre murió: un gran dolor. Yo tenía una amistad muy linda con José José, hablábamos con frecuencia, aunque hacía algún tiempo que no lo hacíamos.

¿Cuándo se vieron por última vez?

Hace como un año y siete meses en Miami, cuando me invitó a comer. Él me tenía tanta confianza que me abrió el corazón y con los ojos aguados me comentó ciertas cosas de su vida y por las que siempre lo recordaré. Agradezco haber sido su desahogo en algunos momentos.

¿Usted le rendirá un tributo a su memoria?

En el 2011 presenté De un Coronel a un Príncipe, una producción con sus éxitos, que recibió discos de platino en Estados Unidos, Puerto Rico y Colombia. Y como una manera de devolverle a él todo lo que hizo por mí, lanzaremos con mi disquera en México, Sony Music, un álbum nuevo con veinte canciones suyas, que yo tenía mezcladas y masterizadas en Los Ángeles, Estados Unidos, desde ese entonces y que saldrá allí, en Centroamérica y Colombia.

¿Qué es lo que más recuerda de él?

Que tenía una técnica vocal exquisita, una forma de interpretar única y me inspiraba con su estilo. Recuerdo que cuando le conté de Lenguaje universal, me pidió que se lo enviara. Así lo hice y luego me mando una foto suya con mi disco. José José me confesó que siempre quiso cantar los éxitos de Frank Sinatra en español, pero no pudo por sus problemas de salud. Era una de las frustraciones más grandes que tenía. Por eso se alegraba de que yo lo hubiera logrado.

Usted también regresa a la música tropical después de 14 años…

Cuando murió Joe Arroyo sentí que parte de mí dentro de ese género musical también moría. Había prometido después de su muerte, no tener que ver nada con la música tropical ni meterme a un estudio a grabarla o producirla, porque siento que hay un desgaste y que la buena música ya la habíamos hecho. Cuando él murió, hace ocho años, tenía esa aprehensión y resistencia, estaba envuelto por la nostalgia, la melancolía y ese sentimiento de que así disfrutes y te guste esta música, te duele.

Cuando murió Joe Arroyo sentí que parte de mí dentro de ese género musical también moría

¿Y qué lo hizo cambiar de opinión?

De un año y media para acá me han llegado unas canciones y tantas motivaciones, que estoy en el más ambicioso proyecto tropical de mi carrera, con temas nuevos, un género reinventado pero muy arraigado a los años 80, que cada vez que lo escucho me suena muy bacano.

¿Y con qué regresa?

Tengo 10 canciones guardadas, que ya no me da el tiempo lanzarlas este año. Pero planeo publicar a finales de este mes del artista nacional, cuatro temas distintos en CD y en plataformas digitales. Cuando los escuchen van a sentir muchos centros nerviosos que me comunican con Joe, con esa cartagenidad y la esencia de la gente caribe.

Grandes compositores le colaboran en esta producción…

Amaury Gutiérrez, Jorge Luis Piloto (compositor de Gilberto Santa Rosa, Luis Enrique, Rubén Blades, Rey Ruiz), también me dio una canción increíble e incluiré cuatro temas de Martín Madera (el compositor de éxitos de Carlos Vives como Déjame entrar, Tu amor eterno). Madera es uno de los causantes de que yo volviera a tener fe y a meterme a un estudio a producir un álbum tropical.

¿Qué sintió cuando encaró el desafío de ser la voz que reemplazaría a Joe Arroyo?

Yo era un niño y no lo dimensioné, no le vi la trascendencia porque a mí me movía el hecho de conocer un estudio de grabación y de salir en la carátula de un disco. A los 14 años grabo el álbum Fruko, el genio, en el que canto con Wilson Saoko e interpreto cinco temas, y más tarde, a los 17 años, logro hacer mi propio grupo con El Nene y sus Traviesos y grabo Patacón pisao, canción que tuvo un éxito increíble. Ahí me doy cuenta de haber hecho historia al grabar con Fruko y de llegar a ocupar el lugar donde se paraba mi hermano Joe.

¿Cómo manejó la fama en la adolescencia?

Cuando llegué a Discos Fuentes me tropecé con drogas, alcohol y con muchos que me ofrecían dentro de Fruko y sus Tesos esas cosas, pero él (Fruko) siempre me protegió. Yo recuerdo que mi mamá pegó los ojos al avión de la aerolínea Sam cuando viajé a Medellín la primera vez. Ese día me dijo: ‘Usted, cuidado, no joda y se le dé por tomarse un trago siquiera porque le arranco la cabeza’ (risas).

¿Y alguna vez la desobedeció?

No. Yo siempre sentía que mi mamá estaba al lado con unos binoculares observándome y también que Dios estaba viendo todo. Entonces, cuando todo el mundo se iba de rumba, a mí me sacaban del estudio y me llevaban directo al hotel y, aun cuando estaba solo, tenía buenas compañías que me protegían. Además, yo tenía que llamar a mi mamá, a Cartagena, porque ella siempre esperaba que lo hiciera. Mis padres siempre confiaron en mí y yo nunca trastoqué esa confianza.

La voz es como los buenos vinos, si se cuida, se cultiva y se aprende a manejar, con el tiempo va cogiendo un color, un perfume, una cosa hermosa…

Mercedes Vargas de Coronel, su mamá, sin duda marcó su vida…

Todo el tiempo me deleitaba con boleros y escuchando buena música. Dios le dio una bonita voz y esa sensibilidad especial por el jazz, la música brasilera, la del caribe, la salsa y ese bolero que emergía en Cuba muy fuerte, sobre todo el de la Sonora Matancera. Ella ponía los acetatos y yo la escuchaba cantar, la imitaba y ese amor por la música fue acrecentándose en mí como un juego.

Ella también le dio clases en el colegio…

Era maestra de educación básica en un colegio público al que yo también fui a estudiar. Hubo un año que fue mi maestra y una Hitler conmigo (risas). Era tremenda y ejemplarizante, me corregía delante de todos, y lo mismo hacía en casa.

Con ella mantiene una conexión muy especial…

Ella tiene 89 años y vive en Estados Unidos con mis hermanos. Resulta paradójico la forma en que nos conectamos porque mi mamá está un poco perdida en el tiempo, todo parece indicar que padece demencia senil, pero conmigo se conecta a través de los boleros que me enseñó en mi niñez.

¿Cómo es eso?

Cuando comienzo a cantarle cualquier bolero, especialmente Piel canela, ella me reconoce y me llama por mi nombre: ¡Juancho! y luego sigue cantando conmigo. Es raro que la génesis de mi música, que se la debo a ella, sea nuestro hilo conductor en el ocaso de su vida.

¿Por qué a Coronel no le gusta hablar de la muerte?

Le tengo aversión y miedo. Soy malo para dar pésames, para ver muertos y para ir a campos santos. Hace poco, cuando llegaba al cementerio dónde estaban velando a Abel González Chávez, un amigo mío que era periodista y locutor de Barranquilla, se me acercó alguien a ofrecerme fosas con facilidad de pago. Me dijo: ‘¡Mira!, porque lo único fijo que uno tiene es la muerte’ y yo le respondí: ‘Yo vine aquí casi que obligado, no me jodas con esas vainas’. Eso me irritó mucho.

Entonces no se prepara para ese momento…

¡Dios nos ampare!

¿Le preocupa que su voz envejezca?

La voz es como los buenos vinos, si se cuida, se cultiva y se aprende a manejar, con el tiempo va cogiendo un color, un perfume, una cosa hermosa… Yo siento que la mía, a medida que pasa el tiempo, ha ido madurando y me resulta más agradable para mis oídos.

¿Es cierto que no le gustaba su voz?

Casi nunca me ha gustado, pero a la gente sí y por eso cuando escucho grabaciones, siento que hay canciones que pude haber cantado mejor, pero esa era la naturaleza de mi voz en el momento. Ahora puedo hacer casi lo que me da la gana con ella porque la domino, sé cuáles son mis fortalezas y hasta dónde puedo abusar.

¿Qué significa para usted Lenguaje universal’?

Yo soy un trasgresor, un soñador, un atrevido y un hombre terco que se empecina en ciertas cosas. Cuando tenía 18 años, me preguntaba por qué esa música que mi mamá me enseñó a escuchar y querer, la de Frank Sinatra, Nat King Cole, Tony Bennett, nadie la interpretaba en español. Hacía más de 30 años tenía eso en mi cabeza hasta que un día dije: ‘No me lo voy a preguntar más, sino que voy a hacer algo’.

Y así se convirtió en el primer latinoamericano autorizado para grabar en español canciones de Frank Sinatra…

Sí, y en llegar a Capital Records y cantar con la Sinfónica de Los Ángeles clásicos que cambiaron la historia de la música.

Siempre voy en contra de la corriente y me he caracterizado por eso. Yo no soy de estereotipos, ni de corrientes ni de modas

Algunos le podrán criticar que salta de un género musical a otro…

Muchos dirán: ‘Ese tipo es inconstante, canta una cosa y luego la otra’, pero es la manera como yo me puedo expresar. Es como el que habla inglés, italiano, portugués, francés, mandarín, español. Yo puedo cantar cumbia, bolero, jazz, son montuno, salsa, merengue, porro, merecumbé, mapalé.

Por esa versatilidad, ¿se le mediría a cantar reguetón?

Yo no vendo mi alma, ¡yo muero con las botas puestas! Me han hecho invitaciones, pero con profundo respeto desde la distancia los veo. Para mí es muy difícil tratar de meterme en una cosa que es generacional y que no está conectada conmigo. No me pinto en un escenario tratando de incursionar en eso. ¡Ni en sueños! Siempre voy en contra de la corriente y me he caracterizado por eso. Yo no soy de estereotipos, ni de corrientes ni de modas.

Recientemente le rindieron homenaje en el Festival de Jazz de Mompox por sus 35 años de vida artística…

Yo soy negado para los homenajes porque no me quiero morir todavía, mi carrera apenas comienza. Y cuando a uno le empiezan a hacer tributos suena como a presagio de… No es que sea supersticioso, sino que no me gusta y siento además que no tengo los suficientes méritos o pergaminos para ser homenajeado. Pero agradezco que este festival, único en el mundo, reconozca a este negrito.

Usted pone a la gente a bailar con su música, pero es cero parrandero, ¿cómo es eso?

Es que yo soy casero, el más aburridor. Mi esposa me lo repite porque a mí no me gusta la fiesta ni la parranda. Hasta me parece rico que mis hijos me digan: ‘Papá, carajo, sal, vete para la calle. En Barranquilla, donde vivo, o Cartagena, mi ciudad, me suelen preguntar por lugares para salir y yo ni los conozco.

Flor Nadyne Millán Muñoz
Especial para EL TIEMPO
@NadyneMillan

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