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‘Hay una tendencia a creer que mis deseos son un derecho’
Padre Gerardo Remolina

El padre habla de pos de la verdad, de la eutanasia y del aborto.

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Édgar Vargas. Archivo EL TIEMPO

‘Hay una tendencia a creer que mis deseos son un derecho’

El padre habla de pos de la verdad, de la eutanasia y del aborto.

El padre Gerardo Remolina, exrector de la U. Javeriana, habla de su libro 'En el mar de la duda'. 

Padre, ¿la idea de este libro de dónde surge?

En los diálogos que tuvimos con el profesor Richard Dawkins a fines del 2017, en la gira que se hizo en Bogotá, Medellín y Cartagena, nos hicieron muchas preguntas; obviamente a él, gran científico, en sus especialidades, la etología y la genética, y a mí en los aspectos filosófico, teológico y religioso.

Como el tiempo para dar una respuesta era muy corto y viendo tantas inquietudes de todo tipo que tiene la gente, desde el comienzo del mundo hasta el apocalipsis, hasta el final de la vida, dije yo: ¿por qué no recoger todas esas preguntas que me hicieron a mí tanto académicos como estudiantes universitarios, y dar una respuesta más profunda?

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¿Qué significa el título En el mar de la duda, navegantes en pos de la verdad?

Precisamente por eso. El maestro de la duda es Descartes, y alude al Discurso del método. La cita que traigo ahí de él es muy iluminadora: “Yo no dudo por dudar, como hacen los escépticos. Dudo para remover la arena que hay, a ver si encuentro algo firme o simplemente arcilla”.

Pero sabiendo que no podemos quedarnos en la duda, sino que tenemos que dar una respuesta razonable. También me refiero a Edgar Morin, quien dice que una vez despejada la duda lo que queda es un compromiso. Pero dudas siempre habrá. Estoy seguro de que después de cada respuesta van a surgir más dudas. Siempre vamos de camino, buscando más y más.

¿Cómo fue conocer a Dawkins?

La idea fue del presidente de una fundación para la investigación, javeriano, quien lo conoció en algunas conferencias en Londres, y le pareció que era muy importante traerlo a Colombia. Pero Dawkins le respondió que no vendría a dictar conferencias, porque su pensamiento está escrito en muchos libros. La única forma sería para tener un diálogo con alguno de los científicos.

En esos días acababa yo de publicar Los fundamentos de una ilusión, en el que me refería al más reciente libro que había salido de Dawkins. Así que el presidente de la fundación le preguntó a la Universidad Javeriana si alguien querría hablar con el profesor Dawkins. Entonces en la Facultad de Teología y de Filosofía dijeron: “Pues el padre Remolina”. Me preguntaron y dije: “Claro, me parece muy interesante”. Pero yo pensaba que serían unos 15 o 20 profesores.

En la fundación consideraron que siendo él un personaje mundial tan importante era mejor hacerlo también en otros sitios. Y así se hizo esa gira que para mí fue muy honrosa.

El padre Remolina (izq.) en uno de sus diálogos con el biólogo británico Richard Dawkins (extremo derecho), mundialmente conocido como un ateo vehemente que defiende el racionalismo.

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héctor fabio zamora. el tiempo

¿No pensó que estaba metiéndose en el foso de los leones siendo él un ateo radical?

Algunos me dijeron: “¿Pero cómo se atrevió usted a aceptar? Él es un profesor eminentísimo”. Dije: “Pero conmigo ha sido muy gentil”. Me dijeron: “Sí, pero lo que pasa es que él es muy gentil al comienzo, pero después te da duro”. Realmente él fue muy respetuoso y yo también procuré ser lo más respetuoso.

Le había escrito una cartica diciéndole: “Apreciado profesor Dawkins, en Colombia estamos en unas dificultades serias de paz, en la universidad estamos buscando la verdad. Bienvenido a Colombia”. Tal vez él quedó un poco desarmado ante la actitud de que íbamos a tener era un diálogo. Mi profesor, Karl Jaspers, defendió mucho la comunicación existencial. Yo digo que hay que distinguir tres cosas: un debate, una negociación y un diálogo.

En un debate se trata de darle en la cabeza al otro. En una negociación se trata de sacar el mayor provecho para cada uno. Y el diálogo es una cosa muy profunda. Implica un compromiso ético. Que yo esté en disposición de oír, con mentalidad abierta, la postura del otro. Y viceversa. Jaspers decía que en un diálogo auténtico no puede haber un vencedor y un vencido. Del diálogo ambos deben salir vencedores, porque ambos se han enriquecido.

¿Cuál idea de Dawkins le parece más controversial?

Su ateísmo. Es un ateo beligerante. Él tiene una fundación en Estados Unidos que es para eso, con el disfraz de la ciencia. Él cuestiona la realidad de Dios, Dios no existe, existe el ADN, la naturaleza.

Él es un evolucionista. Yo acepto la evolución, pero no para todo. Entonces la evolución es desde el comienzo del universo, el big bang, hasta cómo surge la vida. Para él es un proceso del ADN y no hay nada más. Lo único que está dirigiendo todos esos procesos es el gen egoísta, el ADN atraviesa toda la humanidad. Ha habido muchas especies que han desaparecido, pero la finalidad del ser humano es transmitir el ADN, un gen egoísta. Que promueve un bien individual. Un egoísmo fundamental que podemos modificar tal vez con la educación, pero, según él, somos determinados por eso.

En 85 años de vida, padre, usted ha visto muchos cambios en el mundo...

El mundo en el que nací era mucho más seguro. Había unas convicciones muy claras en el mundo y en Europa, y en particular en Colombia. Todo había sido influido por el cristianismo. Pero llegó un momento en que la ilustración, las personas que pensaban comenzaron realmente a pensar. Por eso una de las consignas de Kant es “atrévete a pensar”.

Antes era la Iglesia la que tenía todo el poder, cómo debía uno pensar, qué debía hacer. De ahí para acá ha venido una especie de racionalismo, lo cual es muy importante y positivo, analizar con la razón, atrevernos a pensar para ver qué está pasando y cómo debemos proceder. Se pasó a una época de búsqueda, de no saber a dónde vamos.

Todo eso ha venido a descompensar esa seguridad. Surgió también la democracia en contra del autoritarismo de los emperadores y las cortes. Entonces es el deseo de que todos debemos ser partícipes del destino nuestro y de la sociedad. Hay una gran pluralidad y eso le quita más esa seguridad absoluta que la gente sentía.

¿Le parece un mundo caótico?

Más que caos diría que es una búsqueda muy sincera de la gente. Ahí viene toda esta lucha por la democracia, los partidos, los grupos, que ya llegó probablemente al límite. Debemos buscar otra forma de conducirnos como sociedad. Entonces surgen estos movimientos en todo el mundo, de los descontentos con el estado actual. Desde luego, poner a toda esa gente de acuerdo es muy difícil. Vienen todas estas formas de expresión, algunas muy legítimas y otras absurdas, como las que estamos viendo en el

El aborto
y la eutanasia,
propiamente, no son un tema religioso, sino ético. Y la ética tiene que basarse en la ciencia. ¿Qué nos dice la ciencia sobre el embrión y acerca de la vida?

país, que crean un caos, un desorden. Y el gran reto no es cómo volver a lo de antes, sino cómo encontramos para el futuro una forma de entendernos, de manera que no nos destruyamos sino que nos construyamos.

En ese panorama, ¿qué papel diría que tiene la fe?
La fe nos indica el camino. La fe es un conocimiento distinto de la ciencia, pero es un conocimiento real y verdadero. Así como el amor. Todos vivimos de la fe, religiosa o no religiosa. Es una convicción. En griego, el idioma en que se escribieron los primeros evangelios, no existe la palabra fe, existe ‘confianza’. ¿Por qué? Porque de alguna manera lo hemos experimentado o conocido. La fe es la fe en una providencia de Dios.

Yo no puedo llevar a Dios al laboratorio. Tenemos una confianza en que Dios es el creador de todo lo que existe. Cuando uno mira la naturaleza queda abismado, pero ella no se hizo a sí misma. Es un misterio, pero no una especie de adivinanza, sino aquello que con nuestra limitada inteligencia no podemos llegar a comprender.

¿Hoy qué deberes le quedan a la Iglesia?

La Iglesia debe ser un signo de unidad, en el sentido de que efectiva y afectivamente estemos unidos para dar un testimonio de lo que debe ser la sociedad. Ser influencers en esa forma. Y siendo consecuentes con lo que creemos. Tenemos que promover la igualdad de los seres humanos, el respeto, la dignidad, valores espirituales que se transmiten a través de la fe.

Desde luego, hay división en la Iglesia, problemas, pecados muy grandes, desgraciadamente, en todos estos abusos sexuales tanto de sacerdotes como en la forma como los jerarcas han reaccionado como tratando de tapar. Hoy se trata de ser transparentes. A la Iglesia lo que nos queda es promover esos valores profundos del ser humano, no solo verbalmente sino de hecho. Por eso el compromiso que debemos tener con los pobres, los desheredados, los que tienen hambre física real.

Pero en este mundo sin fe, el papel de la Iglesia está muy limitado...

Sí, la fe se ha perdido no solamente en la Iglesia, sino en las instituciones, en el mundo y en Colombia. En ese sentido, la Iglesia tiene es que seguir promoviendo, pues a nadie se le puede imponer, menos en estos tiempos en los que uno de los valores que tratamos de exaltar es la libertad, que es la capacidad de tomar cada uno sus propias decisiones.

A propósito, me preocupa mucho que en Colombia se pretenden superar todos estos crímenes que cometen contra los niños personas adultas aumentando las penas. Lo que realmente transforma es la educación. La cárcel debería ser darles a los que han transgredido la ley la oportunidad de transformarse interiormente. Dios los perdona porque los hace justos. ¿Cómo? Transformándolos.

En este momento hay dos temas relacionados con libertades y derechos: uno es la eutanasia; otro, el aborto. ¿Hay negociación posible de la posición de la Iglesia, que piensa que esos no son derechos?

En este momento hay una tendencia en el mundo a pensar que mis aspiraciones o mis deseos son un derecho. Yo aspiro a pasar vacaciones en Europa, pero eso no es un derecho, es un deseo.

El aborto y la eutanasia no son propiamente un tema religioso, sino ético. Y la ética tiene que fundamentarse sobre la ciencia. ¿Qué nos dice la ciencia sobre el embrión humano y acerca de la vida?

Tiene que haber un fundamento científico. Creo que la ciencia no nos invita a proceder simplemente con mi deseo. Para la mujer va a ser muy pesado tener un hijo, entonces quiere desprenderse de él. ¿Es un derecho? El embrión humano no es un apéndice del cuerpo de la mujer, es una condición de posibilidad para que pueda existir. ¿Por qué no es un apéndice? Porque es otro ser distinto de la madre. En cada célula está toda la programación genética, entonces es un ser humano, en ese sentido, dicen algunos de los científicos.

Otros sostienen que el embrión es un ser humano solo cuando sale del útero. Y ya depende totalmente de la mujer y no puede ser incómodo para ella; por tanto, el aborto se debe permitir. Es una discusión científica. Qué es y qué no es. La Iglesia católica ha decidido estar más segura defendiendo que el embrión es un ser humano distinto del cuerpo de la mujer. Retomando el título de mi libro, la duda es precisamente esa dificultad de tomar esa decisión, y hay que tomarla.

Con relación a la eutanasia ahí si hay una postura más religiosa. La postura es que la vida no es algo que nos pertenezca; somos administradores, no dueños, porque no nos la dimos a nosotros mismos. Por el otro lado, dicen: precisamente, si somos administradores, podemos tomar una decisión razonable. En este momento, la humanidad está en la duda.

En el fondo, su libro es sobre la fe y la razón...
Sí.

Pero ¿qué nos sugiere la Biblia respecto de esos dos temas?

La Biblia no tiene una postura ni sobre eutanasia ni sobre aborto, pero tiene principios indicativos: el respeto de la vida tanto del ser humano que comienza como el que está terminando. Por eso digo que esos temas deben fundamentarse en lo científico. La Biblia no es un fundamento científico sino espiritual.

A raíz de la pandemia, se habla en sectores cristianos evangélicos de que estas son señales del apocalipsis...

Apocalipsis es tal vez el libro más difícil de interpretar, porque todos son símbolos que se refieren especialmente a la lucha entre el bien y el mal. Pero hay un mensaje, y es que el mal no va a vencer. Cuándo va a ser ese fin del mundo, no lo sabemos. Pero la realidad es que este mundo se va a transformar. ¿Cómo? Eso ya son interpretaciones.


FRANCISCO CELIS ALBÁN
PARA EL TIEMPO

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