'En la libertad de la música independiente se encuentra la calidad'

'En la libertad de la música independiente se encuentra la calidad'

EL TIEMPO conversó con Elsa y Elmar sobre 'Eres diamante', su nuevo disco.

Elsa y Elmar

'Eres Diamante' ya está disponible en todas las plataformas digitales.

Foto:

Cortesía Elsa y Elmar

Por: William Moreno Hernández
15 de junio 2019 , 11:04 p.m.

Alguna vez, en tono de broma, la cantante colombiana Elsa Carvajal, o Elsa y Elmar —nombre que eligió para su proyecto, mientras estudiaba música en Boston—, describió su música como ‘pop espiritual’. El término, con el tiempo, cobró sentido, pues en él Elsa encontró una manera afable de manifestar su desinterés por ser encasillada en un género musical específico y, en cambio, presentar una propuesta que configura un sonido armónico entre guitarras y sintetizadores y cuyo principal insumo viene de letras que intentan desentrañar el alma humana.

Elsa y Elmar debutó en 2013 con ‘Sentirnos Bien’, un EP de seis canciones que reflexionan sobre los miedos y esas dudas que, aunque pueriles, no dejan de rondar la cabeza. De ese disco se desprende ‘Me Viene Bien’, sencillo con el que Elsa ganó el premio John Lennon en la categoría de Mejor Canción en 2014.

La consolidación de su proyecto en la escena independiente de América Latina vendría años más tarde, con el lanzamiento de ‘Rey’, su primer disco de larga duración, en el que la colombiana dio gala de su evolución como compositora y música. Este trabajo la llevó a ser la encargada de abrir, en 2016, el concierto en Bogotá de la banda británica Coldplay y a pisar importantes escenarios del circuito musical latinoamericano: Estéreo Picnic y Rock Al Parque en Colombia y Vive Latino y Pal Norte en México.

A mediados de mayo pasado, Elsa y Elmar lanzó ‘Eres diamante’, su tercer disco. A propósito de este lanzamiento, EL TIEMPO conversó con Elsa sobre el complejo trabajo creativo de este nuevo disco, sobre las ventajas de ser artista independiente, así como de su proceso para subvertir ritmos comerciales como el reguetón y el trap.

Arranca un nuevo ciclo con este disco, pero también es el momento de hacer balances. ¿Qué te dejó 'Rey'?

Me dejó un aprendizaje inmenso sobre expresar lo que quiero, cómo lo quiero y cómo ejecutarlo. Me dejó un aprendizaje inmenso sobre la industria de la música, sobre cómo hoy los artistas, más que artistas que vivimos en la nube creativa, tenemos que ser empresarios, personas de negocios y jefes de equipo. Y también me dejó un nivel de exigencia muy alto en cuanto a mi arte, mi calidad musical y mis expectativas de lo que yo quiero hacer.

Y 'llega el fuego, pero eres diamante', como dice la canción homónima al disco. ¿Qué significa ser diamante?

Significa entender que la vida tiene sus retos y sus momentos complejos, pero que también tenemos la capacidad de atravesarlos y de aprender de ellos. Solo cuando estás abajo aprendes las lecciones más bonitas para poder seguir y escalar. El diamante es un material muy fuerte y resistente al fuego. En lugar de destruirlo, lo pule, y así es la vida.

La verdad, el disco no se iba a llamar así. El nombre iba a ser solo 'Elsa y Elmar'. Lo que pasó fue que tuve el valor de no hacer solo un disco impersonal y decir: 'Hice las canciones y ya'. No, todas las canciones tienen que ver con mis experiencias, con dos años muy difíciles que me enseñaron ese mensaje. Entonces también dejé un poco el miedo al cliché y esa canción, 'Eres diamante', para mí, fue la síntesis de ese tiempo.

Pasaron cuatro años desde el lanzamiento de 'Rey', tu disco anterior. ¿Cuánto tiempo te tomó 'Eres diamante'?

Me tomó dos años. Salió 'Rey' y dos años toqué ese disco. Me dediqué a mirar como niña chiquita el mundo de la música y absorbí como una 'esponjita'. Luego, me dije: 'Voy a hacer este disco'. Según yo, el disco iba a salir en octubre de 2017 y lo iba a tocar en 2018, pero se me cambió todo y fue un proceso de dos años, porque no podía sacarlo aún. No me sentía capaz. No sentía que estaba en el lugar artístico ni personal de ponerle cara al disco.

¿Y cuándo empezó a tomar forma?

A principios de 2018, cuando yo ya escuchaba todas las canciones mucho más terminadas, porque con la grabación de voces fui muy exigente: con que mi voz hubiera cambiado, con que mi voz propusiera cosas nuevas, que vocalmente estuviera en otro lugar como artista. Entonces, cuando ya estaba contenta con eso, soltaba las canciones.

En ese sentido, ¿la voz fue el eje central de este disco?

Yo creo que la voz es el instrumento humano que está más disponible a nosotros. Está en nuestro cuerpo y, al mismo tiempo, se ve afectada por nuestros procesos psicológicos y físicos. Es un instrumento con el que puedes reflejar momentos. Si tú escuchas cantantes que así lo sienten, vas a ver cómo, a través de sus discos, evoluciona su voz. Y eso pasa porque la voz está atada a quien la está usando. Por eso, en este disco no quise esconder la voz ni llenarla de ecos. No la quise meter en la mezcla, quise exigirle y que no tuviera miedo.

Con la voz transmites y, por eso, para mí, el momento de grabar voces fue lo más sagrado del disco. Yo me disfrazaba para cada canción. Cuando grabé 'Nadie va', yo llegaba con un abrigo de piel gigante y me ponía un turbante para sentir que yo era esa persona que estaba cantando ese trap y no una niña insegura e impostora. Fue camaleónico. Duraba horas haciendo una voz hasta llegar a la conexión que buscaba.

Repites con Mateo Lewis en la producción, ¿cómo fue el proceso esta vez?

Yo compuse sola la mayoría de las canciones. Luego, Mateo, como productor, entraba a revisarlas. Me decía que las puliera y después yo lo dejaba trabajar en la producción. Es decir, en este disco me enfoqué y dije: 'A ver, ¿para qué soy buena? para cantar y componer'. Dejé a cada uno hacer su trabajo en lugar de querer meterle mano a todo. 

Confié en Mateo como productor y le entregué mis canciones. Yo le decía qué quería y cómo, pero siempre desde el punto de hacer el disco mejor y no de servir a mi ego. Como mujeres tendemos a querer probar todo porque esta industria es de hombres, pero a veces llega alguien que lo puede hacer mejor, sea del género que sea. Entonces, me enfoqué en eso: si alguien puede hacerlo mejor que yo, que lo haga.

¿Y, además de Mateo, hubo otros colaboradores?

Sí, las baterías las grabó Dan Bailey, el baterista de la banda Father John Misty, y el disco lo masterizó Dave Kutch, que está detrás de discos de Beyoncé, Solange y Frank Ocean. Este disco fue un trabajo muy en equipo.

Este disco es una mezcla de ritmos: dancehall, baladas, trap... una combinación interesante entre lo digital y lo análogo, ¿cómo elegiste esa 'identidad sonora' para el disco?

Soy una persona muy crítica. Eso es una bendición, pero también una maldición. Destruí lo que para mí eran malos intentos y, por eso, me tomó tanto tiempo este disco, porque había cosas que yo sentía que eran unos intentos que, bajo mi juicio, no estaban en su lugar. Al mismo tiempo, tenía muchas ganas de experimentar con géneros que me encantan, como el dancehall, el reguetón, el trap, el funk... entonces, fue un trabajo de exploración y de ir encontrando el instrumento perfecto para la canción perfecta.

Un proceso demandante para la paciencia...

Sí, en ese proceso hay errores que primero te gustan y, luego, te quedas con ellos. A veces también llevaba dos días trabajando en una canción y volvía al sonido del demo porque era el ese sonido que me gustaba. Solté esas presiones de que en el estudio todo tiene que ser grabado en calidad perfecta, porque si me gusta una nota de voz de mi iPhone, así iba a quedar en el disco.

¿Y usaste alguna nota de voz para este disco?

Sí, en 'Millennials', por ejemplo, paré en medio de la canción y le puse una nota de voz. En el estudio lo distorsionamos y seguimos con la canción.

En esa gama de ritmos hay dos muy llamativos: el reguetón y el trap. Cuando salió 'Culpa, tengo', el primer sencillo, fue impactante porque, aunque en 'Rey' ya habías tenido un acercamiento, aquí estabas presentando una propuesta urbana en pleno. Y se reforzó con los dos sencillos siguientes, 'Puntos Medios' y 'Nadie va'. Parecía que el disco iba a ser urbano en su totalidad...

La mitad del disco es urbana y la otra es balada, pero que los tres primeros sencillos salieran de esa parte urbana sí fue una decisión muy consciente. Yo no quería que el disco saliera con baladas - como los anteriores - y luego decir: 'Bueno, también hago un trap'. No, yo quería que pareciera que me había ido del camino. Fue un riesgo muy grande porque mucha gente me decía: "Te perdí, ya nunca vas a volver". Pero fue bonito decir: "No, vas a escuchar el disco y vas a ver que aquí sigo".

Hay que exigirle a tu público y hay que tomar esos riesgos. Si tú estás seguro de que lo estás haciendo porque te gusta y no porque es un presión de la industria, hazlo. Yo estaba segura porque venía explorando esos géneros y sonidos en mis discos anteriores. Antes me daba pánico, porque no quería hacer algo que no tuviera escapatoria, pero ahora estoy muy orgullosa del resultado. 

Por estos días, si un artista quiere 'ser comercial', debe sonar a reguetón. Por eso, varios artistas y bandas que tradicionalmente tocaban pop latino ahora hacen reguetón. Sin embargo, para muchos, el género urbano sigue siendo una especie de territorio mundano, ¿pensaste en esos prejuicios?

Ese era mi mayor miedo: el momento. Para muchos, es el mejor momento para montarte al tren y sacar música urbana. Yo quería esto desde hace muchos años, pero me atreví en el punto en el que parece que me estuviera montando a ese tren. Lo que me tranquiliza es que quien escucha mis discos sabe que yo quería irme para allá desde hace mucho, solo que en ese entonces estaba en una exploración artística. Punto. Así es el arte: evoluciona. Pero yo creo que, además, en el fondo es distinto. Sí suena un poco a lo de hoy, pero no tanto.

¿Y qué hace distinto a este dico?

La letra, la composición y la estética. Por ejemplo, decidí fielmente no vestirme de 'reguetonera'. Entonces, podrá ser música que suena urbana, pero no me voy a poner tetona, culona, pelo largo y muchísimo maquillaje.

No quería verme como 'la mujer que hace música urbana'. Y es un reto, porque te conviertes en ese alien que la industria no puede encasillar: no haces solo baladas, pero tampoco eres reguetonera. Entonces se preguntan: '¿Esta mujer qué hace?'. Yo hice las paces con ese proceso y decidí ganarme mi propio espacio.

Los artistas dicen que los discos se alimentan de referencias musicales. ¿Qué escuchabas mientras hacías 'Eres diamante'?

Escuché mucho rap en inglés, porque en una parte del disco viví en Oakland, que, básicamente, es un gueto en Estados Unidos. También escuché mucho reguetón, porque ese sí lo escucho desde que tengo nueve años. Mis primos siempre me molestan porque yo siempre fui la reguetonera de la familia. Me acuerdo que ahorré dos años para comprar una grabadora morada y ahí escuchaba La Factoria todo el día. Todas esas influencias están en el disco.

Elsa y Elmar

'Eres Diamante' fue lanzado el 17 de mayo.

Foto:

Cortesía Elsa y Elmar

Pasan esos tres primeros sencillos urbanos y llega 'Ojos Noche', una balada fiel a tu propuesta de 'pop espiritual'...

Sí, fue la primera muestra de esa otra cara del disco. Y esa cara hace parte de lo que también soy. Muy poco fue producto de un análisis exhaustivo de cómo complacer a todos los públicos. Es más bien un resultado de mis gustos. Entonces, 'Ojos Noche' es un reflejo de que en ese momento me estaba gustando escuchar baladas tipo los Beatles y Fleetwood Mac. Estaba obsesionada con eso. Oía todo el día el sonido de esa época y para allá se fue mi oído, como después estaba obsesionada con raperos y terminé haciendo un trap con 'Nadie Va'. Yo voy dejando rastros de lo que me está nutriendo, porque, por algún motivo, no soy una persona para quien todo es salsa, o todo es balada o todo es reguetón.

Aunque cada canción es un mundo distinto, también las pensamos como un todo. Es un ecosistema. Entonces, las sentíamos coexistir e incluso unas se alimentan de otras. Por ejemplo, 'Mierda', por más que suene a balada, para mí, es muy rapera. Es que hay mucho escondido detrás de los géneros y sí hay mucho que los une, aunque parezcan distintos.

¿Crees que el resultado habría sido el mismo si tú no hubieras escrito las canciones?

Yo respeto muchísimo a los artistas que cantan canciones de otros compositores. Me parece un arte muy bonito esa manera de apropiación, pero, para mí, la gracia es cantar lo mío. Para mí, de eso se trata todo esto.

Recientemente fuiste nominada a los MTV Millennial Awards 2019 en la categoría emergente, ¿cómo ves el presente de la escena independiente en América Latina?

Está súper fuerte. Es un momento hermoso y el público está apoyando estas propuestas. Eso es lo más bonito. Lo están apoyando, porque, creo, ya no nos estamos comiendo el cuento del artista fabricado y ya le estamos exigiendo al artista un por qué de lo que hace, un trasfondo y un mensaje, sobre todo con tanto bombardeo de música.

Hoy todo es 'viral' y está a la expectativa de lo que sigue. La música independiente, al no tener esa presión, sí está creando arte. Yo no tengo problema con la música comercial o el reguetón. Al contrario, me fascina bailarlo y cantarlo, pero también creo que hay que cuidar la calidad de la música y en la libertad de la música independiente se encuentra eso: calidad.

WILLIAM MORENO HERNÁNDEZ
ELTIEMPO.COM
En Twitter: @williammoher

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.