El legado de Escalona, intacto diez años después de su partida

El legado de Escalona, intacto diez años después de su partida

Rafael Escalona será recordado este lunes con un concierto en la plaza Alfonso López de Valledupar.

Rafael Escalona y Gabriel García Márquez

Rafael Escalona y Gabriel García Márquez tuvieron una amistad que los nutrió artíticamente a ambos.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: Liliana Martínez Polo
10 de mayo 2019 , 09:03 p.m.

Rafael Calixto Escalona Martínez (1927-2009) falleció en Bogotá, en la tarde del 13 de mayo de 2009 en la clínica Santa Fe, donde llevaba internado varios días.

El lugar estaba lleno de allegados, músicos agradecidos, hijos que tuvo con diferentes amores, su última pareja, Luz María Zambrano, y las hijas de esta. Muchos esperaban un milagro, pero la noticia contraria, la de la muerte, rápidamente interrumpió programaciones habituales en canales de televisión y emisoras de radio. El luto fue general, Escalona era un símbolo nacional.

Al día siguiente, Bogotá –la ciudad en donde vivió sus últimos años– lo despidió con honores, en una ceremonia imponente en la catedral Primada. Todo acordeonero vallenato presente en la capital acudió vestido con el debido luto oscuro y su acordeón. Estaban ahí los reyes vallenatos Álvaro Meza y Alfredo Gutiérrez.

Después, los restos de Escalona viajaron en la tarde del 14 de abril a Valledupar, donde el luto sería blanco y los dolientes, otros: Marina Arzuaga, la ‘Maye’, su esposa desde la juventud; los hijos de este matrimonio y de los demás amores que tuvo el compositor en la zona de influencia de sus canciones –que en total suman 18–, los demás parientes y el pueblo vallenato ávido de rendirle honores.

Ya en Valledupar, Escalona fue velado en la parroquia de la Inmaculada Concepción. El viernes 15 de mayo fue llevado a la tarima de la plaza Alfonso López, donde tantas veces disfrutó de las competencias del Festival Vallenato que ayudó a fundar. Allí, con un telón con su imagen y un mensaje de despedida de fondo, se esperaba que los artistas vallenatos más emblemáticos se acercaran a despedirlo. Poncho Zuleta había estado enfermo, pero allá llegó, no podía faltar a una despedida tan solemne. 

Hasta Carlos Vives viajó para rendirle tributo a la figura que encarnó en una de las primeras series biográficas del folclor hechas en la televisión colombiana. Jorge Oñate, Villazón, todos se hicieron presentes. Todos vestían de blanco, todos interpretaban sus letras.

Una década después, aún es de admirar el impacto de su vida en la cultura musical colombiana. Porque antes de él, la música de acordeón estaba relegada, “era de mala reputación”, como lo explica el periodista e investigador vallenato Rafael Oñate Rivero. Y porque fue abriendo puertas para el vallenato, volviéndolo una música de culto entre las élites.

A los cantos de Escalona les atribuyen haber cobrado tanta fuerza que el club Valledupar tuvo que abrirles las puertas a los acordeoneros que durante mucho tiempo mantuvo proscritos. No solo abrió ese espacio. Oñate Rivero destaca que Escalona fue el primero en llevar sus cantos con acordeón al mismo palacio de Nariño, en 1966. A su música, el presidente Guillermo Valencia correspondió regalándole un trofeo de caza: la garra de un águila.

Escalona, en el Grammy Latino 2006

Rafael Escalona, al recibir el Grammy Latino a la excelencia musical, en noviembre de 2006, en Nueva York.

Foto:

Gerardo Chaves / Archivo EL TIEMPO

Escalona era un embajador del folclor. Sus amistades trascendieron no solo en canciones (como la 'Elegía' a Jaime Molina) sino en la difusión y revaloración del vallenato, e incluso en obras literarias como las de Gabriel García Márquez.

“Fue una influencia recíproca entre el escritor y el compositor –dice Oñate Rivero–. Terminaron haciendo crónicas musicales porque, sin lugar a dudas, Gabo se benefició de su paso por la que en la época se conocía como la Provincia de Padilla y su encuentro con Rafael. Decían que Gabo llegó allá como vendedor de obras literarias, pero iba también con la intención de sumergirse en la parte mágica, en la vivencia de las parrandas. Y en esas correrías tenemos que incluir la legión de amigos de Escalona”.

Se refiere a Poncho Cotes, el escritor Manuel Zapata Olivella, Andrés Becerra, Miguel Canales y todo un grupo de amigos que salían de Valledupar y pasaban por La Paz, muchas veces con la intención de visitar a la célebre vieja Sara Baquero en El Plan, destino al que muchas veces no llegaban porque se quedaban en La Paz, embrujados por los sonidos de acordeón. No era casual que allí viviera la Maye.

Cuando Gabo llegó a La Paz (Cesar, a media hora de Valledupar), enviado a hacer crónicas a partir de un hecho violento que tenía al pueblo sumido en un silencio que amenazaba con volverse eterno, Escalona ya tenía su fama.

De hecho, García Márquez ya conocía sus cantos, solo les faltaba parrandear juntos y nutrirse artísticamente el uno del otro. Por eso, Oñate Rivero recuerda el célebre diálogo entre ambos una vez pasada la entrega del Nobel de Literatura a Gabo, en 1982. García Márquez le dijo al compositor: “Oye, Rafael, no te has dado cuenta de que yo me he cansado de mencionarte a ti en mis obras como el único personaje vivo, y a ti no te ha dado la gana de hacerme un canto vallenato”.

A lo que Escalona respondió: “Ah, es que a ti se te olvida, vergajo, que yo no hago vallenatos por encargo”.

El epílogo fue la composición de 'El vallenato Nobel'.

El recorrido de los primeros cantos

Desde sus años en el Liceo Loperena, de Valledupar, cuando apenas era un quinceañero, Escalona consiguió quien lo interpretara. Otro joven como él, Alberto Fernández Mindiola, compañero suyo, llevaba sus cantos a las parrandas, acompañado de la guitarra de Hugues Martínez.

Años más tarde, alrededor de 1954, Fernández, con Julio Bovea, llevaron esos cantos a la Argentina. Como efecto de esto, tiempo después, en los 60, en un encuentro folclórico internacional en Cali, el cantor argentino Atahualpa Yupanqui manifestó que estaba extrañado por no ver allí a Escalona.

El primero en grabar sus canciones fue Guillermo Buitrago (fallecido en 1949). Con él empezaron las muchas versiones de himnos como 'El testamento', 'La casa en el aire', 'El ermitaño'. En acordeón, un juglar como Alejo Durán –que poco grababa cosas ajenas– le dedicó un álbum.

Pero a la hora de traducir a Escalona al acordeón, siempre se recuerda que fue ‘Colacho’ Mendoza quien ponía en notas del instrumento las melodías que el autor silbaba. 

El juglar de los presidentes

“Rafael Escalona se destacó por ser el juglar de los presidentes”, agrega Oñate Rivero. Acompañó en muchas correrías por la Costa a Gustavo Rojas Pinilla. “Lo hacía porque a donde iba el presidente siempre había mujeres bonitas”, cuenta Oñate.

Ni qué decir de Alfonso López Michelsen, el primer gobernador del César y presidente de Colombia a quien le compuso hasta su himno de campaña: “López el pollo, López el gallo, López el presidente que Colombia necesita”. A Belisario Betancur le compuso 'El godo decente' y a Uribe Vélez lo acompañó dos veces a las urnas de votación.

Escalona recibió muchos honores en vida, entre ellos el Grammy Latino a la excelencia musical (2006).

Sobre vallenato se lo consultaban todo: que sí se debía admitir un quinto aire, que si el Grammy debió darle una categoría aparte a la cumbia... Fue también alto dirigente en Sayco, la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia.

No era de extrañar que el país se paralizara con su partida. Pero los homenajes continúan: hubo cátedras con su nombre, en el 2016 se expidió una estampilla con su imagen.

Y este 13 de mayo, la fundación Rafael Calixto Escalona Martínez hará un concierto en la plaza Alfonso López, de Valledupar. Artistas como Jorge Celedón, Rafael Manjarrez, Jorge Oñate y Poncho Zuleta celebrarán juntos el legado de Escalona.

Liliana Martínez Polo
Cultura y entretenimiento@Lilangmartin

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sal de la rutina

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.