¿El futuro de la literatura está en el audio digital?

¿El futuro de la literatura está en el audio digital?

El auge de los audiolibros y los pódcasts propone una nueva forma de consumir historias.

Audiolibros y pódcasts

Aunque se trata de un formato ya consolidado en el mercado anglosajón, el audiolibro ya asomó la cabeza en España y Latinoamérica.

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iStock

Por: Guillermo Tupper - El Mercurio (Chile) - GDA
07 de julio 2019 , 12:22 p.m.

Corría el año 2011 cuando el escritor argentino Hernán Casciari despertó con el sonido de su teléfono. Desde el otro lado del auricular, y aún medio adormilado, escuchó la voz del presentador y empresario de medios Mario Pergolini, quien acababa de leer su libro ‘El pibe que arruinaba las fotos’. Más tarde, lo invitó a leer sus textos en su programa de radio. “Le pregunté si tenía que comprarme algún micrófono especial para eso. Me dijo: ‘No, no, no: hacelos así, mandalos de tu celular, como un mensaje de voz’ ”, cuenta el director de RevistaOrsai.com.

Días después, Casciari grabó un texto en su baño y lo envió al celular de Pergolini. Fue el primero de sus 220 cuentos –con una extensión variable de entre 3 y 5 minutos cada uno– emitidos en el programa durante 18 meses. “Con el tiempo fui modificando cuentos más largos, quitándole párrafos o convirtiendo un cuento largo en dos más cortos”, dice. “Leer en voz alta una historia es la primera forma de la comunicación. Un grupo de gente, alrededor del fuego, escuchando a uno que habla, que cuenta algo; así fue el principio”.

A partir de entonces, Casciari narra en voz alta sus artículos, crónicas y cuentos. No solo lo hace a través de la radio o la televisión: desde hace un par de años también organiza funciones en teatros, bares y salas de comedia y sube sus relatos a plataformas como YouTube y Spotify. En esta última aplicación, su página de artista suma casi 8 mil oyentes mensuales y su cuento ‘Messi es un perro’, en el que compara al astro del Barcelona con Totín, su mascota de la infancia, ya ha sido escuchado cerca de 140 mil veces.

Según el escritor, las ventajas que tiene oír un texto son múltiples. “Puedes estar cocinando, haciendo ‘footing’, caminando, limpiando la casa... Hay un montón de cosas que puedes hacer mientras escuchas y, en cambio, no las puedes hacer cuando lees, porque necesitas una concentración absoluta de tacto y, sobre todo, de vista”, señala. “Estamos llegando al tiempo límite respecto de la venta del libro, tal como les pasó a los músicos, que descubrieron que ya no podían vivir de la venta de discos, y la experiencia presencial en vivo hace que ese sea su sustento”.

La iniciativa del escritor argentino coincide con el lanzamiento de pódcasts originales en Spotify, la plataforma más popular del mundo para escuchar música por internet y que se abrió a la narrativa el año pasado. Para la última Navidad, la empresa sueca estrenó ‘Ven con un cuento’, la primera serie original de pódcasts en español basada en títulos clásicos infantiles, como ‘La Bella Durmiente’, ‘El soldadito de plomo’ y los relatos de ‘Las mil y una noches’, los que fueron recreados por destacadas voces hispanas del mundo del doblaje.

El poder de la voz

En la aplicación también se pueden encontrar audiolibros de obras como ‘Cien años de soledad’, del colombiano Gabriel García Márquez, y los ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’, del poeta chileno Pablo Neruda. Esta modalidad consiste en la conversión literal del libro de papel en formato audio, pero con una voz narradora que imprime emociones al texto. Si bien no es un producto nuevo, en el último tiempo el audiolibro traspasó la barrera de los nichos especializados (población con dificultades visuales, enseñanza de idiomas) e inició una segunda vida. “Hay tres variables que lo han hecho posible: el parque de dispositivos móviles, una oferta amplia y un modelo de consumo de plataformas tipo Netflix”, afirma Javier Celaya, socio fundador del portal Dosdoce.com y responsable para Latinoamérica de Storytel, una compañía que ofrece una amplia oferta de audiolibros a cambio de una suscripción mensual. La plataforma cuenta con más de 620 mil suscriptores, y solo en un año ha crecido en ventas en un 35 por ciento. Cuentan con 35.000 títulos en inglés y 2.500 en español. Para lograr estas cifras astronómicas, Storytel trabaja mano a mano con 30 estudios de grabación solo en España para 150 editoriales en el país europeo.

Aunque se trata de un formato ya consolidado en el mercado anglosajón –solo en Estados Unidos alcanzó 2.500 millones de dólares en ventas en 2017–, el audiolibro ya asomó la cabeza en España y Latinoamérica, donde su llegada es transversal: según datos de Storytel, el 50 por ciento de sus suscriptores en la región tienen entre 35 y 50 años, pero cerca del 35 por ciento es menor de 30 años. Es lo que denominan ‘la nueva cultura de la escucha’, que ha incursionado rápidamente en la generación ‘millennial’. ¿Algunos de los títulos más escuchados? Sapiens, de Yuval Noah Harari; ‘El hombre en busca de sentido’, de Viktor Emil Frankl, y Moby-Dick, de Herman Melville. “Los audiolibros ya representan el 10 por ciento del total de ventas de las editoriales y se estima que, de aquí a unos cinco años, ese número aumente al 50 por ciento”, complementa Celaya.

Estamos llegando al tiempo límite respecto de la venta del libro, tal como les pasó a los músicos, que descubrieron que ya no podían vivir de la venta de discos

Para Elisa Yuste, consultora independiente del sector editorial, esta tendencia tiene que ver con la importancia creciente de la oralidad en las prácticas de comunicación y consumo de contenidos, con el desarrollo de la multitarea y con el rol que la variable de tiempo desempeña en la sociedad actual. “Hay mucha gente a la que le resulta muy cómodo irse a caminar y escuchar un audiolibro o un pódcast. Y luego hay un montón de gente con algún tipo de necesidad especial que ha encontrado en los dispositivos digitales un aliado incuestionable. Por ejemplo, personas mayores con alguna dificultad de acceso para la letra impresa, pero también otras con problemas muy extendidos, como la dislexia”, apunta. Según Emma Rodero, directora del Media Psychology Lab de la Universidad Pompeu Fabra (España), un laboratorio que ha realizado varios experimentos para medir los grados de concentración y actividad emocional de personas al momento de leer y escuchar, el formato audio potencia la actividad cognitiva porque “crea imágenes mentales muy vivas de lo que se escucha” en un nivel superior al de cualquier otra modalidad. “Cuando una persona lee, alcanza un grado mayor de concentración y por eso tiene un ritmo cardíaco mucho más lento; mientras que cuando escucha, la reacción fisiológica emocional es mayor”, apunta. “Tu cuerpo reacciona fisiológicamente ante las voces, la música y los efectos sonoros, y eso no lo provoca en tanta medida una actividad introspectiva como leer”.

Una revolución

El auge de los audiolibros coincide con la caída de los ‘ebooks’, o libros electrónicos, a nivel mundial, que en la primera década de este siglo supuso una revolución en la forma como se consumían libros. Solo entre 2008 y 2010, el mercado de los ‘ebooks’ creció más del 1.000 por ciento a nivel mundial. Las proyecciones de las editoriales hablaban de que en 2015, sus ventas superarían las de los impresos. Sin embargo, en 2016, esta industria, liderada por Amazon y su lector físico Kindle, se estancó y decreció en un 18 por ciento respecto al año anterior, absorbido por el fervor de los audiolibros.

Latinoamérica fue un caso paradigmático. En 2016 se registró un aumento de las ventas de libros electrónicos de un 16 por ciento en la región, de acuerdo con Libranda, principal portal de libro digital en idioma español. En Colombia, el crecimiento fue de un 21 por ciento. Sin embargo, la tendencia en el continente, tres años después, da la razón a quienes vaticinaron que el formato digital tenía sus días contados. De hecho, según datos de la Cámara de Comercio Colombiana del Libro (CCL) de finales de 2018, el 94,5 por ciento de libros vendidos ese año fueron en formato impreso (37 millones de ejemplares al año).

El informe ‘Evolución del libro electrónico en América Latina y España’ aseguraba en 2017 que los audiolibros en español superaban ya por aquel entonces los 4.000 títulos, aproximadamente. Sus principales consumidores tenían menos de 35 años (48 por ciento son hombres y 52 por ciento, mujeres).

En una época en que los estímulos en una sociedad hiperconectada asfixian la lectura tradicional, el debate es ineludible: ¿Oír un audiolibro cuenta como leer un libro? “Yo creo que sí. En ‘Mientras escribo’, el escritor Stephen King recomendaba tener dos tipos de libros: el que lees en la noche o en el día y el que escuchas cuando vas en el auto”, dice el escritor Francisco Ortega, cuyo libro ‘Salisbury’ está disponible en formato audiolibro. “Es una buena alternativa para los que no tienen tiempo, y no hay que verlo como un enemigo, sino como un aliado y un complemento del libro, del mismo modo que la adaptación de una serie también lo es”.

Si bien considera que esta forma de contar historias es un recurso necesario para la formación del lector del siglo XXI, Elisa Yuste sostiene que la lectura del texto impreso “es fundamental para el desarrollo de una competencia lectora adecuada”. Por eso cree que los nuevos soportes y formatos pueden ser una puerta de acceso a la lectura en papel. “Estamos en una encrucijada clave. Si no nos concienciamos de la importancia que tiene desarrollar habilidades para ejecutar de forma autónoma y crítica las distintas formas de lectura, la formación de los lectores corre riesgos importantes”, afirma. “Por ejemplo, la lectura en papel para los niños es fundamental. Las aportaciones que les proporciona desde el punto de vista motriz y neurológico son irreemplazables”. Sin embargo, añade en su blog personal, “el auge de los audiolibros entre el público infantil también puede reforzar el desarrollo de funcionalidades lectoras especiales”.

El fenómeno invita a preguntarse si el futuro de la literatura no se encontrará en su pasado más lejano: la oralidad. Esta vez, no solo como una actividad performática, sino también como una práctica solitaria a través de los audífonos. “Leer un libro está asociado al ejercicio de sumergirse en una historia que en estricto rigor es texto, ya sea en un soporte de papel o digital. Por lo tanto, descubrir una novela a través de un audiolibro no sería leer, pero sí te permite conocer la historia a través de otros sentidos y recursos inéditos”, postula Alberto Rojas, autor de la novela ‘El secreto del Dresden’. “Me parece que representa una nueva modalidad de consumo masivo de la literatura. Y como el libro impreso no desapareció con la llegada del libro digital, tampoco lo hará con la llegada del audiolibro”, concluye.

GUILLERMO TUPPER
EL MERCURIO (Chile) - GDA

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