Dos cuentos de Paulo Coelho para leer a los pequeños en la cuarentena

Dos cuentos de Paulo Coelho para leer a los pequeños en la cuarentena

Con motivo del Día del Niño, que se celebra en medio del aislamiento, publicamos estas historias.

pauloc

Paulo Coelho ha vendido 230 millones de ejemplares.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: Paulo Coelho
24 de abril 2020 , 11:30 p.m.

El escrito brasileño Paulo Coelho, quien ha vendido más de 230 millones de ejemplares en todos el mundo, traducidos a múltiples idiomas, lanzó dos cuentos infantiles que tocan temas como la empatía, la fe y el optimismo para reducir las tensiones que ha causado la cuarentena en el mundo. El novelista fue designado mensajero de la Paz por la ONU en 2007. 

A, B, C, D

“Siempre está viva la fe en el corazón de los hombres”, dijo el sacerdote al ver la iglesia llena. Eran obreros del barrio más pobre de Río de Janeiro, reunidos ese Domingo de Pascua con un solo objetivo común: la misa de Resurrección.

Se sintió muy confortado. Con paso digno, llegó al centro del altar.
A, B, C, D

Era, al parecer, un niño el que perturbaba la solemnidad del oficio. Los asistentes se volvieron hacia atrás, algo molestos. Pero la voz continuaba:
—A, B, C, D.
—¡Para! —dijo el cura.
El niño pareció despertarse de un trance. Lanzó una mirada temerosa a su alrededor y su rostro enrojeció de vergüenza.
—¿Qué haces? ¿No ves que perturbas nuestras oraciones?
El niño bajó la cabeza y unas lágrimas se deslizaron por sus mejillas.
—¿Dónde está tu madre?—insistió el cura—, ¿no te ha enseñado a seguir la misa?
Con la cabeza baja, el niño respondió:
—Perdóneme, padre, pero yo no he aprendido a rezar.
He crecido en la calle, sin padre ni madre. Hoy, como es Domingo de Pascua, tenía la necesidad de conversar con Dios. Pero no sé cuál es la lengua que Él comprende, por eso digo solo las letras que yo sé. He pensado que, allá arriba, Él podría tomar esas letras y formar las palabras y las frases que le gusten.

—Perdóneme, padre, pero yo no he aprendido a rezar

abcd

El cuento ‘A, B, C, D’ fue ilustrado por la diseñadora Mireia Barreras para la agencia literaria Sant Jordi Asociados.

Foto:

Sant Jordi Asociados Agencia Literaria

El niño se levantó.

—Me voy —dijo—. No quiero molestar a las personas que saben tan bien cómo han de comunicarse con Dios.
—Ven conmigo —le respondió el sacerdote.

Tomó al niño por la mano y lo condujo al altar. Después se dirigió a los fieles.

—Hoy, antes de la misa, vamos a rezar una plegaria especial. Vamos a dejar a Dios que escriba lo que Él desea oír. Cada letra corresponderá a un momento del año, en el que lograremos hacer una buena acción, luchar con coraje para realizar un sueño o decir una oración sin palabras. Y le pediremos que ponga en orden las letras de nuestra vida. Vamos a pedir en nuestro corazón que esas letras le permitan crear las palabras y las frases que a Él le agraden.Con los ojos cerrados, el cura se puso a recitar el alfabeto. Y, a su vez, toda la iglesia repitió:
—A, B, C, D.

cuento1

Varias historias del reconocido autor están disponibles en su página web.

Foto:

Sant Jordi Asociados Agencia Literaria

El significado de la paz

Había una vez un rey que gobernaba en un reino donde todos eran felices, aunque todos los reinos vecinos vivían en un estado de guerra constante.

El rey llamó a su consejero.
—¿Por qué nuestro país es el único que está en paz? —preguntó el rey.
—Porque la gente está contenta —replicó el ministro.
—¿Pero por qué la gente está contenta? —insistió el rey.
—Porque todo el mundo disfruta de lo que hace.

“Es peligroso vivir rodeados de guerra”, pensó el rey, todavía preocupado. “Un día pueden cansarse de pelearse entre ellos y terminar atacándonos. ¿Cómo podemos enseñar a nuestros vecinos la importancia de la paz?”.

Un día, cuando el rey estaba sentado contemplando un lago, pasó un botero y el rey le preguntó:

—¿Tienes alguna idea de cómo podríamos enseñar a nuestros vecinos la importancia de la paz?
—Como hablan lenguas diferentes —dijo el botero—, no sé cómo podrían entender.
El botero tenía razón. Sin embargo, después de haber pasado toda una tarde mirando el lago, el rey tuvo una idea.

Al día siguiente, reunió a toda la población de su reino.

—La persona que cree la mejor pintura acerca de la paz recibirá diez monedas de oro —dijo.

Y esto entusiasmó a sus súbditos, que se pusieron a trabajar.

Para finales de año, todos habían presentado una pintura sobre la paz, porque todos esperaban ganar el codiciado premio.

Cada uno de ellos había trabajado con el material que mejor conocía, el bordador, el panadero, el soldado, el hippie, el monje, el místico, el mejor alumno de la escuela, el peor alumno de la escuela.

El rey se vio inundado de pinturas, y era difícil decidir cuál representaba mejor a la paz. Por fin, después de mucho trabajo, el rey convocó a sus súbditos para anunciar el resultado.

—Gracias a todos por su esfuerzo —dijo el rey—. Todo lo que produjeron fue realmente excelente, porque fue hecho con amor. Sin embargo, para dar el premio, tuve que elegir una pintura. Esta es la pintura que ganó el segundo lugar. Contiene la fuerza de las montañas, la energía del sol, la seguridad del hogar, el confort de la comida, la paz del lago, la sombra del bosque, la alegría de las aves y la inocencia del niño. Es una hermosa pintura, y definitivamente le hubiera dado el premio si no fuera por otra pintura que, según creo, representa verdaderamente la paz.

La persona que cree la mejor pintura acerca de la paz recibirá diez monedas de oro

El pueblo se horrorizó cuando vio lo que había elegido el rey.

Esta es la pintura que el rey eligió.

—Creo que nuestro rey se ha vuelto loco —dijo una mujer.
—¡No puede pensar seriamente que esa cosa horrible representa la paz! —dijo el panadero. —Tal vez deberíamos encontrar a alguien que entienda de arte —sugirió el astrólogo real.
—Ustedes pueden pensar que o no entiendo nada de arte o no entiendo nada de la paz —dijo el rey—.

Y cuando vi por primera vez esta pintura, también me horroricé. Toda la naturaleza parece estar en furia, pero si miran ese árbol azotado por los vientos, verán, como yo, que hay una rama, y en esa rama hay un nido, y en el nido hay un pequeño pájaro, sonriendo porque su madre le ha traído algo de comida. Y para mí, ese es el verdadero significado de la paz. Cuando tu corazón está lleno de alegría, cuando eres capaz de tener una familia y luchar por ella, no importa lo que esté ocurriendo a tu alrededor, porque con la paz habrás superado todas las dificultades.

La pintura viajó a muchos otros reinos, y poco a poco todos entendieron el mensaje del rey, y la paz llenó sus corazones.

PAULO COELHO

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.