La historia real detrás de la serie ‘Poco ortodoxa’

La historia real detrás de la serie ‘Poco ortodoxa’

Deborah Feldman escribió hace años su vivencias como prisionera de la comunidad jasídica.

Poco ortodoxa

La protagonista de la serie es Esty Shapiro, interpretada por la actriz israelí Shira Haas.

Foto:

Netflix

Por: Simón Granja Matias
16 de mayo 2020 , 10:24 p.m.

Deborah Feldman respondió por una de sus redes sociales: “Claro, mándame las preguntas. ¿Para cuándo necesitas las respuestas? Estoy muy ocupada porque me están escribiendo de muchos lados, entonces puede que me demore un poco”. La razón de que todo el mundo quiera hablar con la escritora es que la exitosa serie de Netflix 'Poco ortodoxa' está basada en sus memorias, publicadas en su primer libro y que fueron todo un éxito en ventas: 'Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots' ('El escandaloso rechazo de mis raíces jasídicas').

Feldman nació y creció en la comunidad jasídica de Satmar en Williamsburg, Brooklyn. Se casó a los 17 años con un hombre al que solo había conocido durante treinta minutos, y quien le negó una educación tradicional, sexual o de otro tipo. Su ansiedad fue exacerbada por la vergüenza pública de “no haber servido a su esposo”, al no poder consumar la relación con él durante casi un año. Para los Satmar, la reproducción es de vital importancia. Se espera que las mujeres tengan entre 10 y 20 hijos para que el grupo crezca de forma rápida y se garantice su supervivencia. Además, el estigma lo cargaba también porque su madre había sido expulsada por ser lesbiana y su padre tenía una discapacidad mental, así que creció con sus abuelos, ambos sobrevivientes del Holocausto.

A Feldman, en esos años de opresión, la literatura y en particular los personajes literarios empoderados de Jane Austen y Louisa May Alcott la ayudaron a ver una forma de vida alternativa, una que sabía que tenía que aprovechar cuando, a los 19 años, dio a luz a un hijo y se dio cuenta de que estaba en juego algo más que su propio futuro.

La secta Satmar del judaísmo jasídico es tan misteriosa como intrigante para los extraños. La comunidad jasídica en la que creció Feldman fue fundada por judíos ortodoxos sobrevivientes de la II Guerra Mundial que creían que el Holocausto había sido “un castigo de Dios por la asimilación y el sionismo”. Se asentaron en pleno Nueva York y adquirieron el nombre de su lugar de origen, Satmar, una ciudad húngara en la frontera con Rumania. Para evitar otro ‘castigo divino’, los Satmar establecieron un estricto estilo de vida de acuerdo con una rigurosa interpretación de la ley judía que ha sido muy cuestionado por su carácter machista y represor.

Lo que se desarrolla es una historia de descubrimiento personal con la intensidad de un thriller de espías. 'Poco ortodoxa' es, sin ambigüedades, la historia del escape de una mujer de una sociedad que considera opresora y hermética.


Deborah vive actualmente en Berlín (Alemania) con su hijo de 14 años; su trabajo ha sido traducido a dieciocho idiomas.

¿Cómo fue ver su historia en la televisión?

¡Emocionante y conmovedor! Cuando el trabajo de tu vida involucra la narración de historias, es muy poderoso ver que la narración de historias trasciende tantas barreras culturales.

¿Cuál fue el propósito de escribir su historia?

Hubo múltiples propósitos. Una era práctico: mi abogado me había aconsejado que la única forma real de mantener la custodia de mi hijo era intimidar a la comunidad logrando una atención pública sostenida, lo que solo podía hacer escribiendo un libro. Pero, por supuesto, también quería que el libro lograra algo más que mi libertad personal. Quería que la gente ganara en comprensión y conocimiento, quería construir un puente entre ambos mundos, no solo para que yo cruzara, sino también para otras personas.

¿Ha tenido el impacto que quería?

Incluso más de lo que podría haber soñado.

Deborah Feldman

La escritora Deborah Feldman tiene 33 años y vive en Berlín; en sus memorias está basada la serie de Netflix.

Foto:

Tomada del Instagram @deborah_feldman

¿Cómo es su vida ahora?

Tan perfecta en todos los sentidos que a veces me asusta. Y me sorprende una y otra vez que nunca fui capaz de imaginar un futuro tan feliz. Y, sin embargo, la felicidad puede sorprendernos incluso cuando no creemos en ella.

¿Cómo define usted la libertad?

La suma de muchas pequeñas libertades, la capacidad de tomar cada pequeña decisión aparentemente trivial por su cuenta, esto se suma con el tiempo para crear una vida vivida en libertad como resultado.

¿Cómo define usted la tradición?

Acciones que realizamos simplemente porque se han realizado en el pasado, sin cuestionar necesariamente su relevancia o valor continuos.

¿Cómo define usted la religión?

La necesidad de explicar a Dios y la espiritualidad, y usar eso para crear y reforzar estructuras sociales desiguales.

¿Cómo define el feminismo?

Las mujeres emancipadas pueden nutrir y amar de maneras saludables y sostenibles, que tienen el potencial de transformar las generaciones futuras y, por lo tanto, sociedades enteras. El comportamiento de los hombres así como sus necesidades y deseos están profundamente influenciados por las mujeres. Cuando estas mujeres sean libres, los hombres también serán liberados.

¿Y cómo define el amor?

Cuidar y apreciar a los demás sin hacer demandas o juicios.

¿Por qué cree que este libro se convirtió en un ejemplo de la lucha feminista?

Creo que particularmente en América Latina, las mujeres saben lo que es experimentar la misoginia con sus cuerpos, y esta es una historia sobre el cuerpo femenino y la lucha para recuperar la propiedad de ese cuerpo.

¿Cómo cree que se puede erradicar la creencia de que el machismo solo es hecho por el hombre?

Bueno, en mi historia, creo que está bastante claro que las mujeres son participantes activas en esa narración, y que las mujeres tienen mucho más poder para cambiar las cosas de lo que creen. Tenemos mucha más influencia en los hombres de lo que nos gustaría admitir o asumir la responsabilidad, creo.

Creo que particularmente en América Latina, las mujeres saben lo que es experimentar la misoginia con sus cuerpos

¿Cuáles fueron las costumbres más difíciles de desaprender?

Sinceramente, creo que nunca abandonaré el sistema de valores con el que me crie, nunca he podido abrazar el capitalismo, que especialmente para las mujeres se siente como un reemplazo para la opresión religiosa. Simplemente tuve que redefinir ese sistema de valores para que funcione para mí.

¿Salir de la comunidad fue como escapar de la cárcel? ¿Cree que todos los que pertenecen a la comunidad jasídica están en la cárcel? Tal vez, solo se sabe que estaba en la cárcel cuando se escapa de ella...

Eso es muy cierto. Es muy difícil evaluar los verdaderos sentimientos acerca de la vida dentro de esta comunidad cuando uno todavía está dentro. En parte porque es muy aterrador confrontar la verdad.

¿Cree que el día a día puede ser también una prisión?

Creo que mucho de eso está en nuestra cabeza. Grandes escritores han escrito sobre pasar tiempo en cautiverio o tortura y han escrito discursos sobre la capacidad humana de retener la libertad mental y emocional en estas situaciones, por lo que creo que es posible que cada ser humano logre cierta libertad en cualquier situación. Sin embargo, admito que puede requerir una fuerza tremenda. Quizás nos atraigan estas historias porque inspiran esta fortaleza.

Si pudiera, ¿qué les diría a esas mujeres que están en la comunidad jasídica?

Tienen derecho a su propia voz, y tienen derecho a elegir. Incluso si eligen quedarse, pero siempre debe ser una elección.

¿Cree que la comunidad jasídica se abrirá al mundo algún día? ¿Debería hacerlo?

Creo que, como resultado de los cambios en la última década, una parte significativa se ha vuelto así, mientras que otra parte ha sido aún más radical y cerrada. Esto refleja la polarización general de nuestro 'Zeitgeist'.

Si pudiera elegir una cosa positiva de la comunidad, ¿cuál sería?

Mi abuela, que me enseñó a ver la alegría y la belleza en los momentos más simples de la vida. Los valores, que me enseñaron a buscar la felicidad en los recursos internos en lugar de los materiales externos.

¿Sigue en contacto con tu familia? ¿Y con su exmarido?

No estoy en contacto con mi familia, pero el padre de mi hijo dejó la comunidad cuatro años después que yo, y vive una vida secular hoy, así que nos llevamos muy bien. Después de todo, ha habido un final. 

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo 
En Twitter: @simongrma

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