Cuarenta años del álbum más vendido de la historia del rock

Cuarenta años del álbum más vendido de la historia del rock

Salió un 25 de julio hace cuatro décadas y vendió más de 50 millones de copias.

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AC/DC y los 40 años del disco ‘Back in Black’AC/DC y los 40 años del disco ‘Back in Black’
AC/DC agrupación australiana

Cortesía Sony Music

Por: Daniel Casas C*
25 de julio 2020 , 11:14 a.m.

Ni los Beatles ni los Rolling Stones, Led Zeppelin o Black Sabbath lograron un disco con tanto éxito ni con cifras tan escandalosas. Back in Black es un hito tan grande como The Dark Side of The Moon, de Pink Floyd; un verdadero clásico que hoy tenemos que celebrar a todo volumen: el álbum más vendido en la historia del rock.

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AC/DC pasaba por su mejor momento artístico gracias a su sexto álbum, Highway to Hell, que fue publicado en julio de 1979 y les había dado su primer top 20 en las listas de los más vendidos en Estados Unidos. Un logro al que seguramente llegó por su dimensión sonora comercial, sin perder su esencia de rock crudo, que le dio el productor Robert John ‘Mutt’ Lange.

La banda fue formada en 1973 por los guitarristas Angus y Malcolm Young, junto al vocalista Bon Scott, el bajista Mark Evans y el baterista Phil Rudd. Publicaron dos álbumes en su país natal bajo el sello Alberta Records, pero solo empezaron a ganar nombre internacional cuando la división británica de Atlantic Records les firmó un contrato discográfico en diciembre de 1975.

Aunque discos como High Voltage (1976), Let There Be Rock (1977) o Powerage (1978) no tuvieron un mayor impacto, lo de Highway to Hell fue una apertura única a la puerta de la popularidad. En enero de 1980, el disco ya había vendido más de medio millón de copias solo en Estados Unidos y la banda se alistaba para dedicar sus esfuerzos a una nueva grabación. Pero el éxito de repente pareció truncarse cuando el 19 de febrero, a sus 33 años de edad, su vocalista, Bon Scott, murió en Londres.

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Una nueva voz

El grupo, que ahora tenía como bajista a Cliff Williams, dio vuelta a la página, a pesar de que en algún momento quisieron abandonarlo todo, con la convicción de que el camino ya estaba trazado y no tenían marcha atrás. Les hicieron audición a varios vocalistas, muchas veces con especulaciones de la prensa sobre cuál había sido el elegido, pero en marzo no tuvieron reparo en que el ideal para reemplazar a Scott era Brian Johnson, sugerido por ‘Mute’ Lange, su productor.

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Johnson venía de ser la voz líder de una banda de glam rock de Newcastle llamada Geordie. Pronto se adaptó a AC/DC y tuvo un respaldo total de sus compañeros. Reemplazar a Bon Scott no era fácil, su estilo y su originalidad eran una marca registrada. Eran diferentes, pero Johnson también tenía fuerza y poder en su interpretación vocal.

En abril de ese año, la banda se embarcó en la aventura de su nuevo disco. Robert John ‘Mutt’ Lange estuvo de nuevo al mando de la producción y llevó consigo como ingeniero de grabación al también productor Toni Platt, quien le había colaborado para terminar un par de temas del disco anterior de la banda.

La grabación

Si bien Lange y los AC/DC habían tenido serias dificultades grabando Highway to Hell en los Roundhouse Studios en Londres, el par de ingenieros apostaron por un estudio que les diera mejores condiciones. Fue así como este nuevo álbum, que llevaría como título Back in Black se grabó en los Compass Point Studios, ubicados en la capital de Bahamas, Nassau, propiedad del legendario empresario Chris Blackwell, el genio detrás de Island Records.

Esta locación, que cerró sus puertas en septiembre de 2010, tras 33 años de funcionamiento, fue epicentro de grandes grabaciones de artistas como David Bowie, The Rolling Stones, U2, Lenny Kravitz, Talking Heads, Dire Straits, Bob Marley, Eric Clapton, James Brown o Roxy Music, entre muchos otros.

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La primera anécdota que ronda en torno a la grabación del icónico álbum es que la agenda se trastocó cuando los equipos e instrumentos que llevaba la banda fueron retenidos en el aeropuerto de Nassau. Un huracán había afectado el funcionamiento de las redes eléctricas y por tanto la operación aeroportuaria se encontraba suspendida.

Pero luego, y en medio de una gran camaradería, las sesiones de grabación se llevaron a cabo en medio de un ambiente que era absolutamente novedoso para los miembros de la banda, y aún más para Johnson, quien, a la fecha, nunca había salido de Europa. En muchas ocasiones, el personal técnico se vio en apuros para sacar a los músicos de la playa para iniciar alguna sesión de grabación.

La consistencia musical de Back in Black se atribuye a varios factores y uno de ellos es la metodología con que ‘Mutt’ Lange y su asistente, Toni Platt, asumieron la grabación. Por un lado, ubicaron a los músicos en el estudio en la misma posición en que lo hacían para sus conciertos, y encontraron una ubicación especial para que la batería diera un mejor sonido.

Pero la magia estuvo en los distintos micrófonos y amplificadores que utilizaban exclusivamente en cada canción, buscando un timbre ideal y en una serie de combinaciones individuales para cada una que nunca se repitió. Además, Malcolm y Angus Young utilizaron siempre guitarras distintas para cada caso, bien fuera por la intención sonora de los ingenieros o por el gusto que ambos guitarristas sentían a la hora de ejecutarlas. Se podría decir que cualquier banda que quiera emular los sonidos de los temas que componen Back in Black nunca los podrá encontrar.

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Al respecto, y en una nota para la revista Sound On Sound, en noviembre de 2014, Toni Platt comentó: “Era como organizar un set de fotografía, donde el fotógrafo sigue haciendo pequeños ajustes de iluminación o de la forma en que el modelo está posando hasta que, en cierto punto, obtura y dice: ‘Esa es la foto que quiero’”. Platt cree, además, que si fuera posible que todos los involucrados volvieran a grabar hoy día, con las mismas condiciones, los mismos equipos y en el mismo estudio, el resultado sería totalmente diferente.

El proceso creativo de ese momento siguió el modelo que siempre habían tenido. Angus y Malcolm escribían la música y la melodía, y entregaban al recién llegado, Brian Johnson, la responsabilidad de las letras. De hecho, cuando se iniciaron las grabaciones, la mayor parte de esas canciones, a las que los Young ya le habían puesto títulos, estaban casi completas solo en la parte musical, pero sin letras. Respetando el nombre de las mismas, Brian Johnson hizo su parte.

La grabación fue muy básica. Las dos guitarras, el bajo y la batería, y, posteriormente, los vocales de Johnson, quien requirió de un poco de privacidad para su tarea. Platt recuerda que durante la captura de sus vocales debieron colocar unos bastidores a lado y lado para que no se sintiera observado, pero además solicitó que se apagara el aire acondicionado.

Ello implicó que el vocalista se quedara en la cabina el mayor tiempo posible, porque ese aumento de temperatura y humedad iban a contrastar con el ambiente frío afuera, en el cuarto de control, lo que sería perjudicial para su voz. Pero, además, tuvo la presión perfeccionista del productor, algo que era nuevo para él, quien lo obligaba a repetir las tomas una y otra vez.

Las voces de respaldo se hicieron posteriormente, por cuenta de ‘Mutt’ Lange, Malcolm Young y Cliff Williams, algunas de ellas en Nueva York, cuando se hizo la mezcla en los Electric Lady Studios, en mayo de 1980.

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Uno de los apartes insignia de esta grabación son los cuatro campanazos que se escuchan en el inicio del álbum, en la apertura del tema Hell Bells. Toni Platt intentó grabarla en el campanario del Museo del Carillón y Memoria de Guerra en Leicestershire, Inglaterra, pero el sonido de los pájaros se lo impidió. Finalmente, y utilizando 15 micrófonos, logró la captura en la misma planta de fundición de la empresa John Taylor Bellfounders, a la que la banda había encargado una campana de bronce de una tonelada, que luego utilizaría en sus conciertos.

Cifras extraordinarias

Back in Black, que luego fue masterizado por Bob Ludwig en los estudios Masterdisk en Nueva York, se publicó el 25 de julio de 1980. Se había anticipado con el lanzamiento del sencillo You Shook Me All Night Long, y en la semana del 23 de agosto debutó en el número 24 de las listas de ventas en Estados Unidos. Aunque ingresó directamente en el número uno en Inglaterra, su máxima posición en Norteamérica fue el cuarto lugar, conseguido en diciembre de ese año.

A lo largo de los años, Back in Black ha sido motivo de diversos relanzamientos, de versiones remasterizadas. Siempre ha estado presente en las listas especializadas de los mejores álbumes de rock de la historia y de medios como las revistas Rolling Stone y NME, y, en todo este tiempo, nunca ha bajado sus cifras periódicas de ventas.

En diciembre de 2019, la asociación de la industria de la grabación americana (RIAA) lo certificó por décima segunda vez, en esta ocasión por 25 millones de copias, lo que lo hace el cuarto disco de mayor venta de la historia en los Estados Unidos. A nivel global, los números son superiores, algo más de 50 millones, la segunda cifra más alta después de Thriller de Michael Jackson.

Con su increíble y genial sonido, potencia, amalgama de guitarras, las vocales inmensas de Brian Johnson y una colección de canciones que son absolutos clásicos como Rock and Roll Ain’t Noise Pollution, Shoot to Thrill, su tema titular o las dos antes mencionadas, Back in Black, con su célebre carátula negra, conmemora sus 40 años de publicación con la misma frescura con que se escuchó por primera vez en 1980. Su magia sigue y seguirá presente.

DANIEL CASAS C
*PARA EL TIEMPO

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