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Asesinatos, desapariciones y otros sorprendentes crímenes en el Vaticano
ATENTADO PAPA

Alois Estermann (centro), de la guardia Suiza, protegió al papa Juan Pablo II cuando le dispararon.

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Vatican Pool. Getty Images

Asesinatos, desapariciones y otros sorprendentes crímenes en el Vaticano

Alois Estermann (centro), de la guardia Suiza, protegió al papa Juan Pablo II cuando le dispararon.

El periodista argentino Ricardo Canaletti investigó los crímenes que han ocurrido en la Santa Sede.

La Ciudad del Vaticano tiene cuarenta y cuatro hectáreas, es decir, menos de medio kilómetro cuadrado. Es una monarquía absoluta en la cual el papa, además de ser guía espiritual, es monarca. Viven allí menos de ochocientas personas, de las cuales quinientas noventa tienen la ciudadanía vaticana, el resto son solo residentes. Y es el Estado independiente más pequeño del mundo. Pero al igual que en cualquier Estado y así como dispone de un código penal, en el Vaticano también se cometen crímenes atroces, por más que sea el centro de la religión católica. Y así lo demuestra el escritor y periodista argentino Ricardo Canaletti en su libro: Crímenes sorprendentes en el Vaticano.

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En el nuevo libro del exeditor jefe del diario 'Clarín' y reconocido periodista de judicial se reconstruyen los hechos criminales más impactantes en la historia de la Ciudad del Vaticano, desde la antigüedad hasta escándalos contemporáneos. Pasa por el linchamiento de la filósofa Hipatia, por la historia de un papa que fue pirata, la historia del sumo pontífice que estranguló con sus propias manos a otro y llega hasta la desaparición de la joven Emanuela Orlandi y el asesinato del comandante de la Guardia Suiza Alois Estermann, que protegió a Juan Pablo II cuando le dispararon en plena plaza de San Pedro en mayo de 1981.

EL TIEMPO conversó con Canaletti.

¿Qué lo impulsó a escribir sobre los crímenes en el Vaticano?

Hay un caso que no está resuelto, que es un caso impune, que tiene que ver con la desaparición de Emanuela Orlandi, que era una chica de 15 años que en 1983 desapareció. Era una ciudadana del Vaticano, su padre era el encargado de repartir el correo en la Ciudad del Vaticano.

No hay nada sobrenatural. No se ve nada de eso. Al contrario, se ve violencia, corrupción, en fin...

Su familia vivía dentro de los límites de la ciudad, y ella era una chica de 15 años que en un día desaparece después de ir a su clase de música en la Iglesia de Sant’Apollinare, en el centro de Roma. A partir de ahí ocurren una serie de situaciones tragicómicas; lo que no es cómico es que al día de hoy el caso está impune. Emanuela Orlandi nunca apareció. Entre varias de las pistas que se siguieron hay algunas que son realmente muy preocupantes. Por ejemplo, en el caso se involucró Mehmet Ali Agca, el turco que atentó contra Juan Pablo II dos años antes. Se metió diciendo que si lo liberaban, él o su gente podría devolver a Emanuela. También se vio involucrada la delincuencia romana, una banda llamada ‘della Magliana’, que tenía contacto con todo el mundo, con la mafia de Sicilia, con Banco Ambrosiano y, en consecuencia, con el Vaticano. También se metió alguna que otra prostituta que dio versiones acerca de que la chica fue raptada y asesinada después por orden de cardenales, que hacían orgías dentro del Vaticano, y ella daba fe porque ella había participado de esas orgías. A eso se suma el testimonio de uno de los más importantes exorcistas, monseñor Amor, que también dio cuenta que para él lo que había ocurrido con Emanuela tenía que ver con las orgías que se hacían en el Vaticano.

¿Todo está documentado?

Todo esto está documentado, no solamente está en la causa que se llevó en el tribunal eclesiástico, sino también lo tiene la policía romana. Es una mescolanza de cosas... Y por otro lado está la gran incógnita y es que desde el año 83 Emanuela no aparece y no hay ninguna explicación. Entonces, a raíz de ese caso yo digo: bueno, voy a escribir sobre esto. Se lo propuse a la editorial, y me dijeron: sí, es un crimen muy interesante, pero en la Argentina nadie conoce a Emanuela Orlandi. Lo que podemos hacer, me propusieron, es escribir sobre crímenes en el Vaticano. Evidentemente, teniendo en cuenta que es una institución de 2.000 años, no es el único crimen. Y así comencé. Empecé de adelante hacia atrás, de la época más o menos moderna hasta la antigüedad. El libro termina con el asesinato, que según la Iglesia no fue un asesinato sino un suicidio y la locura de uno de los integrantes de la Guardia Suiza.

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Sí, termina con el caso de Alois Estermann...

En ese caso murió Alois, comandante en la Guardia Suiza; su esposa, que era venezolana, y también muere uno de los guardias a quien el Vaticano le asigna el rol de asesino, y después del que se mata para eludir la responsabilidad. Pero eso resulta ser una fábula. No se sabe con precisión qué fue lo que ocurrió allí, pero fueron tres crímenes. Empecé de adelante hacia atrás hasta llegar al año 415 d. C.

¿Cómo fue el proceso de investigación?

Es un libro que escribí en la cuarentena. ¿Cómo se hace para obtener información al respecto?

Ricardo Canaletti Sello: Ediciones B Precio: $ 49.000 Páginas: 384

Foto:

Cortesía.

Bueno, yo tengo la suerte de que una de mis amigas es abogada italiana y es una de las pocas personas con la potestad para litigar en el Vaticano y es la que representa a la familia de Emanuela Orlandi y también la que representa a la familia del guardia suizo al que le echan la culpa de la masacre. Ella no solamente me brindó mucha información, tuvimos constante comunicación, sino que me permitió conversar con historiadores, policías, estudiosos del Vaticano, con exsacerdotes, es decir, una cantidad de fuentes que me plantearon el panorama de cada uno de los casos que iba tratando en el libro.

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¿Qué fue lo que más lo sorprendió?

Sobre cada caso hay cosas que me sorprendieron. Por eso lo de sorprendentes. Por ejemplo, encontrar que hubo un papa que fue pirata, que los burdeles de Roma tuvieron su expansión dentro de la basílica de San Pedro, que muchas de las doctrinas o dogmas de la Iglesia católica se hayan decidido en conciliábulos o en sínodos donde corría el dinero para comprar voluntades y de esa manera se convirtió a María en santa o en santo a Cipriano, uno de los más sanguinarios obispos de Alejandría.

Me sorprendió la manera tan inteligente, tan audaz, tan perversa que tuvieron los padres de la Iglesia para convencer a un mundo de que tenían la verdad y la salvación. Me sorprendió un montón de cosas. Y lo que más fue que todo lo que se hizo a lo largo de estos dos mil años de historia de la Iglesia católica es muy humano. No hay nada sobrenatural. No se ve nada de eso. Al contrario, se ve violencia, corrupción, en fin... Un desprecio absoluto hacia la mujer. Eso me sorprendió. Y la magnitud y la duración.

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Si en el núcleo de una religión hay casos tan potentes, ¿cómo será en sus ramas?

No quise tocar los casos de pedofilia porque de los crímenes de los que no se hablan es de violaciones de mujeres mayores, de niñas; ni de los asesinatos. Hubo un papa que mató a otro papa con sus manos, lo estranguló en los calabozos. De lo que no se habla es de la corrupción, del dinero para comprar voluntades, no solo para elegir papas sino para establecer determinada doctrina. 

Ha habido concilios en los que se consideró herejes a filósofos, a sabios, cuya forma de pensar o su ideología era muy razonable. Todo esto a cuento de qué sorprende. Y lo que me sorprende es la construcción de lo que hoy vemos como una institución que se relaciona con la divinidad. Cuando cuentan los papelitos en la elección del nuevo papa lo que hacen es política. La divinidad no tiene que ver ahí. Son cuestiones políticas. Yo creo que el libro lo que hace es que cuenta una historia muy humana disfrazada de cierta espiritualidad, ciertas cuestiones sagradas. Sagrado no deja de ser una palabra. Sagrado puede ser algo muy concreto y muy material. No hay que perder de vista que la mayoría de personas le tienen miedo a la muerte, es una angustia muy profunda, muchos desearían ser eternos y esta gente ha ofrecido la eternidad.

La eternidad como solución a un miedo tan natural...

A mí me parece que es así. Yo lo veo a través de estas historias. Veo aquello que me imaginaba y lo logré comprobando con los documentos y lo que me enseñaban. Sí, porque hay documentos. Todas esas fuentes me facilitaron determinados documentos, yo tuve que contar con la asistencia de un profesor de latín porque la mayoría de textos están en latín. Te vas dando cuenta de todas esas cosas. La primera historia tiene que ver con Hipatia, que fue una filósofa, de las mentes más brillantes de la antigüedad, 400 años d. C, y a ella la mató un grupo de fanáticos católicos por orden de Cipriano porque era una mujer muy influyente, muy inteligente y sabía mantener una conversación de teología, de aritmética, de filosofía, de geografía... su padre era geógrafo. Bueno, en fin, son muchas cosas que han pasado a lo largo de la historia y que me pareció interesante refrescar a través de estas historias.

Es un tema muy complejo...

Claro, es la historia de Occidente. Me preguntaban que por qué incluí a los templarios, y es que ellos fueron los primeros banqueros del mundo. Tenían fortalezas, eran muy devotos y eran guerreros que querían volver a conquistar Jerusalén. Pero se enfrentaron a un gran problema, los persiguieron, los masacraron, porque Felipe el Hermoso, rey de Francia, quiso retirarles todo el tesoro de Francia que se les había confiado. Con lo cual Francia se convirtió en una potencia. Y todo eso lo hizo con la ayuda del papa Clemente V, que fue quien firmó los decretos correspondientes para que los torturaran primero y luego los llevaran a la hoguera. Después de 2.000 años y muchas otras historias que no entraban en el libro llegan hasta lo que es actualmente la Iglesia católica.

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¿Cómo describiría usted en este momento a la Iglesia católica?

Ricardo Canaletti, periodista judicial argentino.

Foto:

Alejandra López

No voy a decir nada muy original, pero ha perdido prestigio. Es decir, cuando un maestro pierde su prestigio, el alumno queda desamparado y luego busca alguna alternativa. El florecimiento de sectas, de religiones alternativas, se debe en parte a eso. La Iglesia católica ha perdido territorio, ha perdido poder y perdió autoridad. Ya no tiene la misma autoridad. Hay contradicciones que no puede resolver. Es una iglesia que en la década de los ochenta estaba en contra de los preservativos cuando fue el boom del Sida. Castigaba a aquellos que utilizaban preservativos, es una iglesia contradictoria, es una iglesia que no puede explicar por qué el celibato, es una iglesia que promueve el abuso sexual infantil de cualquier sexo, porque no es solo con las niñas, también con los varones...

Es una palabra complicada, asegurar que promueve...

No es ningún invento. Nosotros nos enteramos de las cosas cuando ya pasa mucho tiempo. Ellos lo saben de primera mano porque la influencia del maestro hace que el engaño sea perfecto. Al primero que uno recurre siendo víctima es al otro maestro. El otro maestro sabe lo que hace su colega. Lo que ocurre allí es una tarea de encubrimiento.

El religioso es obvio que lo va a ocultar. La visión actual es de una iglesia que después de 2.000 años todavía tiene que redefinir su rumbo, y ojo que a lo mejor no lo encuentra

Es como cuando la policía comete gallito fácil, todos los demás que están alrededor tratan de encubrirlo. Y lo que hace la Santa Sede es encubrir a todos aquellos que cometen actos de pedofilia trasladándolos de una sede a otra, de esta manera se vencen los expedientes y la justicia nunca se entera. Esto es más viejo que la Iglesia misma. Una de las pocas cosas destacables del papa Francisco es que ha dicho públicamente que la denuncia se debe hacer en la autoridad civil porque la mentalidad pareciera ser como que sigue siendo aquella de 500 años. Hay un poder civil y un poder religioso. Y no, solo hay un poder y es el civil. Punto. Entonces, todas las cuestiones que tienen que ver con daño a los demás tienen que caer en el poder civil, no en el religioso. El religioso es obvio que lo va a ocultar. La visión actual es de una iglesia que después de 2.000 años todavía tiene que redefinir su rumbo, y ojo que a lo mejor no lo encuentra.

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SIMÓN GRANJA MATIAS
REDACCIÓN DOMINGO
@SIMONGRMA

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