Correveidile, se lo juro, a la mayor brevedad

Correveidile, se lo juro, a la mayor brevedad

En El lenguaje en el tiempo, Fernando Ávila habla sobre el significado y uso de Correveidile. 

Por: Fernando Ávila
12 de febrero 2019 , 10:31 p.m.

Pregunta: “Ambos son unos correveidiles de la nueva diplomacia gringa”, dice uno de los columnistas de ese diario sobre Duque y Guaidó. ¿Qué es “correveidile”?, ¿una nueva palabra?, Isabel Cristina Parra Devia.

Respuesta: Correveidile es una ‘persona que lleva y trae cuentos y chismes’. Es palabra exclusiva del español. Se ve en la biografía de García Márquez, escrita por Gerald Martin, “La vieja dignidad de dar noticias, que acaso recordaba de manera inquietante al instinto del correveidile” (palabra escrita en español en la versión inglesa), 2011; en las Aventuras del capitán Alatriste, de Pérez-Reverte, “No significaba que un grande de España anduviese de correveidile en asuntos de Inquisición”, 2011; en la novela Santa Balbina, de Camilo José Cela, “Un servidor no quisiera convertirse en un ruin correveidile, señor alcalde”, 1960. Claramente su origen es la secuencia de imperativos “corre ve y dile”. Por lo demás, se trata de una palabra de género común, sin femenino distinto, pero con variación para el plural, “correveidiles”.

Se lo juro

Cita: “El creador del mundo no es Dios, ¡es el yo! ¡Se los juro!”.

Comentario: Con el pronombre “se” se reemplaza “a usted” o “a ustedes”, y con el pronombre “los” se reemplazan los objetos por los que se jura. Como está jurando en singular, una sola cosa, que el creador del mundo es el yo, lo correcto es “lo”, y no “los”, y la frase resultante, “se lo juro”, y no “se los juro”.

A la mayor brevedad

Cita: “Se informará a la brevedad a la Fiscalía”.

Comentario: Lo correcto en nuestro idioma no es “a la brevedad”, como dice la cita, ni “a la mayor brevedad posible”, como se suele oír con bastante frecuencia, sino “a la mayor brevedad”. Esa es la adaptación de la locución inglesa as soon as posible.

Hay varias opciones de traducción, entre ellas, “tan pronto como sea posible”, “lo más rápido posible”, “sin dilación alguna”, “cuanto antes”, “rápidamente”, “pronto”, pero la forma clásica del lenguaje administrativo es “a la mayor brevedad”, que ingresó al español en el siglo XVIII. Es redundante si se le agrega la palabra “posible”, e incompleta si se le quita la palabra “mayor”.

La locución no figura en el Diccionario de la lengua española, pero sí en el Corpus diacrónico del español, que recoge todas las formas de hablar el idioma desde sus inicios hasta 1974, y en el Corpus diacrónico del español actual, que recoge usos del idioma cervantino desde 1975 hasta nuestros días. También la registran el Diccionario de modismos de la lengua castellana, de Caballero, y el Diccionario del español actual.

FERNANDO ÁVILA
​Experto en redacción y creación literaria@fernandoavila52

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