Conozca la historia de los médicos que se hicieron músicos para sanar

Conozca la historia de los médicos que se hicieron músicos para sanar

El grupo venezolano 'Bitoqueao' llega a Colombia a promocionar su último disco 'Llegamos'.

Bitoqueao

Jolan (a la izquierda) y Juan Pirela (a la derecha).

Foto:

Cortesía oficina de prensa

Por: Maria Camila Botero
23 de mayo 2019 , 08:59 p.m.

“¿Me puede regalar una foto?, es que mi hija no puede creer que usted sea mi médico”.

Esta es, según Jorge Landaeta -más conocido por su nombre artístico Jolan-, una de las frases que más escuchan últimamente él y Juan Pirela, su amigo y compañero de ‘Bitoqueao’, un grupo musical venezolano que fusiona géneros latinos para crear ritmos auténticos y rumberos.

Estos dos compañeros se enamoraron de la música entre aulas de clase y quirófanos. Ahora llevan seis años haciendo las dos cosas que más los apasionan: De día salvan vidas vistiendo bata blanca y de noche se ‘bitoquean’ para dar una bocanada de aire con su música a quienes los escuchan.

De cualquier modo creen que están salvando vidas. Con su profesión médica lo logran físicamente. Con la música entregan una píldora que no es farmacológica, pero que llega al sistema inmunológico y alivia el espíritu.

Sin embargo, no se conforman con eso. Así que decidieron hacer de su arte una buena alternativa para llevar música con propósito social. Por eso, apoyan a hogares infantiles como Casa Hogar Al Fin, Hogares Padre Luciano, entre otras fundaciones.

En el marco de su visita a Colombia, apoyarán un Torneo de Golf que se hará el 24 de mayo para recaudar fondos destinados a la fundación Ellen Riegner de Casas, entidad que ayuda a personas de escasos recursos con cáncer. Así mismo, el 28 de mayo cantarán a la comunidad inmigrante venezolana.

Con la alegría y jovialidad que los caracteriza, Juan Pirela y Jorge Landaeta conversaron con EL TIEMPO.

¿Por qué el grupo se llama Bitoqueao?

Juan Pirela (JP): Esa pregunta me gusta. Hubo un señor nacido en Varlovento, esta costa negra muy cercana a Caracas. Se llamaba Víctor Modesto Franklin. Tenía mucha suerte en el juego, así que hizo dinero y se fue a Europa. En Europa, por el mismo juego, ganó títulos mobiliarios a nombre de su esposa. Entonces quedó convertido en el príncipe de ropas negras de Austrasia. Con esos títulos mobiliarios llega a Caracas vistiendo de una manera extraña como conde. Resulta que a la gente le llamó la atención, y como se llama Víctor Modesto Franklin, a todo el que veían bien vestido le decían ‘este se bitoqueó’, como analogía a su nombre. De ahí viene Bitoqueao y por eso es que nosotros nos vestimos así.

Esa bocanada de aire es una merengada de múltiples colores, donde tocas el sistema inmunológico. La música es terapéutica.

¿En qué momento decidieron dedicarse seriamente a la música?

Jorge Landaeta (JL): Pasó algo bien simpático, grabamos un tema dedicado a Simón Díaz, el que canta 'Caballo Viejo'. Cumplió años y le hicimos un tema que él compuso, que se llama ‘El negro catira’ y el disco se unió a la celebración de los 200 años de la Batalla de Carabobo. El gobierno agarró nuestro tema como emblema de los 200 años y las emisoras se pegaron hasta que, sin habernos movido, la canción llegó a primer lugar.

JP: Eso nos llevó a decir ‘tenemos que seguir’. Hoy en día sigue constituyendo un tema muy importante para nosotros, porque cada vez que nos presentamos nos la piden.

JL: Él es el negro y yo soy el catira. (Risas)

¿Cuál es su principal motivación para hacer música?

JP: El gusto por ella, lo melómanos que hemos sido desde la universidad. Y ahora que nuestro país pasa por esta situación, le cantamos a la gente de esta forma para llegar a ellos.

JL: El motivo principal es sentirnos bien, poder estar en equilibrio. Que empieces a darte cuenta de que hay una píldora que no es farmacológica pero que toca el mismo sistema inmunológico, que esa bocanada de aire es una merengada de múltiples colores, donde tocas la emoción, el sistema inmunológico, el corazón. La música es terapéutica.

¿Entonces creen que esas endorfinas que transmiten con la música ayuda a que la gente esté más sana?

JP: Claro. Los neurotransmisores liberan la cerotonina y todo esos elementos que son para hacernos felices, para hacernos sentir tristes, y la música indudablemente es un gran disparador. Algo tan sencillo como el ‘tum tum’ de la discoteca está en una frecuencia que emula los latidos del corazón y eso, de alguna manera, le produce a la persona todo un estado de bienestar.

JL: Tenemos historias que lo comprueban. Nos llegó una señora que estaba deprimida porque acababa de perder al esposo y sus hijos se fueron del país para poder ayudarla económicamente. Se la pasaba llorando día y noche. Fue a nuestro concierto y al otro día nos llamó el psiquiatra: ‘¿Qué hicieron ustedes con esa señora?, es otra persona’. Entendió que hay otras formas de romper el duelo. A Rosario, una niña con autismo, le íbamos a hacer una endoscopia y no quería, no quería. La mamá es fan de Bitoqueao, ‘¿por qué no le cantan una canción?’. Empezamos a tararear ‘Flor de araguaney’, sin anestesia ella cerró los ojitos, abrió la boca y se le hizo la endoscopia. La música llega del inconsciente y al consciente. Ahora le ponen el disco cada vez que está muy agitada.

Nosotros no somos muchachos, no somos muy guapetones, pero estamos diciendo ‘lo puedes hacer’.

¿Qué significa para ustedes poder inspirar a otros a ‘bitoquearse’ o, mejor aún, a los niños a ser médicos y cantantes?

JP: Un muchacho amante de ‘Scooby doo pa pa’ después de que estuvo en uno de nuestros conciertos nos dijo que quería ser médico y músico. Ahorita la mayoría de muchachos que están alrededor de nosotros quieren ser médicos y músicos. Eso es increíble.

JL: Es la cristalización de nuestros sueños. Los niños quieren ser doctores y músicos, y ahora, muchos abuelos y muchos padres quieren ‘bitoquearse’. Ese estímulo a que otras personas creen sus sueños es muy lindo. Nosotros renacemos. Yo tuve una parálisis facial, me quedó la mueca en toda la cara. Decían ‘los artistas no pueden tener mueca’, no, yo soy ser humano y ahí entendí que la vida era solo un momento.

JP: Nosotros no somos muchachos, no somos muy guapetones, pero estamos diciendo ‘lo puedes hacer’. JL: Por eso es tan emocionante ver el auditorio lleno de pacientes que tú salvaste, los volviste a la vida y están en primera fila.

Hablando del tema de Venezuela, ¿cómo han usado la música para transmitir un mensaje esperanzador?

JP: Esa situación ha sido un argumento importante para nosotros. Es un ambiente propicio para decir no te quedes ahí, vamos vente. Mira, nosotros lo hacemos. Él tuvo una parálisis, yo cáncer de próstata y estamos en esto, no nos estamos rindiendo.

¿Cuál es la canción que más les gusta del último lanzamiento que hicieron?

JP: 'Pa’ que te enamores'.

JL:
A mí me gustan todas. En este CD completo en una época que no es de CD, cada canción tiene una historia. Hay un tema que se llama 'Encuentro fabuloso', que habla de que tú sales del clóset no solamente de género, sino del complejo, de tu déficit. En ese clóset te encuentras al corrupto y al narco. Todo el mundo se esconde ahí.

JP: La canción habla de no hacerle caso a los estereotipos y, precisamente, salir del clóset.

¿Qué viene ahora para ustedes?

JP: Muchos sueños. Música con propósito que nos haga feliz y nos haga seguir soñando. Si vienen los premios porque el disco llegó al Grammy, chévere, pero el propósito es para la gente que lo necesita, gente que le haga falta una píldora en el alma y en la emoción. ¡A seguir soñando!


MARIA CAMILA BOTERO CASTRO
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO

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