Silencio súbito / Opinión

Silencio súbito / Opinión

'Me caí de la bicicleta y me fracturé el hombro y la clavícula derecha en varios pedazos'.

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Por: Óscar Acevedo
21 de diciembre 2018 , 09:48 p.m.

Esta expresión –que bien podría aparecer en una partitura– es lo que me aconteció hace un mes y medio: me caí de la bicicleta y me fracturé el hombro y la clavícula derecha en varios pedazos.

Ahora tengo el húmero unido por una platina y lo intento recomponer con fisioterapia intensiva.

Para completar la moñona ósea, el codo izquierdo también tuvo fisura y la movilidad de mis extremidades superiores se vio reducida al mínimo: tomar sopa sin que se riegue se ha vuelto toda una faena.

La reacción instintiva de cualquier bípedo respetable después de una cirugía de hombro es tratar de retomar los movimientos que se tenían antes del suceso, pero esta es una tarea de meses que no se puede compactar a semanas, descubrimiento que conlleva otro estrellón –esta vez emocional– contra la realidad.

El reposo obligatorio se convierte en una jaula, cosas como manejar un carro se vuelven inviables y todo el contacto con el mundo exterior queda reducido al consultorio de fisioterapia, donde el grupo de pacientes obedece juicioso las instrucciones de las inflexibles fisioterapeutas con muecas y gemidos que varían en intensidad.

Tuve que reaprender a mover los músculos súbitamente atrofiados que actúan al ponerse uno la camisa (o la chaqueta, en mayor grado de dificultad), pero curiosamente las habilidades musculares para tocar piano no se me borraron del disco duro, solo quedaron limitadas al rango de apertura que permite el hombro y al dolor que conllevan algunos movimientos y giros del brazo. Me tocó, eso sí, bajar la cabeza y suspender la práctica intensiva del instrumento para no aumentar el daño, con lo que llegó una tanda de cancelación de conciertos, clases y viajes pactados previamente.

Ahora entiendo a las personas que han tenido que frenar su vida en seco por enfermedades o lesiones severas. Es decir, creo que ahora entiendo mejor lo que es el silencio súbito. El buen funcionamiento del cuerpo humano es vital para sacarles sonidos gratos a los instrumentos, pero esta simple y maravillosa facultad motriz la descubrí al borde del abismo de perderla. Aprovechen su salud y manejen bici con cuidado, nunca sabemos qué pasará mañana.

Feliz Navidad a todos mis lectores y mucha gratitud a mi cirujano, a mi ortopedista y a todos los que me han expresado su solidaridad.

ÓSCAR ACEVEDO
Músico y crítico musical
acevemus@yahoo.com

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