Cimafunk, el ‘James Brown’ cubano llega a Bogotá

Cimafunk, el ‘James Brown’ cubano llega a Bogotá

El artista revelación de Cuba se presentará, junto a Ghetto Kumbé, el próximo 21 de febrero.

Cimafunk, el ‘James Brown’ cubano llega a Bogotá

Cimafunk ganó en el 2018 todos los premios importantes en su país y fue el invitado especial de Fito Páez a su concierto en el Festival Internacional de Cine de Gibara (Cuba).

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Cortesía cimafunk

Por: Juan Martín Fierro
18 de febrero 2019 , 09:42 p.m.

Nació en un pueblo cercano a Pinar del Río (Cuba). Se llama Erik Iglesias, tiene 29 años y se hace llamar Cimafunk.

Cimafunk, declarado el artista revelación de la música cubana el año pasado, llega por primera vez a Colombia después de más de 60 conciertos en la isla. He visto a gente de todas las edades cantar y bailar sus canciones en las discotecas, guaguas y esquinas de La Habana. Uno escucha los primeros beats de Me voy, el sencillo que junto a Paciente quiere promocionar con fuerza en Colombia, y no hay manera de quedarse quieto.

Después de presentarse en Bogotá (ver recuadro), Cimafunk comenzará una gira por Europa y los Estados Unidos para promocionar Terapia, su primer álbum.


El año pasado ganó todos los premios importantes en su país y fue el invitado especial de Fito Páez durante su concierto en el Festival Internacional de Cine de Gibara, donde el artista argentino declaró al presentarlo: “El otro día llegué y me encontré con este dios negro americano. Puede que sea una de las luces del futuro del continente”.

Tiene madera para llegar lejos. Cimafunk es la sangre nueva de la música cubana. Su magnetismo es arrollador y su electricidad y su vestuario retro nunca pasan inadvertidos sobre el escenario. Cuando baila recuerda a James Brown y a Bruno Mars, pero su música está hecha de auténtica cubanía. Antes de viajar a Bogotá, aceptó esta entrevista.

¿Quién es Cimafunk?

Mis padres me bautizaron Erik Alejandro Iglesias Rodríguez. Nací en el campo, en una familia humilde y sabrosa. Pero desde hace un tiempo me hago llamar Cimafunk.

El nombre es una mezcla de ‘Cimarrón’, el negro esclavizado que lograba escapar del amo y se iba a vivir al monte. Y funk, por lo de la música americana. Lo mío es mezcla de música afrocubana con funk.

¿Cómo empezó en la música?

Comencé cantando en el coro de una iglesia bautista libre, en mi pueblo. Luego hice cosas con un grupo de reguetón y también hice algo de trova. Experimenté con más libertad y con locura. En mi casa todos eran fanáticos de los Van Van, todo el mundo bailaba salsa y guaguancó a pesar de ser cristianos. Yo alcancé a estudiar medicina por tres años, pero me fui a La Habana porque decidí hacer música. Mi debut fue en El Diablo Tun Tun, aquí en La Habana, hace como seis años. Ahí choqué con un público caliente de verdad.

¿Cómo nace ‘Terapia’, su primer álbum?

El disco lo produje yo en mi casa. Es independiente. Lo grabé en mi cuarto, con dos monitores muy pequeñitos y un micrófono. Todo es mío, las letras, la producción musical, algunos instrumentos los hice yo. Bueno, Roberto Carcasés grabó piano y me asesoró en las percusiones de tres temas, Ponte pa’ lo tuyo, Me voy y Fiebre.

Las otras cosas las fui haciendo solo, grabando algunas líneas con la voz y después ponía los bajos que podía y luego llamaba a otros músicos para cosas más complicadas. Pero en esencia yo hice todo el esbozo de los instrumentos porque no conozco los acordes ni tengo formación musical.

Lo que hago es grabar con la voz los sonidos, por ejemplo el bajo que quiero. Si no puedo grabar esa idea, le pido a algún músico que lo haga. A Néstor Midas, por ejemplo, que creó dos líneas de bajo en el disco que me encantan, es un tipo supertalentoso.

Si no eres capaz de defender tu música en vivo, con un nivel de calidad que vaya por encima de lo que grabaste, estás mintiendo. En vivo sale la verdad

Hablemos de su voz. ¿Cómo aprendió a cantar?

Todo fue al natural. Yo no estudié canto. Empecé oyendo música cristiana, pero lo primero que oí fuera de eso fue a Amy Winehouse y a O’Funkillo, una banda de funk español que me encanta. También a Macaco, Jorge Drexler, Héctor Lavoe… Y bueno, me encontré con el Benny Moré, que tenía esa manera de transportar la voz hacia la cosa sonera. Benny no era cantante ni bailarín. Era un artista completo. Fue un tipo que sin estudios logró proyectar la voz de tal manera que ya la gente se quedaba loca con él, tenía unos tonos letales y entendía la música a un nivel descomunal sin saber la teoría de la música. El tipo llegaba al stage y te daba algo más que cantar, te daba un show con un principio, un final y una dinámica. Yo creo que aquí eso se ha perdido mucho.

A mí eso del show me gusta y me cuadra, trabajar con la sensación, con el movimiento, con lo que la gente puede ir sintiendo en el transcurso del espectáculo.

Tú puedes manejar eso y ahí es cuando la gente va sintiendo que tuvo un momento tribal, de desenfado y de liberación. Y para libertarte necesitas enfocarte porque esto es como un tratamiento, un tratamiento que le das al público. Es como una consulta en la que tú estás expresando tu personalidad, lo que quieres y lo que no quieres. No importa que al otro día tengas que volver a la pincha, a buscarte la vida, ya has recibido ese tratamiento.

Yo trato de mantener una comunicación bastante sincera con el público. Si no eres capaz de defender tu música en vivo con un nivel de calidad que vaya por encima de lo que tú grabaste, estás mintiendo. En vivo sale la verdad, ahí está lo que vale, ahí no hay mentiras. Es una posición radical y si se quiere conservadora, pero es lo que creo.

De dónde salen esas letras tan llenas de vacile… y calentura…

De la calle, de lo cotidiano. Paciente habla de una conexión corporal que se vuelve locura, de cuando conectas con alguien y no lo quieres soltar, cuando tienes una relación muy intensa que te sacude por dentro y por fuera. Es algo real que me está pasando ahora. Me voy es como una especie de crónica subliminal porque en Cuba, a la hora del cortejo, ya sabes si ella está para ti y tú para ella. Así que no hace falta perder tiempo en tanta habladera, de eso habla la canción, “vamos para mi casa o para la tuya”. El cubano es muy caliente. No te niegues la calentura porque todo el mundo está pa’ eso.

El otro día llegué y me encontré
con este dios negro americano. Puede que sea una de las luces del futuro del continente

¿Y el baile?

No entiendo por qué me asocian tanto con Bruno Mars, no me incomoda, pero cuando tú buscas a profundidad, hay muchos otros que tienen ese swing, que en últimas es el tumbao que viene de allá, de James Brown, de Marvin Gaye, Al Green, ya sabes, de los años sesenta y setenta, de Prince en los ochenta. Hay muchas cosas ahí que me han llegado. De hecho yo tuve una banda con la que cantaba covers de Al Green, de Earth, Wind & Fire y de Kool & The Gang, y viajamos en un crucero por Europa. Por ahí va la cosa.

¿Qué cantantes o músicos cubanos lo influenciaron?

Además del Benny Moré me encantan Rolando Laserie y Arsenio Rodríguez. Ahí está lo cubano, la percutividad, el fuego. Pero, ojo, fuego con sinceridad. Tú no puedes transmitir algo que no has vivido. Todo el mundo aquí ha oído a los Van Van. Eso está en tu célula rítmica. No tienes que hacer lo que ellos hacían, pero si vibras con esa música, la reinventas con naturalidad. Somos partícipes del momento en que vivimos, pero somos conscientes de que no creamos lo que estamos haciendo.

El funk ya está hecho, el changüí está hecho, el son también, nosotros estamos trabajando con lo que venía de antes y tratamos de ponerle un poco de esto acá y otro poco de allá para darle un sonido actual. Fela Kuti hizo la cosa del afrobeat, James Brown la reventó durísimo en el funk, en fin, lo que nos queda es reciclar, pero reciclar con conciencia, con alma.

¿Planes para este 2019?

Promocionar Terapia muy fuerte en toda Latinoamérica. Me encanta que sea Colombia el primer país que visito. México también es muy importante para mí. Luego gira por Europa y Estados Unidos. Y si alcanzamos, lanzamos nuevo álbum al final de este año. Este trabajo viene con más orden, con más rigor a nivel musical, pero conservando la cosa esta del lenguaje cubano con el público muy a mi manera, mezclado con mi funk con mi percutividad, con el afro y el changüí. Ya tú sabes.

Cimafunk y Ghetto Kumbé juntos

Como antesala al show de Cimafunk se presentará la agrupación colombiana Ghetto Kumbé. La fiesta es organizada por Afrocumbia All Stars en Armando Records y será el jueves 21 de febrero a las 9 p. m. La boletería está disponible con descuento en preventa ($ 45.000 + $ 5.000 de servicio) en los locales de La Hamburguesería en Bogotá

y en la página web www.hardsalsabogota.com En la taquilla de Armando Records tendrá un costo de $ 60.000 el día del evento.

JUAN MARTÍN FIERRO
PARA EL TIEMPO@jmartinfierro

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