Carlos Vives presenta su nuevo álbum, un viaje a la cultura anfibia

Carlos Vives presenta su nuevo álbum, un viaje a la cultura anfibia

'Cumbiana' entrega 10 canciones con colaboraciones de Rubén Blades y Alejandro Sanz, entre otros.

AUTOPLAY
Carlos Vives cuenta como es su inmersión en ese "otro Caribe"En Caja de Resonancia, el artista samario habla con Carlos Solano acerca del viaje que emprendió hacia lo que llama 'la cultura anfibia' de las ciénagas y de los pueblos indígenas y lo mezcla con sonidos actuales.
Cumbiana

Andrés Oyuela. Cortesía Paola España Press

Por: Carlos Solano
22 de mayo 2020 , 11:44 a.m.

'Cumbiana' tiene toda la chispa de un álbum comercial de estos tiempos: sencillos pegajosos, colaboraciones con figuras en proyección y buena onda a lo largo de todas las canciones –tan necesaria en estos tiempos aciagos–. Pero la apuesta de Carlos Vives apunta más lejos.

El cantante samario, que se hizo a una carrera en el vallenato desde el comienzo de los 90, mira ahora hacia ese “otro Caribe”, el de los pueblos zenúes, los pocabuyes, la nación chimila, con la idea de entender el sonido de lo que él llama ‘la nación anfíbia’ de las ciénagas y una fuente inicial de toda la música.

Pero lejos de un esfuerzo académico, 'Cumbiana' -que estrena hoy- entrega 10 canciones que unen eso que Vives encontró en la raíz de los territorios con los sonidos urbanos, los sintetizadores y las librerías electrónicas. Y sabe que le caerán críticas por ello, tantas como cuando saltó del pop a cantar a Escalona.

En el álbum aparecen colaboraciones de Rubén Blades (en Canción para Rubén); Alejandro Sanz, en el sencillo 'For Sale', que se conoció el pasado martes; Jessie Reyez, en el reguetón 'Hechicera'; el jamaiquino Ziggy Marley (quien canta los versos en balada de 'El hilo', incluso con palabras kogui).

'For Sale' de Carlos Vives y Alejandro Sanz'For Sale', de Carlos Vives y Alejandro Sanz
Carlos Vives y Alejandro Sanz

Vea aquí el video oficial de 'For Sale', de Alejandro Sanz y Carlos Vives.

También se nota la forma como se involucraron Elkin Robinson y un viejo conocido de Vives que volvió a la ecuación: Teto Ocampo, con sus experimentos desde su proyecto Mucho Indio.

También incluye el primer sencillo, 'No te vayas', y ocurrencias exóticas como la pista 'Zhigonezhi', un híbrido entre música electrónica y el sonido de 20 gaitas; la 'Rapsodia en La mayor (dedica a Elena'), o la canción 'Cumbiana'.

El disco es la primera parte de un tríptico del que, adelanta, también vendrán “las miradas a lo africano y a lo europeo”.

“Descubrí que en todo lo que he hecho en mi vida en mis discos de aquí pa’ atrás, tengo patrones anfibios”, plantea Vives, quien, emocionado, contó todo tras una sola pregunta:

¿Cómo se dio el proyecto?

Tuve la suerte de que el último mes antes de que empezara toda esta locura del aislamiento, programé trabajo allá en la ciénaga para tener un diálogo con la población, con los pueblos anfibios que es de donde se inspira el nombre de Cumbiana, como ese mundo perdido, de pronto no teníamos esa palabra para hablar de ese mundo, digamos que lo descubrí por los historiadores de las crónicas de Indias, cuando hablaban del país de los pocabuyes, la nación chimila, los pueblos zenúes.

Después todo el mundo Escalona y todo eso, empecé a descubrir que la huella más antigua que hay en nuestra música y la herencia más antigua, percusiones y líneas melódicas, viene de esa cultura anfibia prehispánica, y entonces al final ocurre todo lo que ocurre en esos territorios: la llegada de Europa, la llegada de África, y se sintetiza todo lo que somos en nuestra música”.

Descubrí que en todo lo que he hecho en mi vida en mis discos de aquí pa’ atrás, tengo patrones anfibios

Vives se mete además en una discusión de largo aliento:

“Si tú le preguntas a la mayoría de la gente sobre la cumbia, te va a decir, ‘la cumbia, eso vino del África y entró por el río Magdalena’. No fue solo así. No es que lo africano no sea fundamental, claro que fue importantísimo, las fusiones de esos tambores cumbieros indígenas con cosas que llegaron de África nos arrojan un montón de patrones maravillosos, el chandé, las chalupas, las tamboras.

No termina uno de ver la dimensión de ese cruce de culturas y caminos que somos, pero no podemos seguir contando la historia sin hablar de ese territorio porque es una manera además de llamar la atención sobre este: la ciénaga grande de Santa Marta no es solo la ciénaga de Santa Marta, es el delta del río grande de la Magdalena.

Que hicimos una carretera mal hecha y entonces ya no tenemos delta, y la gente que vive sobre el agua creemos que realmente son los desplazados, que son muy pobres o que no tienen ninguna cultura, y que la violencia y mil cosas. Resulta que es la última huella que tenemos de una cultura que vivió sobre el agua, y que no aparece como las casitas en el agua: aparece como la nación, eran pueblos y pueblos y pueblos.

También he aprendido mucho en los últimos tiempos de toda esta juventud que me busca (...) He aprendido que puedo descubrir nuevos patrones, puedo mezclar el dancehall con la caja del vallenato rápido o con la cumbia, puedo mezclar mil cosas de lo que hoy se usa (...) Trabajo con mi ahijado Martin Velilla, que conoce la cosa local pero también la conexión con todos estos sintetizadores y librerías de sonidos ”.

De las colaboraciones de Sanz y Blades, dice: “Veníamos con Rubén hablando mucho de lo que ellos llaman ‘típico’. Del camino que yo había tomado, Rubén siempre lo vio posible para un mundo de un imaginario panameño porque para ellos la cumbia es panameña (...) Luego pensé qué iba a pasar si le mandaba la canción a Alejandro. Tenía que mandarla con unos códigos para que él lo transformara con ese guadalquivir con el que se alimenta. Es ese canto de ida y vuelta”.

CARLOS SOLANO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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