Mabiland, la voz que se desahoga en el neosoul y el hip hop

Mabiland, la voz que se desahoga en el neosoul y el hip hop

La cantante de 23 años ha posicionado su música en grandes festivales nacionales e internacionales.

Mabiland

Mabiland, Mabely Largacha, nació en Quibdó en 1995 y es una de las artistas con mayor proyección del país.

Foto:

Andrea Moreno / EL TIEMPO

Por: Simón Granja Matias
24 de agosto 2019 , 10:15 p.m.

El sol le da de frente, cierra medio ojo, inclina la cabeza hacia la derecha y se tapa la cara con la mano en la que carga un rosario. Tiene el pelo muy corto y teñido de fucsia, mira sobre las gafas oscuras y mientras habla mueve las manos como si rapeara, pero de una forma suave, suenan los cinco anillos cuando chocan entre sí.

Ella es Mabiland, o por lo menos ese es su yo artístico, pues su nombre de cédula es Mabely Largacha; y aunque nació en Quibdó en 1995, entre su vocabulario hay muchos parces, bacanos y otras tantas expresiones del parlache, porque se mudó muy joven a Medellín, donde ha construido su carrera como artista. Su acento es más paisa que chocoano, y cuando habla es necesario prestar atención, pues lo hace casi que susurrando; sin embargo, cuando canta, esa voz se eleva con potencia.

Como en el amor, el azar jugó sus cartas por Mabiland y terminó subida en un escenario cantando frente a un teatro lleno cuando estaba estudiando Comunicación Audiovisual, y desde ese momento las posibilidades se presentaron ante sus manos. Ella las cogió y a sus 23 años tiene un álbum, 1995, con canciones que son un éxito y que la gente de conciertos como el Estéreo Picnic en Bogotá, el Glastonbury en Reino Unido, el Vive Latino en México, entre otros, ya las corean, incluso con el desgarro de un desamor como lo hace Mabiland. Y, próximamente, sus seguidores y aquellos que quieran escuchar buena música lo podrán hacer también en el Movistar Arena en el concierto de Radiónica, y podrán cantar las nuevas canciones del EP ‘Deepsoul’, que ya está en todas las plataformas digitales.

¿Cómo fue el proceso del EP?

Cuando haces un álbum que cambia tantas cosas, a mi ‘1995’ me cambió la vida de muchas maneras, tanto creativamente como en mi vida, en la ciudad donde vivo y en cómo el país me percibe, o sea en un año y medio han pasado demasiadas cosas, entonces uno se pregunta: ¿qué pasa si lo que hago no es tan bueno como lo anterior? Y creo que el punto fue que me enfoqué en hacer lo que yo quería hacer, en que yo me sentía feliz haciendo eso. Para mi, ver ese momento de cómo la gente subió todo fue un momento de éxito, ver que la gente está creyendo en mi, en el proceso, es muy bacano. Ha sido muy loco porque la gente entendió mucho de lo que quería decir. Que esto de sacar un EP es parte de la necesidad que tenía de desahogarme, decir otras cosas que no había dicho en el primer álbum.

¿Desahogarse de qué?

De muchas cosas. Un día eres una persona que va a la universidad y al otro día la gente con la que ibas a la universidad te está pidiendo fotos. Que en el barrio donde vives te identifiquen como la cantante, que la señora de la tienda te diga ‘yo te vi en la televisión’ y que le digas que sí, cambia la forma como te trata. Es mentira que a uno esto no lo toque. Llega un punto en el que uno se cuestiona: ¿me voy por el lado de que la gente te está como endiosando, y lo tomas y te crees el amo? o simplemente respiras, dejas que eso pase un rato y te enfocas en hacer música. También me quería desahogar de que detrás de la pantalla dicen que uno es tal persona, pero en realidad nadie sabe quién eres, no saben de dónde vienes. Para mi fue desahogarme dentro de lo profundo que estaba pensando, este EP es más suave, más digerible... Eso fue lo que quería hacer, calmarme un poco, tomarme las cosas con muchísima calma; todo empezó a pasar demasiado rápido, y todo sigue pasando muy rápido.

Mabiland no se define dentro de un género musical...

Hay un poco de todo. Si yo dijera algún género, diría que hago neosoul y hip hop, pero para los que hacen esos géneros yo no estoy haciendo nada de eso. Definirlo es como cerrar las posibilidades, y yo creo que con el equipo creativo, cuando empezamos a hacer algo nuevo, no pensamos en un género porque yo no compongo con instrumentos, eso me da un poco de libertad. Tengo la letra, tengo la melodía, y luego siento qué es. A mi me preguntaban que este EP qué es, yo decía: neosoul, pero me decían que tiene ‘reggae’, y ¿por qué no hacerlo? Siempre estamos prestos a encasillar todo en una sola cosa. Si alguien canta vallenato y quiere cantar reguetón, es un problema, y así con todo... pero yo creo que la música es algo universal, y fusionarla es darle el respeto que merece. Yo trato de no meterme en un cajón.

Salirse de los estereotipos de las cosas, ¿es una actitud de rebeldía?

Puede ser. Yo creo que es más salirse de lo que los demás esperan de ti. Si yo no hablo, si yo me pinto el pelo de negro o café y digo que soy del Chocó y digo que soy cantante, lo primero que me dicen es que hago música folclórica. Pero no significa que por el hecho de que yo sea de allá deba hacer esa música. No es asunto de no hacer esa música porque no quiero, sino es más una cuestión de que esa música ha estado cerca de mi toda la vida, pero a mi simplemente me gusta hacer neosoul. Mi fijación empezó por esto, y creo que solo uno se puede definir a sí mismo. Más que como un acto de rebeldía, es un acto de amor propio, de que yo voy a hacer lo que yo quiera. Si un día me levanto y quiero hacer un álbum de reguetón con guaracha, pues, parce, ¿por qué no? Yo aplico una cosa y es: si usted va a criticar algo, por lo menos aprenda a hacerlo. Creo que más que un acto de rebeldía, es un acto de resistirme a que me digan quién soy.

¿Cómo se ha adaptado a los cambios de la industria musical?

Yo creo que bien, pero yo estoy muy chamaca todavía, tengo 23 años y entré en la música en el momento donde lo digital entró en ‘boom’, por lo menos en Colombia. De alguna manera supe cómo moverme. Estoy observando mucho cuál puede ser el movimiento, si vale la pena pasarse a una disquera o quedarme independiente. Estoy en ese momento donde trato de tomar la decisión de qué es lo mejor para el proyecto. Creo que me ha ido bien, no he jugado a ese juego de lanzar cada 15 o 20 días cosas. Yo saco lo mío, organizo lo mío, trabajo acá... creo que es crecer primero. Siento que es más de tomárselo con calma, pero sin ser pasivo. Cuando uno tiene un plano de uno mismo, pero no solo como artista sino consciente de que tiene un equipo de trabajo, entonces cómo todo eso hace que el arte permanezca y que sea rentable. Uno solo del arte no vive, pero sí bacano vivir para hacer arte.

Si un día me levanto y quiero hacer un álbum de reguetón con guaracha, pues, parce, ¿por qué no?

¿Cuál es su meta?

Yo creo que tengo dos puntos en los que me puedo basar. Y es que tengo una comodidad, o una felicidad de artista, más que la comodidad, pero tengo una felicidad de que la obra quedó como yo quería; estoy orgullosa de la música que he hecho. Y hay otro punto que es la tranquilidad. Y es que más allá de si es mucho dinero, el justo o poco, si eso mantiene tranquilo el proyecto, sigue creciendo, el equipo también, creo que es una manera de ser exitoso. Si el resto llega, es bienvenido; papi, no te voy a decir que si me llegan 100 millones de dólares me voy a quejar, pero ese no es el foco. Para mí el éxito es más lograr la tranquilidad y también que estoy dejando una obra que es buena, que es algo que no se olvida, que sigue sonando.

¿Qué es lo que más disfruta hacer entre todo lo que implica crear una canción?

Las letras, porque a veces hacer la música es algo difícil. Eso de poetizar la música es ese momento de escribir la letra. Cuando se le mete un instrumento, desde lo más armónico, queda uno medio loco. Yo disfruto más la letra. Lo audiovisual también me gusta, pero es pesado.

¿Qué significa para usted la poesía?

Todo, la poesía lo es todo. Más allá del género literario, es un asunto de encontrarle el lado positivo a todo. Para mí ahí empieza la poesía. El reto es narrar lo más feo de la manera más bonita. La poesía creo que es una estética que no solo se escribe, sino que se vive.

¿Qué viene ahora para Mabiland?

Creo que muchas cosas, retomamos ‘show’ el 7 de septiembre, hicimos una pausa de un mes porque estuvimos de gira en México, en Estados Unidos, en España, en Reino Unido. Y creo que mentalmente para todos fue duro. Entonces, nos dedicamos a cerrar los EP. Ahora saldrán muchas colaboraciones. La idea es hacer giras no musicales, sino creativas; ir a colaborar con músicos en México, en España y demás, y el otro año sacar un álbum; estoy trabajando en él. Y de resto, tocar, tocar y tocar hasta que me canse y diga: no más.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.