Isabel Saavedra, una cantautora entre reguetoneros

Isabel Saavedra, una cantautora entre reguetoneros

Sin perder sus raíces, la colombiana compone con músicos urbanos. El resultado: un ‘bambutón’.

María Isabel Saavedra presentó su álbum 'Gracias corazón' .

María Isabel Saavedra presentó su álbum 'Gracias corazón' .

Foto:

Crédito: Fritz Hentschel Fotógrafo: Fritz Hentschel.

30 de julio 2018 , 08:42 p.m.

Es difícil imaginar a la vallecaucana María Isabel Saavedra –con su conocimiento profundo de las raíces de la música andina– componiendo a varias manos con autores de reguetón y otros géneros urbanos. Pero esa experiencia fue uno de los retos recientes de su vida. Ya dueña de un respeto como compositora (estrenó hace poco su álbum número 17), asociada con la música andina colombiana, entró al equipo de autores de una empresa editora musical española y se vio componiendo de la mano de jóvenes músicos de estos ritmos.

En 'Gracias, Corazón', su álbum reciente, sigue siendo íntima en sus letras. Pero incluyó canciones de este trabajo conjunto. 'Mi revolución', por ejemplo, definida como un ‘bambutón’ (bambuco y reguetón), en el que quiso dar el mensaje que la única revolución que predica es la del amor.

“Me alié con productores españoles –le explicó Saavedra–. Así que el álbum es mi música, pero con sonidos contemporáneos. Es un trabajo alegre, con letras más simples”.

¿Antes hacía letras más complejas?

Digamos que estas canciones son más ‘radiables’ (para la radio). Sigue siendo buen contenido, pero es más fácil para la gente, para que lo pueda bailar. Por primera vez, en algunas canciones, tuve coautores.¿Cómo fue el paso a componer en compañía?

Hace dos años me firmaron con una editora en la que todos son peladitos jóvenes, reguetoneros o hacen balada. Uno hace canciones para Operación triunfo; otro, para Andy y Lucas. Entonces empezamos a trabajar. Un músico hace el track, y yo voy haciendo melodía y letra. En su mayoría, las letras son mías. Al final uno se divierte.
El trabajo fue una delicia. Yo aporto letras y el otro, musicalidad. En mi álbum hay pocas canciones compartidas, pero le dieron aire fresco. Está 'Qué bonito', la hicimos cuatro. Salió porque yo quería hacer una letra simple, que la pudiera cantar un niño. “Oye, la vida tiene colores, no solo sinsabores”. En Europa la llamaron para ser el himno de la Copa del Rey. La grabó Soraya Arnelas, ganadora de Operación triunfo.

¿Cómo se sintió entre los reguetoneros?

Mi Generación, mi grupo de la música andina colombiana, es un grupo dogmático. Tenemos dogmas y prejuicios que no hemos trascendido. Yo venía de ahí y empecé a trabajar con gente que ni habla mi mismo lenguaje ni entiende lo que digo. Entonces, abrí mi corazón y mi mente. El reguetón y la música urbana son una expresión para el cuerpo, no son una música para la mente o el espíritu. El reguetón es para bailar y gozar. Pero hay unos maravillosos. Erika Ender lo demostró con Despacito.

El reguetón y la música urbana son una expresión para el cuerpo, no son una música para la mente o el espíritu

¿Cuándo empezó el reconocimiento como compositora?

No sé. Me he centrado en disfrutar mi carrera, ser lo más honrada posible con lo que vivo y componer lo que me sale de las tripas. Cuando grabé con Manzanero, estaba todavía inmadura. En 'Segunda virginidad' (2009) me dije: “Ya. Puedo hacer lo que me provoque”. El reconocimiento, nominaciones, lo que llegue será consecuencia natural de tu estado de ser, del gozo de hacer las cosas independientemente de los resultados.

Por otro lado, tiene una faceta de folclorista...

Nací en Ginebra, Valle, y soy hija del Festival del Mono Núñez porque mis papás participaron en su creación. El festival nació en mi colegio, en el salón de actos de La Inmaculada. Cuando era niña, el primer festival tenía a José A. Morales, Jaime R. Echavarría, Silva y Villalba. Crecí con ellos, así que no solo me sé la historia, la viví.

¿Cómo fue pasar del sonido andino a lo contemporáneo?

Vivir afuera me sirvió para ver mi música con más amor, más perspectiva. En el 2010 hice un álbum de duetos folclóricos con invitados: puse a Manzanero a cantar cumbia, a Alberto Plaza a cantar danza. Trataba de acercar a estos artistas para que entendieran nuestro lenguaje. Esa perspectiva de afuera hace que uno se quite prejuicios y barreras. No me da miedo experimentar ni me da pena con el colectivo creativo andino que me vean haciendo fusiones, porque la música trasciende eso, en los festivales hay fusión de jazz, de rock, de tango.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
EL TIEMPO @Lilangmartin

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