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Entrevista con C. Tangana: el madrileño de las mil caras
C. Tangana

Antón Álvarez Alfaro nació en Madrid en 1990. Comenzó su carrera en un grupo de rap, pero como solista, con su nombre C. Tangana, ya lleva diez años haciendo discos.

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Sony Music

Entrevista con C. Tangana: el madrileño de las mil caras

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Hablamos con el rapero que, con muchos estilos, replantea la forma de hacer música en español.

En noviembre, en la ceremonia de los Grammy Latinos, varios artistas esperaban los resultados de los premios desde sus casas. Una pantalla enorme detrás del escenario mostraba, como en ventanitas, las caras de los nominados que miraban todo a través de videollamadas. Algunos notaron que el uruguayo Jorge Drexler, que estaba nominado en la categoría de canción del año, tenía ahí al lado al rapero español C. Tangana.

Lo que estaban haciendo juntos se supo el mes pasado: una colaboración que justamente se llama 'Nominao' y que hace parte del nuevo disco de Antón Álvarez Alfaro, alias Pucho, alias C. Tangana (Madrid, España, 1990).

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El proyecto se llama como su gentilicio: El Madrileño. Y es una colección de experimentos musicales que, según la revista Rolling Stone Colombia (en donde apareció en la portada este mes), está reconfigurando la manera de hacer música en español.

Pucho habla rápido. Es serio, pero amable. Fue pareja de la superestrella Rosalía. Comenzó su carrera en un grupo llamado Agorazein, pero como solista ya lleva, con este, ocho álbumes. Varios de sus temas han logrado el disco platino en España. Pero su éxito cada vez se mueve más hacia América, en donde buscó varios sonidos y colaboradores para El Madrileño. Andrés Calamaro, José Feliciano y Jorge Drexler son algunos de ellos.

Salió el álbum y todos están hablando de él. Mezcla el flamenco, el son cubano, el rock y hasta el regional mexicano con sonidos urbanos y sintetizadores. Este es, según le contó a EL TIEMPO, una suerte de manifiesto artístico de lo que significa ser de donde es.

El disco se llama El Madrileño y en él hay varios sonidos de folclor español. ¿Hay una exploración identitaria?

Para mí ser madrileño es una manera de habitar el mundo. Un madrileño en Buenos Aires, en Bogotá o en cualquier parte. Sí que hay una intención de hablar de una identidad española. Un poco difusa, de todas formas. Madrid es una ciudad de migrantes y de inmigrantes, que está formada fundamentalmente por gente que no es de aquí. No es un discurso identitario de estilo político ni nacionalista. Es una identidad que se construye en contraste con lo otro, con lo diferente. No se basa en lo que nos hace herméticos y cerrados, sino lo contrario. Y por eso en el disco también hay tanta música que se aleja de la madrileña y de la española.

Esa diversidad y ese encuentro con el otro está muy presente en el álbum. Una manera puede ser la combinación de géneros. A usted se le reconoce como un rapero, pero este no es un disco de rap…

Creo que logramos trascender los géneros. Nuestra generación ya no necesita que le pongan un nombre en la estantería de la disquera para ir a buscar los discos que le gustan. Creo que la prensa y la crítica siguen un poco obsesionadas con ponerles categorías a las cosas. Creo que es completamente innecesario, que se podría hablar de ‘la música’, en general. He intentado que toda la música que yo hago esté reflejada en este disco.

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O al menos gran parte de ella: siempre se quedan cosas por fuera. Además, mi amor por la música crece cada día y sería imposible abarcarla toda. Intenté que los géneros y las generaciones se reunieran aquí, pero de una forma ordenada, porque otro peligro del disco era que todo fuera un batiburrillo y un gran caos de cosas. Pero creo que ha sido un trabajo eficiente.

En el disco comparte canciones con muchos artistas. ¿Cómo hizo la selección?

Realmente lo que me ha pasado es que me he ido impregnando de cosas de las que me he enamorado y me he quedado con la espinita de querer hacer algo que refleje el amor que siento por ese género o por ese artista. A partir de ahí he empezado a componer y ya con las canciones hechas he encontrado a los artistas con los que merecía la pena compartirlas. No ha sido tanto una búsqueda. O, si sí, comenzó hacia mis 20 y pico, cuando empecé a interesarme en la música latina. Cuando era adolescente, en mi casa sí se oía a Andrés Calamaro o a Jorge Drexler, pero la música latina de raíz, como el son, la bachata o el regional mexicano, no se oían. Ahí sí tuve que hacer mis propias investigaciones. Pero una vez que las hice, el proceso fue más bien natural.

Hay cantantes españoles (Rosalía, Rels B, Don Patricio) que están apuntándole a algo así como un reguetón español. ¿Cree que exista tal cosa?

Puede ser. No creo que mi disco recoja eso, pero puede que haya una corriente que vaya por ahí. Yo creo que la música urbana necesita propuestas nuevas. Estamos un poco saturados de los sonidos que ya hemos oído. Y creo que hasta los artistas más mainstream se están dando cuenta de eso y están tratando, como pueden, de buscar algo nuevo.

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Pareciera que estuviéramos oyendo la misma canción todo el día. Así que estoy contento de tener esa empresa y de haberlo intentado. Y la verdad me parece que lo estoy consiguiendo: este disco tiene propuestas completamente nuevas.

El objetivo era que por cualquier prisma por el que se mirase el proyecto se encontrara la impronta, el estilo y la calidad que yo quería.

¿Cómo son sus procesos de escritura de las letras?

Me encanta la composición. Creo que es en lo que soy mejor y es a lo que me quiero dedicar. No leo para escribir. Siempre voy al estudio sin nada preparado y allí espero a que surjan las cosas.

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Pienso que siempre hay que trabajar con el bagaje que se tiene. Hay que estar estudiando siempre, pero nunca hay que estudiar el día del examen. Hay que trabajar con lo que se tiene para que salga de manera espontánea.

Hay algo de cultura del freestyle, de la improvisación, en ese método suyo…

Puede ser. Aunque yo nunca he hecho freestyle, pero ellos hacen algo parecido. Yo medito un poquito más las cosas, pero sí intento soltar las cosas que tengo adentro de la manera más rápida y bella posible. Al final, uno desarrolla sus trucos. Aquí, en España, decimos que ‘cada maestrillo tiene su librillo’. Uno encuentra las mañas.

Para hablar de los videclips del álbum se podría decir que hay una intención cinematográfica, por lo menos en las canciones con Drexler y Calamaro.

Hay algo cinematográfico, sin duda. Tenemos una visión global del arte. Siempre he tenido esa preocupación. Además, desarrollé una productora, Little Spain, que es la que ha estado a cargo de los videos, así que he estado muy encima de los procesos. He estado desde el principio hasta el final, revisándoles las tripas a los proyectos. El objetivo era que por cualquier prisma por el que se mirase el proyecto se encontrara la impronta, el estilo y la calidad que yo quería.

Hay un par de diálogos que tiene usted con los otros cantantes en los videos y en las canciones que se nota que son intencionales y que pueden tener que ver con esa idea global del arte del disco…

Me parece que es una forma de añadirles más capas de lectura a lo que se está haciendo. Son canciones sencillas, es música popular, pero hay de dónde rascar, por decirlo de alguna forma.

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Si eres curioso y pones atención, debajo de las canciones hay una conversación sobre matemáticas o sobre filosofía del tiempo. Hay niveles de lectura: el primero es muy sencillo, pero si quieres escarbar, también te doy material para que lo logres.

Me parece percibir que en el disco hay ciertos juegos de oposición, de dualidad: el chico bueno vs. el chico malo, la canción acústica vs. la canción producida en computador, el folclor vs. la modernidad…

El disco se compone justo ahí. Traté de ser honesto conmigo mismo, y no me siento cien por ciento honesto si no planteo las diferentes facetas que me componen. Lo mismo con la vulnerabilidad que muestro en las letras. Lo más revolucionario que he hecho con mi proyecto artístico recientemente es dejarme llevar por esa espontaneidad, seguir mi intuición. Y con este disco me ha funcionado muy bien.

¿Así que la hipótesis de los polos opuestos no es del todo errada?

Es totalmente acertada.

-MATEO ARIAS ORTIZ
Redacción Domingo
EL TIEMPO
En Instagram y en Twitter: @mateoariasortiz

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