Bogotá tuvo un romance con la música clásica

Bogotá tuvo un romance con la música clásica

Más de 28.000 personas asistieron a los 50 conciertos del Festival Internacional de Música Clásica.

Orquesta Sinfónica de Amberes y Ray Chen.

Orquesta Sinfónica de Amberes y Ray Chen.

Foto:

Juan Diego Castillo

Por: Cultura
21 de abril 2019 , 10:20 p.m.

Desde que nació, en el 2012, la Orquesta del Festival de Dresden (en Alemania) ha tenido como su máxima misión explorar el sonido original de ciertos periodos musicales. Es por eso que su formación normalmente tiene el mismo número de músicos que se usaban en cada periodo y sus integrantes interpretan instrumentos originales, que pueden llegar a tener más de 200 años.

El resultado de esa ecuación es un sonido de una belleza, un brillo y una elegancia irrepetibles, que pareciera darles a las notas musicales la capacidad de convertirse en materia viva.

Durante esta semana, el público de Bogotá pudo experimentar ese orgasmo musical con las tres presentaciones que esta orquesta alemana realizó durante el Festival Internacional de Música Clásica, que realizó 50 conciertos en 16 escenarios de la ciudad.

“Estamos escuchando la música tal y como la escuchaban Brahms, Schubert o Schumann”, decía a la salida de uno de los conciertos Ramiro Osorio, director del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, entidad que lideró el festival.

Este año, y como ha sido su costumbre en las ediciones anteriores, el evento estuvo dedicado a un periodo específico de la música clásica: el romanticismo germano, del que se escogieron obras de Robert y Clara Schumann, Johannes Brahms y Franz Schubert.

Según los organizadores, 28.500 personas asistieron a las presentaciones del encuentro, que tuvo programación en 10 localidades de Bogotá (sumando las transmisiones de Canal Capital y de plataformas de ‘streaming’, el número crece a 180.000 espectadores).

“Yo creo que es un festival que realmente le ha abierto a la gente un espacio para entender muy bien lo que fue una gran etapa de la historia de la música. Eso es quizás lo más destacable”, asegura Osorio.

Durante los cuatro días de programación, participaron más de 750 músicos invitados, de 14 países, que se dividían en solistas, integrantes de orquestas, directores, coros, cuartetos, un trío, un ensamble y un dúo de piano. Esta nómina exploró el trabajo de los cuatro compositores, pasando por sus sinfonías, su música de cámara y llegando a sus piezas vocales.

Para este último apartado, se contó con la presencia de agrupaciones de la talla del Coro de Cámara de la Universidad de Música de Viena Webern-Kammerchor der mdw, que además de cantar obras de los cuatro compositores homenajeados, les regaló a los asistentes de su concierto en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Suba una versión muy particular de 'Pueblito viejo'.

Yo creo que es un festival que realmente le ha abierto a la gente un espacio para entender muy bien lo que fue una gran etapa de la historia de la música. Eso es quizás lo más destacable

“El balance de calidad es verdaderamente muy notable. Todo el tema que hicimos de voz humana, del 'lied' (canciones líricas cortas), ha sido verdaderamente impresionante. Por ejemplo, tuvimos un concierto de cartas de amor entre Robert y Clara Schumann que fue una cosa para llorar”, afirma el director del Teatro Mayor.

Entre los solistas sobresalieron el violinista de origen taiwanés Ray Chen, que a sus 30 años ya consolidó una mezcla de virtuosismo con su glamurosa presencia escénica; el chelista alemán Jan Vogler, con una vigorosa interpretación en sus dos conciertos; el pianista británico Stephen Hough y la pianista francesa Lise de la Salle.

Uno de los puntos más altos fue la impecable calidad de las orquestas internacionales; además de la del Festival de Dresden, también estuvieron la Sinfónica de Amberes (Bélgica) y la Filarmónica de Konstanz (Alemania). “Y las orquestas nacionales han estado también en un nivel impresionante”, complementa Osorio sobre el trabajo de la Filarmónica de Bogotá, la Sinfónica Nacional, la Nueva Filarmonía y la Fusión Filarmónica Juvenil.

Más allá del balance musical, el festival dejó postales como la cálida relación entre los asistentes y los artistas y la variedad de público que estuvo en todos los conciertos.
Osorio, por ejemplo, cuenta que veía a personas que llegaban a las 10:30 de la mañana al Mayor y se iban a las 11:30 de la noche, después de haber estado en cinco o en seis conciertos.

“Además, había mucha gente joven, mucha gente que no es el público tradicional de la música clásica. Eso sí es un paso muy trascendental, por eso tiene sentido hacer festivales como este, porque el efecto es una llamada de atención tan grande y tan poderosa, que es encontramos nuevas audiencias”, añade.

Dentro de dos años, el festival estará dedicado al periodo barroco y en específico a la obra del compositor alemán Johann Sebastian Bach.

CULTURA

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