Secciones
Síguenos en:
Así hablaba Chuchita, un creador integral del folclor colombiano
Juan Alberto Fernández Polo, más conocido como Juan Chuchita, la voz líder de los Gaiteros de San Jacinto

Juan Alberto Fernández, más conocido como Juan Chuchita, la voz líder de los Gaiteros de San Jacinto

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Así hablaba Chuchita, un creador integral del folclor colombiano

Juan Alberto Fernández, más conocido como Juan Chuchita, la voz líder de los Gaiteros de San Jacinto

Entrevista a Juan 'Chuchita' cuando ganó el Grammy Latino con Los Gaiteros de San Jacinto en 2007.

Juancho, ¿cómo te enteraste cuando ganaste el premio Grammy con Los Gaiteros de San Jacinto?

Me enteré del Grammy por dicho de la gente. Nosotros fuimos a Las Vegas, Antonio García y yo, pero no sabíamos, sino que fuimos a reclamar el Grammy allá, y yo cuando vi la cosa, la exageración de la gente: “¡Juancho se ganó el Grammy!”.

Yo llegué a Bogotá, estábamos almorzando cuando llaman de Barranquilla: “Que se vengan, estamos celebrando el Grammy”. Toño García dejó de almorzar. Nos llamó una señora Carmen Alicia, hija de Manuel Ramón Ortega: “Aquí los estamos esperando en Barranquilla”.

Yo no me moví, me quedé quieto. Toño sí se vino pa’ Barranquilla. Y saliendo pa’ San Jacinto le dieron 30.000 pa’l pasaje. Apenas llegó, hicieron como el chiste de Goyo que lo pusieron a tocá y que a los 4 o 5 días fue que le dieron almuerzo. “Goyo, llévate un bollo que no vas pa’ tu casa”. Yo le dije a Toño así.

(Puede interesarle: Homenaje a Astor Piazzolla en el Teatro Mayor)

Bueno, vinieron a San Jacinto y la gente decía: “Bueno, el que hace falta es Juancho”. Bueno, lo que empezaban era a averiguar que si nos habían da’o una plata con el Grammy, como mínimo 20 millones de pesos a cada quien. Pero, ¡qué va! Yo no he visto nada, solo nos dieron los pasajes en avión. Acá, en San Jacinto, no nos hicieron nada.

¿Cómo fue el recibimiento del Grammy en Las Vegas?

Fuimos con una muchacha que trabajaba con Freddy Arrieta. Los que se ocuparon de nosotros fueron unos muchachos de Bogotá a llamarse Calle 13, ellos nos dieron el pasaje, hotel, de todo. No nos dieron plata, pero tuvimos fama.

¿Cómo fue el encuentro con Calle 13?

Aquí vinieron y esa vez tocaron aquí, fuimos a Palenque, fuimos a varias partes a hacer unas tomas, desde Bogotá vino to’ esa gente.

¿Calle 13 se enamoró de la música de gaita?

Ajá, pero bien enamora’os. Ellos fueron los que nos hicieron ir a Las Vegas. Con la grabación del disco ese Un fuego de sangre pura fue que se ganaron Los Gaiteros el Grammy ese. Nosotros nos quedamos quietos entonces al principio. Después fue que vi que me dieron el trofeo, a todos los que grabamos nos dieron. Por ahí tengo guarda’o el trofeo del Grammy.

¿Qué significó el premio?

Para mí es una riqueza, no te voy a decí’ lo contrario, porque me dio fama. Aunque yo tengo una fama desde antes de haberme ganado el Grammy, pero con el Grammy se aumentó la fama. Plata no tengo, como dijo Enrique Díaz, pero amistades me sobran. Y además he sido bien recibido dondequiera que llego.

(Lea más: ¿Cuál era el verdadero nombre del cantante Nino Bravo?)

Juancho, yo he visto que las mujeres se alegran contigo.

Yo hay veces que tengo que arrempujalas porque están por to’as partes y se me guindan del pescuezo, me besan, me abrazan. Y yo con mis zalamerías con ellas. Yo a veces les canto. Y me dicen: “Pero usté’ no se muere todavía”. Yo ando en 82, que los voy a cumplí’ en agosto. Y entonces dicen: “¿Ajá, y usté’ qué come?”. Nosotros comemos yuca acabá’ de arrancá’, comemos plátano, guineo, ñame, gallina de patio. “Con razón”, dicen ellas.

Últimamente has viajado mucho, ¿a dónde has ido?

Uh, estuvimos en Toronto, en un pueblo que llaman Alburquerque. Estuvimos en una ciudad que llaman Piedras Negras, y yo veía que todas las piedras eran blancas. “Y ¿por qué llaman esto Piedras Negras?”, pregunté yo. Dijeron que porque aquí producen el mejor carbón. Eso fue en México.

De esas ciudades a las que has ido, de esas tierras, ¿qué cosa te ha llamado más la atención?

Varias partes de esas, pero las partes en que he estado que me gusta más es el Brasil. La comida es exacta, la gente, lo único diferente es el idioma, la ciudad es caliente, la gente morena.

Y Europa, ¿cómo te ha parecido?

En Europa estuvimos en Bélgica, no me gustó mucho porque la gente es así apaciguada, bajita. De ahí pasamos a Bretaña, estuvimos en Brujas, de ahí regresamos a Bruselas. Todo lo hemos registrado. Allá me llegaron a decí’: “Tóquense una bien alegre”.

La vida de uno, la felicidad. A pesar de no tener plata, uno está feliz en su casa. El no tener enemistades, que a uno lo quieran

Dijimos: “Le vamos a tocá’ un porro”. Había unas muchachas que estaban ahí como de 16 años, cuando nos invitaron a una casa. Entonces el porro pa’ ellos es una vaina como unos cigarrillos que hacen. Será marihuana revuelta con otra vaina. Bueno, y viene la muchacha y nos dice: “Aquí tiene el porro”. Un tabaco de marihuana. El porro aquí es otra vaina, es la música, y ellos titulan porro otra vaina.

Después de haber ganado el Grammy te enfermaste.

Me enfermé en Bogotá, pensaba la gente que me iba a morí’. Pero no me han deja’o morí, todavía estoy vivo. Cuando me agravé en Bogotá, allá se presentó mi hija Emérita. Yo la quiero mucho, porque ella cogió un helicóptero desde San Jacinto, se fue hasta Bogotá.

¿Y qué fue lo que te dio allá?

Me dio una vaina como que trataba de respirá’ pero no podía. Como un infarto que me quiso da’. Uh, yo tenía como catorce médicos al pie. Después me sacaron, pensaron manda’me en avión, no se pudo en avión, me fui en bus. Bueno se me pasó, esa. Ahora me sucedió aquí, fuimos a Cartagena, me dio un dolor que no podía pararme, iba respira’ y tampoco, desde que llegamos me dijeron que había que operar, era una hernia inguinal. En Cartagena me fue bien.

¿Has tomado trago toda la vida?

Estaba como de 14 años cuando me pegué la primera borrachera.

Cuando vas a otros países, ¿qué tomas?

Allá no se puede tomá’ como acá. Allá es prohibido, una o dos cervezas, pero no se puede como acá. Allá es prohibido en la calle. Cuando había una presentación me tomaba mis dos traguitos de ron o whisky.

(Puede interesarle: Irene Vallejo y su espectacular viaje por la historia de los libros)

Y la comida, ¿cómo es la comida?

Yo soy un hombre que come de todo pero de a poquito, yo no como tanto. Yo como un pedacito de una gallina. De un pesca’o grande de veinte mil me como mi cuarto. Pero a cada rato me tomo mi avena, me como mi pancito y eso.

¿Ahora en San Jacinto te están mamando gallo que porque ‘a Juan Chuchita le cortaron el palo’?

Eso es porque cortamos el palo de la puerta, una acacia que tenía muchos años allí. Entonces la gente empezó a mamar gallo. Lo cortamos pa’ remodelá la casa.

Estás remodelando la casa. ¿Alguien te ha ayudado o ha sido de tu bolsillo?

Los hijos míos me han ayudado. Quien me ha ayudado más ha sido el menor, Jorge Luis. Ese busca las cosas y siempre está pendiente con la mamá. Marelvis y Emérita también han esta’o pendientes. No tengo queja de mis hijos.

¿El municipio o el alcalde te han ayudado con la casita?

No, la verdad es que no. Bueno, el único ha sido Galo Viana. Me prometió una ayuda para mi casa y sin andá’ discutiendo ni haciendo fuerza, fue cuando vimos la camioneta con los bloc, el zinc, la madera y todo pa’ la construcción.

¿En San Jacinto la gente te mira de otra manera después del Grammy?

Me consideran mucho to’a la gente, pero como yo no he sido de esos que meten el de’o en el ojo pa’ que lo miren, yo ando tranquilo. Aquí debajo de esos arbolitos se pone gente a busca’me, ahí hablamos, charlamos con el fresco de la sombra de esos palitos.

¿Cuántos años piensas seguir cantando?

Pues ahora estoy descansando. Pero si sale, yo sigo cantando. Cuando me toca cantá’, canto.

¿Cuántos años crees que vas a vivir?

Yo no sé, hasta que Dios me venga a recogé’. Por ahí a los 100, no pongo más.

¿Todavía comes comida de monte?

Sí, por ahí tengo un morrocoyo, me lo prepara la mujé’ mía. Ella fue campesina también y sabe cociná’ guartinaja, zaíno, vena’o, todo eso.

(Siga leyendo: Hay Festival busca líder tras renuncia de Peter Florence, su fundador)

Cuéntanos cómo fue la invitación para trabajar en la obra María Barilla.

Ombe, yo estaba aquí y Alberto Posada me dijo que necesitaban una persona que supiera de cantos de campo. Yo me fui de aquí. Llegamos, me preguntaron que si sabía cantá’ zafra, yo dije: “Claro, vaquería, también”. Que si se disponía un mochito de vallenato, también ahí estaba dispuesto. Hay una canción que fue la primerita que me grabó Adolfo Pacheco, se llama Consuélame. La inteligencia da pa’ muchas cosas siempre que uno tenga la memoria fresca, es la primera vez que yo salgo cantando como una décima. También canté zafra, vaquería.

¿Eso lo aprendiste en el monte?

Imagínate, cortando caña arriba en el arroyo. De edad de 2 años para acá.

¿Cómo dice la vaquería?

La vida del corralero / es una vida muy fresca / bebe leche como el perro / duerme como la manteca. La gente me dice: “Bueno, ¿qué experiencia tiene y cuántos años estudió usté’?”. Los mismo’ que tengo de está’ viviendo, pero yo no sé lee’, ni escribí’, apenas sé firmá’ la huella.

Y de María Barilla me dicen que te quedó una novilla.

Eso fue de la última plata que me dieron. Me pagaron y enguacharaqué mi platica, llegué aquí y le dije a las pelá’s: “Voy a comprá’ mi novilla”. Bueno, vine yo y compramos la novilla y le puse María Barilla, como honor de la que murió allá, le puse así.

Juancho, a ti te han hecho muchos homenajes después del Grammy. ¿Cómo los recibes?

Bueno, yo eso lo siento bonito, porque, imagínate, con la leyenda que me dio la doctora: 62 años de vida y obra, tiene razón. Bueno, ya está bueno, yo creo que esas son las reliquidaciones que necesitaba yo, el premio este del Ministerio de Cultura. Todo eso lo valora uno mucho.

Te voy a decí’ una cosa: mi tío Toño Fernández me decía que él era queri’o en to’ el mundo y que era muy repentista, yo también he camina’o y he visto simpatía en la vida. Porque si yo no hubiera servido pa’ cantá no estuviera con esa fama. En esos 62 años yo siempre estoy con la música, yo estoy comiendo y estoy cantando.

Juancho, yo veo el patio lleno de gallinas, ¿eso te llena de vida?

Eso me gusta, las gallinas dan diez o doce huevos. Ellas dan para comer, puro huevo criollo, ese que tiene sangre cuando lo quiebran. Todo lo que hay aquí es puro, todo el que llega se da cuenta que yo fui agricultor, que me ha gusta’o el campo. De esta vida he vivido yo; ella (señalando a su esposa, Arnulfa Helena) conmigo pa’ arriba y pa’ abajo, diez hijos. Me dijo una niña una vez: “Ajá, maestro, ¿usté no veía televisión en esa época?”. Si en esa época no existía.

(Le más: Nueva fecha del concierto de Kiss en el Movistar Arena de Bogotá)

¿Y cuál ha sido la fórmula para serle fiel a Arnulfa?

De buen corazón ha tenido que ser mi mujé’, porque yo me voy un mes, dos meses. Claro, pero yo no me desatiendo de la casa, siempre estoy pendiente de si llega el recibo de la luz, esas cosas. Yo le digo: “Fía, crédito tengo en to’as partes”. Yo a veces me le pongo bravo porque le digo: “Tú reniegas, tú hablas; en cambio, yo me pongo a cantar”. En Bogotá no pudiera vivir así, no estuviera feliz como aquí.

¿Te consideras un hombre feliz?

Sí, aunque no tenga plata. Pero yo digo: carajo, que Dios se la da será a otros no se sabe por qué. Dios le da pan al que no tiene dientes, ajá ¿por qué no me la da a mí? (se ríe mientras muestra su falta de dentadura).

¿Qué te hace llorar?

Me hace llorar mi propia inteligencia: yo nunca he tenido disciplina de nadie, nunca me han dicho pa’ enseña’me. Al contrario, yo doy enseñanza.

¿Qué te hace feliz?

La vida de uno, la felicidad. A pesar de no tener plata, uno está feliz en su casa. El no tener enemistades, que a uno lo quieran.

¿Cuando estás lejos piensas en tu tierra?

Sí, cuando estoy lejos eso me hace recordá’ el reverdecer de mi tierra. En mi patio hay plátano, mango. El reverdecer de mi tierra no lo ve uno en otra parte. Esos desiertos allá... ¿Qué hace un tipo con tené’ terreno en esa tierra pelá’? Como ahora que veníamos de esa tierra. El muchacho de Sampués, Rubén Arrieta, vive en Canadá. Me gustó Canadá. Lo que no me gusta es que las mujeres son muy gordas, por lo demás todo me encantó.

¿Todavía compones?

Sí, yo me inspiro en cualquier vaina. Yo era bueno pa’ compone’ vainas, pa’ vallenato y eso. Hace poco hice esta canción Vida del campesino. Esa se la compuse a la hija mía, a Ana. Yo me despedí de ella y no había ni luz ni na’, eran las 6 de la tarde, me fui a Bogotá ese día, me despedí de ella y compuse esa canción.

¿Cómo es tu vida ahora?

Bueno, gracias a Dios la cosa va quedando como cuando dicen las mujeres: “Yo voy a rayá’ yuca pa’ sacá’ almidón”. Revuelven el agua, sacan el agua y queda el almidón. Así estoy yo: fresco, sabroso.

*Entrevista de Juan Carlos Díaz a Juan 'Chuchita' Fernández. Texto que hace parte del libro homenaje de Adrián Freja de la Hoz, publicado por el Ministerio de Cultura. 

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.