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Calamaro: contra ‘la moralidad de la manada’
Andrés Calamaro

Apodado el ‘Salmón’ por una canción suya que habla de tomar la dirección más difícil, Andrés Calamaro hace parte de la lista de los intérpretes más importantes del rock en español. En agosto cumplirá 60 años.

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Cortesía Universal Music

Calamaro: contra ‘la moralidad de la manada’

 Juanes, Julio Iglesias o Alejandro Sanz acompañan al argentino en su nuevo álbum.

Los rockers también se hacen adultos: a veces dejan las drogas, recogen a sus hijos en el colegio y algunos se consagran con álbumes que recogen lo mejor de su repertorio. Al ‘Salmón’, Andrés Calamaro, que siempre ha procurado nadar en contra de la corriente, también le llegó su momento.

Ese momento se llama Dios los cría —y ellos se juntan, dice el refrán— y salió el viernes. Se trata de un álbum en el que el gran letrista, músico e intérprete porteño canta 15 de sus más grandes temas junto a 18 artistas que representan diferentes corrientes y épocas de la música en español.

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Calamaro (Buenos Aires, Argentina, 1961) presenta este proyecto en un momento acertado de su largo camino. En agosto cumplirá 60 años y desde los 16 ha estado haciendo música. Ha grabado 15 álbumes de estudio como solista, cinco en vivo, ha hecho varias recopilaciones y otros tantos álbumes con las bandas de las que hizo parte, como Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez.

De su discografía con este último grupo, conformado en Madrid en los años 90, también echó mano para construir su nuevo disco: hizo una nueva versión, con sabores de flamenco, son y jazz, de Para no olvidar. Y la cantó con Vicente Amigo y Manolo García.

Adhiero a variaciones espontáneas, todo puede mejorarse, pero no un texto, ni para conformar a 'la manada y sus delirios moralistas’

Mediante correspondencia por correo electrónico, Calamaro le explicó a EL TIEMPO que, en cambio, no tomó nada de Los Abuelos de la Nada porque allí “era un músico de teclados, ni cantante ni autor de canciones”.

Sin embargo, Mil horas, uno de los grandes éxitos de Los Abuelos, salió de la pluma del entonces joven Calamaro, que desde finales de los años 70 se comenzaba a entrenar para lograr, más adelante, escribir potentes letras como la de Tuyo siempre, Bohemio, Estadio Azteca o Paseemos a otro tema.


Todas estas están incluidas en Dios los cría y fueron regrabadas con Vicentico, Julio Iglesias, Lila Downs y Julieta Venegas, respectivamente.

Invitados de lujo

Estos y los demás artistas se involucraron con las canciones como si no existieran desde antes y las estuvieran grabando desde cero, por primera vez, con Calamaro.

Y es que el mismo Salmón acepta que “si pudiera, grabaría de nuevo todos los discos”, pero no intervendría “tanto las letras”, dice, y explica: “Soy exigente con mis partes vocales porque rara vez quedo conforme con mis interpretaciones”.

Pero ante la dificultad de rehacer toda su prominente obra, el argentino tuvo que implementar un método de selección.

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“Primero grabamos el repertorio que estábamos tocando en la gira ‘Licencia para cantar’, con el mismo arreglo de Germán Wiedemer. Luego, reclamamos la intervención de Carlos Narea, que sabe hacer posibles proyectos musicales a priori imposibles. Después elegimos y grabamos otro racimo de canciones. Finalmente las canciones se seleccionaron solas según los artistas quisieron y pudieron cantarlas”, explica.

Y aunque consiguió a enormes intérpretes de diferentes países y tradiciones, como Juanes, Alejandro Sanz, Mon Laferte o Raphael, Calamaro cuenta que no pudo abarcar a todos los que hubiera querido.

“Pensamos en muchos cantantes de rock y de flamenco, ingleses y estadounidenses, también. No fue posible con todos, normal. Tampoco me corresponde explicar a mí los motivos de cada uno para estar o no estar. No pudieron, no quisieron participar en un disco plural o no fue posible encontrarlos. Razones especiales y coincidencias”, dice el Salmón.

Soy exigente con mis partes vocales porque rara vez quedo conforme con mis interpretaciones

Hay un personaje que no pudo participar en este álbum y que Calamaro sí mencionó en esta entrevista: Costumbres argentinas no la grabamos porque sigue reservada para Gustavo. Le espera”.

Pero lo que logró con los que sí participaron fue una sinergia poderosa que superó lo que él mismo tenía calculado, según cuenta: “En un disco casi todo es intencional, incluso si se improvisa. Luego los artistas nos sorprenden con su talento, el genio de la interpretación y la generosidad que le han puesto”.

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Para responder a una pregunta sobre la colaboración que hizo con el uruguayo Fernando Cabrera en la canción Horizontes, el argentino dijo que se trata de “un artista especial: suma aromas de fragilidad a una canción que de por sí es un episodio gris o profundo. Es la corona de espinas del disco”.

Y respecto a las colaboraciones hay otro elemento que llama la atención: España, México y Colombia son los únicos países (aparte de Argentina) que repiten intérprete en Dios los cría.

Lo de España es fácil de explicar porque Calamaro ha vivido en Madrid por varias temporadas y tiene allí, se podría decir, una vida paralela a la que tiene en Argentina.

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En México, acude a Lila Downs, Julieta Venegas y a Saúl Hernández para este álbum.

Y, sobre nuestro país, en donde el argentino se junta con Juanes, con Carlos Vives y con Sebastián Yatra en diferentes temas de este proyecto, Calamaro opina que aquí tenemos “ una forma distinta de amar la música. Celebran el aguardiente y la rumba. Soy argentino adoptado por Colombia y sus gentes. No daré más detalles, pero soy cercano a Colombia en amores y amigos”.

(En Colombia) celebran el aguardiente y la rumba. Soy argentino adoptado por Colombia y sus gentes. No daré más detalles, pero soy cercano a Colombia en amores y amigos

Así, con pluralidad de sonidos, voces y nacionalidades, el rockero presenta esta selección bien hecha de sus canciones, que aunque lo consolida como un artista para la historia, no le quita su capacidad de rebeldía, que se ve en el hecho de que no cambiara ni una línea de los textos originales de sus himnos escritos hace 20 o 30 años.

“Adhiero a variaciones espontáneas, todo puede mejorarse, pero no un texto, ni para conformar a 'la manada y sus delirios moralistas’ ”, dice Calamaro, siempre crítico de los tiempos que nos tocaron.

Finalmente, hace un invitación por extender la actitud subversiva en el arte: “Llamo a los músicos a rebelarse contra las tendencias que impone la manada, no somos músicos para demostrar nada a nadie. Evitemos la demagogia aunque haya que pisar todos los charcos. La rebelión contraria”, concluye el argentino que, con cuatro décadas de carrera musical, sigue prefiriendo “la misma dirección, / la difícil, la que usa el salmón”, como canta en el tema del que sale su apodo.

-MATEO ARIAS ORTIZ
Redacción Domingo 
EL TIEMPO
En Instagram y Twitter: @mateoariasortiz

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