'En la vida no hay tramas estructuradas’: Andrea Mejía

'En la vida no hay tramas estructuradas’: Andrea Mejía

La bogotana debuta en la literatura con ‘La naturaleza seguía propagándose en la oscuridad’.

Andrea Mejía

Mejía estudió literatura en la Universidad de los Andes y tienen un doctorado en Filosofía de la Universidad Nacional.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

15 de septiembre 2018 , 10:45 p.m.

Los diez cuentos reunidos en ‘La naturaleza seguía propagándose en la oscuridad’ tienen la particularidad de estar tejidos por un extraño juego de voces, que desafían al lector a descifrar si es una sola mujer o varias narradoras.

Así se le fue apareciendo a la escritora bogotana Andrea Mejía la estructura del libro con el que hace su debut en la literatura colombiana, en donde despunta una voz madura. Con un lenguaje rico, pero al tiempo sencillo, los relatos de Mejía parecen dotar de belleza la cotidianidad.

Los textos de esta literata, doctora en filosofía de la Universidad Nacional, reflejan una particular mirada sobre la realidad. Las protagonistas exploran un momento de sus vidas suspendido en el tiempo, un tiempo en el que "Los días no eran largos ni cortos. Siempre tenía la impresión de estar en medio de algo que no trascurría”.

Aunque estudió literatura en la Universidad de los Andes, Mejía cuenta que el encuentro con el mundo de la ficción le resultó tan desafiante que decidió sumergirse en la filosofía para “olvidarse de ese problema”. Entonces, se dedicó a enseñar filosofía por unos años.

Pero la atracción por la literatura seguía latente en su interior. Por eso, ella decidió abrirle la puerta para darle otra oportunidad a esa otra verdad paralela, aunque diferente a la del universo filosófico.

“La literatura para mí es un compromiso con la verdad. No porque alguien haga ficción se desentiende del problema de la verdad, creo que la ficción es otra forma de explorar la verdad, de hacer preguntas, y está muy conectada con la vida, y la filosofía, bien entendida, para mí también es eso”, explica Mejía.

¿Cómo surgió el libro?

No hay ninguna idea inicial. Estaba escribiendo unos textos que son como ensayos literarios, y empezaron a aparecer ahí unos trozos de ficción. En ese momento me dije que quería aprender a escribir ficción. Ya había escrito unos cuentos y un intento de novela super frustrado, hace unos 20 años. Entonces me dije: “voy a tratar, voy a aprender”. Así salieron estos cuentos de manera muy fluida y afortunada. Y escribiendo un cuento detrás de otro, sin pensar ni siquiera en un libro, de repente ahí estaba.

¿Y cómo fue ese proceso de escritura?

Los cuentos los escribí como en seis meses, que es una cosa muy milagrosa y creo que nunca me va a volver a pasar, pero también fue como una experiencia acumulada. Creo que viví 40 años para escribir estos cuentos, que son 100 páginas. Técnicamente aprendí algunas cosas que había que aprender, de grandes cuentistas que yo admiraba, que se unió a esas otras experiencias acumuladas.

A veces parece que hay una narradora que evoluciona, o a veces parecen varias voces narrativas. ¿Cómo fueron apareciendo?

Hay una unidad ahí, que es la unidad de la mirada. Las narradoras tienen una forma de ver el mundo, que es la mía. Pero también hay cuentos que no están escritos en primera persona, en los que traté de distanciarme, pues no quería que apareciera esa misma voz. Fue como una exploración, porque la unidad del libro es posterior. Las cosas se fueron escribiendo de manera muy intuitiva, sin pensar en un libro con una unidad, con una narradora que se despliega en el tiempo o no.

No porque alguien haga ficción se desentiende del problema de la verdad, creo que la ficción es otra forma de explorar la verdad.

Las narradoras tienen en común su visión de ver el mundo. En ese sentido, ¿qué tan autobiográfico es el libro?

Mucho. Es muy difícil que la literatura se vuelva verdadera si te estás inventando todo de la nada, tiene que estar conectado con la vida, con tu vida probablemente. No digo que todos los escritores hagan autobiografía en el fondo, pero también qué significa la ficción autobiográfica: hay puntos de partida, emociones, recuerdos, pero todo el material de la memoria está trabajado de manera literaria, trabajado hasta que ya no sabes qué es verdad y qué no. Muchos de los cuentos, aunque no todos, tienen un punto de partida autobiográfico. Es una conexión con lo que te pasa, con lo que has vivido y un deseo de comunicar también una experiencia vital.

Los cuentos son como fotos de instantes vitales. ¿Cómo logró reflejar tanta interioridad del protagonista en tan pocas páginas?

Creo que es una de las virtudes del cuento: tiene que ser preciso, entrar rápido, dar con el punto y salir. Ahora estoy escribiendo una novela y me parece que la dificultad está justamente en que tienes demasiadas páginas para llegar al punto. El cuento tiene que llegar a algún lugar, muy adentro, en un par de frases o párrafos.

Es curiosos que al final, el lector nunca sabe qué ocurrió después del instante contado…

Porque así es la vida. La vida me parece mucho más abierta y sin conclusiones. No es como te enseñan en los talleres de escritura creativa, con una introducción, un clímax y un desenlace. En la vida te pasan cosas, no sabes en qué van a terminar. Supongo que escribí así por fidelidad con la vida, porque en ella no hay tramas estructuradas, sino instantes que se conectan por una mirada, sin tanta elaboración.

LAURA VITA MESA
PARA EL TIEMPO
@lauravitam

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.