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'6.402 es la cifra que busca crear una imagen negativa de las FF. AA'
Ministro de Defensa Diego Molano en BOCAS

Diego Molano es el ministro de Defensa del gobierno Duque. Es opositor del Acuerdo de Paz y se hizo viral al decir en una entrevista radial que los niños reclutados son "máquinas de guerra".

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Revista BOCAS

'6.402 es la cifra que busca crear una imagen negativa de las FF. AA'

BOCAS habló con Diego Molano, ministro de Defensa que niega cifra de 'falsos positivos' de la JEP.

El hijo mayor del mayor Isidro Antonio Molano iba a ser militar, pero desertó de la idea en el bachillerato. Estudió administración de empresas –e hizo una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia–, pero los dados que usa el destino le marcaron pasar de los números de la división matemática a las divisiones de uniformados. Va en ministro de Defensa este bogotano de sangre boyacense, que entró de la mano de Luis Alfonso Hoyos a la política.

Esposo de Marcela, padre de Sofía y Luis Felipe, Molano es de maneras tranquilas. Solo se le salta el bloque cuando los subalternos le dicen mentiras. Todo lo que toca se vuelve oro, esperaría uno de quien liderara MIDAS, un programa de inversión para el desarrollo alternativo sostenible.

De oro o de plata, pero, en últimas, mucha “medallería”, que lo ha llevado a aspirar a la Alcaldía de Bogotá como precandidato, a ser director de la antigua Acción Social, concejal de Bogotá, director de la Fundación Bavaria y también del Departamento Administrativo de la Presidencia, donde protagonizó una tenaz defensa del presidente cuando la alcaldesa de Bogotá le dirigía su artillería verbal.

Muy sonado por estos días el hecho de que fue director del ICBF, pero habla de los menores reclutados por la delincuencia como “máquinas de guerra”. Discurso que lo ha llevado al campo de tiro, en donde varios sectores le apuntan con firmeza. Lo toma con calma. Todo lo contesta; todo lo atiende.

Devorador de biografías, devoto de las causas sociales y del servicio público; experto en changuas y adorador del arroz con huevo y la tajada madura. Lo más sagrado: su familia, la intimidad y los momentos que dedica a la gente que ama. Hace unos años quiso pasar algo de ese tiempo en México, celebrando su aniversario de matrimonio. A última hora, descubrieron que les faltaban unos papeles y no pudieron viajar. Se salvaron de un huracán que pasó justo por donde iban a estar.

Ni ese huracán, ni el de la idea de construir un protestantódromo, ni el de las “máquinas de guerra” despeinan a Diego Molano (50 años de edad). Su futuro es el ahora, como ministro de Defensa. Un ministro del que casi todo es un misterio. Hay que llevar buen soplete para desprender la cerradura de la caja fuerte en que guarda su vida.

¿Por qué tanta gente que sabe tan poco de usted?

Soy una persona reservada, familiar, de relaciones bien discretas.

Más allá de la imagen que proyecta, ¿se ve como un nerd, un yuppie, un tecnócrata?

Un politécnico de la generación de la guayaba.

¿Hay cosas de la obra del humorista Andrés López en las que se ve reflejado?

Muchas. El envase de vidrio de la mermelada con el que uno tomaba jugo, o las bolsitas de bocadillo con queso que mi mamá me empacaba en la lonchera y terminaban derretidas cuando uno se las iba a comer

Karol G portada de BOCAS 104 - marzo 2021

La entrevista con el ministro de Defensa Diego Molano hace parte de la edición 104 de Revista BOCAS, publicada en marzo de 2021.

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Revista BOCAS

(Le puede interesar: El salto de la 'Bichota', la entrevista de BOCAS con Karol G)

¿La guayaba le gusta amarilla o verde militar?

Madurita.

De niño, ¿qué soñaba ser?

Quería ser militar, sobre todo de la Armada. Soy hijo de militar y estudié en el Patria, el colegio donde vamos los hijos de militares, pero fue precisamente allí, cuando uno cumple con el servicio militar mientras hace el bachillerato, que me arrepentí. No era de los que estaban de acuerdo siempre con las órdenes, porque algunas no tenían mucho sentido, así que me decidí por la administración de empresas.

Cuando se arrepintió de ser militar, ¿qué dijo su papá?

Mi papá había muerto cuando tenía once años. La que se puso feliz fue mi mamá, que siempre fue emprendedora: tuvo fábrica de vestidos y, con mi hermano y yo, una empresa de mascotas.

¿Cuál era su habilidad en materia de mascotas?

Mi hermano Mauricio estudiaba biología marina y yo administración de empresas. Como vivíamos quebrados, montamos Ecoacuario, que hacía montajes de acuarios muy atractivos, tipo río africano, marinos, con aire del Amazonas. Y parte fundamental de ese negocio es lo que uno se gana limpiándolos: todo el mundo quiere tener acuario, pero a nadie le gusta sacar la lama verde, la mugre. De ahí pasamos a vender mil cosas para mascotas: camas, collares, juguetes.

Hablábamos de lo poco que sabemos de usted, pero menos de su papá…

Se llamaba Isidro Antonio Molano y en el Ejército llegó a mayor, pero cuando murió ya estaba retirado y dedicado al comercio. Fue un visionario: creía en que el futuro estaba en el Llano. Íbamos mucho con él a Yopal, que era chirriquitico, y uno se gastaba once horas en carretera, tragando polvo, para llegar. Se descachó como por cinco años, porque llevaba de Bogotá grano y víveres, pero era una operación discreta. A los cuatro años de su muerte, descubrieron Cusiana y ahí se disparó la actividad comercial.

(Además: Le entrevista BOCAS con Leonardo Villar, el gerente del Banco de la República)

Ministro de Defensa Diego Molano en BOCAS

Molano es hijo de un militar y un apasionado del tenis, las biografías y la changua. En 2018 fue candidato a la Alcaldía de Bogotá.

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Pablo Salgado

Tengo absoluta certeza en que los niños reclutados son víctimas, pero, en el transcurso de ese proceso, los convierten en combatientes y “máquinas de guerra” que son capaces de cometer atrocidades

Usted tuvo niñez de hijo de comerciante, ¿pero también de militar?

Claro, viví en el Batallón Domingo Caicedo, en el Tolima, y recuerdo que la situación era difícil en materia de orden público y guerrilla; mi mamá se la pasaba angustiada por lo que le pudiera pasar a mi papá. También estuvimos un tiempo en Villavicencio y, luego, en casas de las Fuerzas Militares en el barrio Quirinal, en Bogotá, al pie de Pablo VI.

Al presidente le iban armando lío cuando, el día en que lo presentó al país como ministro de Defensa, dijo que usted nació en el Hospital Militar. ¿Además de ese día, ha vuelto al hospital?

Infinidad de veces. Allá nos atendían a mi hermano y a mí hasta que cumplimos los 18 años, pero además de nacer allá, fue el sitio en el que murió mi papá de cáncer. Mi educación y mi salud se las debo en buena parte a las Fuerzas Armadas, que mucho admiro y respeto.

¿Qué arma usa?

Ninguna. Solo tengo el sable de mi papá, y muy bien guardado.

¿No tiene armas ni en la finca?

No tengo finca.

¿Qué hace de ministro de Defensa alguien que podría ser alcalde de Bogotá?

Bogotá me parece una ciudad apasionante. El futuro del mundo está en las ciudades, que deben estar bien organizadas, ser sostenibles y seguras, pero mi único compromiso ahora es ser ministro de Defensa.

Cuando estaba en Palacio, como director del Departamento Administrativo de la Presidencia, ¿por qué le “compraba” todas las peleas a Claudia López?

Porque desde el principio el presidente Duque ha sido muy deferente con Bogotá y con la alcaldesa, pero ella no actúa en consecuencia. En muchas oportunidades hablaba con él de temas de la ciudad y el presidente asumía su compromiso, pero ella, ¡tenga!, le mandaba sablazos y golpazos en público. Simplemente me parecía justo salir en defensa del presidente, que no tenía por qué meterse en esas discusiones sobre cosas en que sí había compromiso del Gobierno.

Ella daba el sablazo sin saber que usted también tenía su sable… ¡el del mayor Molano! Pero depongamos los sables: ¿qué es lo mejor que tiene Claudia López?

Es inteligente y tiene gran capacidad de análisis. La vi por primera vez a mediados de los noventa, cuando trabajaba con un senador que me dijo: “Vamos a conocer al tipo que va a ser el mejor alcalde de Bogotá”. Fuimos a una reunión de Enrique Peñalosa, y Claudia hacía parte de su equipo en ese entonces.

¿Y el gran defecto de la alcaldesa?

Su incoherencia.

Ministro de Defensa Diego Molano en BOCAS

El actual ministro de Defensa colombiano es recordado por haber propuesto el 'protestantódromo' para regular la protesta social en el país.

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Pablo Salgado

Uribe fue muy buen presidente, pero, en la historia de Colombia, admiro a Reyes

¿Quién era su jefe senador en ese entonces?

Luis Alfonso Hoyos.

(También: La entrevista BOCAS con Nubia e hijos, la familia campesina youtuber)

¿Lo considera su gran padrino político?

Sí, Luis Alfonso fue la persona que me dio la oportunidad de conocer el mundo de la política.

¿Y quién es su padrino de matrimonio?

Tengo cuatro: Luis Alfonso, dos buenos amigos de la familia de mi esposa y un tío mío.

No ha debido ser ministro de Defensa, sino canciller. ¡Cuatro padrinos para quedar bien con todo el mundo!

En esta vida hay que estar bien apadrinado.

Siendo concejal de Bogotá, planteó la estrambótica idea de que se construyera un ‘protestantódromo’, para que la gente se quejara allí y no en las calles. Si ese escenario abriera sus puertas, ¿con quién cree que debería inaugurarse?

Con Gustavo Bolívar.

Si no fuera ministro, ¿qué lo haría salir a las calles a protestar?

No es una suposición: he protestado. Le digo más, cuando me nombraron en el ministerio sacaron un video en el que estaba haciéndolo frente a la JEP. Todas las protestas y manifestaciones en que he participado, algunas en la época del No en el plebiscito, han sido pacíficas, al punto que cuando íbamos a la Plaza de Bolívar y acababa la cosa, nos quedábamos recogiendo la basura para que quedara impecable.

(Le sugerimos: Esa bomba musical llamada Anitta)

¿Al lado de quién jamás protestaría?

Hollman Morris.

¿Por qué?

Hollman no protesta con el corazón y la razón; únicamente por interés coyuntural.

¿Los guerrilleros son terroristas?

Definitivamente.

¿Los terroristas son colombianos o hay venezolanos?

Hoy los terroristas son colombianos, pertenecientes a grupos que han desarrollado su actividad criminal en este país, pero algunos viven en Venezuela.

Los ajustes de cuentas entre delincuentes, con saldo de varios muertos, ¿son masacres?

Lo que uno encuentra hoy en estas masacres, u homicidios colectivos, es una afectación de civiles. Y, así sea entre bandas, se los considera homicidios. La tarea de la fuerza pública es evitar que sucedan.

¿Quién es el mejor policía que ha tenido Colombia?

Admiro a Rosso José Serrano. Era profesor en la Universidad del Rosario cuando él hizo un proceso de formación y cultura, y me parecía bellísimo que hablara de “mis policías”. Lo hacía desde el alma.

Serrano es padre de la esposa del general Jorge Luis Vargas, actual director de la Policía…

Que mucho de ese espíritu del suegro tiene por dentro. Hemos hecho una llave importante; es un hombre con profundo respeto por los policías. Lo defino en una palabra: efectivo.

¿Es cierto que usted es una de las pocas personas que han visto al general Vargas fumar tabaco?

Sí, señor.

¿Fuman juntos?

No fumo.

¿Y qué toma?

Roncito.

Frente a esos objetivos, incluso si hay menores que tienen conexidad con ese combate y son beligerantes, el Estado tiene que hacer uso legítimo de la fuerza

¿Cubano?

No. Zacapa, guatemalteco.

¿Qué es 6.402?

6.402 es la cifra que busca crear una imagen negativa de nuestras Fuerzas Armadas y extorsionar el debate real, el que necesitamos para que este país pueda tener unas fuerzas con mayor legitimidad.

¿Por qué duda tajantemente de esta cifra de falsos positivos que reveló la JEP?

Es un duro capítulo de la historia de nuestras Fuerzas y respeto la cifra de alrededor de 2.400, según análisis juicioso de la Fiscalía. Lo importante no es elevar las cifras para generar debate, sino tener un proceso judicial de fondo para determinar hechos y responsables. Siento que se están inflando las cifras sin ningún proceso judicial y sin reconocer el trabajo serio de entidades que sí se han dedicado a eso.

(Le sugerimos: la entrevista BOCAS con Luz Marina Bernal, una madre de Soacha)

¿Uribe sabía?

Está claro es que las Fuerzas Militares siempre han tenido apego a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario; las directivas son para cumplirlas. Allí donde se encontraron fallas individuales, de personas que mancharon el honor del uniforme, Álvaro Uribe tomó las decisiones adecuadas. Fue él quien promovió las investigaciones sobre esos casos, inmediatamente tuvo conocimiento, y muchos militares terminaron retirados del servicio.

¿Usted es amigo de Iván Duque?

Le contesto con una historia poco conocida. Cuando fui director de Acción Social, y se creó la Unidad de Víctimas, Juan Carlos Pinzón me preguntó a quién deberíamos nombrar director. Le dije que nombráramos a Iván Duque, y alcancé a llamarlo para preguntarle si le interesaba. Pero tenía una proyección profesional importante en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y me dijo que no.

Al presidente lo vemos todos los días en televisión, ¿pero cómo es Duque cuando nadie lo ve?

Es un gran colombiano, con alto sentido de responsabilidad, respetuoso de los demás y dotado de sentido del humor.

¿Cómo se maneja un ataque de malgenio de un presidente?

No hablemos de mal genio. El presidente Duque es muy exigente en materia de resultados, y ese es el deber de quien gobierna.

El mejor presidente que hemos tenido en Colombia es…

Rafael Reyes.

¡Esperaba que dijera Álvaro Uribe!

Uribe fue muy buen presidente, pero, en la historia de Colombia, admiro a Reyes.

¿De dónde ese fervor?

Mi papá es de Santa Rosa de Viterbo, Boyacá, la vereda donde también nació Reyes, así que me tocó oír muchas historias de él y eso me inspiró a estudiarlo. Fue él quien se inventó los consejos comunitarios, que llamaba excursiones presidenciales, con las que recorrió el país. Habiendo sido no solo empresario, sino militar, fue el primero que trabajó, a principios de siglo, por la profesionalización y modernización de nuestras Fuerzas, y en su gobierno se fundaron la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, la Escuela Naval de Cartagena y la Escuela Superior de Guerra. Reyes decía que debíamos tener “menos política; más administración”. Trajo los primeros carros a Colombia, planeó y ejecutó las líneas de ferrocarriles y, como emprendedor, con el caucho, abrió país en el Putumayo, bajando por Amazonas y llegando a Río de Janeiro. Gran ejecutor.

¿Quién ha sido el mejor vicepresidente?

La mejor vicepresidenta es Marta Lucía Ramírez.

En el gabinete, ¿a quién admira?

A María Victoria Angulo, la ministra de Educación. Fui concejal de Bogotá cuando ella fue secretaria de Educación y desde allí viene haciendo una tarea maravillosa. No solo es dedicada, preparada y efectiva; es la persona que más sabe de educación en Colombia y que mira hacia su modernización.

¿Qué tan bueno es nuestro Ejército?

Es el mejor del mundo.

¿Cuándo nos devuelve Venezuela las lanchas artilladas que se llevó la corriente del río Meta?

Eso está como embolatadito.

Los aviones Kfir tienen 32 años de haber llegado a Colombia; los submarinos, como el Tayrona, 35. ¿Seguirán envejeciendo?

La sociedad colombiana tiene que ser consciente de que el país necesita fortalecer sus capacidades aéreas, marítimas y terrestres. No hay otra manera de garantizar la soberanía. Y hay que hacer unas inversiones en esas capacidades, fundamentales, además, para combatir la amenaza más grande que tenemos, la del narcotráfico.

Diego Molano, ministro de Defensa, en BOCAS

Recientemente rebatió el pronunciamiento de la JEP sobre los 6.402 'falsos positivos' que, según esta justicia especial, fueron presentados como bajas en combate por el Ejército colombiano.

Foto:

Pablo Salgado

6.402 es la cifra que busca crear una imagen negativa de nuestras Fuerzas Armadas y extorsionar el debate real

¿Qué aviones van a comprar?

Hemos cotizado aviones en Francia, España y Suecia. Y, por supuesto, siempre tenemos conversaciones con Estados Unidos.

¿Cuánto duraría una guerra con Venezuela?

Espero que no la vayamos a tener. Lo que hay que garantizar es que en ese país haya pronta una transición democrática que, entre otras, ponga fin a la crisis humanitaria que afecta a Colombia y a América Latina. ¡Cómo es posible que unas Fuerzas Militares puedan legitimar la dictadura y estar involucradas en narcotráfico!

Si Gustavo Petro fuera militar, ¿qué rango tendría?

Estaría retirado.

¿Qué libros ha escrito? Entiendo que uno de ellos tiene un título con pinta de “ladrillazo”…

Fui editor de un libro que se llama Responsabilidad social y desarrollo sostenible, una guía para la juventud, y hay otro, uno que escribí recién salido de Acción Social: La coordinación inter-agencial como generadora de valor público y transformación social. Ese es el que a usted le pareció que tiene pinta de “ladrillo”, y que nació de un artículo con un título todavía mejor: “La coordinación inter-agencial: el arma secreta de la Seguridad Democrática”, escrito a dos manos con Juan Pablo Franco. Para que no se lea ni el libro ni el artículo, se lo resumo: el éxito de la coordinación entre agencias es el manejo de egos y logos.

(Además: Le entrevista BOCAS con la diputada de centro derecha que votó por el aborto en Argentina)

Ya en el terreno de las armas secretas y las “agencias”, ¿tenemos espías cubanos y venezolanos en Colombia?

La evidencia indica que teníamos algunos espías en Colombia. Les estábamos haciendo seguimiento y fueron expulsados.

¿Los cogieron a todos?

Faltan unos, pero que se sientan bien vigilados.

En materia de entendimiento y relaciones en el área de defensa, ¿cómo nos va con China y Rusia?

Desde la perspectiva militar, no hay relación con Rusia. En China tenemos una agregaduría. Nuestro aliado estratégico más importante es Estados Unidos.

¿Usted tiene una hija gringa?

Sí, Sofía, de 21 años. Nació cuando hacía una maestría en administración pública en la Universidad de Columbia y mi esposa hacía un MBA. Sofía, a pesar de ser más alta que yo, es mi “pulga” y con ella es con quien más debates políticos sostengo.

Bien estudiosos ustedes. Y competitivos, porque desde el noviazgo se enfrentaban por las becas…

Nos conocimos cuando ella era economista. Ahora es sicóloga, sacó adelante su carrera virtual y ejerce. Admirable. Estando de novios, el BID hizo un concurso para que jóvenes colombianos pudieran ir a la asamblea del banco en Israel. Había que escribir un ensayo, así que juntos lo desarrollamos. Pero cuando llegamos a presentarlo, nos dijeron que el ensayo debía ser individual. Hicimos otro y presentamos los dos textos. Ganamos ambos y pudimos viajar a Israel. Fue puro mérito: investigación y trabajo sin palanca.

Cuando fui director de Acción Social, y se creó la Unidad de Víctimas, Juan Carlos Pinzón me preguntó a quién deberíamos nombrar director. Le dije que nombráramos a Iván Duque, y alcancé a llamarlo

¿Qué tan difícil es llamarse Diego Molano, cuando en la vida pública hay otro Diego Molano?

Ha sido duro, pero ahora a mi homónimo es al que le tocó sufrirla. Cuando a él lo designaron ministro de Telecomunicaciones, hasta tuve problemas con mi mamá, que me llamó molesta a que le explicara cómo era eso de que me nombraban ministro y no le contaba. Y en estos días, con toda la discusión del bombardeo al campamento de ‘Gentil Duarte’, vi un trino de él explicando que no era el ministro de Defensa y pidiendo que no lo citaran más en Twitter.

A propósito, ¿lo de menores “máquinas de guerra” fue una salida en falso o lenguaje de política de Estado?

Lo dije buscando contextualizar lo que sucede con los niños y jóvenes que son reclutados por estos grupos, a quienes después convierten en jóvenes combatientes.

¿Un fenómeno que usted conocía desde que dirigió el ICBF?

Correcto, porque estando en ese cargo tuve conversaciones con muchos jóvenes que eran desvinculados o rescatados por las Fuerzas Militares. Son víctimas de una práctica sistemática de reclutamiento en la que se comete todo tipo de horrores con ellos, con el objetivo de deshumanizarlos. En uno de los hogares del instituto, una niña me contó que la obligaron a cargar un morral con partes desmembradas de un cuerpo humano durante tres o cuatro días y, después, tuvo que dispararle a su amiga, que estaba también reclutada. Tengo absoluta certeza y claridad en que los niños reclutados son víctimas, pero, en el transcurso de ese proceso, los convierten en jóvenes combatientes y “máquinas de guerra” que son capaces de cometer cualquier atrocidad. No debe seguir pasando, porque los ejemplos abundan: el ‘Mono Jojoy’ entró a los 13 años; ‘Gabino, a los 14; el propio ‘Gentil Duarte’, a los 17… y mire en lo que se convirtieron: amenazas para Colombia.

¿Hay que exterminarlos, entonces, cuando están jóvenes?

No. Lo que sucede, desafortunadamente, es que en el desarrollo de estas acciones de uso de la fuerza legítima, cuando usted evalúa que hay amenazas de estructuras criminales, debe llevar a cabo las operaciones. Lo ideal sería poder tener blancos individuales, lo cual se valora cuando se planifica, como en el caso de ‘Uriel’, del ELN, neutralizado el año pasado por la Armada. Pero cuando se está en la mitad de la selva, usted hace una valoración de oportunidad, aplicando los principios de precaución y de ventaja, teniendo en cuenta los riesgos que corre el país, y actúa. ‘Gentil Duarte’ ha protagonizado todo tipo de actividades terroristas y si usted manda escuadrones especiales en zona selvática, los pone en riesgo. Es un tipo que quiere llegar a tener ocho mil hombres en la zona de Guaviare, Caquetá y Putumayo. Frente a esos objetivos, incluso si hay menores que tienen conexidad con ese combate y son beligerantes, el Estado tiene que hacer uso legítimo de la fuerza. Son ‘Mordisco’, ‘Otoniel’ y ‘Gentil Duarte’ quienes deben liberar a esos jóvenes, porque los están poniendo en peligro. Y esos menores tienen que desmovilizarse o someterse a la justicia. Desmantelar esas organizaciones criminales, que son una amenaza para la sociedad, es la prioridad.

Si le informan que hay menores en un campamento, ¿detiene el bombardeo o lo autoriza?

Son los comandantes de las Fuerzas Militares los que definen las operaciones. Son ellos los que valoran y aplican criterios como los del Derecho Internacional Humanitario, con acompañamiento jurídico.

Le cambio de teatro de operaciones: ¿siente que a veces hay fuego amigo del uribismo al gobierno?

No, lo que tenemos es un partido que está muy comprometido con unas tesis y un gobierno casado con su programa, y en ese proceso se presentan reflexiones y críticas constructivas. El presidente Duque siempre está dispuesto a mantener buena relación con el partido, porque el programa de gobierno de Duque es el programa del partido de gobierno. Tanto el Gobierno como la coalición de partidos han actuado con grandeza en estos tiempos de pandemia.

¿Óscar Iván Zuluaga sería buen candidato a la presidencia?

Excelente candidato.

En el uribismo dicen que Juan Manuel Santos ha sido desleal. Usted, que fue funcionario de su gobierno, ¿ya se olvidó de Santos?

Santos cambió sus prioridades con respecto a la paz y en esa medida tomé decisiones frente al gobierno al que pertenecí.

¿Se han encontrado alguna vez? ¿Él le ha hecho algún reclamo?

Nunca.

Es el cuerpo de los funcionarios el que a veces reclama ejercicio. ¿Prefiere las maratones o el tenis?

Soy un apasionado del tenis, diría que es mi hobby. Desde muy niño aprendí a jugarlo y sigo practicándolo; le dedico tiempo, veo videos, leo libros. A la maratón le he perdido el ritmo. En la última que hice con mi hijo, la Media Maratón de Bogotá, me di cuenta de que estoy en diferente nivel y de qué él tiene otras capacidades.

¿Es buen compañero de ejercicio su hijo Juan Felipe?

Total. Cuando estaba en el ICBF y trataba de encontrar un lenguaje convincente para que los colombianos entendiéramos lo clave de cuidar a nuestros hijos, me enteré de que Óscar Figueroa, nuestro medallista de pesas, había estado alguna vez en un hogar del ICBF. Me fui para allá a preguntarle a su mamá cómo se había hecho campeón. Ella me dijo que no había sido él, sino ella, porque “los campeones se hacen en la casa”. Me pareció genial: los campeones se hacen en la casa, no en los gimnasios. Por esos días, cuando trabajaba en la campaña, Juan Felipe me preguntó quién era mi campeón y le dije: “Tú eres mi campeón hecho en casa”. Por eso desde entonces él es mi “campe”.

¡Y todos en la casa toman la changua que usted hace!

Por mi origen boyacense, aprendí a hacer las espectaculares changuas de mi abuela. Incluso, estando en Acción Social grabé un programa que se llamó “La changua de la abuela María”. Le revelo el secreto: usted le pone agua, le pone leche, mitad y mitad; le echa sal, le pone cilantro… pero en el momento en que está hirviendo, tiene que hacer dos cosas para que quede perfecta: una, separar la yema de la clara, las revuelve por separado, las va agregando y la changua toma una tonalidad oscurita, cremosita. La otra es que también en ese momento debe echar los huevos para que queden cocidos dentro de la changua.

Como no todos podemos comer changua en su casa, ¿a dónde nos recomienda ir?

A La Puerta Falsa, al pie de la Plaza de Bolívar, el restaurante más antiguo de Bogotá.

Ahí, en La Puerta Falsa, ¿tomaría changua con Santos?

Siempre estoy dispuesto para una buena changua.

Apertura Diego Molano - BOCAS

Apertura de la entrevista de Diego Molano en la edición impresa de Revista BOCAS, editada en marzo de 2021.

Foto:

Revista BOCAS

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Gracias por leernos.
Nos gustaría invitarle a leer otra entrevista BOCAS: Las confesiones de Carolina Ponce de León.

POR: GUSTAVO GÓMEZ
FOTOS: PABLO SALGADO
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 104. MARZO - ABRIL 2021.

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