Los pensamientos de Juan Gossain en orden alfabético

Los pensamientos de Juan Gossain en orden alfabético

'Diccionario de la vida' -de Intermedio Editores- reúne reflexiones filosóficas del escritor.

Los pensamientos de Juan Gossain

Juan Gossain, más que reconocido periodista y escritor, es un cultor y protector del idioma español.

Foto:

Cesar Alandete / EL TIEMPO

Por: Juan Gossain
23 de abril 2019 , 12:24 p.m.

Hay que ser honestos a la hora de reconocer la autoría de las ideas porque, como toda paternidad responsable, ello implica saber sobre quién deben recaer los méritos o desatinos en que incurra la criatura, que en este caso viene a ser el libro que usted tiene entre sus manos.

Ya me estoy enredando otra vez. Lo que quiero decir, para no darle más vueltas al asunto, es que la iniciativa de armar este libro con fragmentos de las crónicas que he venido publicando en EL TIEMPO, y hasta con frases sueltas que a ellos les parecieron destacables, no fue mía sino de los funcionarios de Intermedio Editores.

Como si fueran cirujanos del alma, fueron ellos quienes tuvieron la idea de hacer una operación quirúrgica para desentrañar cada emoción y cada sentimiento que asomara la cabeza en mis textos. Y a continuación pusieron cada segmento en el mismo orden que tienen las letras en el abecedario, para que cada tema específico quedara en orden alfabético, como ocurre en los diccionarios.

Por eso fue que, cuando me mostraron esa sugerencia, propuse que le pusiéramos de título “El diccionario de los sueños”. Entonces me hicieron entender, con toda la razón, que a lo largo de estas páginas abundan reflexiones sobre la corrupción, la injusticia, la maldad que campean en la Colombia de nuestra época y que eso, lejos de ser un sueño, es en realidad una pesadilla.

Como no quería quitarle el sentido de diccionario que atinadamente le habían dado, propuse que pensáramos entonces en un diccionario de la vida, con todos sus vaivenes, lo bueno y lo malo, sus alegrías y tristezas, ilusiones y desesperanza, lágrimas y sonrisas.

De modo, pues, que la paternidad es de ellos. En este proceso yo no soy más que la partera.

Adaptación

En el universo mágico del Caribe, cuando un ser humano se adapta a todo, y es capaz de amañarse a vivir hasta en el filo de una navaja, y en la tierra a la que fuere hace lo que viere, las abuelas se lo quedan observando con admiración.

—Como el cazabe –murmuran–: a lo que le unten, sabe.

Bondad

Einstein fue, sin duda alguna, el cerebro más brillante que produjo el siglo veinte, pero no solo por sus formidables hallazgos científicos como la desintegración del átomo y la teoría de la relatividad, que cambiaron el rumbo del hombre sobre la Tierra, sino, especialmente, por su profunda calidad humana.

Ya no cabe ninguna duda de que Einstein era un genio pero era, por encima de todo, un hombre bueno, lo cual es muchísimo más valioso. ¿Se puede decir algo mejor de un ser humano?

En estos tiempos frenéticos, de ciencias y tecnologías, es más fácil encontrar por ahí una persona inteligente que una buena persona. Los genios abundan más que la buena gente

En estos tiempos frenéticos, de ciencias y tecnologías, es más fácil encontrar por ahí una persona inteligente que una buena persona. Los genios abundan más que la buena gente.

Clichés

¿Por qué será que la gente “se funde en un abrazo”, como si el cariño fuera un soplete de soldadura?

Escritura

No escribo con tinta de computador, sino con sangre, porque Altenberg me enseñó que quien escribe con sangre aprende que la sangre es el espíritu.

Humor

Un oxímoron es la expresión que encierra elementos contrarios, como fea hermosura, el amargo problema del azúcar, en medio de un bullicioso silencio o consiguió un medicamento barato.

Idealismo

Ya sé que soy un idealista incorregible de engañosa catadura: por fuera me parezco a Sancho Panza, pero por dentro pienso como Don Quijote.

Infinito

Dos días después, durante su célebre visita a la ciudad universitaria de Upsala, un alumno le preguntó si el universo tiene límites. “¿Hay confines en el universo?”, le dijo.

—Solo conozco dos cosas infinitas –contestó Einstein–: el universo y la estupidez humana. Pero del universo no estoy muy seguro...

—¿Me está diciendo que la estupidez es ilimitada? –insistió el muchacho, que no había captado la broma.

—Exactamente –le respondió–. Y por eso la estupidez es mucho más fascinante que la inteligencia. Porque la inteligencia tiene sus límites.

Ira

La iracundia anda desencajada por la calle, como un perro rabioso, buscando a quién morder.

Juguete

Alguna vez escribí (…) que el lenguaje es un juguete incomparable, que sirve para hacerles bromas a los amigos y nos permite aprender mientras nos estamos divirtiendo.

¿Y qué tal esta? La palabra ‘centrifugados’ es tan larga que tiene trece letras. Pero es tan extraña que, a pesar de su extensión, ninguna letra se repite. Cuéntelas y verá.

Lengua y lenguaje

Con tanto sinvergüenza que anda suelto por ahí, saqueando el país y destruyendo la moral pública, robándose el presupuesto para la comida de los niños más pobres, o los recursos de los enfermos de cáncer, o mercadeando los fallos de la Justicia, hay veces en que uno se siente avergonzado de ser colombiano. Perdónenme ustedes la franqueza.

Pero a mí me gusta soñar despierto, esperando el día en que, con ellos presos, nosotros volvamos a sentirnos orgullosos de ser colombianos por gente como Caro, como Cuervo y como los apóstoles que trabajan en esa entidad que lleva sus nombres.

Mientras llega ese día, levanto mi copa imaginaria para brindar por ellos. En mi copa hay un coctel de ñeque con tapetusa y un poquito de guaro.

Ya se ha dicho que lo malo de la historia es que solo la escriben los vencedores. Y el lenguaje es la peor de todas las venganzas.

El hombre, “esa mala gente” de que habla Rubén Darío, convirtió a la palabra, que es el mejor de todos sus inventos, en un arma temible y terrible. El arma para desquitarse de los demás.

Todo el mundo piensa que la imaginación es el gran arsenal literario de García Márquez.

Estamos de acuerdo. La imaginación es la masa de la torta que se dora en ese horno, pero la palabra es la levadura que la esponja. Sin ella, la fábula sería como el pan ácimo, saludable pero insípido.

Letras

Es apasionante la historia de las letras, a veces más que las biografías de algunos seres humanos.

A quienes hablamos y escribimos en castellano, no hay nada que nos haga sufrir más que la letra H, esa muda discreta que se nos coló a través del latín.

Libros

Al fin y al cabo, un libro es como una botella de agua fresca...

Literatura

En realidad, sí eran joyas y alimentos: una colección completa de literatura infantil.

Memoria

(…) a esta edad la memoria es lo primero que le falla a uno y lo segundo que lo traiciona.

Antes uno sufría de amnesia, palabra hermosa, que era la pérdida de la memoria. Hoy se sufre del mal de Alzheimer, que es una expresión más refinada.

Nostalgia

(Aunque ustedes no lo crean, aclaro, aquí entre paréntesis, que hubo una época en que los políticos fueron distinguidos. Y selectos).

Pecado

¿Los que la Biblia menciona son delitos o son pecados? Bueno: siempre he tenido la impresión de que no hay mucha diferencia entre una cosa y la otra. El delito es un pecado penal; el pecado es un delito moral. Empiezo a sentirme filósofo.

Periodismo

Es que el periodismo, como el amor del caballo viejo en aquella canción venezolana, no tiene horario ni fecha en el calendario.

(…) aprendí por mi propia cuenta cuál es la diferencia imborrable entre periodismo y literatura: los protagonistas de las novelas se llaman personajes, pero los protagonistas de las noticias se llaman personas,gente de carne y hueso, con su propio acento y sus palabras, con uñas y pellejo.

Renovación

Lo que quiero decir es que en estas costuras del mundo el idioma se reinventa todas las mañanas. Asistimos a su refundación en un aquelarre irrefrenable. Es el fenómeno que la escritora uruguaya Mercedes Vigil describe con acierto como “el nuevo mestizaje de la lengua”.

El maestro Jorge Zalamea descubrió, hace ya muchos años, que las palabras son tan poderosas que tienen la costumbre de devorarse a sí mismas. Son autófagas

Las palabras anochecen pero no amanecen y desaparecen con una velocidad solo comparable a la de aquellas que las desplazan. El maestro Jorge Zalamea descubrió, hace ya muchos años, que las palabras son tan poderosas que tienen la costumbre de devorarse a sí mismas. Son autófagas.

Solidaridad

Juan el Bautista, ese personaje fascinante que era primo de Jesucristo, vivía a campo traviesa, dormía bajo los árboles, se alimentaba de hojas y bebía el agua de las acequias, solía pregonar que si el hombre quiere ser mejor de lo que es, debería mirarse en la nobleza de la vida comunitaria que hacen los animales.

Sabiduría

Un sabio verdadero sabe que la sabiduría genuina empieza por no tomarse en serio a sí mismo. Y que el sentido del humor es la única prueba irrefutable de la inteligencia humana. El hombre es la única criatura que se ríe. A menos que el alarido de la hiena pueda considerarse carcajada.

Silencio

Y no olviden que el peor cómplice de la corrupción es el silencio.

Vejez

Acabo de comprender que la vejez empieza un sábado, a las nueve de la noche, cuando uno está metido entre su cama, feliz de la vida, dedicado a intercambiar medicamentos con su mujer, en vez de andar parrandeando con los amigos.

Mi padre solía decir que la verdadera vejez se inicia cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.

JUAN GOSSAIN
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