La nueva vida de la azafata que sobrevivió al accidente de Chapecoense

La nueva vida de la azafata que sobrevivió al accidente de Chapecoense

Tres años después del hecho, Ximena Suárez Otterburg sigue vinculada al mundo de la aviación.

Ximena Suárez Otterburg tiene ocho años de experiencia y hace dos trabaja con la aerolínea Lamia. Archivo particular

Desde cuando tenía 5 años, Ximena se dio cuenta de que su pasión era volar.

Foto:

Archivo particular

Por: Camilo Hernández M.
28 de noviembre 2019 , 12:14 p.m.

Tenía 28 años cuando la boliviana Ximena Suárez Otterburg vivió el momento que partió su vida en dos: el accidente del avión que transportaba al equipo de fútbol del Chapecoense.

Ximena era una de los cuatro miembros que componían la tripulación del vuelo 2933, de la aerolínea LaMia. Su cargo era el de auxiliar de vuelo.

El 28 de noviembre del 2016, la aeronave tenía que aterrizar en Medellín, donde el conjunto brasileño jugaría la final de la Copa Suramericana contra Atlético Nacional. En ella, además de la tripulación, viajaban 73 pasajeros más, entre periodistas, la delegación deportiva, invitados y algunas personas relacionadas con la compañía aérea.

Sin embargo, pasadas las 10 p. m. de aquel lunes, el avión se estrelló contra el cerro Gordo, en el municipio antioqueño de La Unión…

De las 77 personas a bordo, solo sobrevivieron 6: los futbolistas Alan Ruschel, Jakson Follmann​ y Neto; el periodista Rafael Henzel, el técnico de vuelo Erwin Tumiri y la sobrecargo Ximena Suárez Otterburg.

“El accidente me cambió radicalmente: me sirvió para valorar más a Dios, mi familia, la vida, las cosas que tenemos. La vida es una sola y hay que aprovecharla, y vivir bien y hacer el bien”, le contó Ximena a EL TIEMPO.

Este jueves se conmemora el tercer año del siniestro y la boliviana agregó que de ese día lo recuerda todo.

La primera vez que volví a Colombia, tras el accidente, sentí mucho dolor y lloré mucho. Fue un golpe muy grande. Después he viajado otras dos veces y he estado más tranquila. Me llena de emoción y alegría el cariño con el que nos reciben y nos recuerdan siempre los colombianos”.

Ximena Suárez

Ximena, con el libro que escribió sobre sus vivencias en el accidente del Chapecoense.

Foto:

EFE

Su nueva vida

Después de estar tres semanas internada en la clínica Somer, de Rionegro, Ximena regresó a su país natal el 18 de diciembre del 2016.

Lo primero que hizo fue escribir un libro sobre lo sucedido y sobre su vida. Volver a los cielos es el nombre del texto.“El libro lo lancé el primer año del accidente. Ya está en portugués y están por terminarlo en inglés. Es como una autobiografía y relata los hechos vividos antes, durante y después del accidente”.

La vida es una sola y hay que aprovecharla, y vivir bien y hacer el bien

Después, entró a estudiar Ingeniería en Control de Procesos, pero lo dejó todo para volver a lo que describe como su pasión: ser tripulante de cabina

“Es para lo que yo nací, como siempre digo desde que tenía 5 años, desde la primera vez que subí a un avión. Nací para eso y nada ni nadie, ni lo que me haya pasado, puede truncar mis sueños”.

Actualmente, Ximena está terminando su entrenamiento para entrar a trabajar en Amazonas, una aerolínea boliviana

También se dedica a la venta y distribución de su libro y ha incursionado en el mundo de las charlas.

“He viajado a Curitiba y Sao Paulo (Brasil), a Cochabamba (Bolivia) y a Colombia a dar charlas. Fue algo que surgió a raíz del accidente y que nunca pensé hacer”.

Cuando no está en alguna de sus actividades, se dedica a pasar tiempo con sus dos hijos: Thiago y Gabriel, de 10 y 5 años, respectivamente.

“Para mí son mi vida entera. Gracias a ellos estoy aquí todavía. Fueron mi fuerza, la fuerza que Dios me puso en la cabeza para resistir el día del accidente. A ellos les debo la vida también”.

Ximena Suárez

Cuando no está en alguna de sus actividades, Ximena saca tiempo para estar con sus dos hijos. 

Foto:

AFP

Los otros sobrevivientes

Ximena, de 31 años, comentó que sigue en contacto con los otros sobrevivientes del siniestro.

Del periodista Rafael Henzel, quien murió en marzo pasado por un infarto, afirmó que hablaban mucho. De los futbolistas Neto y Ruschel aseguró que siguen jugando fútbol y que se casaron. Del otro deportista, Follmann, quien perdió su pierna derecha, dijo que ahora canta, y también da charlas.

“Y con Erwin (quien también es boliviano) me veo mucho y hablamos constantemente. Está terminando sus estudios de aviación y tiene un grupo de música cristiana”. 

Camilo Hernández M.
Tendencias EL TIEMPO
En Twitter: @CamHerM

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