Coleccionar no es cuestión de género, pero tiene matices

Coleccionar no es cuestión de género, pero tiene matices

El número 5 de la serie es Tanzania. Una reflexión sobre qué hay tras el hecho de coleccionar.

Monedas

El fascículo que hace su aparición hoy viene acompañado de un chelín tanzano, y monedas de 10 y 50 senti.

Foto:

Archivo particular

12 de marzo 2018 , 09:00 p.m.

Si la mujer hubiera inventado el coleccionismo relacionado con los billetes y monedas antiguas o raras, sin duda sería algo muy distinto de lo que conocemos hoy.

Uno podría imaginar que la mujer guarda generalmente objetos de uso para ser usados como tales. Fechas, por ejemplo. Aniversarios. El día que le dijiste tal o cual cosa fea. El vestido de novia de la mamá, que ella misma usó, para enseñárselo un día a sus hijas, para ver si quieren repetir esa experiencia ritual. Coleccionan las fotos de los momentos cruciales de la familia para reconstruir, como en un libro, las vidas de la parentela. Es práctica viva.

Más allá, Imelda Marcos coleccionaba zapatos. Llegó a tener 3.000 pares. Conocí una mujer que coleccionaba muñecas. Atesoraba las de toda su vida. Las que le regalaron cuando niña y las que no le regalaron. No era una colección que tuviera entre cajas especiales de colección, sino que las tenía sentadas en su sala. Allí, una vez, hace muchos años, me dio una entrevista acerca de sus experiencias con seres de otras dimensiones. Muchos lectores deben haberla conocido. Usted, por ejemplo.

Lo que más me llamó la atención fue que estaban dispuestas todas aquellas muñecas como su auditorio. Todas esas interlocutoras la miraban con esos ojos de cejas levantadas de las muñecas. Muñecas de épocas diversas. Había no menos de 300 a su alrededor. Cada una con un significado personalizado, pero muñecas al fin y al cabo. Una forma de coleccionismo en la cual el objeto sigue siendo eso. Eran amigas de infancia y compartían su cotidiano vivir.

El hombre le da una dimensión distinta al objeto de colección. No en vano un coleccionista entrevistado por mí en días pasados me confesó que su esposa detestaba esa afición suya. Veía en esa actividad algo que lo separaba de ella. Como si fuera una amante. Él no buscaba semejante objetivo. Solo acopiar billetes del país, por épocas, por el gusto de saber que no le faltaban en su colección. El billete del coleccionista no vale por su valor, 50.000 pesos, 100.000. No. Sino como otra cosa que no es el billete mismo. Sino algo conceptual. Un tanto abstracto.

Me regañó. Me dijo: “Usted no tiene alma de coleccionista porque cuando ve un objeto, lo quiere es vender”. Sí. El billete es un hecho con infinitas connotaciones, no solo relacionadas con la memoria.

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Adquiera la serie completa de 30 fascículos + 15 billetes + 46 monedas + 9 folios clasificadores + 30 fichas de países + 1 archivador.

Para los socios del Club Vivamos EL TIEMPO: la serie completa por $ 454.000.
Precio al público: $ 544.900.

Para adquirir la colección debe comunicarse al 426 6000, opción 3, en Bogotá,
o línea gratuita nacional 01 8000 110 990 o en www.eltiempo.com/monedasybilletes

Estos son los próximos fascículos que aparecerán:
Brasil: 20 de marzo.
Canadá: 27 de marzo.
Bulgaria: 3 de abril.
Uganda: 10 de abril.
Laos: 17 de abril.
Haití: 24 de abril.
Rumania: 1.o de mayo.
Islandia: 8 de mayo.
Perú: 15 de mayo.
Paraguay: 22 de mayo.

FRANCISCO CELIS ALBÁN
EDITOR EL TIEMPO

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