Recuerdo de Jorge Gaitán Cortés tras 50 años de su muerte

Recuerdo de Jorge Gaitán Cortés tras 50 años de su muerte

Fue designado alcalde de Bogotá entre 1961 y 1966, y posteriormente gerente general de EL TIEMPO.

Jorge Gaitán

En agosto de 1961, siendo concejal, fue nombrado alcalde de Bogotá por el primer presidente del Frente Nacional, Alberto Lleras Camargo.

Foto:

ARCHIVO EL TIEMPO

Por: Carlos Caballero Argáez
13 de agosto 2018 , 11:22 p.m.

Hace cincuenta años -el 14 de agosto de 1968- falleció en un trágico accidente en las antiguas instalaciones de EL TIEMPO, Jorge Gaitán Cortés, quien en ese momento ocupaba la gerencia general de este periódico.

Jorge Gaitán Cortés nació en Nueva York en 1920. A la muerte de su madre, en 1927, regresó con su padre a vivir y estudiar en Bogotá. Se radicó en el barrio San Cristóbal, al sur de la plaza de Bolívar, en donde su familia era dueña de una ladrillera. Hizo su bachillerato en el colegio de San Bartolomé, estudió Arquitectura en la Universidad Nacional y posteriormente obtuvo un grado de magíster en Arquitectura y Planificación Urbana en la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

Jorge Gaitán

Gaitán llegó a Bogotá cuando tenía siete años. Se instaló con su padre en el barrio San Cristóbal.

Foto:

Archivo particular

Al volver a Colombia ejerció su profesión, formó parte de la Dirección General de Edificios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas y posteriormente se vinculó al recién fundado Instituto de Crédito Territorial. En la primera participó, entre otros proyectos, en el diseño del campus de la Universidad Industrial de Santander y del estadio de béisbol de Cartagena. En el segundo desarrolló importantes programas de vivienda y desarrollo urbano, entre estos los barrios de Los Alcázares, en el norte de Bogotá, y Muzú, en el sur de esta.

Formó, además, su propia firma de arquitectura; entre sus diseños se encuentra el antiguo teatro La Comedia, hoy Teatro Libre, en Bogotá. En 1948 fue uno de los fundadores de la Universidad de los Andes y el primer decano de su facultad de Arquitectura. Posteriormente tuvo que ver con la fundación de la Universidad de América y su facultad de Arquitectura.

En los años cincuenta, Gaitán Cortés fue uno de los jóvenes planificadores urbanos que estuvieron cerca de Le Corbusier y del grupo de expertos que diseñaron los primeros planes de desarrollo de Bogotá. En 1958 fue elegido concejal de la ciudad y formó parte del que se conoció como ‘Concejo admirable’ por la calidad de sus realizaciones para estructurar la administración de una ciudad cuya población se expandía aceleradamente.

Una de las ejecutorias trascendentales de ese Concejo fue el Estatuto de Valorización, que permitiría obtener los recursos para financiar la construcción del plan vial de la ciudad, lo cual dio lugar a un agitado debate tanto en el Concejo como entre la opinión pública bogotana. Además, se promulgó el Estatuto de Redesarrollo, se establecieron las juntas de acción comunal y se reestructuraron el Departamento Administrativo de Planificación Distrital y la Caja de Vivienda Popular.

Gaitán Cortés fue reelegido concejal para el período 1960-1962, pero en agosto de 1961 fue nombrado alcalde de Bogotá por el primer presidente del Frente Nacional, Alberto Lleras Camargo, cargo que habría de ocupar por cinco años exactos, pues lo dejó en agosto de 1966. Fue alcalde, entonces, durante los cuatro años del gobierno de Guillermo León Valencia, quien, como conservador, fue el segundo presidente de este período.

La alcaldía de Jorge Gaitán Cortés fue muy fructífera en realizaciones, en una ciudad cuya población pasó de 715.000 a 1,7 millones de habitantes entre 1951 y 1964, según revelan los datos censales. Lo que equivale a la expansión a una tasa anual promedio cercana al 7 por ciento, suficiente para doblar la población cada diez años, en razón, entre otras causas de la exacerbada migración del campo a las ciudades en esos años (1).

Gaitán Cortés fue, tal vez, el primer alcalde de Bogotá experto en temas urbanos y de planeación que, además, por su raigambre cultural en un barrio como San Cristóbal, entendió las necesidades y demandas de las comunidades pobres de la ciudad. Era un tecnócrata con una gran comprensión de los problemas sociales y buen olfato y manejo políticos. Lo que años después vino a conocerse en la literatura de la economía como un tecnopol.

Todavía en algunos barrios se ven escuelas, estructuralmente muy sencillas, para atender a los estudiantes en los barrios marginados de Bogotá. Formuló también el Plan Vial de la ciudad –que habría de ejecutarse en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, como la carrera 68, y en los años siguientes– y se preocupó por planear el suministro de los servicios públicos básicos, fundamentalmente de agua y alcantarillado y energía eléctrica. No extraña que también hubiera dejado un trazado para la primera línea de un metro, elevado en la mayor parte de su recorrido.

Recordando a Gaitán Cortés, el exalcalde de Bogotá que ocupó el cargo entre 1982 y 1984, Augusto Ramírez Ocampo, afirmó que había sido “el arquitecto de la nueva ciudad, quien logró infundirle desde entonces su gran proyección desde el punto de vista de la planificación de largo plazo (...). Todo lo que los alcaldes de la ciudad hemos hecho a partir de él no ha sido sino ejecutar lo que quedó diseñado y adoptado. Se le han introducido modificaciones, es verdad. Pero, en mayor o menor medida, solo hemos maquillado lo que fue su concepción vial. Gaitán Cortés fue un hombre fundamental para Bogotá”(2).

En agosto de 1966, al dejar la alcaldía de Bogotá y estar vacante la gerencia de El TIEMPO por la designación de Abdón Espinosa Valderrama como ministro de Hacienda en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, el doctor Eduardo Santos nombró al doctor Gaitán Cortés gerente del periódico, en cuya sede murió trágicamente dos años después, cuando revisaba la planta de la época, en donde planeaba una expansión.

Al morir a los 48 años, Jorge Gaitán Cortés dejó una viuda, doña Emma Villegas de Gaitán –quien le sobrevivió hasta el pasado mes de marzo– y ocho hijos, de entre 18 años y dos meses de edad. Doña Emma, siempre interesada en los problemas de Bogotá, también llegó al Concejo de la ciudad en los años setenta, en compañía de hombres ilustres como los doctores Alfonso López Michelsen y Fernando Hinestrosa Forero, y desempeñó algunos cargos diplomáticos en Europa posteriormente.

La pérdida de Gaitán Cortés fue irreparable para su familia, para Bogotá, para El TIEMPO y para el país.

(1) Julio D. Dávila, ‘Planificación y Política en Bogotá. La vida de Jorge Gaitán Cortés’, Alcaldía Mayor de Bogotá, Bogotá, octubre de 2000, págs. 175-176
(2) Ibíd., p. 221


CARLOS CABALLERO ARGÁEZ
Especial para EL TIEMPO

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