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Las quintillizas Dionne: una vida de abuso en un ‘zoológico humano’
Las quintillizas Dionne: una vida de abuso en un ‘zoológico humano’

Nacieron el 28 de mayo de 1934.

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Library and Archives of Canada

Las quintillizas Dionne: una vida de abuso en un ‘zoológico humano’

Nacieron el 28 de mayo de 1934.

Fueron arrebatadas de los brazos de sus padres y se convirtieron en una repudiable atracción.

El matrimonio Dionne se llevó una enorme sorpresa cuando el médico les anunció que esperaban cinco niñas.

Sus vidas ya se habían enfocado en la complejidad de cuidar de sus otros cinco hijos, así que el panorama con 10 retoños no se vislumbraba nada favorecedor.

La familia no contaba con los recursos suficientes para brindarles cuidados, vestuario, alimentación, educación y, en general, todo lo necesario para su crecimiento.

El gobierno de Canadá en aquel entonces tomó la custodia de las pequeñas y tomó una decisión que en la actualidad sigue escandalizando al mundo: exhibió a las cinco hermanas como si fueran parte de un zoológico. La atracción de una excéntrica feria.

Un infame divertimento.

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Nacimiento en medio de la Gran Depresión

Oliva Dionne era el padre y sustento del hogar. Su trabajo como transportador de gravilla apenas le alcanzaba para darle de comer a su esposa Elzire y a sus cinco hijos.

El panorama cambió, y no precisamente para bien, el 28 de mayo de 1934 al ver que se convirtió en el padre de quintillizas prematuras.

¿Qué voy a hacer con todos esos bebés?

El parto lo atendió el doctor Allan Roy Dafoe. Llegó a la granja de la familia y poco a poco alzó en sus brazos a las pequeñas que, según los registros, marcaron en la báscula entre uno y dos kilos cada una.

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“¿Qué voy a hacer con todos esos bebés?”, dijo la mamá Elzire, en declaraciones citadas por el diario ‘New York Post’.

Su preocupación no era en vano: apenas se estaban sintiendo las secuelas más fuertes de la Gran Depresión. La manutención de cinco niños, que hasta el momento se había logrado con ‘sangre y sudor’, se duplicaba de un momento a otro.

El doctor Dafoe también estaba perplejo. Como era una situación insólita para aquellos años, el galeno salió de la casa y le contó a cuanta persona se topó por el camino que las pequeñas habían nacido.

Los residentes de Corbeil, Canadá, se dirigieron a la granja, en donde la electricidad y los servicios públicos eran nulos.

El acontecimiento llegó hasta los oídos de la prensa y periodistas de diferentes partes del país trasladaron sus cámaras, grabadoras y luces para registrar a las bebés, según reseñó el diario ‘The Washington Post’.

‘Vienen con el pan debajo del brazo’

Los curiosos no solo acudieron a ver a las bebés: varios les regalaron pañales, leche, ropa, juguetes y hasta una incubadora.

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Ante el volumen de personas fascinadas por ser testigos de un ‘milagro’ en tiempos de pocas esperanzas, se dice que el señor Oliva instaló un puesto de autógrafos a la entrada de la residencia.

La polémica estrategia se dio para intentar recaudar fondos, pero otras propuestas le siguieron: algunos querían que subastara la cama en la que habían nacido sus hijas y otros lo invitaban a la ‘Chicago World’s Fair’, una de las ferias más populares de la época.

Aceptó la última opción: expondría a Yvonne, Annette, Cécile, Émilie y Marie en un puesto de la feria de Estados Unidos.

Al fin y al cabo, como dice el adagio popular, las quintillizas venían con el pan debajo del brazo y la familia Dionne no tendría que preocuparse por el dinero. En su momento, como lo evidenció el propio padre con su puesto artesanal de autógrafos, había logrado una suma inusual.

Más allá de lo atroz de pensar a los bebés como protagonistas de espectáculos, las quintillizas luchaban por sobrevivir dado que presentaban algunas complicaciones médicas. Ellas perdían peso.

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El médico Dafoe y las enfermeras rodeaban la habitación tratando de que las pequeñas se mantuvieran con vida.

La lucha por la custodia

El padre de las quintillizas, según reseñan los medios citados, desistió de la idea de la feria al notar el estado en el que se hallaban. Como era imposible cancelar el contrato firmado por represalias, decidió dejar la custodia por dos años en manos de la Cruz Roja.

La entidad no tendría que dar explicaciones a la ‘Chicago World’s Fair’ por no asistir con las bebés. Además, prometió construir un espacio dotado de equipos médicos para atenderlas y supervisar su crecimiento.

Crearon un fideicomiso que, de acuerdo con ‘New York Post’, recibió donaciones y el dinero de la prensa. A cambio de esto las fotografiaron en repetidas ocasiones.

De algún modo, el controversial espectáculo se llevó a cabo.

Con la excusa de que a las niñas se les estaba explotando, el gobierno de Canadá asumió intempestivamente la custodia en 1935 y le confirió los cuidados al doctor Dafoe.

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Ellas vivieron en una casa hospital acondicionada para su supervivencia.

“Se les mostró cuatro veces al día. Antes y después de la siesta de la mañana y, nuevamente, antes y después de la siesta de la noche”, escribió Sarah Miller, en su libro ‘The Miracle & Tragedy of the Dionne Quintuplets’.

“Si una niña no se encontraba bien, las enfermeras mostraban en secreto a otra de sus hermanas, asegurándose de que todos se fueran creyendo que habían visto a las cinco bebés”, comentó Miller.

Bajo esas rutinas crecieron. El circo se erigió mientras las cinco Dionne se aferraban al mundo con el máximo de sus esfuerzos. Las enfermeras se convirtieron en su familia mientras cientos de extraños llegaban a verlas.

Su popularidad ascendió tanto que, tal como durante los primeros días en la granja, acapararon la atención de la prensa y los medios como ‘Time’.

El espectáculo ‘ayudó’ a que la vida le ganara a la muerte

“Teníamos todo lo que queríamos, todo dentro de los límites de nuestro conocimiento e imaginación. Nos trataron como princesas. Fuimos el centro de atención”, dijeron las hermanas en su libro de memorias ‘We were five’.

Para 1943, cuando ellas tenían nueve años, el padre de las Dionne se cansó del abuso y deslegitimó a las autoridades. De acuerdo con los medios del momento, acusó al gobierno de explotarlas económicamente.

Logró que se le devolviera la custodia.

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Se ‘cierra el telón’ de las quintillizas

No nos trataron como niñas

Las quintillizas vivieron gran parte de la adolescencia en la casa de sus padres. No obstante, según revelaron tiempo después, fueron objeto de malos tratos por parte de sus progenitores.

“No nos trataron como niñas. Éramos sus sirvientes, esclavos. No era humano”, confesó Anette, una de las quintillizas, en charla con ‘The New York Times’.

Cuando llegaron a la mayoría de edad se fueron de la casa de sus padres y reclamaron el dinero del fideicomiso.

Emilie, con solo 20 años, murió por una epilepsia. Marie falleció a los 35 años.

Las tres restantes interpusieron una demanda en contra del gobierno y lograron una indemnización de 4 millones de dólares canadienses (más de 12 mil millones de pesos colombianos bajo el cambio actual), según ‘New York Post’.

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En 2001, Yvonne perdió la vida por un cáncer y dejó a sus dos hermanas, Annete y Cécile.

Ellas viven en la actualidad en Canadá. Tienen 87 años.

Parte de sus memorias reposan en el Callander Bay Heritage Museum. Solo que ahora no son ellas las protagonistas en carne y hueso: las imágenes e ilustraciones muestran su vida.

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