Yves Saint Laurent, de casa de modas a museo

Yves Saint Laurent, de casa de modas a museo

El modisto falleció en el 2008 y su legado perdura con la reciente apertura de dos museos.

Yves Saint Laurent, diseñador francés

Yves Saint Laurent aparece en esta imagen en su estudio, era un visionario.

Foto:

Museo Yves Saint Laurent

24 de diciembre 2017 , 01:45 a.m.

“Si Chanel le dio la libertad a las mujeres, tu les has dado el poder”. La afirmación es de Pierre Bergé, quien no solo fue el compañero sentimental por más de cincuenta años del diseñador Yves Saint Laurent, sino además el artífice detrás del genio de la moda del siglo XX, cuyo palmarés se encuentra ahora en dos museos consagrados a su legado: uno en París (Francia) y otro en Marrakech (Marruecos).

Bergé se refería, claro, al poder de vestirse como ellas desearan –hoy parece un incuestionable, pero a finales de los años 60 y comienzos de los 70, no lo era– y también al poder de liberarse de esquemas impuestos y restrictivos, pues Saint Laurent, a la vez que diseñador, era un visionario que comprendió que la moda no solo podía sino que debía acompañar el proceso de emancipación femenina y que ninguna prenda debía estar reservada al uso masculino, como sucedía hasta entonces.

Con esa certeza –y tan solo cinco años después de haber abierto su propia casa de modas (1961), tras haber sido removido de la dirección artística de Dior– sorprendió con un gesto del todo transgresor en su colección otoño-invierno de 1966: creó el primer esmoquin para mujer, en lana y satín de seda en el cuello y la solapa. Y si optó por estos materiales fue para resignificar un traje que desde 1880 había sido privilegio de los hombres. Así que cuando Saint Laurent lo ajustó a las formas femeninas, les atribuyó a ellas el derecho, hasta entonces negado, de llevar pantalón y, por supuesto, el de fumar.

Pues bien, ese primer esmoquin de 1966 es precisamente el que da la bienvenida a las salas del Museo Yves Saint Laurent de París, donde funcionó durante treinta años su casa de modas. Junto a este esmoquin reposan otras tres prendas icónicas que definieron el estilo Saint Laurent y que encarnan el paso del guardarropa masculino al femenino: el ‘jumpsuit’ (1968), inspirado en las combinaciones de aviadores y paracaidistas; el ‘trench-coat’ (1976), que partió del abrigo impermeable de los oficiales del ejército inglés, y la sahariana (1969), inspirada en el uniforme de los misioneros que llegaban a África, y que es también un homenaje a Orán, la ciudad de Argelia que lo vio nacer en 1936.

Cada una significó a su modo una ruptura en la forma de concebir la alta costura, pues él puso a circular en las más altas cimas de la sociedad de la época prendas que habitualmente eran ropa de trabajo, precisamente por su practicidad y comodidad, pero introduciéndoles siempre acabados y sellos de feminidad.

A lo que se sumó la apertura en 1966 de su propia ‘boutique’: Saint Laurent Rive Gauche, tras darse cuenta de que no solo las mujeres afortunadas deseaban vestirse de manera elegante a precios asequibles. Así se convirtió en el primer diseñador no solo con casa de moda –en la que recibía a las clientas más adineradas–, sino también con una tienda de ‘prêt-à-porter’, la cual no era concebida como un derivado de bajo costo de la alta costura, sino que él mismo concibió una línea entera de prendas para la venta.

El recorrido

Se continúa con la sección Historia de una colección. “En esta sala se presenta una selección de vestidos de su primera colección (1962) repartidos en trajes de día, de coctel y de noche, y justo en el muro que se encuentra en frente de ellos, se puede ver documentación de la forma como se creó y articuló”, explica Olivier Flaviano, director del museo. “Y como curiosidad, las fotografías de cómo se preparó esta colección, tomadas por Pierre Boulat, para la revista ‘Life’ ”, dice Aurélie Samuel, directora de colecciones del museo.

Las piezas de esta sala rotarán cada seis meses,
pues el hecho de que este lugar tenga el estatus de museo significa que sus colecciones son “inalienables y que quedaron inscritas en un inventario reglamentado por el Ministerio de Cultura de Francia y que por ello deben ser almacenadas con los más altos estándares de conservación”, explica Samuel.

Fue Bergé precisamente quien se empeñó en que desde el comienzo este lugar obtuviera la categoría de museo, pues contaba con una colección de cinco mil vestidos, cien mil croquis y mucho más objetos. Sin embargo, la idea de abrir un museo que albergara todo el legado de Saint Laurent había surgido hacia 1964, cuando Saint Laurent y Bergé se dieron cuenta de que estaban construyendo una obra.

Ahí comenzaron a almacenar, en una época en la que las demás casas de moda tenían la costumbre de vender o tirar los prototipos; es decir, los modelos que se presentaban en los desfiles. De ellos se conservan al menos 905.

Más tarde, empezaron a incluir en los ganchos de las prendas un papelito con una letra ‘M’, que significaba que esa pieza debía almacenarse con especial cuidado, porque más tarde iría a un futuro museo.

Salas de culto

La sala siguiente es un verdadero altar de la moda, que lleva el nombre de Exotismos y que hace referencia a los múltiples lugares que inspiraron las creaciones de Saint Laurent. Por ejemplo, la capa bugambilias, inspirada en estas flores típicas del Jardín Majorelle, de Marrakech, pues este era uno de sus lugares favoritos, por lo que acudía allí, sin falta, dos veces al año a diseñar los croquis de sus colecciones. Una de las particularidades de esta sala es que hay música de fondo, ya que Saint Laurent fue el primer diseñador que incluyó música en sus desfiles. Es solo hasta 1976, que él cambia de locación e instala una pasarela, tal como se conoce hoy, en el Hotel Intercontinental de París, para convertirla en un verdadero ‘show’.

La visita se continúa en la sala Homenaje a la moda, que cuenta con un aire sublime gracias a la voz de María Callas y a una serie de vestidos que revelan la historia de la moda a través de los ojos y los trajes de Saint Laurent, como vestidos medievales de decorados bizantinos y bordados inspirados en técnicas orfebres.

Allí también se encuentra Corazón, una joya fetiche del modisto, creada para la primera colección y que Saint Laurent decidió que lucirían solamente sus modelos favoritas.

El siguiente espacio es el lugar en el que tenía lugar la creación: el estudio de Yves Saint Laurent, que se preservó intacto desde que se retiró en 2002, hasta la apertura del museo.

En los desfiles de alta costura de la época, el gran final era para el traje de novia; en este museo, hicieron un leve cambio: al traje blanco lo dejaron como penúltima pieza y le dieron el cierre a las colecciones inspiradas en grandes artistas, como Mondrian (1965), Picasso (1979), Matisse (1980) y Van Gogh (1988). La razón se halla en el hecho de que Saint Laurent interpretó las obras de estos grandes maestros para sublimar el cuerpo de la mujer, pues ella siempre estuvo en el centro de sus intereses estéticos, creativos y sociales, no en vano afirmó al final de su carrera: “Participé en la transformación de mi época. Lo hice con prendas, lo cual es seguramente menos importante que la música, la arquitectura, la pintura… pero en cualquier caso lo hice”.

Un segundo museo para Yves

En un principio, Bergé consideró que el Museo Yves Saint Laurent debía instalarse en Marrakech, pues es allí donde reposan las cenizas del diseñador. Además ese era el lugar en el que elaboraba los primeros croquis de sus modelos y donde la pareja pasó sus épocas más felices.

Pero la colección era tan extensa y el legado tan amplio que Bergé decidió hacer dos museos en honor a Yves, uno en París y el otro en Marrakech (inaugurados con algunos días de diferencia). Para este último se construyó un edificio nuevo con vocación también de centro cultural, pues cuenta con un espacio de 400 metros cuadrados de exposición permanente para la obra de Saint Laurent, más una sala de exposición temporal, una biblioteca con más de cinco mil obras y un auditorio de 150 plazas.

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Especial Para EL TIEMPO
París
En Twitter: @MelissaSerrato

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