Abrazos en cartas, un apoyo en tiempos difíciles

Abrazos en cartas, un apoyo en tiempos difíciles

La idea de enviarles cartas a los profesionales de la salud creció a nivel nacional.

abrazos en cartas

No solo médicos sino también el personal de apoyo de las clínicas fue destinatario de cartas de abrazos.

Foto:

Archivo particular

Por: Karen Parrado - Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO
19 de abril 2020 , 12:51 a.m.

Ya lo expresaba Juan Gabriel en ese clásico desgarrador que es Abrázame muy fuerte: “Abrázame que el tiempo pasa y él nunca perdona. Ha hecho estragos en mi gente como en mi persona”. Ese gesto sencillo y potente que es el abrazo fue lo que motivó a Natalia López, en Medellín, a impulsar una idea que abrazara a quienes han tenido que atender la emergencia sanitaria causada por la covid-19.

Después de escuchar de una prima en Milán el panorama desolador de Italia con la expansión del coronavirus , y luego de que una conocida suya en Colombia le contara que tenía un familiar contagiado por el virus, Natalia decidió hacer algo concreto con ese sentimiento de solidaridad que empezó a inquietarla. Algo para acompañar a las personas que trataban con el virus frente a frente.

“Hablé con un par de amigas de la oficina, del colegio, con algunos familiares. Les dije: ‘¿Ustedes escribirían?’. Me dijeron que sí, y así nació esto, escribiéndoles a médicos y a pacientes”, cuenta

Entonces creó un correo, abrazosencartas@gmail.com, una imagen gráfica para promocionar la idea y compartió un mensaje por medio de WhatsApp. Después de eso, todo se disparó. “¡No te imaginás! –dice–. Ni siquiera dimensioné lo que pasaría. En cuestión de 24 horas ya tenía más de 100 cartas, solo por haber enviado la idea a través de WhatsApp, ni siquiera lo había publicado en redes”, cuenta emocionada.

La idea creció exponencialmente cuando llegó a redes sociales y fue ‘reposteada’ por cientos de perfiles. Mientras los abrazos viajaban digitalmente, Natalia empezó a contactarse con clínicas y hospitales de Medellín para imprimir y entregar las cartas que ya estaban llegando al correo. Hablar con estas instituciones le permitió ver que los abrazos también eran justos para aquellas personas no tan visibles, como los médicos o enfermeros: vigilantes, personal de aseo, funcionarios administrativos de salud...

“Empezaron a escribirme personas de otras ciudades: de Manizales, Tuluá, Barranquilla, Bogotá, Cali, diciendo: ‘Venga, yo soy médico y quiero llevar a mi hospital las cartas porque todos estamos teniendo temor’. Al principio era temor, ahora hay unos que se están sintiendo discriminados”, relata.

Algunas de las cartas que llegan al correo creado por Natalia son fotografías de papeles escritos a mano; otras, fotografías de dibujos, también hay textos escritos en el cuerpo del correo. Todos tienen un tono cálido con el que las palabras parecen expandirse en el vacío que dejó el confinamiento por la pandemia.

“Querido amigo, sí, vos que andás de aquí para allá o que te quedás sentado en un mismo lugar haciendo tus labores. Te escribo para decirte que la labor de celar, en el amplio sentido de la palabra, es un acto humano por naturaleza; celamos todo lo que queremos y protegemos, es casi instintivo en nosotros. Así que gracias, gracias por celarnos y por querernos”, comienza una de las cartas enviadas al correo por “algún ciudadano de Medellín”, y dirigida a un celador en un centro médico.

Otros textos mandan ánimo, admiración y agradecimiento a los médicos, camilleros, enfermeros, cocineros y personal de aseo de los hospitales. También envían energía vital para que llegue hasta el cuerpo de un paciente contagiado con el virus, otros cuentan anécdotas de su vida en cuarentena solo para darles gracias a aquellos que permiten su tranquilidad hogareña, otros elevan oraciones.

“Ellos no están acostumbrados a que uno les agradezca, y son palabras corticas, pero yo sí siento que sacándoles una sonrisa les estamos ayudando inmensamente, porque ellos están teniendo sus propias batallas personales, alejados de sus familias, con el temor que deben sentir cuando atiende un paciente”, sostiene Natalia, quien ya ha recibido 256 cartas que ha distribuido en cerca de diez centros hospitalarios de Colombia, entre ellos la Clínica Cardiovascular de Medellín; la Clínica María Ángel, en Tuluá; la Clínica San Jorge, en Pereira; la Clinica San Marcel, en Manizales; Metrosalud y Cardiovid.

KAREN PARRADO
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO

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