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Le dijeron que no volvería a hablar y acaba de entrar a la universidad
Johanna Belén Mena

Johanna Belén Mena, de 20 años, fue diagnosticada con muerte cerebral cuando tenía 6 meses de nacida.

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Instagram: @unavidaensilladeruedas

Le dijeron que no volvería a hablar y acaba de entrar a la universidad

“Si se quiere se puede, y, si no se puede, se sigue igual”, comenta Johanna Mena.

Cuando era tan solo una bebé de seis meses, Johanna Belén Mena, oriunda del departamento argentino de La Matanza, sufrió un grave cuadro de bronquiolitis.

Los médicos descubrieron que la menor tenía una particularidad.

Se detectó que no se estaba desarrollando con normalidad, pues, según informó el medio ‘El Clarín’, notaron que su cabeza se inclinaba hacia un costado y no respondía a determinados estímulos. Era posible, incluso, que no desarrollara capacidades suficientes para comunicarse.

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Fue enviada al hospital pediátrico Garrahan. Al realizarle un estudio de alta complejidad descubrieron que padecía una parálisis cerebral, la cual afectaba sus piernas y sus brazos.

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“A mis papás les dijeron que iba a ser un vegetal y que yo nunca iba a ser conciente de lo que les decía; pero ellos se daban cuenta que yo les hablaba cosas lógicas. Si bien les recomendaban que me mandaran a una escuela especial, con autorización de otro doctor apostaron que asistiera a una escuela tradicional”, comentó la joven, quien en la actualidad tiene 20 años.

A pesar de las adversidades, Johanna desarrolló una vida normal y pudo cumplir su sueño: estudiar una licenciatura en nutrición de la Universidad de la Matanza (UNLaM).

Cuando comenzó a crecer, la joven notaba que era diferente al resto de los niños, inicialmente porque debía estar en silla de ruedas todo el tiempo ante sus limitaciones de movilidad.

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Mónica Dávila, madre de Johanna, contó cómo fue para ella tener que explicarle a su hija las diferencias con los demás niños. “Me costó cuando me enteré, lo sufri y llore porque no sabía cómo iba a vivir la situación. No sabía cómo enfrentar todo porque para mí era un mundo nuevo, pero me dije a mí misma que iba a poder. Una terapeuta de Joha me dijo que si miraba para los costado habría gente me iba a mirar raro y yo era la que iba a decidir si me quedaba en mi casa o seguía adelante”.

Ambas, con fortaleza, decidieron optar por la segunda opción.

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La niñez de Johanna fue complicada, pues los niños no sabían cómo tratarla, “Una mamá le decía a su hijo que no se juntara conmigo y hacía lo posible por alejarlo de mi grupo”, comentó.

“Mis compañeros me decían ‘nerda’, murmuraban a mis espaldas, me dejaban sola y hacían chistes sobre mi discapacidad, además se reían de mí cuando les decía que quería estudiar nutrición”, recordó la joven.

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Ella guarda las memorias de aquella etapa en un ‘espacio penumbroso’: fue muy doloroso, pero, según dijo, la ayudó a crecer y a ser más fuerte.

“Cuando cuento sobre el bullying que me hacían mis compañeros, me dicen ‘ya se les va a devolver’, y yo les digo que no, que ojalá nadie les haga lo que me hicieron a mi. Aunque a la vez, sufrirlo me demostró que podía superar muchas cosas y seguir. Así es la vida y no sólo para el que tiene una discapacidad”, puntualizó la joven.

Pese a las pocas expectativas que tenían los doctores con respecto a su salud y capacidades (pronosticaron, por ejemplo, que tendría la posibilidad de comunicarse con nadie), Johanna ha podido continuar con su vida y ha logrado superar los obstáculos del camino.

Sus esfuerzos se vieron reflejados en sus estudios, pues afirmó que se destacaba por su inteligencia y compromiso con las actividades académicas en el colegio.

Sus altas calificaciones le valieron una entrada a la UNLaM, institución académica en la que también se destaca por su aplicación e inteligencia.

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“Quiero tatuarme la palabra 'Resiliencia’”, indicó. Esta palabra hace referencia a la capacidad de una persona para superar las adversidades.

En la actualidad ella está comprometida con sus estudios. Le gusta leer a Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

Además, aseguró ser fiel seguidora de Magalí Tajes, una escritora, comediante y psicóloga argentina que usa las redes sociales como canal para conectarse con sus seguidores.

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Vale decir que Johanna también ha impulsado su vida mediante sus redes sociales. En las diversas plataformas comparte mensajes de superación e intenta motivar a más personas que estén pasando por situaciones similares a la suya.

“Si se quiere se puede, y si no se puede se sigue igual", concluyó.

Johanna es una universitaria ejemplar que rompió todos los pronósticos y no se ha detenido en el cumplimiento de sus propósitos.

Le dijeron que no podría hablar. Bueno: ha hecho mucho más que eso.

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