Los amigos que disfrutan del fútbol en señas necesitan de su ayuda

Los amigos que disfrutan del fútbol en señas necesitan de su ayuda

César Daza le cuenta qué ha pasado tras hacerse viral con su historia en los medios y redes.

El sordociego que siente el fútbol con las manosJosé Richard Gallego, hincha de Millonarios, logró desarrollar junto a César Daza, hincha de Santa Fe, un sistema de señas para poder experimentar la fiesta del fútbol. EL TIEMPO lo acompañó en su primera visita al estadio El Campín.
César Daza, gente bacana

Diana Ravelo/ EL TIEMPO

09 de septiembre 2018 , 06:38 p.m.

César Daza puede transformar el silencio en melodía. A través de sus gestos, sus saltos y sus contoneos, es capaz de convertir su cuerpo en un apasionado instrumento musical que sólo descifran, disfrutan y entienden aquellos a los que el destino obligó a vivir en un mundo donde los sonidos no existen.

La escena se ve cada domingo en la Iglesia el Lugar de Su Presencia de Bogotá. Allí, César es el encargado de traducir el culto a lengua de señas para al menos 20 personas sordas que asisten al lugar. Pero no sólo traduce el mensaje del pastor. También los sonidos de cada instrumento y, con su cuerpo, el ritmo que lleva la música. Y realmente funciona. Sus interlocutores bailan perfectamente acompasados con la música que está sonando.

José Richard y César Daza

‘Somos los más parces’, se dicen José Richard (izq.) y César (der.).

Foto:

Hernando Banquez / EL TIEMPO

César lo disfruta. Es su vocación. Encontrada, como dice su esposa Ángela Moore, gracias a una ‘Dios-cidencia’. Porque seis años atrás, dedicar su vida a servir a la población de personas sordas era lo último que pasaba por la cabeza de este administrador de empresas de 41 años, hincha de Santa Fe, barba abundante y cabello escaso, por no decir inexistente.

“Pero un día vi cuando una persona sorda y ciega se comunicaba con su guía intérprete. Me impresionó y sentí una necesidad tremenda de aprender lengua de señas y el destino quiso que me llegara el correo de una amiga donde me invitaba a un taller sobre el tema. Lo tomé y le metí la ficha. Estudiaba todos los días, todo el tiempo”, narra.

Había un tema que lo obsesionaba: la inclusión. La apertura de puertas educativas y laborales para la población sorda en el país. Consideró que la mejor forma de hacerlo era a través de una fundación. Y por ello, en 2015, creó junto a su esposa Ángela la fundación Sin Límites SC.

Y fue a través de Sin Límites que llegó un nuevo punto de giro en su vida. Uno que le hizo desempolvar su olvidada pasión por el fútbol para unirla con su nueva vocación. Todo alrededor de José Richard, un sordociego que se transformó en su mejor amigo, casi en su hermano.

El fútbol, la fama, la realidad

En 2017 César, hincha de Santa Fe, subió un video en el que le narraba en lenguaje de señas un partido de fútbol a José Richard, fanático de Millonarios. Gracias a las dinámicas de las redes sociales, las imágenes se viralizaron y la historia trascendió. Ambos se transformaron, el año pasado, en símbolo de la convivencia ideal que debe haber en el más bello de los deportes.

Un hincha del equipo rojo de Bogotá ayudando al de su más acérrimo rival a entender el fútbol desde el tacto, desde el movimiento sutil de las manos. La imagen, poderosa en tiempos de violencia deportiva, se convirtió en ejemplo para los aficionados.

“Llegaron muchos reconocimientos, premios y fama. Incluso, cuando vamos a un centro comercial con José Richard nos piden fotos”, afirma. Ángela corrobora eso. Jamás imaginó verse en televisión, en periódicos del país y extranjeros y hasta como tendencia en las redes sociales.

Qué privilegio interpretarle el Pardito Colombia vs Perú a mi amigo sordociego!!!

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“Nunca me imaginé todo esto. Pero sé de la dedicación de César y de su capacidad, de su sentido visionario. Cuando se publicó el primer video presentíamos lo que sucedería. Y claro, hemos sacrificado muchas cosas: tiempo familiar, viajes, y descanso. Pero la obra tiene que dar frutos”, dice la mujer con la que César comparte su hogar hace tres años y con la que tienen una hija de cuatro meses: Isabella.

Esa pequeña fue también producto de la persistencia. De no dejarse derrumbar ni en los momentos más complicados, más duros. Porque ambos coinciden en algo: los premios, las publicaciones en los medios y , en especial los ‘me gusta’ en las redes sociales no significan nada a la hora de abrirles el corazón a los empresarios. Son muy pocos quienes creen en la inclusión laboral de las personas sordas.

Desde que inició la fundación, en 2015, han dado empleo directo a muchas personas sordas, pero tan solo 20 han sido recibidas como trabajadores. César atribuye eso a la falta de contactos clave en las grandes compañías. Y, asegura, es una tarea que deberá fortalecer en el futuro inmediato porque tiene claro que “los likes y la fama no abren puertas”.

La familia incluyente

Pero esa no ha sido la peor dificultad. Hoy, Ángela recuerda los que quizá fueron los tiempos más oscuros desde que en 2015 comenzó esta nueva vida en medio de quienes viven en un mundo silencioso. Días en los que el sueño de tener hijos parecía imposible.

“Antes de Isabella, tuvimos dos pérdidas. Una fue un aborto espontáneo y el otro un embarazo ectópico. Son situaciones difíciles donde nos cuestionábamos por qué sucedía eso con nosotros precisamente mientras más estábamos ayudando a las personas. No es fácil que no tambalee la fe en ese momento”, recuerda.

Pero Isabella llegó en el momento preciso. No antes. No después. Fue la reafirmación de la vocación. La energía necesaria para volver con más ímpetu a la batalla por la inclusión de las personas sordas. Pero no solo eso, fue la inspiración para el siguiente paso: llevar la vocación a la vida del hogar.

“Mi sueño es adoptar a un hijo. Pero que sea sordo. Creo que estamos listos y somos aptos para hacerlo. Y en el Icbf hay muchos niños que nadie adopta. Así que ese será el siguiente paso”, explica.

Pero no solo será adoptarla. Sino adaptar la vida a ese nuevo integrante de la familia. Cuando el niño sordo esté en casa, no se hablará, no habrá sonidos. Toda la comunicación se hará desde las señales del silencio.

César Daza

César, durante una traducción en la iglesia El Lugar de Su presencia de Bogotá.

Foto:

Diana Ravelo/EL TIEMPO

Epílogo: la danza

A las 6:15 pm. comienzan a llegar, guiados siempre por César. Son los más puntuales, los más organizados. Todos los observan mientras avanzan hacia el lugar de la congregación entre movimientos y sonrisas. Lentamente, entran al auditorio principal de la iglesia El Lugar de Su Presencia.

Allí tienen reservada una zona especial, acondicionada con una tarima donde semana a semana los traductores de señas se turnan para transmitir la música y el sermón.

Suena la música. Una milésima de personas cierran sus ojos y empieza a cantar. Ellos, no. Tienen sus ojos abiertos, atentos a cada canción expresada en señas. Como quien sigue una coreografía, ellos se unen a la melodía que suena en el lugar resignificando la música, haciendo de cada acorde y palabra de la canción un movimiento con sus manos y pies.

Al final de la reunión, César termina haciendo las veces de actor, pues debe sacar lo mejor de sí para expresarles con sus gestos los ritmos de cada canción. Es bailarín, haciendo que con los movimientos de su cuerpo ellos puedan sentir la música. Es amigo, escuchándolos y aconsejándolos desde el primer momento y es maestro, pues les va contando el tema de la charla de la noche hasta llevarlos a una profunda reflexión.

Es que, al final, su lema es que cada uno de ellos se imagine que hay un Dios que los entiende, que les habla y los comprende en lengua de señas.

¿Desea apoyar esta obra?

El próximo cinco de octubre la fundación Sin límites, liderada por César Daza, organizará una fiesta para conseguirle una casa a su amigo José Richard . Esta es una buena oportunidad para conocer de cerca esta obra y aportar a su trabajo. 

El evento contará con la participación de Pipe Bueno, Greeicy Rendón, Orquesta la 33, Freddy Beltrán, Juanse de La Voz Kids y Dr Méndez. Con sus aportes comprando una de las boletas se hará realidad el sueño de tener un hogar para José Richard. 

Gente bacana

César termina haciendo las veces de actor, pues debe sacar lo mejor de sí para expresarles con sus gestos los ritmos de cada canción.

Foto:

César Daza

RAFAEL QUINTERO CERÓN
ELTIEMPO.COM
@TheFugazi

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