Contar, agradecer y seguir: el esfuerzo tras los grandes reportajes

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Investigación, inspiración e innovación, palabras que definen a la Unidad de Datos de EL TIEMPO.

Premio Gabo

Abrazo de los integrantes de Venezuela a la Fuga cuando conocieron la noticia de que ganaron el Premio Gabo a Mejor Cobertura

Foto:

David Estrada / FNPI

Por: Ginna Morelo
02 de diciembre 2018 , 11:21 a.m.

Buscar la mejor narración para darles vida a los números es el periodismo que practicamos en la Unidad de Datos del diario EL TIEMPO desde hace cinco años, pero no es el único. Planear con sentido y humanidad, reportear en campo, explicarles a las audiencias, explorar con creatividad las historias y colaborar con otros contribuyen al sello que promovemos: Historias + Datos.

Mi apuesta comenzó el 13 de enero de 2014, cuando acepté la invitación de Andrés Mompotes, subdirector de Información, para darle vida a un proyecto digital que para mí, en esencia, es volver al origen: hacer periodismo en profundidad, pero usando lo mejor de las tecnologías para comunicar. Privilegiar la historia por encima de la sofisticación de la técnica en tiempos de ruidosa irrupción digital fue el reto desde el día cero.

El mejor ejemplo para intentar explicar con respeto, humildad, pero también con orgullo, lo que un grupo de periodistas de asombro inacabado hacemos desde la Unidad y con otros es la ambiciosa cobertura de la migración venezolana que atraviesa el continente física y emocionalmente y nos plantea desafíos tanto a los ciudadanos como a los gobiernos de la región.

Ginna Morelo

Ginna Morelo sostiene la certificación que la reconoce como la periodista del año 2018, otorgado por el Premio Simón Bolívar.

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Cortesía del Premio Simón Bolívar

El reportaje final lo bautizamos con un título crítico, ‘Venezuela a la fuga’. Surgió como una pregunta ante la imagen de esos migrantes que arrastran sus maletas desde la terminal de transportes de Bogotá hasta la estación de TransMilenio El Tiempo-Maloka, todos los días desde hace más de un año.

Se cocinó tras conocer a las periodistas Luz Mely Reyes y Laura Weffer, de Efecto Cocuyo, en una reunión de trabajo en Bogotá; con ellas tejimos una alianza de trabajo colaborativo que derivó en un equipo de 27 personas. Fue posible por una beca autogestionada ante el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys) y gracias a lo aprendido en Consejo de Redacción, organización que promueve el periodismo de investigación en Colombia. Y, finalmente, se materializó de la mano de dos jóvenes: Sara Castillejo, creativa digital y periodista de datos, y Diego Pérez, realizador audiovisual del documental ‘Los sueños a veces duelen’, quienes pasaron por la Escuela de Periodismo Multimedia de EL TIEMPO y lo han dado todo y más.

Equipo de Venezuela a la Fuga en El Tiempo

Equipo de Venezuela a la Fuga en la redacción de El Tiempo la madrugada que se publicó el reportaje: Ginna Morelo, Diego Pérez y Sara Castillejo.

Foto:

Cortesía de Ginna Morelo

Cada etapa de este proyecto obedece a las lecciones de los maestros que nos inspiran. La mejor de todas es reportear con los cinco sentidos, como lo enseñó Ryzard Kapuscinski y quienes recorrimos Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, frontera con Brasil, Argentina, Bolivia y México así lo hicimos. Anduvimos más de 5.000 kilómetros en busca de los migrantes que sí importan. A la fecha del reportaje, 1’500.000 venezolanos habían salido de su país debido a la crisis humanitaria.

¿Cómo llegamos a ellos? A través de los grupos de WhatsApp que, como red básica, abrieron para comunicarse peligros, recomendaciones, costos de los viajes. Así conocimos a la enfermera Naycore Gallango, quien de Valencia se fue a Lima; a la familia conformada por Manuel, Yaso y Thiago, que migraron de Caracas a Buenos Aires, y a los familiares de quienes naufragaron tratando de atravesar el Caribe para llegar a Curazao con una sola certeza: el pasaporte a la muerte. Con ellos caminamos, montamos en autobús y en avión, nos quebramos y nos enfurecimos porque lo único que podíamos hacer por ellos era contar sus dramas.

nos quebramos y nos enfurecimos porque lo único que podíamos hacer por ellos era contar sus dramas

Todos los reporteros nos encontramos de frente con injusticias demasiado ruidosas a lo largo de esta cobertura, como el hecho de que los migrantes salen sin suficiente dinero para enfrentar recorridos costosos o que la xenofobia hiere y galopa campante por la región. En la terminal de transportes en Tulcán (Ecuador), un empleado no les quiso prestar el baño a los venezolanos; en los buses de TransMilenio, algunos colombianos desaprueban con sus miradas que hombres, mujeres y niños del país vecino pidan unas monedas para comer; en Lima, los pacientes de una clínica exigen no ser atendidos por enfermeras venezolanas.

La información obtenida fue tanta que vendrían los desafíos de edición, composición y comunicación. Un diseño digital con una perspectiva intimista, creado en una plataforma de código abierto producto de tres semanas de trabajo dedicado, creativo, ansioso y en silencio, en un rincón de una enorme y bullosa redacción. Días también habitados por la presión de frases escépticas e incrédulas de quienes temieron al sueño de hacer el primer documental de largo aliento en un diario tradicional. Hoy, el documental es la pieza más vista en el canal de YouTube de EL TIEMPO en 2018, demostrando que el medio converge hacia nuevos lenguajes y se transforma.

Cuando hicimos clic el 5 de marzo a las 3 de la madrugada, Sara Castillejo y yo nos miramos las caras cansadas. Ella creía que habíamos terminado, cuando yo sabía que apenas sería el comienzo de una cobertura que se extendió todo el año hacia otras piezas multimediales, para crear en el diario una agenda migratoria con espacio propio: ‘Expulsados’.

Acompañamos a los que huyen, pero sabíamos que era necesario entrar para escuchar a los que se quedaron en Venezuela. Concebimos entonces ‘Caracas sin filtro’ y ‘Los Resistentes’, para acercarnos más al foco del problema que se vive en el país.

Hacerlo implicó asumir riesgos que fueron minimizados gracias a las lecciones de los amigos que me orientaron y me hicieron aprender un libreto para poder hacer un trabajo con menos riesgo: Uno, no te identifiques en migración como periodista; dos, no enseñes tu carné de prensa a ningún hombre uniformado en las calles de Caracas; tres, no hagas fotografías ni videos en esta lista de sectores que te vamos a pasar, porque son peligrosos.

También buscamos a los que atraviesan las fronteras y publicamos el reportaje ‘Por los caminos verdes’. Y con el realizador audiovisual Juan David Jaimes hicimos el segundo documental, ‘Regreso al país que se muere’, en el que Naycore retorna con dolor a Valencia.

‘Venezuela a la fuga’, el gran reportaje que inauguró este cubrimiento que aún continúa, fue galardonado con el Premio Gabo en la categoría Cobertura, y el Digital Media Latam lo reconoció como mejor visualización de datos. Estos reportajes y otros que se publicaron en 2018, así como el liderazgo en otros proyectos, desembocaron en la decisión del jurado del Premio Simón Bolívar de otorgarme la distinción como Periodista del Año.

Otros reportajes de este año de la Unidad de Datos
  1. Premio a la Periodista del Año 2018 Palabras del jurado del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar: “Ginna suma la habilidad para tender puentes entre medios grandes y pequeños, entre equipos regionales y transnacionales, que ayudan a potenciar las historias [...] al elegir a Ginna Morelo como periodista del año, estamos premiando a la reportera, editora, productora y maestra capaz de llamar a la calma aunque ella sea el ciclón”. 
  2. Premio Gabo, categoría cobertura Justificación del jurado: “Los reporteros de El Tiempo (Colombia) y de Efecto Cocuyo (Venezuela) siguen a los migrantes a lo largo de miles de kilómetros. Cubren la angustia al momento de la partida, los peligros de las diferentes rutas de huida y el reto de volver a empezar con trabajos precarios en diversos destinos [...] Muestran un país que se vacía lentamente y la incertidumbre de los que permanecen”. 
  3. Para ser premiado en el Wan-Ifra ‘Venezuela a la Fuga’ demostró excelencia en el diseño, uso y claridad de información reflejada en infografías. Además, cumplió con los criterios de creatividad e impacto visual, así como con la efectividad en los servicios móviles.
    * El primer lugar fue compartido con el trabajo ‘La guerra de Brasil’, de ‘O Globo’. 

Soy de las que creen que los premios son alegrías momentáneas que llegan después del verso de Benedetti:

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda...


Hay que abrazarlos y dejarlos ir para seguir haciendo periodismo, lo que defino como andar con el otro para encontrarme, para encontrarnos.


Ginna Morelo
Editora de la Unidad de Datos
Twitter: @ginnamorelo

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