El desplome de Harvey Weinstein, el ‘titán’ de Hollywood

El desplome de Harvey Weinstein, el ‘titán’ de Hollywood

Si es hallado culpable, puede terminar su vida en la cárcel por acoso, violación y maltrato.

Harvey Weinstein

El productor Harvey Weinstein llegó a la sala de audiencias en Nueva York con un andador por una cirugía reciente.

Foto:

Justin Lane. EFE

Por: Simón Granja Matias
18 de enero 2020 , 10:04 p.m.

Febrero de 2013. Una mujer se encontró con Harvey Weinstein en un festival de cine de Hollywood; horas después de ese encuentro, el hombre apareció en su habitación de hotel, entró y la violó. Luego la amenazó de muerte. Un día después, según revela ‘The New York Times’, Weinstein conoció a otra mujer en un restaurante de un hotel en el oeste de Los Ángeles y la invitó a su habitación. La agarró a la fuerza, la encerró en el baño y se masturbó.

Estas dos nuevas denuncias presentadas por fiscales en Los Ángeles se conocieron pocas horas después de que Weinstein entrara cojeando con un andador a una sala de audiencias en Nueva York en la víspera de su tan esperado juicio por acusaciones de violación, el pasado lunes 6 de enero.

Las últimas dos denuncias se suman a las más de 80 que recaen sobre Weinstein. Por lo pronto, prevalecerá el juicio en Manhattan, y luego enfrentará otro en Los Ángeles. De esta última ciudad, ninguna de las mujeres ha sido identificada públicamente; sin embargo, la fiscal del distrito del condado de L. A., Jackie Lacey, dijo que Weinstein ha sido acusado de delitos graves y que de ser declarado culpable, podría enfrentar una pena de hasta 28 años de prisión.

La última noticia que se tuvo sobre el juicio fue cuando este viernes se decidió quiénes serán los 12 jurados. Este proceso no estuvo ajeno a la polémica que ha rodeado este caso.

El jueves se habían presentado unas 200 personas para someterse a la parte ‘tradicional’ de la selección con interrogatorios de ambas partes, pero a primera hora más de 60 fueron descartadas, entre estas la modelo Gigi Hadid. Al parecer, la fiscalía y la defensa se pusieron de acuerdo de antemano para descartar a la modelo de 24 años como jurado del proceso. Una de las razones obedeció a que conocía a Weinstein y a personas que podrían ser mencionadas, como la actriz Salma Hayek.

Una vez anunciaron los jurados, los fiscales denunciaron que de los 12 elegidos, la mitad son hombres blancos. Un séptimo es un hombre negro. Los cinco restantes son mujeres. Pero los fiscales habían planteado un problema. Durante un tiempo, el panel no tuvo mujeres blancas, a pesar de que la mayoría de los acusadores de Weinstein son mujeres blancas. Al final, solo dos mujeres blancas fueron seleccionadas.

Sobre el tema, el juez James Burke –quien lleva el caso– se pronunció. “Este juicio no es un referéndum sobre el movimiento #MeToo”, dijo a los jurados potenciales. “Deben decidir en este caso con base en la evidencia”, agregó.

Un juicio mediático

El panorama para el productor es oscuro, como lo fue su pasado. Desde que estalló la historia de Weinstein hace más de dos años se han descubierto cada vez más casos, y surgen más acusaciones de agresiones sexuales que se remontan a, incluso, décadas atrás. El impacto de este caso ha sido mundial; fue sin duda el impulsor para que el movimiento #MeToo tomara mayor fuerza y se convirtiera en una tendencia que permite que miles de mujeres denuncien casos de violencia sexual en todas sus formas de los que han sido víctimas.

El movimiento ha expuesto a hombres poderosos, magnates del cine, políticos, empresarios y otras figuras públicas en todo el mundo. Sin embargo, el efecto que esto ha tenido ha sido poco, pues la mayoría de casos denunciados han quedado en solo eso, denuncias.

El juicio no será fácil por la relevancia mediática que tiene la figura de Weinstein. Se espera que dure más de dos meses –es decir, en teoría, en marzo se tendrá una decisión–. Pero la dificultad está centrada en el choque de poderes: por un lado, un grupo de abogados del más alto calibre que defienden al acusado; y por otro, una sociedad y un movimiento que tienen los ojos puestos sobre el proceso para que se haga justicia.

(Lea también: Así fue como el movimiento #MeToo derrocó a Harvey Weinstein, el cacique del cine)

Es de tal nivel este juicio que hasta el mismo juez se ha visto envuelto en polémicas. El jueves pasado rechazó la solicitud de la defensa para que se retirara mientras se hacía la selección del jurado. Los abogados defensores objetaron los comentarios que Burke hizo cuando le preguntó a Weinstein si estaba dispuesto a ir a la cárcel “de por vida” si seguía ignorando la orden de la corte que impide enviar mensajes de texto desde la sala.

La defensa criticó los comentarios del juez como “perjudiciales e incendiarios” y plantearon dudas sobre su imparcialidad.

Sin embargo, el juez aclaró: “No hay nada de malo en amonestar a un acusado recalcitrante por violar la prohibición de celulares”, y agregó: “Estaba tratando de asustar a Weinstein”.

La caída

La importancia de este juicio proviene en parte del poder que Weinstein ostentó en el mundo del cine durante décadas. Sin duda fue uno de los productores independientes más poderosos de Hollywood. Podía construir o destruir carreras en el mundo del cine y la televisión. Era venerado y temido. Meryl Streep dijo que era “Dios”.

Nacido en Queens el 19 de marzo de 1952, hijo de un cortador de diamantes, Weinstein estudió en la Universidad de Buffalo e inicialmente produjo conciertos de rock con su hermano Bob. Ambos cofundaron su primer estudio de cine, Miramax, en 1979. Sus éxitos incluyeron ‘Sexo, mentiras y video’, de Steven Soderbergh (1989) y ‘Shakespeare enamorado’ (1998), ganador de siete estatuillas y por la cual Weinstein compartió un Óscar a la mejor película. Miramax produjo también el primer éxito de Quentin Tarantino, ‘Pulp Fiction’ (1994) y ‘El paciente inglés’ (1997, ganadora de nueve premios Óscar).

Miramax fue vendida a Disney en 1993, y los hermanos dejaron la empresa en 2005 para fundar The Weinstein Company (TWC). A lo largo de los años, las películas de Weinstein recibieron más de 300 nominaciones al Óscar y 81 estatuillas. Llegó a tener una fortuna personal de entre 240 y 300 millones de dólares, que mengua velozmente tras su caída en desgracia.

Una gran investigación sobre su mala conducta sexual publicada por ‘The New York Times’ el 5 de octubre de 2017 sumada a otro reportaje en la revista ‘The New Yorker’ desataron un escándalo que acabó con su carrera, su matrimonio y su reputación. Las primeras en denunciar fueron las actrices Rose McGowan y Ashley Judd. Luego, llegaron muchas más.

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Las actrices Ashley Judd, Gwyneth Paltrow, Kate Beckinsale, Uma Thurman y Salma Hayek lo acusaron de acoso o agresión sexual. Asia Argento, Rose McGowan y Paz de la Huerta, de violación. Mira Sorvino y Ashley Judd aseguran que acabó con sus carreras porque no cedieron ante su acoso.

Muchas contaron que el colérico e impaciente Weinstein las citaba en cuartos de hotel, donde las recibía cubierto con una bata de baño y las invitaba a dar o recibir masajes y a que lo vieran masturbarse.

El exproductor enfrenta cinco cargos –originalmente eran seis, pero en octubre del año pasado un juez de Nueva York desestimó uno de ellos–, pero los restantes incluyen delitos de violación y agresión sexual depredadora. Por lo pronto, en el juicio que ahora comienza será juzgado penalmente solo por dos acusaciones que no han prescrito: fue acusado de obligar a practicar sexo oral a la exasistente de producción Mimi Haleyi contra su voluntad en 2006, y de violar en 2013 a otra mujer que permanece en el anonimato. Dichas acusaciones datan de mayo de 2018, cuando Weinstein se entregó a la policía de Nueva York.

“Durante años fue mi monstruo”, escribió la actriz mexicana Salma Hayek, relatando lo que vivió durante la filmación de ‘Frida’ en 2002. Le decía siempre que no, pero Weinstein respondía con una “ira maquiavélica” y amenazaba con matarla.

Pagando

Una vez se conocieron las denuncias contra el productor, este fue expulsado de la Academia de Cine de Estados Unidos y de su propia empresa, TWC. En noviembre de 2017, un mes después de que estalló el escándalo, se internó en un centro de rehabilitación para tratar su adicción al sexo. Su segunda esposa, la diseñadora de modas Georgina Chapman, con quien tuvo dos de sus cinco hijos, se divorció de él.

Weinstein está en libertad luego de pagar una gran fianza. Lleva un brazalete electrónico y permanece recluido en una casa alquilada en un suburbio neoyorquino, cerca de sus hijos menores. Los fiscales aseguran que el acusado vendió seis propiedades por un total de 60 millones de dólares en los últimos dos años para pagar cuentas legales y financiar a sus dos exesposas.

TWC declaró la bancarrota el año pasado y fue comprada por el fondo de inversiones Lantern. En diciembre, Weinstein llegó a un acuerdo de 25 millones de dólares con más de 30 actrices y exempleadas que lo demandaron. La cuenta será pagada por su excompañía.

SIMÓN GRANJA MATIAS*
Redacción Domingo
* Con información de AFP

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