‘En la era que comienza se tiene que acabar con todos los ismos’

‘En la era que comienza se tiene que acabar con todos los ismos’

El astrólogo Mauricio Puerta asegura que la presente etapa de la humanidad será de las comunidades.

Astrólogo Mauricio Puerta

Mauricio Puerta ha escrito 27 libros sobre antropología y arqueología y 56 relacionados con astrología.

Foto:

Néstor Gómez

Por: Myriam Bautista
04 de enero 2020 , 04:35 p.m.

Mauricio Puerta, autor del horóscopo dominical de este periódico, es un gurú profesional avalado por títulos académicos y estudios profundos en diversas disciplinas desde su tierna infancia.

Su maleta de publicaciones rebosa. Son 27 libros de antropología y arqueología y 56 de astrología, sin contar con las páginas de cientos de conferencias e intervenciones compartiendo su saber astrológico. Un saber que se masifica a través del programa de televisión que hace con Camilo Duarte en Mega Televisión de Miami, bajo el obvio nombre de Puerta astral, desde el 2006, en español, que se ve todos los sábados de 7 a 8 de la noche y se encuentra en YouTube.

A sus lectores, oyentes y televidentes los seduce con palabras, no todas comprensibles, que brotan a borbotones de su mente ágil, de su memoria privilegiada y de un sentido común incrementado por el estudio profundo y añejo de los astros, de la mitología del mundo y de todo lo que ha aprendido en el trato con esas centenas de personas con las que se cruzó en sus primeros setenta años de vida.

“No hablo ni escribo para brutos. En la página del periódico aparece mi correo electrónico. No es que me escriban mucho, pero se ha repetido la petición: ‘doctor Puerta, lo leo todos los domingos, pero hoy no entendí nada. Sería tan amable de explicarme’. Y lo hago con mucho gusto. Desenredo esas palabras, no de uso corriente, de las que pocos conocen el significado y que hilan frases con las que pretendo hacer más claro el mensaje de cada semana. La gente que va a mis seminarios (los que dicta con asiduidad) o con las que hablo a menudo se encarretan con facilidad con mi relato, porque encuentra claves, señales precisas para cumplir con su libreto”, apunta Puerta.

Los inicios

El 13 de enero de 1973 comenzó a hacer cartas astrales. Los amigos y, sobre todo, los más reacios a la astrología fueron quienes se prestaron para corroborar sus conocimientos y, así, que ese aprendizaje que le había ayudado a entender su misión no fuera solamente para su uso personal. A la primera persona pública que le hizo carta astral fue a Belisario Betancur y de ahí a algunos presidentes, políticos y personajes de la vida nacional que se han sentado con él para entender cuál es su libreto y cómo pueden cumplirlo sin traicionar ni traicionarse.

Mauricio Puerta reitera su interés por trascender, por ser faro. “¿Y qué hace un faro?: dar luz. Ese es mi compromiso”. Su agilidad mental y corporal no se corresponden con su edad. Y la carcajada permanente con la que acompaña su charla lo hace pasar por un joven genio que vive en una buhardilla atiborrada de pinturas, retratos, libros, piedras… y muchos discos de vinilo que recibe de amigos y parientes y que escucha desde que amanece hasta que anochece. Los tiene numerados, sin ninguna clase de orden. De modo tal que en una tarde cualquiera se comienza oyendo a los Hermanos Arriagada y se termina con tangos después de haber pasado por rock experimental, música de los planetas y boleros.

Mauricio Puerta llegó al barrio El Retiro de Bogotá, donde sigue habitando, a los tres años. En ese espacio geográfico creció, estudió, primero en el Nuevo Gimnasio y luego en el Gimnasio Moderno, y de ahí pasó a la Universidad de los Andes.

Entré a estudiar arqueología en un curso donde éramos 18 mujeres y yo. Desde esa época, las mujeres han sido amigas, socias, confidentes y yo lo soy igual para ellas. Ahora tengo un grupo de estudio. Somos cinco mujeres y yo. Lo llamamos Aquelarre”, señala el reconocido astrólogo.

Los castigos en su infancia, recuerda divertido, eran ponerlo a practicar deportes de los que nunca ha sido seguidor, como el tenis o la natación. Su padre detectó muy pronto que lo suyo eran los libros y por eso decidió que todos los fines de semana, mientras los demás miembros de la familia iban al club de Los Lagartos, a él lo dejaba en la casa de su tío Enrique Uribe White.

“Una gran casa que se conocía en los círculos intelectuales y políticos de la capital como la Santa Eulalia, estaba construida de un barco de madera que el tío encontró en Cartagena y desbarató con sus manos y luego trasladó a la ciudad para construir su vivienda. Enrique era un solterón, como yo, poseía una inmensa biblioteca. Conocí en esa casa a personalidades de las ciencias, la literatura y de la política. Presidentes como Eduardo Santos. Heredé del tío la afición por el conocimiento. Aprendí con el tío Enrique la historia del cosmos y la distancia entre las estrellas, un método poco ortodoxo, tengo que decirlo, que él inventó y patentó. Encontré con él un mundo mágico en la astrología no para adivinar eventos, sino para conocerse a sí mismo”, recuerda Puerta.

Aquel mundo no le era demasiado novedoso. En la primera comunión, la abuela materna le había regalado Leyendas de Mesopotamia. Este libro de mitología cambió la vida de ese niño de 8 años y fue el comienzo de ese astrólogo ‘sabio’ en el que se ha convertido.

Cuando el tío muere, en 1985, cojo los libros de astrología y de historia, y mi hermano Germán, los de astronomía, y ambos terminamos enfocando buena parte de nuestro conocimiento hacia esas áreas”. Germán Puerta es el director del Planetario Distrital y uno de los astrónomos más reconocidos en esa pequeña constelación que acoge a los mejores.

Un viaje a Tierradentro

Mauricio Puerta, a punto de graduarse como arqueólogo, obtuvo más señales que le corroboraron su misión de astrólogo. Uno de sus profesores, Álvaro Chávez, en una de sus clases les contó que el Banco de la República había creado una fundación de investigaciones arqueológicas para San Agustín y Tierradentro y que él dirigiría esta última. Preguntó quiénes querían acompañarlo para hacer su trabajo de tesis en esa población. Mauricio Puerta levantó la mano. La única que vio el profesor Chávez.

Llegué el 13 de julio de 1972 a trabajar con los muertos. Mientras fui viviendo su pasado, vivía su presente, y pensé: ¿por qué no compartir su futuro? Ratifiqué mi profesión de astrólogo. Para los indígenas nasas, la principal etnia que habita allí, Juan Tama es uno de sus héroes, un hombre que, según la leyenda, viene de una estrella. Es una zona arqueológica interesante y muy nutrida en la que descubrimos entierros primarios, secundarios, estatuas, petroglifos, etc. Ahí encontré tumbas con grabados de soles, estrellas medias lunas y gran cantidad de objetos estelares. Esos símbolos fueron claros de la conexión de sus antepasados con las estrellas. Y yo no estaba ahí por casualidad”, concluye este bogotano.

Durante nueve años trabajó con Álvaro Chávez y luego estuvo solo otros nueve en el proyecto, y hasta el sol de hoy. De eso hace 48 años.

Tomaba fotos, en una época en que solo unos pocos lo podían hacer, y todos los meses reunía las comunidades y les mostraba en un gran telón, como si fuera una película, esas fotografías en sesiones en la que había risa, lágrimas y mucha charla alrededor de lo que veían. Esa fue una de las formas de acercarse a las comunidades y de ganárselos, por si hiciera falta.

“Ahora, cuando todo el mundo puede tomar fotos, he hecho archivos con todo ese material, que entrego en cada una de las veredas y que se convierten en su memoria, su historia”, relata Puerta.

El otro Cauca

El Cauca de Tierradentro es distinto al que mira desde la cordillera al Pacífico, en donde se concentran los mayores fenómenos de violencia y de corrupción del país: la siembra de la planta de coca para producir la cocaína, la minería ilegal, grupos de asesinos a sueldo contratados por los amos de esas actividades y ausencia total del Estado.

“Tierradentro es el triangulito que da de la cordillera Central al valle del Magdalena. Es una región más tranquila. El nasa que habita ahí es más huilense que caucano. Acá la coca se mascaba para los rituales y para morigerar el cansancio. No hay narcotráfico. Cuando llegué aquí, el promedio de vida era de 35 años. Gracias a los programas en los que he participado o liderado ha aumentado diez, quince años”, cuenta el cerebro de Puerta astral.

Desde hace un tiempo,
con los recursos que consigo haciendo cartas astrales, vendiendo libros, dictando seminarios, pago la educación de muchas personas de la comunidad

Mauricio Puerta construyó una casa, tal vez emulando al tío Enrique, que bautizó como El Arca, y creó una fundación para ayudar a sus habitantes en diversos aspectos: desde la educación hasta la vivienda, pasando por la alimentación y proyectos productivos. Contó, en una primera época –1980–, con la ayuda del Plan Nacional de Rehabilitación (PNR), que dirigía Rafael Pardo, su compañero de estudio en el Moderno, y, también, con otros organismos de Naciones Unidas como el Plan Mundial de Alimentación (PMA), en en el que siempre se encontraba con amigos del colegio o con las colegas arqueólogas y antropólogas que respaldaban sus proyectos con la seguridad que del dinero que se invirtiera no se perdería ni un solo centavo.

La relación de Mauricio Puerta con Tierradentro es a perpetuidad y sin límites: “Desde hace un tiempo, con los recursos que consigo, haciendo cartas astrales, vendiendo libros, dictando seminarios, pago la educación de muchas personas de la comunidad. Me satisface poder ayudar a esos jóvenes que tienen muchas capacidades y ninguna esperanza”.

Ha habido progresos, pero los habitantes han cambiado mucho sus costumbres, cuenta con disgusto Mauricio Puerta.

Por las carreteras internas ya no se ven caballos, sino motos. Ancianos, jóvenes, niñas y niños, todos tienen celular. El tema del poder se ha vuelto primordial. Todos los jóvenes quieren ser abogados, para defenderse de las arbitrariedades a las que están expuestos y porque temen que pueda sucederles lo que está ocurriendo con sus coterráneos del otro Cauca.

Un buen augurio

Nuestro gurú, Mauricio Puerta, no duda en afirmar que la era que comienza en este 2020 será la de las comunidades.

“Amaos los unos a los otros” es el mandamiento número once y es el principio de la comunidad, hay que comenzar esta etapa sanando lo que está herido. En la era de acuario se tienen que acabar el comunismo, el capitalismo, el consumismo, todos los ismos. Unión que comenzó a vislumbrarse con las protestas masivas en las que personas diversas se unieron en contra de la desidia gubernamental ante los asesinatos de los débiles, en contra de la corrupción y en contra de la desigualdad, colijo del libreto que el astrólogo me ha desplegado.

MYRIAM BAUTISTA
Especial para EL TIEMPO

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.