¿El humor político de Juanpis González cruza líneas rojas?

¿El humor político de Juanpis González cruza líneas rojas?

El comediante Alejandro Riaño dice que ‘Juanpis es exactamente como no debe ser la gente’.

Juanpis González

Juanpis González, el personaje.

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Kevin Vach @kevinvach

Por: María Isabel Rueda
20 de octubre 2019 , 05:36 a.m.

El personaje de Juanpis González que inventó es un transgresor político. A muchos les encanta, a otros los aterra. Pero hay que aceptar que es un éxito. ¿Qué ha significado para usted?

El éxito para mí no se basa en tener seguidores, en tener ‘likes’ y ganar plata. Sino poder acostarme feliz cada noche sabiendo que hago lo que me gusta. Así no les llegue a miles, con que le llegue a una persona y le cambie la mentalidad, ya he ganado muchísimo.

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Tengo entendido que una parte de lo que produce Juanpis se lo mete a obras sociales...

No puedo con la injusticia, y trabajamos por ello. Ahorita, reunimos en el Movistar Arena a más de 10.000 personas y recogimos 500 millones para darles a tres fundaciones. Entonces, si tengo que ser más ácido con el personaje, lo voy a hacer.

¿Quién es Alejandro Riaño, el hombre detrás de Juanpis González?

Un ciudadano colombiano que está cansado de muchas cosas que pasan en nuestro país y que por medio de la comedia trata de sensibilizar a la gente y llevarle un mensaje muy claro a través del arte, una de las armas más poderosas. Creo que el éxito del personaje ha sido precisamente ese, el poder decir lo que los otros no se atreven.

Vi la entrevista que le hizo a la ambientalista Brigitte Baptiste. Juanpis fue muy irreverente con ella, pero ella estuvo en su puesto todo el tiempo. Pero decirle a Brigitte Baptiste, como estribillo, ‘oiga marica’, o preguntarle si le debe decir huevón o huevona, a eso solo se atreve Juanpis, y no muchos se lo entienden...

Se lo consulté antes de la entrevista. Y ella me dijo que la discriminación a su condición sexual es absoluta, que personas como Juanpis hay en todas partes, que no dejan de mirarla, de tratarla mal. Y entonces antes de iniciar le anuncié que yo iba a ser ese personaje, que esperaba que aguantara, porque quería transmitir el mensaje que era. Y así se dio.

Mire, en mi vida normal nunca le digo huevón a nadie, y cuando entro en el personaje no dejo de decir huevón, marica. Es todo lo incorrecto

Mire, en mi vida normal nunca le digo huevón a nadie, y cuando entro en el personaje no dejo de decir huevón, marica. Es todo lo incorrecto. Hay personas que no lo soportan porque es muy grosero, le confieso que yo tampoco, pero así es el personaje.

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¿Alejandro se molesta con Juanpis?

No es que me moleste. Sino que subir a Juanpis al escenario conlleva la carga de salir frente al público y decirle: ‘lo que acaban de ver es lo que no deben ser en la realidad’. Buscamos para el personaje todo lo incorrecto precisamente para que los papás, por ejemplo, se encarguen de decirles a sus hijos: ‘¿ves cómo se ve de estúpido él diciendo todas esas barrabasadas? Eso es lo que no queremos que tú seas’.

Alejandro vivió su niñez en un sitio muy bonito, a las afueras de Bogotá, El Pórtico, donde su abuelo creó un pueblo para sus hijos y sus nietos. ¿Cómo fue la vida allá, por qué salta ahora a Juanpis, un personaje que asume actitudes y comportamientos destructivos de esa clase social de la que usted viene?

Tuve admiración total desde muy chiquito por todo lo que hizo mi abuelo Jaime. Quiso unir a la familia en todos los sentidos, en el negocio, en lo sentimental, por medio del arte. Entonces, sí, nací en una familia muy privilegiada, con todos mis primos cerca, con todos mis tíos. Nací en esa burbuja, por decirlo de alguna manera. Luego mi papá y mi mamá se separaron, y pasé también tiempo en casa de mi padre, que se trasladó al Bosque Izquierdo, rodeado de muchos vecinos artistas. Pero lo único que no me dejaba ser completamente orgulloso de ese mundo de mi papá era, precisamente, el colegio en el que estaba.

¿Por qué? Hablemos del colegio. Estuvo en dos muy clásicos de Bogotá: el Campestre y el Moderno…

En el Moderno estuve dos días (risas). Entré al José Joaquín Casas también, cuando me echaron del Campestre, porque todos mis primos habían pasado por ese colegio; de hecho, el teatro se llamaba ‘Camilo Pradilla’ por mi tío Camilo; todos los ‘proms’ y los eventos se hacían en El Pórtico, por mi familia, entonces, yo ejercía prácticamente como el rey del lugar. Me sentía muy cómodo ahí, porque claro, iban a parar allí los vagos.

En los colegios siempre fui el niño problema, al que no entendían; y yo simplemente estaba buscando una salida, que era el teatro. Asignatura que, me parece, debería ser obligatoria. Todo lo que tenga que ver con el arte, y la comedia es arte, sensibiliza mucho a la gente y muestra una salida hacia lo que realmente le permite tener una pasión en la vida.

¿Cuándo Alejandro se convierte en Juanpis?

Juanpis hay en todas partes. En España está el Pijo; el Sifrino, en Venezuela, el Mirey, en México. Todos esos personajes son una crítica a una persona mala, que dice todo lo políticamente incorrecto, que es clasista, racista, machista, xenófobo, homófobo, que no piensa en los demás, que cree que por el hecho de tener plata entonces puede pasar por encima de todo el mundo.

En el pasado tuve oportunidad de discutir con Jaime Garzón, y luego con Daniel Samper Ospina, sobre si el humor, y específicamente la sátira política, tenía líneas rojas. Garzón estiró mucho ese límite y Daniel lo traspasó, pero él tenía una explicación muy coherente: comparaba su actividad con la de un caricaturista, que tiene licencias prácticamente infinitas, incluso para burlarse de las características físicas de las personas. En el desprecio de Juanpis hacia los negros, los pobres, los homo, etc., está transgrediendo esas líneas rojas?

Los comentarios que dice Juanpis se los he metido al libreto porque he escuchado a personas de carne y hueso pensar y actuar así. Existen. No me las estoy inventando. Entonces cuando yo pensaba en hacer a Juanpis, pues al principio era muy suave, no era tan ácido. Por ejemplo, no les decía pobres, sino ‘personas menos favorecidas’. Un día salí con un video bastante fuerte; incluso Daniel Samper me dijo: ‘por ahí es, no le tenga miedo, y todavía lo puede volver mucho más ácido porque esas personas que piensan y se expresan así, existen’.

No me estoy inventando nada a la final, sino encarnando a un personaje de la vida real; no lo tengo con peluca, no lo tengo con nada que implique la payasada como tal...

No me estoy inventando nada a la final, sino encarnando a un personaje de la vida real; no lo tengo con peluca, no lo tengo con nada que implique la payasada como tal, y, ajá, esto es una mamadera de gallo, pero hay veces que es tan real que la gente se ofende porque cree que Juanpis es de verdad.

La idea es que se ofendan y que el personaje sea supertransgresor, y se vean reflejados en lo mal que se ve.

¿La transgresión en el humor debe tener un límite?

En Colombia sí. En Estados Unidos, por ejemplo, el humor negro es algo del día a día que la gente entiende. En Colombia, en cambio, muchos se toman los comentarios de Juanpis de manera personal. A mí me llegan amenazas de gente porque salí en un video diciendo: “¿Neiva? ¿Y qué es eso?”. Cuando la verdad es que tuve cuatro años una novia de Neiva y fui muchísimas veces allá (risas). La crítica no era contra la gente de Neiva, sino contra ese tipo de colombianos que no conocen su país, pero sí saben dónde queda Miami.

Que Juanpis González se pase de tono, ¿eso usted lo considera indispensable para el éxito del personaje?

Antes de estrenar un video, lo miramos varias veces, no solo con mi hermana, sino con todo el grupo. Varios los hemos cancelado por lo pesados. Pero si concluimos que existen personas que piensan de esa manera, hay que sacarlo, se va a viralizar, nos van a dar durísimo, pero pues no vivimos de ‘likes’, sino de construir país y de cambiar la mentalidad de la gente. Desde que sea transgresor y moleste, algo estamos haciendo bien.

Quiero hacerle un reconocimiento a su hermana María Riaño, a quien conozco desde muy chiquita, y que ahora es su exitosa ‘hermanager’...

Al principio nos odiábamos. Éramos como el agua y el aceite como hasta los 22 años. Lo positivo de la muerte de mi papá fue precisamente que eso nos unió.

¿Por qué prefiere las redes sociales a los medios tradicionales como la radio o la TV?

Con el tema de Juanpis me han buscado de todos los canales: Canal 1, Canal RCN, Canal Caracol, para comprarme el personaje. Pero esa libertad de expresión que tengo hoy en día, esa independencia, no la tienen muchos personajes, y mal haría yo en irme a un canal, o por querer volverme famoso, o ganar una plata. A Caracol no le vendí ‘The Juanpis live show’, pero sí le organicé un debate con humor que no se había hecho entre los candidatos a la alcaldía de Bogotá.

Eso salió bien. Imagino que insistieron en que se quedara...

Sí, y yo le expliqué al presidente del canal, Gonzalo Córdoba, y lo entendió perfectamente, que no estoy buscando ser famoso, no quiero comprar aviones, casas ni cosas. Quiero construir, y creo que me toca irme con mi personaje por el lado digital, donde tengo libertad de expresión, puedo decir lo que quiera, no me estoy untando por ningún lado, no me están sesgando, no me están diciendo qué debo decir.

¿Hasta dónde piensa llegar Alejandro Riaño de la mano de Juanpis González? Sé que ahora se van de gira por Europa...

No tengo metas. Siempre me ha gustado dejarme sorprender de la vida. En cambio de ir tranquilo por autopista, me gusta irme por la destapada, para que las cosas vayan apareciendo; no busco llegar a ningún lado, sino estar presente. Al final, es una invitación a ser feliz en la vida, a hacer lo que a uno le guste.

Tengo muchas inconformidades con los seres humanos sobre cómo nos maltratamos, y con las injusticias y las indiferencias. No puedo con eso

Tengo muchas inconformidades con los seres humanos sobre cómo nos maltratamos, y con las injusticias y las indiferencias. No puedo con eso. Por eso creé a un personaje que es un hijueputa, la antítesis a todo lo mío; nunca me ha gustado vestirme así, ni el tema de los clubes ni aparentar. Para que no existan personas como Juanpis cada vez lo vuelvo más mordaz, más ácido. Y algún día la gente entenderá.

Preguntas para Juanpis González

¿Qué piensa del presidente Duque?

Que es un berraco, no solo para gobernar, sino también para hacer cabecitas y tocar guitarra. Es maravilloso. Está en un año de aprendizaje que de pronto se vuelven dos, tres y hasta cuatro, pero bueno, lo importante es que aprenda algo en su vida.

¿Juanpis ama a Uribe?

Es el prócer. Como me dijo ‘Palomix’ Valencia cuando la entrevisté: “Sí, él es el presidente eterno, él es quien da las órdenes y él es el dueño de la finca”.

¿Claudia o Galán, en Bogotá?

Ninguno de esos dos mantecos, solo Miguel Uribe. El Galán es un tibio y esa izquierdosa de Claudia no sabe a qué partido irse.

¿Cómo hacer para que haya menos pobres en Colombia?

Lo más fácil es, yo le apuesto mucho al metro subterráneo precisamente para eso: los metemos a todos en el metro, cerramos y los dejamos ahí. O le echamos cianuro a la empanada. ¿Debemos tener más afrodescendientes en el gobierno? Es horrible mezclarse. No aguanto ver a un afrodescendiente. Además, dígales negros, porque así se llaman...

¿El feminismo ya, o para después?

Para después, que no jodan. Se están tomando muchas atribuciones...

¿Cuál es la proyección inmediata de Juanpis?

Bueno, ahorita se vienen muchas cosas porque voy a sacar mi propio whisky, que se llamará el JPScotch. Se viene el JPCoffe también, y el perfume JP.

¿Y cómo será el perfume JP?

Muy al estilo de ‘Ralphy’ Lauren, un Apolo Blue delicioso. Tenemos eso, y nada, muchos viajes, y muchas hembritas.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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