Cuando se trata de selfis, todo es contradictorio

Cuando se trata de selfis, todo es contradictorio

Imágenes de quienes están más cerca del estereotipo de belleza son las que recolectan más ‘likes’.

Las causas más comunes de muertes por tomarse una selfi

‘Selfie’ fue elegida como la palabra del año 2013 por el ‘Oxford Dictionary’.

Foto:

AFP / Dominique Faget

Por: Sofía Beuchat - El Mercurio (Chile) - GDA
07 de diciembre 2019 , 11:03 p.m.

En 2013, el ‘Oxford Dictionary’ –referente indiscutido en lengua inglesa– decidió que ‘selfie’ sería la palabra del año. La definió como “la foto que uno se toma de uno mismo, usualmente con un teléfono inteligente, y luego se sube a una red social”. Desde entonces, el hábito de sacarse fotos y subirlas a las redes sociales ha ido avanzando sin mayores cuestionamientos hasta instalarse como algo normal, esperable incluso. Especialmente entre las mujeres, las que según las estadísticas tienden a ‘postear’ este tipo de fotos mucho más que los hombres.

Las selfis ofrecen una llave voyerista al observador; y a quien las sube, la posibilidad de mostrarse ante los demás a su gusto, en versiones siempre escogidas y no pocas veces también corregidas, gracias a los filtros y las aplicaciones de edición de fotos.

Esto llamó la atención de un equipo de investigadores de las universidades de Mánchester y de Arden, en Inglaterra, que se propuso averiguar qué relación había entre las selfis que suben las mujeres y la presión social por cumplir con estereotipos de belleza. La idea preconcebida de que tanto ‘posteo’ de imágenes femeninas habla de un afán de ellas por mostrarse libres, socialmente validadas y dueñas de un espacio propio bien ganado no se condice con sus hallazgos, que fueron reproducidos por varios portales científicos.

Todo indica que, por más que se instale el discurso de aceptación de la diversidad de cuerpos y ganen terreno las críticas hacia la presión ejercida por los estereotipos, muchas mujeres aún siguen preocupadas por cumplir con ellos a la hora de subir fotos suyas en las redes sociales, y también al opinar sobre las del resto.

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La ‘paradoja selfi’

El equipo analizó este fenómeno a través de entrevistas en profundidad a 18 mujeres de entre 19 y 22 años y lo llamó la ‘paradoja selfi’. Una paradoja, lo sabemos, es un dicho o hecho que parece contrario a la lógica. Y lo que estos académicos encontraron es que aparentamos valorar la diversidad y aplaudimos que las redes sociales le den visibilidad, pero seguimos poniéndoles más ‘likes’ a las selfis de quienes mejor cumplen con los ideales físicos preestablecidos. Al respeto, el estudio publicado por ‘The Journal of Social Media in Society’ apunta: “(Ellas) relacionaban el ‘posteo’ de selfis con conceptos como ‘cuerpo ideal’ y ‘exposición corporal’, objetando las selfis propias y ajenas, y tratando de mostrar una imagen lo más cercana posible a lo ‘ideal’ (...). Estos resultados desafían la conceptualización de mujeres en las selfis como mujeres empoderadas y autodeterminadas”.

Inseguridades

En esta línea, el psicólogo Matthew Hall, investigador de la Universidad de Arden y además editor del ‘Journal of Gender Studies’, se muestra sorprendido por cómo los resultados del estudio revelan un amplio rechazo a las imágenes más sexualizadas, “pese a la sexualización de las sociedades occidentales”. No cesa la condena a la mujer en ese ámbito, sin importar cuánto se hable de empoderamiento femenino y de libertad sexual para ambos sexos.

Matthew Hall explica que “la paradoja selfi se trata justamente de esto: las mujeres creen que tienen control sobre sus selfis, porque representan cómo las personas quieren aparecer, antes de cómo ellos pueden parecerle al resto en carne y hueso, pero sus elecciones tienden a ajustarse a las normas sociales. La exposición a través de las selfis tiene que ver con la afirmación social. Las selfis relacionadas con la imagen corporal parecen ser más populares entre las mujeres, y las respuestas y comentarios realizados por mujeres pueden actuar como mecanismos de apoyo para ellas”.

Las opciones que ofrecen las selfis son infinitas, desde la típica foto turística hasta la conocida como ‘cara fea’, con muecas, común entre adolescentes. Pero de todos los estilos posibles, la clásica foto frente al espejo es, según el estudio de la UC, la favorita entre las mujeres adultas, con un 37,4 % de preferencias, versus un 28 % para los hombres.

Los ‘likes’ y comentarios favorables parecen importarles más a las mujeres que el pudor de exponerse. Por eso, en los últimos años, la principal discusión académica sobre las selfis ha girado en torno a su relación con el narcisismo. La idea preconcebida es que quienes constantemente suben sus fotos repiten la historia de Narciso, el joven de la mitología griega que gozaba observando su propia imagen reflejada en el agua. Según esta lógica, tras el alto volumen de ‘posteos’ femeninos habría una buena cuota de vanidad. Una necesidad de verse, y de que los otros te vean, con admiración.

Narcisismo

Sebastián Valenzuela, investigador de estos temas de la Universidad Católica de Chile, explica: “Vemos un efecto de reforzamiento: las personas que ya son más narcisistas van a ‘postear’ más selfis. Pero lo interesante es comparar en esto a hombres y mujeres. Encontramos que las mujeres reportan mayor frecuencia a la hora de tomar y ‘postear’ selfis, pero tienen menores niveles de narcisismo. Se podría pensar que la asociación entre selfis y narcisismo es más aplicable a los hombres que a las mujeres”.

En la misma línea, y a tono con el estudio del equipo de investigadores ingleses, algunos datos sugieren que ellas, lejos de sentirse hermosas como Narciso, se sienten más inseguras y temerosas que los hombres frente a las imágenes que comparten. Y que esta inseguridad está entrelazada con la presión por responder a lo que creen que se espera de ellas en cuanto a apariencia.

Los estudios muestran que si las fotos no reciben suficientes ‘likes’, las sacan. Y las personas que tienen índices de masa corporal más altos juegan con los ángulos de las fotos o muestran solo la cara. Las más jóvenes parecen ser las más sensibles a esto. El investigador británico explica: “Las selfis tomadas por adolescentes pueden acentuar marcadores de género específicos. Por ejemplo, (los jóvenes) pueden mostrarse rudos o robustos a tal punto que a los adultos puede incluso parecerles cómico”.

Con todo, advierte Santana, no se ha encontrado evidencia de que las redes sociales y el ‘posteo’ de fotos personales o selfis tenga efectos profundos o cause daños en la autoestima y autoimagen de las personas. Por lo general, las imágenes y las reacciones que puedan generar tienden a perpetuar los trastornos o problemas de base, si los hay. Y el mayor riesgo se concentra en quienes tienen depresión, problemas graves de autoestima o son demasiado perfeccionistas.

SOFÍA BEUCHAT
EL MERCURIO (Chile) - GDA

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