Amor a distancia: claves para que funcione a pesar de los obstáculos

Amor a distancia: claves para que funcione a pesar de los obstáculos

Son muchos los retos por afrontar y varias las preguntas que hacerse. Aquí, algunos consejos.

Amor a distancia

La tecnología es, sin duda, una herramienta que ayuda a establecer y mantener amores a distancia.

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iStock

Por: Cynthia Serebrinsky - La Nación (Argentina) - GDA
01 de diciembre 2019 , 04:45 p.m.

Supongamos que está viviendo un romance a distancia; entonces surge la pregunta: ¿qué hago enamorándome de alguien que vive a 15 horas de avión, a 9.858 km de distancia, a 8 franjas de diferencia horaria? Cosas que pasan, pero ojo, no a cualquiera ni tampoco de casualidad: las relaciones a distancia no son para todas las personas. 

Mientras que algunos no soportan la distancia, ¿otros la eligen? Sí, esa posibilidad de fantasía, de jugar, de imaginar y de no tener al otro pegado, junto con el combo incertidumbre-sorpresa, resulta atractiva, incluso disparadora del deseo.

A veces hasta se vuelve un vicio que buscan de forma compulsiva; se enamoran de la historia y, los más valientes y apegados al destino, logran seguir adelante con la relación o se la juegan y unifican el amor en un solo punto del globo.

La gran pregunta es: ¿cómo hacer para que funcione sin presionar al otro y sin que la incertidumbre rompa todo antes de tiempo? Estos son algunos ‘tips’.

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¿Qué acerca?

La tecnología. Sin duda, es el recurso que permite arrimarnos. ¿El riesgo? Que se vuelva una dependencia absoluta y estemos 24/7 pendientes de estar conectadas, de creer que, para sostener la relación, los mensajes sí o sí deben ser continuos, sin medida ni horarios. Y de repente, el otro no está, no contesta, se desconecta, y aparecen los fantasmas: “Seguro tiene a otra/o allá”, “ya no le gusto tanto”, “está en línea y no me habla”... Si está ‘online’, si te clavó el visto, si no te miró el estado, si te escribió en mayúsculas, nada de eso indica que la otra persona esté con otra/o. Por esto mismo, la tecnología en una pareja a distancia lo es todo, siempre y cuando se use a favor. Resumen: no tanta “charla maratónica” y más diálogo de calidad.

La intensidad de los encuentros. Obvio que su ‘trending topic’ es #CuandoNosVolvemosaVer y es natural que así sea. Proyectar encuentros y soñarlos juntos fortalece a la pareja. ¿Lo lindo? Los reencuentros apasionados y de película. Llega el día D y la vida es una fiesta de mil colores, cada vez que se ven es todo muy arriba, viven de vacaciones. Una fusión de bombos y platillos.

¿Alertas posibles? Tanto hablan del próximo encuentro que hasta cuando están sentados en el mismo sillón el debate surge en torno a la siguiente visita. Y eso tiene que ver con no disfrutar el presente. Por eso, lo mejor es aplicar el conocido “relájate y goza” sin generar expectativas inalcanzables que puedan vaticinar un globo recontra pinchado incluso antes de intentar ser inflado.

Cierta sensación de libertad. A diferencia de una relación convencional, cada uno y por separado, por razones obvias, tiene muchísimos más momentos solo. Y esa sensación de no estar “atado” al otro hace que quieran unirse más. Sería algo así como sentirte “en pareja”, pero también un poco libre (para seguir haciendo planes, para estar sola en tu casa, para disponer de tu tiempo como se te cante, etc.) que está bueno.

¿Qué aleja?

La falta de contacto físico. “No se puede vivir del amor”, reclama Calamaro, y es tal cual. Si bien en este tipo de vínculo las palabras lindas están a la orden del día, nada suplanta un abrazo de oso y un maratón de caricias con final feliz. Claro que en el mundo globalizado de hoy existen métodos virtuales, aplicaciones, cenas por videollamada desde dos puntos opuestos del planeta, cibersexo, pero ¿alcanza? Lo dejo a su criterio. Siendo positivos, podemos apoyarnos en la oportunidad que se da en una relación a distancia: atracción + obstáculo = pasión fuego. ¿Cómo sería esto? Regla de tres simple: a más lejanía e inaccesibilidad, más deseos. Matemática pura.

La falta de cotidianeidad. Hay reencuentros ardientes, OK, pero nadie te avisó de las despedidas a mares de llantos. Se enferma y ¿quién viene a preparar un té? Te invitan a una boda y ¿con quién va? ¿Es todo tan color de rosa o en la diario aparecen huecos que nos empiezan a hacer ruido?

A veces, estar en pareja es pasar la tarde en un sillón en silencio y mirando una peli. Eso con una pareja a distancia no se tiene. Máximo, miran la peli en simultáneo, abrazados al celular. ¿Es lo mismo? Estos vacíos pueden generar mucha angustia y desatar, aunque el amor sea indiscutible, conflictos varios. Y está la cuestión económica. ¿Qué pasa cuando no está todo OK para estar viajando todos los meses? Va más allá de si el punto de encuentro es el Caribe, la torre Eiffel o Cuzco; por economía o compromisos laborales de agenda, el tema visitas es difícil de manejar. Solo queda poner en la balanza los pros y los contras, y si juntos resuelven cultivar la unión, no queda otra que aguantar los tragos amargos y aceptar que es una situación temporal.

Las fantasías. ¿Qué pasa cuando el otro desaparece por un tiempo y no se sabe dónde está? Pueden aparecer los celos. ¿Y cuando le quiere compartir ya cómo le fue en esa reunión clave? Hola, ansiedad. ¿Qué hay de los proyectos compartidos? Hay muchos retos en las relaciones a distancia.

A diferencia de una relación convencional, cada uno y por separado, por razones obvias, tiene muchísimos más momentos solo. Y esa sensación de no estar “atado” al otro hace que quieran unirse más

Preguntas claves

1. ‘¿En qué lugar estoy?’. ¿Voy a ser la que recibe o la que deja todo?

Uno de los dos desiste de su entorno, siente que hace un sacrificio, y el otro se tendrá que hacer cargo de sostener al que deja todo. Esta es una de las situaciones más difíciles.

2. ‘¿Cómo se concreta esto?’

Cuando uno está en una relación, si quiere prolongarla, tiene que saber cuál es la meta y con qué medios y recursos cuenta para llevarla a cabo. De vuelta, es diferente estar del lado de quien se va que de quien recibe. No es tan simple porque en cada caso habría un escenario distinto. Lo importante es planificar cómo se concretaría esto.

3. ‘¿Estoy dispuesto(a)?’

Tratar de identificarse con la situación futura, esto quiere decir trasladarse en la imaginación y percibir cómo se siente uno con el cambio de vida. Una cosa es si la mudanza está determinada por causas ajenas a la relación (trabajo, salud, calidad de vida, etc.) y otra es que se dé exclusivamente por la pareja. Son dos cosas bien diferentes.

4. ‘¿Cómo me veo viviendo en otro lugar?’.

No solamente pensar en la relación, sino en todo el contexto. Cambio de costumbres, de entorno... y las relaciones familiares, amistosas y demás que uno tiene podrían sufrir, y mucho. Si se está en el lugar de quien recibe, uno tendría que hacerse cargo de sustituir casi todo lo que el otro dejó. Si toma la decisión de irse a vivir a donde está su amor, es bueno entender que va como acreedor y que, tal vez, se encuentre reclamando cosas que el otro no pueda dar.

Herramientas ‘tech’ para estar conectados

Couple. Para calmar la ansiedad. Permite que los amantes compartan la misma línea de tiempo privada. Incluye un calendario para que los dos puedan rodear digitalmente la fecha de sus encuentros, enviarse toques o dibujar en tiempo real en la pantalla del otro.

LokLok. Para calmar la ansiedad. Permite enviar un ‘garabato’ directo a la pantalla de bloqueo del otro. Una forma creativa y de bajo compromiso para mantener el contacto durante todo el día, sin la presión adicional de tener una conversación completa. Solo disponible para Android.

Kissenger. Para besarse por medio del aparatito que todos llevamos encima. Viene con un dispositivo de silicona en el cual ambos apoyan los labios y el beso se siente en tiempo real desde el otro lado, transmitiendo la fuerza de los labios.

We-Connect. Para ponerse ‘hot’. ¿Qué pareja no necesita intimidad? Esta ‘app’ entiende esa frustración sexual y trabaja para mantener la llama encendida. Una vez que ambos están conectados a la aplicación, pueden controlar las vibraciones del otro y sentirse algo más cerquita de lo que realmente están.

CYNTHIA SEREBRINSKY
LA NACIÓN (Argentina) - GDA

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