¿Y si el amor de tu vida solo está de paso en el país en el que vives?

¿Y si el amor de tu vida solo está de paso en el país en el que vives?

En esta entrega de #MensajeDirecto, una historia llega a su fin porque alguien debe regresar a casa.

Mensaje Directo - Historia mujer de vacaciones

"Ella estaba en unas largas vacaciones y tenía que volver al país donde vive. Por eso yo aprovechaba cada momento para estar con ella. Era lo único que quería".

Foto:

Ilustración María Paula Cardona

Por: LaH
23 de octubre 2018 , 07:51 p.m.

Pasó como pasan casi todas las cosas bonitas, de manera inesperada y justo a tiempo.

Después de una relación tóxica de casi seis años decidí darle fin a mi sufrimiento. Cortada la relación, la tusa solo me duró una semana. Bien dicen que las mujeres vamos haciendo el duelo mientras se acaba el amor.

Apenas siete días después, retomé la normalidad. Y, aunque aún no me sentía lista para tener otra relación, me movía la idea de conocer más gente. Una de mis amigas más cercanas, que me ayudó en todo el proceso de mi relación anterior, me recomendó una app que es como Tinder, pero solo para mujeres. Se llama She.

- “Cata*, descarga la app a ver qué pasa”, me dijo. Solo para aclarar la duda, mi anterior pareja también era mujer.

Entonces, descargue la aplicación, pero no le daba match a nadie. En ese momento no me sentía completamente yo para hacerlo. Sí recibí notificaciones de dos chicas, pero las conversaciones eran muy superficiales. No teníamos temas en común o sólo hablaban de ellas. El egocentrismo de la gente siempre me ha parecido tedioso. Una de ellas me invitó a salir, pero no quise. De hecho, no volví a hablar con ninguna.

Como no me enganchó mucho, solo le echaba una ojeada cuando estaba aburrida o quería chismosear. Yo pasaba una y otra vez las fotos, pero nadie me hacía mover de la soltería. Quizás necesitaba algo más especial y no solo una imagen bonita. Y un día, pasó. En la pantalla de mi celular salió la foto de una chica divina.

Tenía el rostro más lindo que yo haya visto. Cabello largo, negro, divino. Una sonrisa que me mataba. Perfecta, pícara y al mismo tiempo tierna. Fue solo ver su foto e inmediatamente me dio esa sensación de mariposas en el estómago, de risa nerviosa.

Pero uno siempre tiene sus dudas. Y mientras pensaba que no perdía nada al darle match, esa voz interna e insegura que todos tenemos me sembraba la incertidumbre de si ella lo iba a aceptar o no. Ella era una de esas chicas súper inalcanzables y yo era más bien de las chicas normalitas.

Ese dilema solo me duró unas horas. Camila* me había enviado una notificación y ya podíamos empezar a hablar. No sabía dónde meterme, claramente tenía nervios, y quizás por eso la saludé con un “Hola” nada cálido, pero informal.

No sabía cómo empezar, pero con ella todo fluyó. ¿No han tenido esa sensación de que conocen a alguien y es como si estuviera en tu vida hace mucho tiempo? Me hablaba como me gustaba, completaba mis frases, compartíamos gustos. Sentía que le podía contar todo, porque desde un primer instante generamos un vínculo de confianza increíble. Incluso había momentos en los que me preguntaba si era real.

recuerdo bien que ella dijo el primer “te quiero”. Para mí todo era increíble. Después de pasar por relaciones tormentosas había encontrado a alguien que me hacía sentir valiosa, bella, amada

Era tal el vínculo que la conversación nunca se acababa. Siempre había tema. Así yo no conociera a sus amigos, me contaba sobre ellos y yo le contaba de los míos. Hablar con ella era entrar en un momento lindo de tranquilidad.

Tres días después de nuestro match en esa app, decidimos que queríamos conocernos en persona. Nos encontramos fuera de mi universidad y recuerdo como en cámara lenta el momento en que la vi. Era la chica perfecta.

Yo sentía una mezcla de emociones que iban desde “tengo nervios, se ve divina, hasta quiero abrazarla y otra vez tengo nervios”. Cuando la saludé se quedó mirándome fijamente y obvio me intimidó. Pero no quise que se diera cuenta. Entonces, en un arranque de valentía que casi nunca tengo, le cogí su mano derecha y le dije vamos a un café.

Resultó ser una mujer divina, no sólo en lo físico; sino en su energía increíble. Hablamos de todo, no había pena de nada, paseamos por la ciudad y yo lo único que pensaba era que ella era todo lo que necesitaba. Por supuesto, hubo un beso en esa primera cita.

Después de esa primera cita empezamos a salir casi todos los días. Me presentó a sus amigos, yo le presente a los míos. Conocí a su familia, ella conoció a la mía. Sin llamarle noviazgo, era una relación sólida y bonita. Nos escribíamos todo el tiempo y ya no le decía Camila sino mi amor, mi cielo etc. Y ella a mí no me decía tampoco Cata, sino mi amor. Solo me decía Cata cuando estaba de malgenio. Recuerdo bien que ella dijo el primer “te quiero”. Para mí todo era increíble. Después de pasar por relaciones tormentosas había encontrado a alguien que me hacía sentir valiosa, bella, amada.

Pero lo bueno no dura mucho. En este caso, tres meses. Tres meses en los que conocí gente nueva, aprendí a querer mi ciudad, a deleitarme con pequeñas cosas y sentir el amor más profundo y lindo. Ahora son mis momentos valiosos.

Nuestra historia no terminó ni por infidelidades, ni porque alguna ya no quisiera estar con la otra, ni por problemas personales. Ella estaba en unas largas vacaciones y tenía que volver al país donde vive. Por eso yo aprovechaba cada momento para estar con ella. Era lo único que quería.

Es increíble cómo una persona bonita te cambia la vida. Nos pasamos el tiempo catalogando las cosas, incluso etiquetando el amor. Ella nunca me llamó su novia y aún así yo preferiría seguir saliendo con ella toda la vida. Dedicarle tiempo, darle todo mi amor. Di todo y recibí todo, no podía pedir más.

No quiero centrarme en el hecho de que no pude estar con ella, sino en lo que le me dejó esta historia. Ambas aprendimos. Por ahora seguiremos juntas, pero el futuro es incierto y quizás un día nos junte otra vez.

Ahora no salgo con nadie. Intenté salir con personas, pero no me siento yo misma. Muchas de las chicas con las que he querido salir o tener algo ahora son buenas amigas y eso es todo. Quizás lo que espero es ser feliz a lado de Camila*.

LaH*
*Los nombres reales de la historia fueron cambiados por petición del autor. 

¿Tiene una historia de amor curiosa o poco común? Nos interesa conocerla y publicarla en #MensajeDirecto. Escríbala y envíela a los correos cinmor@eltiempo.com y rafqui@eltiempo.com y lo contactaremos. Debe tener un mínimo de extensión de dos hojas y un máximo de cuatro hojas.

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